Reencarnado en un lobo en otro mundo con esquizofrenia - Capítulo 53
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53: Cap LIII 53: Cap LIII Axel: No me gusta que me amenacen ¿sabes?
El orco general comenzaba a entrar en pánico y se volteo hacia el ejército gritando como un loco que se levantarán, es gracioso, su voz se volvió tan aguda que casi parecen los gritos de un cerdo.
Axel: Permiteme mostrarte porque no sé pueden levantar.
Lo volví también un objetivo de mi mirada del purgatorio y rápidamente se callo cayendo al suelo y vómito estando de rodillas.
Orco general: ¿Q-Que me pasa?
Su voz salía casi como si la dijera con su último aliento, ¿me estaré pasando con la actuación?
Dobles: Nah.
Bueno…
Axel: Lo diré una vez, avisa a tu señor que vuestro país tiene nuevo dueño y que si se niega, me apoderare de él por las malas, también dile que esos kobolds que tiene me pertenecen.
Hazlo rápido, no me gusta esperar más de lo debido.
En cuanto desactive mi mirada del purgatorio el orco general se levantó con torpeza y salió corriendo, cuando entró a la ciudad empujo a los orcos del ejército que trataban de levantarse y estaban en su camino, a los que aún estaban en el suelo les paso por encima.
Pov 3ra persona…
El orco general corrió a toda prisa por ciudad, la cual, sorprendentes era similar a una ciudad humana solo que con un aspecto más viejo y sucio, los ladrillos de piedra de las casas tenían un tono opaco a diferencia de los de una ciudad humana, los orcos ciudadanos miraban confundidosby asustados a su general, quien era considerado el orco más fuerte correr asustado hacia la mansión de su rey, al llegar a las puertas, no espera por los guardias y las empuja para entrar corriendo, una acción que dejo confundidos a los guardias pero sabiendo la posición del orco, no podían hacer nada.
Corrió por los pasillos de la mansión hasta llegar a los aposentos de su señor, cuando abrió la puerta vio a un orco de aspecto un poco más gordo al del resto, cubierto se cintura hacia abajo solo por una sabana mientras estaba sentado sobre la cama recostado sobre la cabecera, en el suelo al lado de la cama yacía una kobold en el suelo con algunas lágrimas en sus ojos.
Orco general: ¡Señor!
Rey orco: ¿Que sucede?
Espero que sea importante para que irrumpas así en mi habitación.
El rey orco estaba molesto pero poco le importó al orco general quien solo vio con temor el estado de la kobold al lado de la cama de si rey, recordando las palabras del gran lobo de pelaje ceniza negra sobre su posesión de los kobolds.
Orco general: ¡Un gran lobo apareció en la puerta reclamando el reino y los kobolds!
Rey orco: ¡¿Y que esperas para echarlo?!
¡No me molestes por una simple alimaña!
Orco general: ¡Lleve a todo el ejército y ni siquiera pudieron mantenerse de pie por su presencia, incluso yo cai al suelo!
Rey orco: Eso es ridículo, ¿que clase de monstruos es ese?
El rostro del rey orco comenzaba a pasar de ser iracundo a ser temeroso mientras pensaba en que hacer.
Orco general: Por favor, el dijo que no lo hiciese esperar, si tardamos mucho…
Eso solo hacia que el rey orco se desesperase más, en eso se escucha una pequeña risa de parte de la kobold que estaba en la habitación.
Kobold: Me alegro que hayan logrado llegar hasta el.
Las palabras de la kobold no pasaron desapercibidas y el rey orco se levantó con furia y pánico de su cama agarrando a la kobold y levantandola del suelo.
Rey orco: ¡¿Llegar a quien?¡ ¡Habla estúpida debilucha!
Las palabras de rey orco salían alto y con alto de saliva, casi como si gritara por ayuda, la kobold solo se rio lo cual frustraba más al rey orco.
Kobold: Nuestro dios nos había enviado a buscar a un monstruo que podría brindarnos protección de ustedes y cualquier monstruo, no tenéis oportunidad.
Luego de eso le lanzó una escupida al rostro del rey orco, este furioso iba a darle un puñetazo pero fue detenido por su general que le sujeto el brazo, recordándole que el lobo había dicho que los kobolds le pertenecían, el rey orco solo pudo arrojar a la kobold al suelo mientras se limpiaba el rostro con frustración.
Rey orco: Dile que iré a hablar con él y llevale a esta escoria en lo que me preparo, también llevale unos cuantos más pero no todos, negociare con el.
Orco general: Pero- Rey orco: ¡Hazlo!
El orco general aún dudoso agarró a la kobold y se la puso sobre el hombro, cuando llegó a las puertas de la mansión le dijo a los guardias que diesen la orden de traer 10 kobolds a las puertas de la ciudad.
El orco general mientras iba a las puertas de la ciudad le advirtió a la kobold que debía mantener la boca cerrada, una vez las cruzó dejó a la kobold en el suelo lentamente frente al gran lobo de pelaje ceniza negra.
Fin del Pov 3ra persona Orco general: En seguida traerán al resto de kobolds, mi lord viene en camino hacia aquí.
El orco general habló con voz nerviosa, me recuerda un poco al rey rojo pero este está más asustado, yo solo me mantuve acostado sobre el suelo mirándolo fijamente, los kobolds se acercaron al kobold que el trajo y la ayudaron a levantarse, el kobold se veía agotado y algo golpeado, no me sorprende, seguramente lo trataron como esclavo pero, hay algo que me tiene intrigado, ¿por que primero trajo uno y van a traer otros después?
Axel: Oye, kobold, tengo una pregunta.
El kobold me miró con una mirada que siendo sincero, solo había visto una vez antes y fue cuando los goblins habían arrasado la cueva de los cachorros, esa noche en donde Marcus se trajo su orgullo y pidió ayuda prácticamente rogando, una mirada que transmitía determinación y las fuerzas de aferrarse a una última esperanza.
Kobold: ¿Que desea saber?
Mmm, una voz femenina, así que es hembra, bueno, eso solo me hace sentir peor, me da una sensación desagradable y no lo digo por machista o misogino.
Axel: ¿Por que te trajeron a ti antes que a otros kobolds?
Es extraño.
Pude ver como el rostro del orco general se volvía palido nuevamente, argh, esta sensación solo empeora.
Kobold: Porque…
el lord de los orcos me estuvo usando como entretenimiento hasta que su general llegó para avisarle de usted…
me estuvo usando como su- Axel: Que asco.
Pude ver la cara de sorpresa en todos los que vienen, conmigo, tanto kobolds, los cachorros, la coneja y Lana pero siendo sincero, por eso tenía esa sensación, una sensación de auténtico asco y repudio hacia esta clase de acciones, incluso la kobold estaba sorprendida por mis palabras pero…
en fin.
Axel: Puedes ahorrarte el continuar, ya me quedo claro y tomaré medidas para ello, no te preocupes, no se repetirá.
La expresión de todos seguía siendo un poco de sorpresa, solo dos cambiaron, la de la kobold que mostraba algo de alivio y felicidad supongo y la de Lana que ya sabía lo que yo pensaba.
Kobold: Tengo algo más que decir.
Axel: Adelante.
El orco general retrocedió un poco, eso significa que será algo que no me gustará tampoco.
Kobold: Ellos no piensan darle a todos los kobolds que han traído, solo van a mandar a algunos y su lord tratará de negociar con usted.
No pude evitar que un suspiro de pura molestia escapara de mi hocico, estos orcos, están dándome auténtico asco o más bien, su maldito “lord” me lo esta dando.
Axel: Entiendo, gracias por la información, ten, esto debería aliviarte al menos un poco.
Moví una cadena frente a la kobold y abrí el inventario, un bolsillo de cuero con una evilla dorada de gran tamaño se mostró frente a ella, el bolsillo era más grande que la propia kobold, de hecho mi cadena es tan grande como ella.
Ella metió sus manos y sacó una poción de vitalidad, cerre el inventario y el bolsillo desapareció mientras yo retiraba la cadena, la kobold bebió la poción rápidamente y los golpes y moretones que tenían se habían curado, los otros kobolds la ayudaron a moverse junto a los gemelos, ahora que me fijo, es un poco más grande que el resto de kobolds por algunos centímetros, mmm, supongo que es la verdadera líder.
Luego de un rato llegaron 3 orcos, dos arrastraban un carro con 10 kobolds y el 3ro vestia un traje simple de tela con algunos adornos hechos con oro y una corona sobre su cabeza, se acerco a mi parándose delante de su general, este debe ser el lord orco.
Lord orco: Señor lobo, me comentó mi general que usted había venido po- Axel: Ahorrate el discurso, cerdo, odio los rodeos.
Siendo sincero, ya me canse de la actuación desde que me dio esa maldita sensación de auténtico asco, mis dobles estaban igual, algunos con expresiones más severas y otros con el ceño tan fruncido que sus ojos se deformaban un poco.
Este tipo habla con miedo, pero no uno como el de su general o el del rey rojo, no es miedo puro, solo es cobardía y…
no sé describirlo con un adjetivos, pero es eso que te hace sentir que tiene segundas intenciones detrás de ese miedo.
Lord orco: M-me gustaría llegar a un acuerdo con usted.
Axel: No me interesa, yo dejé bien claro el porqué vine aquí.
El tipo por un momento dejo su fachada de miedo y se vio por un instante la frustración que sentía por mí pero siguió actuando como antes.
Lord orco: Seguro que usted viene porque debe ser difícil alimentarse siendo tan grande, puedo brindarle ese alimento sin necesidad de entregarle mi pa- Axel: No me interesa lo que puedas darme y no quiero llegar a ningún acuerdo por si no te ha quedado claro.
Esta vez el ceño fruncido fue más prolongado mientras que los orcos detrás de él comenzaban a temblar viendo como mi paciencia se agotaba con cada palabra extra de el lord orco, incluso los cachorros y kobolds me miraban confundidos, incluyendo a la coneja, me imagino que no se esperaban esa reacción por mi parte ya que siempre he actuado egoísta y dispuesto a negociar si salgo como el más beneficiado sobretodo pero esta vez, no hay negociación que valga la pena.
Lord orco: B-Bueno, debe haber algo que yo pued- Axel: Olvídalo, ya se agotó mi paciencia.
El rostro del lord orco pasó a ser uno que comenzaba a sentir auténtico miedo mientras me veía levantarme, agaché mi cabeza para ser capaz de mirarlo sin problemas y el tuvo que levantar la suya para ser capaz de verme.
Axel: Primero le haces eso a mi subordinada, luego tratas de engañarme trayendo solo una parte de los kobolds y ahora tratas de negarte a mi pedido y llegar a negociaciones cuando he dejado claro que no me interesa, me tienes harto maldito puerco.
Mi tono fue grave y se notaba la furia que tenía en el, nunca antes me había sentido tan maldita y asquerosamente insultado, que escoria así crea que tiene tan siquiera el derecho de intentar debatir lo que digo me pone irascible.
El lord orco cayó al suelo asustado por mis palabras, incluso puedo sentir como solo de la ira que tengo se activa mi habilidad de intimidación, no, era algo más.
Habilidad de raza 《Juicio al necio》ha sido desbloqueada y activada Nubes negras se empezaron a formar encima de nosotros tapando el cielo, fuertes vientos que movían mi pelaje con fiereza se hicieron presentes mientras varias manos esqueleticas que brillaban de un color verde menta salir del suelo aferrándose al lord orco y sujetandolo incluso clavandose la punta de sus dedos en la carne del puto cerdo haciéndolo chillar y tratar de resistirse en vano.
Axel: Gemelos, dadle una escopeta a la kobold y expliquenle como se usa.
Eso no tomo más que un par de segundos, cuando tuvo la escopeta me miró esperando órdenes.
Axel: Tu eres la líder de estos kobolds ¿cierto?
Líder kobold: Si, tuve que hacer de cebo para que ellos pudieran huir hasta usted en nuestro último escape.
Axel: Bien, en ese caso ejecutalo con el arma, puedes probarla antes si lo prefieres.
Ella asintió y fue hasta donde estaba el lord orco, se paro enfrente de él y el orco solo la miró con puro odio, ella no se lo pensó dos veces y le dio un disparo en la entrepierna asustando a los demás orcos y luego del tremendo estruendo solo se escucho el grito de dolor del lord orco por un instante antes de que fuese callado por la líder kobold que metió el cañón de la escopeta en la boca del orco subida encima del estómago de este.
Jalo la corredera haciendo que el cartucho vacío cayera al suelo y fuese reemplazado por uno nuevo.
Líder kobold: Espero que reencarnes como el goblin asqueroso que eres por dentro.
Luego de esas palabras jalo del gatillo, los sesos y sangre del lord orco salieron volando cayendo algunos sobre el general orco.
La líder kobold se bajo del cuerpo y devolvió el arma a los gemelos para luego pararse frente a mi.
Axel: Bien hecho, me tomaré el privilegio de nombrarte en lugar de los gemelos, tu nombre será Fiona, ¿algún inconveniente?
Fiona: No, acepto el nombre con gusto.
Las nubes se disiparon tan rápido como aparecieron mientras el cuerpo del orco era despedazado por las manos esqueleticas hasta no dejar nada más que un charco de sangre, di un suspiro más calmado pero aún un poco molesto.
Axel: Bien, es hora de que deje en claro unas cuantas cosas por aquí.
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