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Reencarnando en el Sandroverso (Kengan ashura) - Capítulo 12

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12: Capítulo 11: Pendiente 12: Capítulo 11: Pendiente Pov: Normal.

Debajo de la sombra imborrable de un negro mate que baña el lúgubre túnel, dos pares de botas hacen ecos reverberantes mientras dos figuras caminan equipadas lado a lado.

Sus flecos contrastándose con blanco y negro como el Yin y el Yang, mientras caminaban, sus rostros se mantenían serios, al pendiente de que nada imprevisto se les atraviese en su camino, con sus ojos recorriendo cualquier rincón sospechosamente oscuro; siempre asegurándose de que el peso en sus espaldas siga siendo el mismo.

Sus pisadas siguieron haciendo eco en el lugar mientras seguían avanzando, pero cuanto más se acercaban a la luz al final, el eco se hacía cada vez menos presente, hasta que finalmente cruzaron, ambos individuos tuvieron que cerrar ligeramente los parpados hasta acostumbrarse a la tenue luz que irradiaba del cielo aun cuando este se mira nublado.

Al salir, las dos figuras se revelaron como Ohma y Ryu Tokita; los dos cubiertos por igual con capas blancas que no dejaban ver nada más que sus suelas.

Todo lo que no estaba cubierto por estas eran sus mochilas, las cuales contenían todas sus pertenencias.

Ambos jóvenes miraron un poco al frente, viendo nada más que edificios en ruinas y escombros esparcidos en el suelo.

No era muy diferente a lo que estaban acostumbrados a ver y por supuesto eso los incentivó a seguir avanzando luego de que cada uno diera su propio suspiro, ligeramente nervioso.

Y con la distancia ya algo marcada entre ellos y la salida que acababan de tomar, Ryu miró por encima de su hombro para vislumbrar el enorme y ruinoso muro que ahora lo separaba del sitio que había sido su hogar por casi dos décadas: El Interior.

Ese muro fue construido por el gobierno japonés para separar al Interior del Exterior con relativo éxito, pese a existir entradas y salidas diversas y clandestinas.

Sin embargo, todavía había cumplido su función al incluso haber evacuado gran parte de la zona circundante bajo el pretexto de presencia de químicos de alta peligrosidad, motivo por el cual, incluso después de haber salido del área ilegalmente ocupada todo parecía tan similar, pero más desolado.

Continuando su caminata, Ryu dejó de mirar el muro para entonces cambiar sus pensamientos hacia su maestro, metiendo la mano en el bolsillo de su pantalón y sacando de este un celular; el último regalo que le obsequió.

Desbloqueándolo, abrió sus contactos solamente encontrando el de Ohma, al haber recibido también un celular, un instrumento indispensable para una vida moderna en un mundo mucho más civilizado e inmenso.

-No es como los de mi vida pasada, pero al menos funciona-, Ryu pensó, recordando los móviles de aquel entonces, saboreando la diferencia entre el año 2024 y el año 2007, el año actual de su actual vida.

Mirando nuevamente el único contacto que tiene, gira su mirada a la derecha para ver a la persona en cuestión.

Ohma y Ryu detienen su paso, ya estando lo suficientemente alejados y observando los primeros indicios de la civilización más sana.

Los hermanos se miran frente a frente, sabiendo que ha llegado el momento, en años, de finalmente irse por su cuenta de nuevo.

En ciernes más simples, independientemente del origen de sus motivaciones, el sueño o el objetivo de ambos es llegar a la cima del poder por medio del camino de las artes marciales.

Y los dos sabían que, si continúan juntos del modo que siempre habían hecho desde que se conocieron solo lograrían estorbarse el uno al otro, y por ende, deben volver a estar solos; así como eran en un inicio.

No compartieron palabras al instante, pero ambos sintieron el peso y el significado del momento, los dos recordando simultáneamente todo por lo que habían pasado durante toda su vida, desde el salvajismo al que se sometieron y se dejaron consumir, hasta la lenta pero segura recuperación de la humanidad por parte de Ohma, quien alguna vez no fue nada más que un niño silvestre sobreviviendo en un mundo donde los niños son destruidos.

Al ver que ninguno tuvo el valor de mover la lengua y decir algo, solo se limitaron a sonreír, sabían que no había necesidad de palabras, porque esta simplemente no es la última vez que se verían las caras, y ciertamente no era ningún tipo de final.

Así que, como dictan sus costumbres, todo lo que quedaba por hacer era chocar sus puños, eso era todo lo que necesitaban hacer, su símbolo de amistad, de hermandad.

-La próxima vez que nos encontremos, pelearemos; y ten por seguro que te patearé el trasero-, Ohma finalmente encontró que decir y Ryu no tuvo nada más que hacer que dar una pequeña risa, pero asintió después de todo, sabía que algún día ambos tendrían un enfrentamiento en toda regla.

–Claro claro, pero no vayas a hacer un berrinche si te termino ganando yo-, Ryu contestó con humor, evocando viejos recuerdos.

Y así, sin nada más que decir, los dos se fueron en direcciones opuestas; marcando en sus corazones la promesa de la única muestra de respeto que reconocen: su valía en un combate pendiente.

Time skip: Una semana después.

Pov: Ryu.

Miro hacia el techo cubierto de pintura fosforescente, como si estuviera salpicada, al igual que las paredes de la habitación.

Con la cabeza apoyada sobre mis manos cruzadas y la almohada tan cómoda y suave debajo.

Con las cobijas cubriéndome hasta la cintura, respiro con algo de dificultad ya que encima de mi pecho una hermosa mujer desnuda yace dormida plácidamente, con sus manos reposadas sobre mis bíceps, su pierna cruzada sobre mi muslo y la saliva corriendo desde mi pecho hasta mi axila, para entonces mojar su cabello negro y la sabana debajo de nosotros; aunque eso no me molestaba para nada.

Todo lo contrario, estaba orgulloso de mi trabajo.

Incluso en mi segunda vida, las mujeres siempre habían sido un misterio para mí.

Y esta noche había llegado a la conclusión de que en verdad no sabía mucho con respecto a las mujeres, solo tal vez exceptuando en una cosa: satisfacerlas.

Sé que las damas de la vida galante se dedican a fingir lo que sea que hagan sus clientes, al menos hasta cierto límite, pero estoy bastante seguro de que haber logrado que su flor llorara como una fuente con mis esfuerzos y haber llenado una media docena de globitos sin quedar satisfecho en el proceso es una señal bastante buena.

El que se haya dormido en mi pecho también debe serlo, más aun si babea, signo inequívoco de que se encuentra descansando por completo.

Esa fue, la última cosa que había querido hacer desde que me reencarné, y ahora con 19 años y la castidad perdida no sé qué hacer.

Mi mente está en blanco; mi maestro y padre está vivo, mi mejor amigo y hermano no perdió sus memorias o por lo menos las recuperó al poco tiempo.

Setsuna y El otro Niko están muertos y además después de irme del Interior por mi cuenta seguí el ultimo concejo de Niko y tuve la compostura de acercarme a una fémina, o al menos creo que esto también cuenta, sea como sea, realmente ya no pude aguantarme las ganas al saber lo limpias que son las chicas del exterior.

Pero ya no tengo más planes, al fin había terminado todo mi trabajo de 19 años y era hora de pasar página pero…

¿hacia dónde?

Si rememoro las últimas palabras que Niko nos dijo a Ohma y a mí antes de irnos, sobre el mundo y lo grande que es, realmente tenía demasiadas opciones para tomar hasta que el canon comience y claro que tendré que estar allí para asegurarme de que Ohma sobreviva al Conector: Shen Wulong.

Así que eso me deja con 9 años enteros para hacer lo que quisiera.

¿Pero qué voy a hacer en 9 años solo?, en verdad había disfrutado estos con Niko y con Ohma.

Entonces finalmente muevo mi cabeza y ahí puedo observar un reloj encima de un pequeño mueble, mostrándome que todavía me quedan unos minutos hasta que me pidan que me vaya, después de todo, el pago era por una hora.

–Todavía tengo tiempo-, murmuré antes de mirar nuevamente hacia el techo y analizar mis posibilidades, partiendo con que no quería alejarme mucho del epicentro de los eventos, es decir Japón.

Pero aun así, dentro de esta islita hay un montón de posibilidades, tanta gente importante a la que puedo conocer de antemano.

La primera opción siempre es ir y buscar a Grupo Nogi y promocionarme como peleador, pero cuanto más lo pienso más me parece que no es tan buena idea convertirme en un veterano para los eventos de Kengan ashura.

No, es demasiado importante que Nogi consiga la presidencia es verdad, pero prefiero mantener las cosas así como están hasta que entre en escena y le consiga la presidencia yo mismo, quiero hacer otra cosa, tengo la certeza de que podré explorar la Asociación Kengan cuando comience el Torneo de aniquilación en adelante.

Pero sobretodo, exponerme de tal manera, eso sería muy peligroso para mi teniendo en cuenta que Shen Wulong anda tras mi cuerpo literalmente.

Así que unirme a alguna organización de peleas clandestina ya no parece tan buena idea después de todo.

–Aunque también podría cubrirme el rostro-, dije en voz baja y contemplativa, sobándome la barbilla mientras comenzaba a formular una idea.

No parece ser contra las reglas el querer usar una máscara según recuerdo, uno que otro peleador en Purgatorio y la Asociación Kengan han usado mascara o capuchas para protegerse las caras, siempre y cuando no represente ninguna ventaja en las peleas debería estar permitido.

–Si, eso podría servir-, pensé con una sonrisa que se desvaneció tan pronto como había aparecido.

Había otro problema y ese era mi Estilo Niko, si me expongo ante las redes sociales incluso si solo son de la Deep web o la Dark web estoy seguro de que Worm caerá sobre mí como la puta fiebre amarilla.

-Mierda-, murmuré, sé que la única razón por la que Ohma no fue capturado por Worm fue porque nunca se expuso, incluso cuando usaba el Estilo Niko en sus peleas, (también muy a pesar de repudiarlo en ese punto de su historia), entonces…

-Eso significa un completo NO a las peleas clandestinas-, suspiré con decepción.

Necesito obtener experiencia y pulir mi Estilo Niko, tal y como mi maestro había dicho, pero no puedo hacerlo si Worm va tras mi trasero todo el tiempo.

Volví a suspirar, miré de nuevo el reloj y veo que el tiempo está a nada de terminarse, así que sin más devuelvo mi mirada a la hermosura que sigue dormida en mi pecho, y con toda la pena del mundo comienzo a moverla de allí, al menos con la mayor delicadeza y lentitud que podía.

Una vez la tuve completamente a mi lado me levanté, me limpié su saliva, busqué mi ropa y me vestí, recogí los globitos llenos de mi esencia y los deposité en el cubo de basura que había en la esquina, pero antes de irme, miré por última vez a la mujer.

Yuka es su nombre, o al menos su nombre artístico, que se yo.

Solo sonreí y caminé de nuevo hacia la cama para cubrirla con la cobija antes de disponerme a salir, habiendo pagado al inicio, no me quedó nada más que hacer que recoger mis cosas e irme.

Abrí la puerta de la habitación y el olor a vapor y alcohol inundó mis fosas nasales mientras la música techno sacudía alegremente mis tímpanos, haciéndome mover la cabeza con el ritmo antes de cerrar la puerta.

Miro a mi derecha y ahí encuentro a uno de los guardias que cuidan a las mujeres del lugar.

El me devuelve la mirada y le señalo la puerta del privado con los ojos, demostrando que había terminado mis asuntos.

Él me asiente y camina hacia allí con un bostezo aburrido mientras yo sigo mi camino.

Pronto llego a la puerta y salgo de allí siendo recibido por la luz de la luna y las estrellas mientras estiro mi espalda y brazos con un crujido satisfactorio antes de seguir caminando hasta el pequeño hotel en el que estoy durmiendo mientras sigo pensando en qué demonios hacer hasta que después de unos minutos comencé a caminar más lento mientras una nueva idea comenzaba a gestarse en mi mente.

–Eso también podría ser-, murmuro pensativo, es verdad, todos mis objetivos se habían cumplido, excepto uno: aprender la Pre-iniciativa, y sus dos técnicas hermanas.

¿Y quién mejor para enseñarme que el máximo exponente de la Pre-iniciativa?, el maestro por excelencia: Gensai Kuroki.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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