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Reencarnando en el Sandroverso (Kengan ashura) - Capítulo 1

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1: Prólogo: Blanco 1: Prólogo: Blanco La suerte, la suerte puede ser un elemento de vida demasiadamente malditamente volátil, me es inexplicable saber ahora cómo es que logré tener tan mala suerte en mi vida.

La cosa es que hasta hace 4 años yo era tan solo un joven de 18 años, con toda una vida por delante, creo, y de repente me encontré lleno de plomo en el suelo, retorciéndome en un charco de mi propia sangre.

Pensar en cómo es que el cuerpo puede ser tan poco resistente lo hizo todavía más tortuoso, y la peor parte, además del dolor tan horripilante que te puede dar fue que ni siquiera sé porque me balacearon.

No fue ningún asalto ni nada, ya que estoy seguro de que eso si habría salido bien parado pero sin celular, pero sucedió que simplemente me rodearon y me acribillaron ahí mismo, sin oportunidad de huir.

Tal vez me confundieron con algún imbécil que se metió en problemas con quienes no debía.

Como dije, mala suerte, sin embargo, esa no fue la peor suerte por la que pasé, claro que no.

Eso fue lo que sucedió después, si, después, porque en cuanto sentí esa fría sensación de abandonar mi cuerpo instantáneamente me desperté en otro maldito lugar.

Aunque no lograba ver nada, moverse era pegajosamente difícil y todo se sentía extraño a no más no poder, aunque me era muy difícil escuchar, había voces a mi alrededor junto con otros sonidos electrónicos, pero todo parecía que estaba sumergido en agua, así que ni pude saber que eran todos esos bips, ni pude saber que decían esas voces.

Nunca supe cuánto tiempo pasó desde que empecé con esa pesadilla, pero asumí que fueron 9 meses o poco más.

Fue un periodo de tiempo lleno de movimiento, un día dejé de sentir esa sensación húmeda alrededor de mi cuerpo y entonces mis sentidos ardieron en el peor modo posible.

Mis ojos todavía eran impotentes, pero mis oídos casi estallan por la oleada de sonidos que llegaban a mí sin cuartel, lo cual me hizo dar una inhalación de aire por reflejo.

Lo que obtuve a cambió fue un aroma a aire contaminado, pero eso no fue lo que me hizo llorar como un marica, lo que me hizo llorar como un marica fueron mis pulmones que ardieron como nunca antes me había ardido alguna parte del cuerpo.

Mi garganta también se quemó.

Lloré y lloré como un bebé, literalmente, me di cuenta de ese hecho cuando el dolor pasó y solo entonces tuve el tiempo de reaccionar, era un maldito bebé.

Fue una puta locura, mi mente se disparó automáticamente en miles de posibilidades, pero la más lógica de todas fue que, había reencarnado y la agonía de hace rato había sido mi nuevo cuerpo recién nacido respirando por primera vez.

No hubo jadeos ni gritos de alguna mujer, así que creí que había nacido por cesaría, nada anormal ahí ¿verdad?

Pues no, porque nunca fui llevado a los cálidos brazos de la supuesta fémina que me parió, sino que me trasladaron desde no sé dónde carajos.

En el proceso finalmente pude saber qué idioma era el que estaban hablando y para mi consternación y alivio a la vez, era el idioma japonés, no podía entenderlo ni hablarlo ni mucho menos leerlo ni escribirlo, pero sabía cómo sonaba, aunque ahora que lo pienso no sé porque me alegré si no hacia diferencia si hubiese sido un idioma desconocido tipo Mushoku tensei, en ambos no sabía cómo comunicarme ni entender todo lo que se parlaba a mis anchas.

Pero en fin, todavía no les digo porque mi suerte era tan desgraciada.

Los siguientes 4 años, o al menos eso creo, fueron los peores, estresantes y más aburridos de mi vida, resultó que me llevaron a un orfanato, no lo habría identificado como tal si no hubiera más niños pululando por el lugar, mirándome o molestándome de vez en cuando, pero todo el edificio era un puto asco.

Así fue mi primer año, cuando finalmente pude caminar y hablar lo mejor que pude, gracias a mis cuerdas bucales tan frágiles como gelatina, empecé a aprender japonés, al menos me enseñaban a hablar y también me alimentaban, pero nada más.

La vida no era hermosa, la comida apenas y tenía sabor, la higiene con suerte era aceptable y la vista fuera del edificio era desoladora y desgraciada.

¿A dónde llegué?

Fue la primera pregunta que me hice mientras comenzaba a creer que había nacido en un mundo post-apocalíptico.

Siempre fui alguien que se estresaba con mucha facilidad, así que las condiciones precarias junto con la vista que me recibía con cada asomo desde las ventanas hacían que el cuerpo se me estremezca.

Pero todo empeoró con mi tercer año, ahí descubrí varias cosas, una era que no estaba en un mundo post-apocalíptico, esta era una zona terriblemente abandonada por la sociedad misma, pero no era el fin del mundo, sin embargo ese era el menor de mis problemas en este momento.

Porque empecé a notar cosas espeluznantes del lugar en el que vivía.

Empecé a darme cuenta poco a poco que los niños más grandes se iban yendo lentamente sin dejar rastro, era por las noches, una camioneta venía y recogía a algunos niños que sin saber que ocurría, eran despedidos llanamente por la matrona del orfanato, no se molestaban en ocultar absolutamente nada, lo cual fue impresionante, pero eso me ayudó a comprender, con todo lo que me esforcé en aprender del idioma que el destino de todos los niños que están aquí era totalmente terrible.

Pero, ¿Qué otra prueba tendría para corroborar mis pensamientos y no descartarlos como síntomas de mi estresante paranoia?

Bien, descubrí en donde estaba exactamente, pero de nuevo, después de 3 años ya no me sorprendió tanto que no fuese una buena nueva.

Resulta que estoy en la peor región de uno de mis versos favoritos, irónico, lo sé, pero todo este tiempo estuve viviendo en el Sandroverso, o Kengan ashura para los que solo vieron Netflix, y como cereza del pastel, estoy en el Interior.

Así es, de todos los putos lugares en los que pude haber caído, tenía que ser el maldito Interior.

Había opciones mucho mejores, realmente mejores, pero mi suerte nunca me ha favorecido desde que volví a nacer.

Amo Kengan ashura, Kengan omega y todos los manganimes que conforman este universo lleno de peleas y acción, sin embargo esta sería una de las opciones que jamás habría elegido para reencarnar si hubiese tenido algo que decir.

Porque ¿quién en su sano juicio pediría algo como esto?

Seamos sinceros, porque toda persona que se respete no elegiría entrar en un mundo peligroso, este en particular, no solo tiene riesgos que comprenden al interior.

Clanes asesinos o ataques terroristas espontáneos de una sociedad milenaria de Asia son o serán el pan de cada día en el exterior.

Cuando me enteré, pasé noche tras noche quejándome en mi mente sobre como si hubiera podido tener voz y voto sobre mi destino habría ido a un mundo de magia fácil donde aparte de estar rotísimo tendría la oportunidad de reunir un harem de damas de distintas razas para entonces saciar mi apetito sexual y jamás hartarme de ello, soy virgen, tanto en esta vida como en la anterior, de carne y espíritu, así que no puedes culparme por mis pensamientos reprochables y lo sé pero nunca me arrepentiré de mi ideología.

Todo este coraje, la adrenalina que escurrían mis poros y los nervios dolorosamente punzantes finalmente dieron sus frutos, encaneciendo mi cabello de alga como la mismísima María Antonieta.

Y a decir verdad, esa fue la primera buena noticia que recibí del destino.

Aunque sea algo tan banal como una añadidura estética como lo es el cabello alvino, por lo menos no me quedé calvo.

La noche en la que mi cabello se convirtió en una taiga completa, fue la misma en la que decidí emprender mi escape.

Había pasado todo un año haciendo todo lo posible por idear una ruta de salida, aunque no fue tan difícil, observé muchas cosas, desde más niños siendo llevados a su cruel destino hasta otros que también se escapaban, chicos inteligentes.

Una vez quise irme con una pequeña triada, pero no aceptaron cargar con un mocoso de 4 años, sin embargo, tuve un segundo golpe de suerte al lograr que me contaran su plan para irse, de ese modo, yo me escaparía por mi lado.

En realidad las cosas eran simples entre comillas, a la matrona simplemente no le importaba que de repente hubiera menos mercancía, y lo dejaba pasar fácilmente, entonces huir del orfanato era relativamente sencillo, sin embargo, nada más salir uno se enfrentaría al caos que es el interior, el paraíso del infierno, podría ser la mejor descripción del lugar.

También conocido como Sector Ilegalmente Ocupado, es una región urbana de Japón que ha sido abandonada y cerrada por el gobierno japonés.

Las fuerzas del orden no tienen influencia allí y, por lo tanto, las leyes no tienen sentido y todo vale.

El interior parece estar ubicado en el extremo suroeste de la y cubre un área de 48,77 kilómetros cuadrados.

Tiene una población de entre 200.000 y 300.000 habitantes.

Formada alrededor de 1868, esta dura y anárquica región ha atraído durante mucho tiempo a criminales, pandillas, señores de la guerra y mercenarios, así como a una subclase más vulnerable formada por personas sin hogar, adictos, víctimas de trata y apátridas.

Allí se pueden encontrar y comprar abiertamente todo tipo de vicios normalmente ilegales, incluidas drogas, armas, violencia y prostitución.

Después de abandonar efectivamente el área en los 1900, el gobierno japonés amuralló el interior y llegó a referirse a él exclusivamente como Territorios Ilegalmente Ocupados.

Para ocultar la verdad y evitar el pánico masivo, el gobierno afirma que un gas nocivo ha hecho imposible que la gente sobreviva allí.

El gobierno controla estrictamente quién entra y sale del Interior a través de un puñado de puntos de acceso a través de los muros, aunque se sabe que existen numerosas rutas ilícitas de entrada y salida.

El Interior es conocido por ser un ambiente hostil en el que se mata o muere, lleno de matones, traficantes de drogas, burdeles y edificios en ruinas.

Incluso la Yakuza lo evita.

Las personas que tienen la mala suerte de vivir allí deben luchar a diario sólo para sobrevivir y, a menudo, no tienen educación, ni ciudadanía ni documentos y, a veces, ni siquiera un nombre.

Esto hace que a la gente del Interior le resulte muy difícil salir e integrarse en una sociedad normal y legal.

Esta mentalidad de supervivencia del más apto es en parte un vestigio del propósito original del Interior: servir como arena sellada para un enorme Ritual gu humano, pero a una escala kilométrica.

Si bien esta intención original del interior parece haber fracasado, su naturaleza desestabilizadora ha beneficiado al Gusano de todos modos al subvertir la ley y el orden en esa zona de Japón.

Se divide en distritos: Ichiryū, Rohza, Goyu, Shiki, Tokita, Hachio; Se dice que es algo manso en comparación con la mayor parte del Interior; Guchi, Niko, Hachitaka, Shichioba y Rikuko: La sala más peligrosa del Interior.

Incluso los pesos pesados de este mundo lo consideran peligroso y en donde suceden cosas que harían que cualquiera perdiera la fe en la humanidad.

En total ciencia y como se habrá notado, el Interior está relacionado con muchos personajes de la obra, unos buenos y otros muy desagradables.

Tales como los Niko Tokita, su maestro Gaoh Mukaku, Himuro Ryu, el protagonista Ohma, Setsuna Kiryu e incluso organizaciones como Los mensajeros negros del ashura o el propio Worm, la organización milenaria que creó el sitio y funge como principal grano del culo de la historia.

Y es todo esto lo que pienso aprovechar, o esa es mi intensión solamente en caso de que no lograra escaparme totalmente del Interior, la verdad era que no me hacía esperanzas para poder salir, pero mi plan a seguir una vez saliese del orfanato era moverme en línea recta hasta topar con la muralla, y solo entonces salir, pero, era extremadamente difícil y mis probabilidades de éxito eran nulas, pero era todo lo que podía intentar, después vería como me las arreglo y que haré en el futuro.

Y así, cuando todos dentro del edificio estaban dormidos, me levanté de la cama andrajosa en la que dormía, busqué debajo y ahí encontré lo poco que logré robar durante el día y que me llevaría en mi odisea, que es solo un cuchillo, comida y una manta.

Caminé por los pasillos, todos con la pintura pelada casi en su totalidad, desprovista de otro color que no fuera el gris y el marrón, los pisos estaban en peores condiciones, aunque se decoraban con las marcas negras de los zapatos que pasaban por allí y que no se han lavado en quien sabe cuánto tiempo.

Así hasta que llegué a una ventana en específico.

Este edificio consta de la planta baja y un piso más arriba, los niños dormimos ahí, mientras que mi ruta consiste en bajar hacia la montañita de bolsas de basura que amortiguarían mi golpe sin hacer algún ruido sospechoso.

No sé nada del interior más allá de lo que tengo del manga, el cual nunca acabó en mi primera vida, pero ahora he descubierto que es un área que nunca duerme.

Por ello no hubo problemas con tal estrategia, así que fue así como escapé, un salto, un aterrizaje y una carrerilla en la cual usé mis pequeñas piernas para llevarme a donde sea que dios quisiese.

Conozco la delimitación del interior tanto aérea como subterránea, sin embargo de nada sirve si ni siquiera sabía en qué distrito me hallo, y no soy tan estúpido como para creer que si le pregunto a alguien al azar este me responderá de buena gana, lo cual nos lleva al tiempo actual, conmigo vagando hacia el frente, siempre de frente.

Envuelto en mi pequeña cobija y vestido con mi única muda de ropa, mi cabello cano y largo hasta mis hombros, sin peinarse y corriendo con el aire frio de la noche turbia, y el paisaje es incluso más desolador que antes.

Los edificios están en ruinas, todos sin excepción, los únicos que no se ocupan del todo son aquellos que por alguna razón se encuentran ladeados por debajo o más allá de los 90 grados.

El cielo se llena de humo y bloquea la luna, dejando como único apoyo de iluminación algunos faroles demasiado intermitentes y las columnas de fuego que se alzan desde distintas ubicaciones.

Se escuchan disparos, explosiones, gritos y otros sonidos fuertes y contundentes a lo lejos y no tan lejos.

Mientras tanto, delante, atrás, a la derecha y a la izquierda de mí, solo hay escombros y hasta cadáveres pudriéndose en paz, junto con alguna que otra gente apareciendo por ahí y una vez aparecen yo me escondo donde puedo, siempre yendo a la sombra y haciendo todo lo posible para no bajar mi guardia, con mi cuchillo siendo presionado por mi mano derecha con fuerza.

Y entonces, ¿quieren saber cómo termina esto o qué?

porque yo también.

Toda la travesía de los anteriores 4 años nos lleva a la noche presente, conmigo aún caminando por las ruinosas calles del interior, sin tener ni puta idea de hacia dónde ir más que al frente con la esperanza de no terminar en Rikuko.

Seguía y seguía corriendo lo más rápida pero silenciosamente posible, no era nada conveniente pero necesitaba conseguir un lugar en donde dormir, pero de todos modos hacer cualquier cosa que se me ocurra suena como una mala y mortal idea, así que se me hizo fácil dejar de darle tanta importancia y me apresuré a encontrar el callejón más vacío pero lleno de escombros o basura como sea posible.

Mi idea es hacerme un pequeño escondite entre todo eso para que así sea menos posible ser encontrado.

Hubo uno en especial lleno de muebles destrozados, así que elegí ese, alguien podría pasar a recogerlos pero eso da igual, es problema para otro día.

Siempre me costó descansar en aquel orfanato, más bien granja creo yo, ya que todas las noches esperaba a ver si el siguiente en ser llevado seria yo coincidentemente.

Sin embargo esto sigue siendo el interior, pensé mientras entraba en el sitio y elegía un buen montón de madera, piedra y metal, con una apertura lo suficientemente grande y oculta como para que mi pequeño cuerpo de 4 años cupiera.

Me metí ahí con toda la incomodidad del mundo, vigilando que no termine encajándome algo puntiagudo y entonces finalmente reposé mi cuerpo, -Esto es un asco-, murmuré mientras desenvolvía mi cobija haciendo todo lo posible para protegerme del frio tan atroz.

Seguía haciendo frio pero efectivamente era menos.

Me removí un poco más y me tensé al instante cuando escuché una puerta de entre el callejón abrirse brusca y repentinamente, -Maldita sea-, una voz ebria y arrastrada resonó por el lugar de una forma tan horrible que sin duda me quedé helado y tan estático que incluso mi garganta se cerró, evitando que respire.

Hice todo lo posible por no hacer nada ya que de ser así la resequedad provocaría que tosiese, y eso revelaría mi ubicación, los pasos se hicieron mucho más fuertes de modo gradual hasta que se detuvieron a mi lado, lo que solo empeoró mi estado de terror absoluto.

–Buuooorg-, escuché un gruñido ahogado y lo siguiente que se es que al lado mío desciende un líquido amarillento, espeso y apestoso como una cascada, sin respirar aun, no hay necesidad de dar arcadas, pero fue bueno saber que el tipo era solo un borracho que salía del bar al lado mío, el tipo en cuestión siguió caminando mientras dejaba todo un camino trazado con su propio vomito hasta que no se volvió a oír.

Fue ahí cuando finalmente pude relajarme y respirar, aun sin ser una buena decisión ya que el horrible aroma a vomito instantáneamente llenó mis pulmones provocando que casi mezcle ese vomito con el mío.

–Maldita sea-, esta vez fue mi turno para maldecir, sin embargo, no abandoné mi escondite.

Mañana, empezaría con mi plan.

Time skip.

Las horas pasaron, sin embargo, no lograba conciliar el sueño, todo era tortuosamente frio y escalofriante, mis ojos ardían y mi cuerpo temblaba de vez en cuando.

Sentía como si mi cuerpo no diera para más, pero entonces por eso finalmente pude cerrar mis ojos para reclamar mi sueño.

-¡Holaaaa!-, una voz de la nada hizo que prácticamente saltase de mi lugar, golpeando mi cabeza con la basura arriba de mí, gritando en consecuencia además del susto de infarto que acababa de sufrir.

Con los ojos bien abiertos navegué mí vista por todos lados sin pensar, hasta que finalmente logré ver una luz anaranjada frente a mí.

Un orbe naranja flotando en mi cara habría hecho que me segara con la luz, pero inexplicablemente esto no estaba sucediendo.

Me quedé atónito, ni siquiera podía pensar correctamente en que antes estaba sufriendo para esconderme lo mejor que pudiera, pero ahora mismo estoy revelando mi posición de nuevo, gritando como todo un mariposón.

-Jajajá no te asustes amiguito, seré breve, soy tu sistema reencarnador de uso instantáneo, solo tengo el tiempo de vida que me llevará hablar contigo y después de que me uses moriré y pasaré a mejor vida.

Ahora, como haz de saber fuiste reencarnado en el universo creado por Yabako Sandrovich en una de las peores situaciones posibles, deberías alegrarte, al menos no naciste como un peón directo de Worm por ejemplo.

Pero de todos modos, se también que es lo que planeas hacer y por cortesía te voy diciendo de una vez que no lo hagas, solo conseguirás que te maten y si bien vas a reencarnar de nuevo, muy probablemente no lo harás con la ventaja de recordar tus vidas pasadas o peor, simplemente no saber en dónde diantres te encuentras-.

La luz habló con un tono juguetón, parecía como un niño hablando cosas depresivas sobre sí mismo, solo que eso no importó ya que estaba a punto de reprocharle acerca de eso, sin embargo me interrumpió, -No digas nada ahora, primero tengo que hacer lo que vine a hacer-, la luz dijo antes de que con un tintineo apareciese una nueva luz más grande, lo miré y vi que era una maquina tragaperras.

La luz usó su forma diminuta para mover la palanca mientras explicaba.

-Como tu sistema reencarnador de uso instantáneo tengo la obligación de darte deseos aleatorios, estos no tienen nada que ver con presentes físicos, solo aspectos que influirán en tu cuerpo o mente de algún modo-.

La luz dijo y yo me sorprendí, -¿Es eso verdad?-, yo pregunté incrédulo y con un genuino atisbo de esperanza, -Así es, ya sé que es lo que estás pensando, como te consideras alguien débil, el mejor curso de acción es largarte de este lugar cuanto antes sea posible y luego ir a hacer tu vida y probar suerte en cualquier otra cosa, pero ahora que tendrás tus dedos de oro entonces podrías involucrarte directamente en la trama como a cualquiera le gustaría, después de todo este mundo es muy de gusto, aun con los riesgos-, la luz dijo y yo iba a responder, sin embargo justo cuando eso iba a pasar el tragaperras se detuvo.

Miré en esa dirección para ver lo que se había seleccionado y en la primera apareció un diagrama de un humano que revelaba sus sistema circulatorio junto con su cerebro, en este mismo y en la figura del corazón se hacían énfasis con viñetas, leí lo que decía y entonces mis ojos se abrieron, dominio total del Demonio divino, esto ya era impresionante, y la luz parecía estar totalmente de acuerdo, -Wow, parece que estas de suerte, solo esto ya es muy bueno, solo para confirmar, lo único que te haría un Demonio divino sería una sensación de fatiga dependiendo de cuánto tiempo lo uses junto con su intensidad, y mientras no estés sangrando entonces ni siquiera en su máxima potencia podría matarte-, la luz dijo.

Demonios si, esto era algo que ni siquiera Fei Wangfang logró, pensé entusiasmado aunque la luz pronto me hizo volver a la realidad, -Sin embargo solo se te concedió la capacidad de dominar el Demonio divino a la perfección así como por defecto sus dos técnicas que lo conforman por separado a un nivel incluso mayor dentro de las capacidades de tu condición humana, no la técnica en si, por lo que para explotar este dedo de oro tendrás que acudir a cierta persona.

Solo tres podrían enseñarte el Espíritu poseedor pero solo existe alguien que puede enseñarte el Demonio caído, así que todo caerá en tu propia cuenta.

Ahora continúa con tus otros deseos-.

La luz pidió y yo no dije nada y solo obedecí, tenía razón, esas personas de las que hablaba son Niko Tokita, el número 4 para ser precisos, maestro de Ohma y quien moriría a manos de Taira Genzan, no creo que esté muerto si es que la luz decidió no decirlo porque aún no sucede, así que aún hay esperanza, luego está Gaoh Mukaku, maestro de los 7 Niko Tokita, fundador del Estilo Gaoh y Estilo Niko por igual y, un monstruo con piel humana, no es para nada confiable a menos que tengas el mismo objetivo que él de librar una batalla a muerte contra Worm, la sociedad secreta china que lo traicionó a él y su clan, exterminándolos y dejándolo solo a este como sobreviviente.

Durante décadas Mukaku manipuló y asesinó a cientos sino es que miles de personas con tal de ver su sueño cumplirse, el cual es matar al Conector y líder supremo de Worm, Shen Wulong, asesino directo del Clan Long al que Mukaku perteneció.

Por lo tanto si uno llegara a estar en buenos términos con él será para que este alguien se convierta en su peón, dejándolo con dos opciones, morir siendo usado o ser usado y dejado a la deriva, lo que lo vuelve una apuesta de 50 a 50 no importa que opciones se tengan con el hombre, de si te mata o no te mata o si te usa para matarte o dejarte abandonado, no conviene empezar por ahí si es que quiero conseguir el espíritu poseedor aunque si convencerlo es mucho más fácil que a Niko 4, puede que este si sea buena gente si consideramos los estándares del interior, sin embargo si su relación con Ohma me dice algo, entonces no le pasaría el espíritu poseedor a nadie por nada del mundo.

Y luego está, El otro Niko o Niko número 6, con él simplemente no hay más opciones que la muerte, sin importar lo que se haga con él, te matará nada más llegue el momento en que dejes de serle útil, y para mi desgracia, él es el único que conoce la técnica Demonio caído y por extensión el Demonio divino siendo el creador de esas mismas técnicas, así que si quiero explotar mi dedo de oro debo si o si hacer que por lo menos me pase esa técnica, pero el riesgo es simplemente demasiado alto, tch, que complicado, refunfuñé en mi mente mientras leía mi segundo premio solo para palmearme la cara con frustración.

-Órale, que dilema, diría que realmente no tendrías problemas si llegas a convencerlos pero para ello tendrías que, hacerte el galán jeje, como sea sigue siendo un buen deseo pero tendrías que esperar y poner tus encantos a prueba, el talento ya lo tienes después de todo el Demonio divino ahora te la suda-, la lucecita dijo burlonamente mientras mis esperanzas de abrirme paso hacia la salida del interior se hacían cada vez más añicos, dominio total del Guihun, ese era el segundo premio.

–Ahora bien, específicamente hablamos de la versión de la Facción del oeste que te permite acceder a un aumento en la masa muscular, no lo especificaron pero en palabras de Edward Wu, en su momento la cabeza de la Facción del oeste del Clan Wu el Removal o Guihun se aprovecha mejor cuanta mayor sea tu masa muscular.

Por lo que lo vuelve una variante superior al Removal del Clan Kure y Clan Wu chino, aunque aún podrías usarlo de formas diferentes-, poder usar el Guihun al 100% es algo que está muy por encima de muchos peleadores, incluso dentro de aquellos que lograron usarlo sin ser miembros de algunos de los 3 clanes de ojos sangrientos ninguno pudo dominarlo a la perfección, el primero en usar algo parecido aunque sin haberlo confirmado es Hayakuwa Samato, aunque no sé si cuente ya que según la wiki del fandom de Sandro este tiene una relación distante con Raían y Fusui Kure, pero del que si puedo tomar comparación es de Lu Tian, uno de los discípulos de Niko 6 y maestro del Estilo sin forma, puede usar el Guihun en un poco más del 60% de forma segura y con un límite del 96%, sin embargo cuando excede ese margen entre el 60% Lu sufre consecuencias tanto físicas como mentales las cuales fueron la causa de su muerte prematura como personaje.

Pero como lo que la luz dijo mientras me estrujaba el cerebro, como tal las únicas formas de lograr que alguno de los 3 clanes asesinos te lo enseñe, pero para ello tendrías que formar parte de su familia, y no solo eso, sino que si el manga dice algo es que aparte tiene que ser en la línea principal de alguno de estos, o en otras palabras, tendría que ligar con alguna fémina de la línea principal del Clan Kure, Wu o Facción del oeste, justo como le pasó a Ohma aunque no por su propia voluntad realmente jeje.

U otra opción sería nuevamente contactar con el Niko número 6 pero ese sigue siendo un tema de que solo llevara a una hipótesis de muerte, por lo que mi esperanza recae en el Clan Kure o Wu si es que quiero llegar a conseguir el Guihun.

Si tan solo fuesen premios de uso instantáneo como el Síndrome del superhombre o la rasuradora, y con esos pensamientos me dispuse a ver qué era lo último que conseguiría, rezando para que sea algo que me ayude a escapar, pero por última desgracia, no fue así.

–Esto es perfecto, tienes las capacidades cognitivas de Suekichi Kaneda, creo que ya sabes que puedes tener acceso más fácilmente y es muy bueno si vemos que tienes un mejor cuerpo y por si fuera poco conoces las técnicas y estilos de este mundo gracias al detalle del manga que aunque no es absoluto sigue siendo bastante.

Detallado y técnico, eso sí que es suerte-, la luz habló mientras yo solo me quedé quieto.

Pareció haberlo notado así que también se silenció, -¿Pasa algo?-, la luz preguntó, -Es que yo, no no quiero, convertirme en un asesino-, dije con mi voz empezando a quebrarse, ese tercer dedo era mi última esperanza, tampoco quiero morir, en especial aquí, donde la muerte es precedida de experiencias de lo más horribles.

Aquí es matar o morir y no hay más, hasta Niko 4, quien era lo suficientemente fuerte como para hablar de piedad no se salvó a esa regla.

No pude contenerlo más y entonces comencé a llorar en mi sitio.

Pasaron unos buenos minutos en los que comencé a desahogarme por todo el estrés acumulado de 4 malditos años, ya ni siquiera me importaba que me escucharan afuera.

–Yo, no sé qué decirte amiguito-, la luz murmuró antes de hacer que mis lloros se detengan cuando lo vi parpadear y perder intensidad, -Mi tiempo acabó, antes de irme, te daré un último consejo, el mejor lugar para descansar está en las alturas, siempre busca terreno alto.

Te deseo mucha suerte amiguito, adiós-.

La luz dijo por última vez, con cada palabra que decía parpadeaba más rápido y perdía su brillo gradualmente, hasta que finalmente desapareció.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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