Reencarnando en el Sandroverso (Kengan ashura) - Capítulo 13
- Inicio
- Reencarnando en el Sandroverso (Kengan ashura)
- Capítulo 13 - 13 Capítulo 12 Árbol
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
13: Capítulo 12: Árbol 13: Capítulo 12: Árbol Unos meses más tarde.
-Se supone que es aquí-, se escuchó un pequeño murmullo en las calles ligeramente concurridas del lugar tan tranquilo, apenas perturbado por el ligero sonido de los zapatos caminando y automóviles siguiendo su camino en el asfalto viejo y la tierra acumulada.
El joven, que exhibía una distintiva cabellera blanca que ondeaba con el viento, atrajo más de una mirada, especialmente de mujeres y también de algunos hombres.
Un rasgo que agradeció haber heredado de sus compañeros clones, pero eso no era lo que tenía en mente en ese momento; en realidad, se trataba del sitio que se encontraba mirando de frente.
Cualquier peleador público o aficionado, como él se atrevería a llamar, negaría que el inmueble que está mirando se trata de un dojo de artes marciales, y es que el edificio por fuera parecería ser simplemente propiedad privada, tal vez algún almacén en el que sería de mala educación mirar, pero esa era solo la discreción del dueño.
Y es que el lugar es un dojo, concretamente de artes marciales oscuras, orientadas a la formación de asesinos a sueldo; a la formación de sicarios.
Solo aquellos que han pisado los turbios pantanos del bajo mundo y han investigado, saben que es ese lugar, y quien vive allí.
La Lanza del diablo, Kuroki Gensai, es prácticamente un icono dentro del bajo mundo junto con varios más pero con pocos capaces de comparar su silenciosa reputación que se sustenta en susurros entre sabandijas que ansían encontrar una oportunidad para contratarlo y rezan para no ser su siguiente objetivo.
Le tomó un buen par de meses, pero finalmente había logrado dar con el lugar gracias a las explicaciones que Niko le dio cuando este había preguntado.
Ryu Tokita se secó el sudor de la frente y se reacomodó la mochila que le colgaba del hombro y se decidió a entrar en el sitio, su capucha blanca ondeando al igual que su cabello, combinándose en perfecta armonía visual.
Caminó con toda la tranquilidad del mundo hacia las puertas principales y con una educada discreción las abrió.
Pum…
pum…
pum…
Fue lo primero que escuchó y nada más registrar el sonido lo primero que sus ojos observaron fue un a hombre inmensamente imponente estrellar sus dedos rígidos en un grueso poste de bambú.
La visión hizo que su paso se detuviera en su lugar, escaneando la escena, partiendo desde los dedos dolorosamente astillados y derramando sangre desde sus uñas marrones, siguiendo hacia su brazo curtido y pulido con una piel que parecía estar hecha de asbesto.
Entonces, sus hombros, en donde finalmente se moraba la ropa del hombre, un uniforme marcial negro inundado en sudor, con las mangas ausentes, pero que cumplía con cubrir su cuerpo a excepción de sus brazos, los pies y la cabeza.
Ryu estaba anonadado, siguiendo escaneando al hombre, vio fascinado como su postura de pie de gato en la que parecía persistir era tan perfecta que era como si simplemente estuviera parado en un día cualquiera, lleno de cotidianeidad.
Finalmente, dignándose a verlo a la cara, encontró una mirada tan estoica que lo hizo tragar saliva.
Su sola mirada transmitió experiencia y sabiduría con las que todavía soñaba con poseer.
Ryu no pudo evitarlo, simplemente su mente se movió por si sola para comparar a ese poderoso hombre frente a él con su maestro Niko, cuya aura opresiva se sintió en extremo similar.
-¿Quién será más fuerte?-, Ryu se preguntó en pensamientos.
Pero antes de que pudiera reflexionar más, el hombre finalmente le devolvió la mirada, revelando por completo una barba uniforme y bien cuidada, pero aún en proceso de crecimiento desde la perspectiva de Ryu, quien conocía el aspecto que tendría dentro de 9 años.
-¿Puedo ayudarte en algo?-, la voz de Kuroki escapó de sus labios mostrando esa serenidad y pasividad que tanto caracterizaba al personaje, impresionando a Ryu quien no pudo evitar sonreír, ¿A quién podría engañar?
Era casi seguro que el hombre que tenía frente a él era más poderoso que su maestro Niko Tokita.
-Saludos, mi nombre es Tokita Ryu, discípulo de Tokita Niko del Estilo Niko-, Ryu se presentó dando un paso adelante, haciendo que con esas palabras los ojos de Gensai Kuroki se estrechen sobre su persona.
Para Kuroki esa había sido la confirmación de una ligera sospecha; después de años desde su encuentro con Niko, aun reconocería esa vibra, esa aura, esa vestimenta que de alguna forma caracterizó a la leyenda, efectivamente este era un discípulo de Niko Tokita a leguas.
-Yo…
Gensai Kuroki, es un gusto conocerte-, Kuroki abandonó su postura de pie de gato y procedió a presentarse con educación añadida a su voz, realizando una reverencia de presentación que Ryu correspondió del mismo modo.
–El gusto es completamente mío, usted es la persona que he estado buscando-, Ryu habló con una sonrisa de dientes, llena de emoción que parecía avisar que estaba listo para cualquier cosa.
-¿Y en que podría ayudarte, Tokita Ryu?-, Kuroki preguntó justo lo que Ryu quería que preguntara, así que sin más dilación y con la mayor cantidad de respeto posible bajo las manos y la cabeza hacia el suelo.
-He venido a usted por enseñanza, así que por favor, acépteme como su discípulo-, Ryu pidió, su voz seria y decidida a aceptar un si como respuesta, aunque gracias a sus conocimientos sabía que ese “Si” no se conseguiría fácilmente.
Y Ryu tampoco es de hablar con tanta educación, al menos no era así con Ohma o con Niko, nunca fueron personas tan normales, pero con él, Gensai Kuroki, sintió que al menos le debía eso ya que vino a ese lugar a interrumpirlo y sobre todo a pedirle algo tan egoísta, nada que hubiera sucedido con Niko, cuyo propósito de enseñanza fue esencialmente enseñarle a él y a Ohma a vivir.
Un pequeño silencio se formó en el lugar, sin embargo, su respuesta pronto llegaría después de un pequeño suspiro por parte de la Lanza.
–Juuuf, lo siento mucho muchacho, pero no estoy interesado en aceptar discípulos-, Kuroki rechazó la petición cortésmente, una respuesta que Ryu ya esperaba.
De hecho, era la respuesta que sabía que se le daría.
–Entonces por favor, me gustaría recibir orientación sobre cómo puedo acceder a la Pre-iniciativa, creo que usted lo conoce como Inmovilidad-, Ryu reformuló su pregunta y entonces obtuvo la verdadera atención de la Lanza del diablo, quien cesó de volver a su entrenamiento y miró al joven que seguía en la misma postura, lo examinó y calculó su edad juzgando su apariencia, llegando a la conclusión de que no debería tener ni 25 años.
-Estas apuntando muy alto joven, la Pre-iniciativa no es algo que se pueda aprender como cualquier otra técnica.
Debes sentirla-, Kuroki habló, haciendo que Ryu sonriera enormemente.
Conocía al personaje de su vida pasada, y sabía que pese a negarse a tener discípulos en un inicio de todas formas le salía natural dar concejos a quienes lo piden, como acaba de suceder ahora.
-¡Excelente!
Si persisto entonces seguro me aceptará-, Ryu pensó con malicia cómica, ocultando su sonrisa perversamente graciosa detrás de su reverencia.
Sin embargo, finalmente se calmó y alzó la mirada, -No entiendo-, dijo a sabiendas, viendo así como Kuroki reanudó su entrenamiento de acondicionamiento, apuñalando dolorosamente el poste de bambú con su mano, la cual salió ilesa con excepción de sus uñas, las cuales estaban astilladas como si las hubieran torturado en el maldito Vietnam.
-¿Sabes lo que es la Pre-iniciativa?-, Kuroki preguntó.
–Sí-, Ryu contestó rápidamente y el maestro del Kaiwan asintió mientras volvía a apuñalar el bambú.
Pum…
-Entonces entenderás que se trata de experiencia, si no has alcanzado esas alturas, significa que no tienes la experiencia suficiente.
Debes seguir escalando hasta poder sentirlo, debes saber cómo funciona, verla con tus propios ojos y dejar que fluya.
Es lo mejor que puedo decirte, no encuentro como explicarlo-, Kuroki explicó mientras un pensativo Ryu asentía en contemplación, de cierta forma era verdad, se supone que a lo largo de Kengan ashura y omega se le trató como una epitome de las artes marciales, claro, hasta que Shen Wulong afirmara que existe algo más allá.
Pero aun así existen ejercicios con los que parece practicarse, como el de las ollas de arena y balas, este era el momento para que Ryu siguiera hablando, sin embargo no encontraba como abordar los temas que tenía en mente con un Kuroki que volvía a estar concentrado en su entrenamiento de acondicionamiento.
Pero entonces, una idea le vino a la mente.
-Gensai-Dono, ¿Me permitiría un duelo?-, Ryu soltó de repente y por segunda vez Kuroki dejó de apuñalar el bambú para mirar nuevamente al joven, pues su petición, para él, era una muy seria; y lo demostró cuando perforó los ojos del joven peliblanco con los suyos.
Ryu sintió una presión imponente en Kuroki tan enorme que lo hizo visualizar su figura como la de un gigante a punto de atravesarle el alma misma.
Tragó saliva, pero no dudó en ponerse en guardia, cosa que hizo que Kuroki suavizara ligeramente su mirada, pero no suspendió su intensión asesina, quería ver hasta dónde podía llegar.
Si fuera realmente honesto consigo mismo, Kuroki diría que tuvo curiosidad por Ryu desde el momento que lo vio entrar en su dojo personal, pues con solo una mirada de reojo había reconocido una firma similar a la que había sentido en Niko Tokita hace años; el joven Ryu Tokita era poderoso, él no lo negará, pero no iba a elogiarlo, creyendo que un elogio a tan temprana edad lo perjudicaría más que beneficiarlo.
Ahora, estaba poniendo a prueba subconscientemente la determinación del peliblanco.
Pronto vio que no cedería, aunque por su mirada sabía que este creía que no ganaría en un duelo realmente serio, por lo que su petición, que era sincera en su totalidad, venía de otra parte: La intensión de aprender.
–Claro, dije que debía verla para que pudiera aprenderla-, Kuroki recordó sus propias palabras, y solo con su experiencia, habiendo conocido a innumerables guerreros, peleadores y asesinos; y habiendo tenido encuentros en todo tipo de circunstancias, supo cuáles eran las intenciones de Ryu a la perfección.
Aquí no había intensión de cegar una vida, tan solo era un joven artista recorriendo un punto en el camino de las artes marciales que alguna vez cruzó también.
Eso despertó la empatía de la Lanza del diablo, y con ella, también despertó el rasgo al que Ryu quería apelar, el de enseñarle a los novatos, incluso si es inconscientemente.
Fue entonces que, sintiendo que este encuentro valdría la pena, dejó definitivamente su entrenamiento para después y le daría al joven guerrero la atención que se merece.
Se paró erguido, mirando a Ryu aún en su misma postura y recordó la vez que conoció a Niko, aquella vez, tampoco no desperdició la oportunidad y ahora vería de lo que es capaz su discípulo, el cual anda suelto por una razón; otro motivo más por el cual prestarle atención.
–Muy bien muchacho, aceptare…
tu desafío-, Kuroki habló antes de empujar el poste de bambú hacia una pared donde rodó hasta detenerse, para entonces tomar su postura de pie de gato, sin un descanso, sin importar que las astillas del bambú aun ardan en la carne de sus dedos; porque un verdadero guerrero está siempre listo para entrar en combate sin importar las circunstancias.
Esta acción hizo que la piel de Ryu se erizara, solo con pensarlo, nada más salir del Interior y ya estaría peleando contra el futuro Campeón de la Asociación Kengan, vencedor del cuarto Colmillo de Metsudo Kanoh Agito y mejor fuente de entretenimiento de El conector Shen Wulong; incluso ahora que lo tenía de frente sin inmutarse por sus dedos destrozados, una clara ventaja en su contra pero todavía no sentía ninguna esperanza.
Ryu lo sabe, al pensar en Kuroki como el maestro por excelencia.
Y entonces sonrió, -Puede que ni siquiera tenga la oportunidad, es ahora o nunca-, Ryu se animó a sí mismo y entonces se dispuso a atacar, viendo que Kuroki ya estaba preparado, lo daría todo desde un inicio.
Fue entonces que desde las suelas de sus zapatos Ryu usaría la fuerza en sus dedos de los pies para impulsarse hacia adelante listo para entrar con un puñetazo.
Una decisión poco inteligente dada la distancia, si no fuera porque lo que Ryu quería hacer no era un Fuego furioso ni un Acero intermitente, sino una Llama parpadeante, con la cual cambiaría de dirección hacia la derecha de Kuroki sin perder velocidad.
El mismo Kuroki levantó sus parpados hasta el tope y rápidamente bloqueó el golpe entrante, el cual llegó endurecido con Kata Adamantina.
-Me tomó por sorpresa-, Kuroki se sorprendió al admitir eso con el primer movimiento de Ryu, entendiendo que fue engañado, pero eso a su vez le indicó el posible fuerte de Ryu: el factor psicológico.
Un intercambio se inició de ese modo, con Ryu manteniendo la media distancia que había logrado y comenzó su proceso de Pre-visión y Pre-dicción, lo cual, para su suerte, aún no había sido notado por Kuroki, quien se concentraba en bloquear efectivamente los golpes que Ryu le lanzaba con una precisión tan exquisita que le indicó al peliblanco que no llegaría a ningún lado con golpes básicos, fue su Llama parpadeante lo que le dio una pequeña ventaja pero un ataque sorpresa es algo que ya no llegaría tan fácil; a menos que lo forzara a suceder.
Ryu endureció su concentración, y decidió persistir en el intercambio como un engaño más, su intensión ahora era analizar la forma en como Kuroki lo bloqueaba.
La clave de su siguiente movimiento era esa y sus técnicas verdaderas finalmente se manifestarían.
Así el intercambio siguió, con Ryu intentando genuinamente golpear a su contrincante, y este bloqueando sus golpes con maestría y una precisión que Ryu todavía no era capaz de comprender, y de hecho, incluso con sus recuerdos, aún no entendía del todo la profundidad y la auténtica complejidad del Estilo Kaiwan.
-¡Ahora!-, Ryu gritó en su mente cuando finalmente encontró un patrón, con Kuroki colocando el brazo a favor de bloquear un Rompe hierro entrante, sin embargo, este puñetazo no se encontraba endurecido y rápidamente cambió a una mano extendida donde Ryu con toda la saña arrastraría 4 dedos de su mano sobre la piel de dicho antebrazo, el uso de la Sanguijuela fue en efecto, la mejor opción contra Kuroki, pues Ryu sabía que este conocía las técnicas del Estilo Niko hasta el punto de reconocer la Posesión de espíritu en Ohma.
Por ende, sin contar La perdición de los demonios, Ryu dedujo que su mejor alternativa era usar lo poco que la Lanza del diablo desconoce, como la Sanguijuela.
Fue entonces que Ryu vio los efectos de su técnica, el antebrazo quemado y los ojos abiertos por la sorpresa y el repentino dolor de Kuroki, todo mientras se alejaba al tomar distancia con el uso de la fuerza de aceleración de Sanguijuela; pero no se detuvo ahí cuando usó Contracción de la tierra para retomar la corta distancia, con un golpe de Acero intermitente listo para ser plantado en toda la cara de Kuroki, quien, al verse incapaz de bloquear el ataque tan poderoso no tuvo de otra más que esquivar, movimiento que definió la pelea.
-Cooooof-, Ryu tosió sangre cuando la rodilla de Kuroki se alojó en sus costillas, seguido de un puño que lo noqueó al revolverle la sien.
Y ninguno de esos movimientos fue registrado por el pobre Ryu, quien ahora yacía en el suelo con la cabeza sangrando y los ojos en blanco, pero viendo en completo negro.
Perdió y sin poder usar su Pre-visión ni su Pre-dicción.
Ryu había cometido un error garrafal justo después de un movimiento asertivo que era tomar a Kuroki nuevamente desprevenido con Sanguijuela, técnica que efectivamente desconocía y por ello no habría podido bloquear el siguiente ataque.
Sin embargo, el tiempo que le tomó a Ryu regresar y preparar su puño para golpear fue más que suficiente para que Kuroki esquive tan solo dando un paso hacia su izquierda, donde tuvo a Ryu totalmente vulnerable para disponer de él como quisiera.
Todo lo que Ryu vio antes de ser derrotado fue su puño atravesar el cuerpo del maestro del Kaiwan como si estuviera hecho de humo.
Y es que el error en sí fue ese puñetazo que eligió para su Acero intermitente, pudiendo haber ahorrado un segundo valiosísimo de haber elegido un codazo en su lugar.
No le habría dado la victoria, pero si habría alargado un poco más el encuentro.
-Fuuu-, Kuroki respiró hondo, dando por finalizado el ataque.
–Dos veces, me tomó por sorpresa dos veces-, Kuroki sonrió en su mente, sin dejar de prestarle atención al Ryu inconsciente mientras tomaba una decisión; una pequeña recompensa, pero antes quería hacerle unas cuantas preguntas más una vez se despierte.
Fue entonces que el maestro caminó hacia el dormido Ryu y lo levantó desde las axilas, arrastrándolo hacia una habitación cerrada, donde tenía sus reservas de primeros auxilios.
Deslizó las puertas de tatami cuando llegó y el leve aroma a hierbas, ungüentos y botiquines inundó su nariz.
En la pared derecha allí yacía una pequeña cama que constaba de una mesilla de madera y paja larga, con una almohada grisácea para acomodar la cabeza.
Recostó a Ryu allí y entonces se dispuso a curar las heridas del chico, empezando con su cabeza, la cual seguía sangrando lentamente.
Buscó en los pequeños estantes, cogiendo un frasco con un contenido marrón no sospechoso del cual un rico aroma viejo fue despedido en cuanto Kuroki lo abrió, se quedó allí, aspirando el agradable aroma y después de ese singular segundo regresó a donde Ryu no sin antes buscar una gasa y ventas.
Llegó donde Ryu y se agachó a su altura, procediendo a tomar con dos de sus dedos algo de la extraña papilla con la cual cubrió la herida abierta de Ryu, seguido de eso colocó la gasa y luego con las vendas rodeó su cabeza peliblanca para asegurar la gasa en su lugar.
Kuroki respiró contemplativamente mientras hacía eso, pensando en Ryu y en cómo se diferenció del entonces más joven Niko Tokita.
-Claramente no poseía tanta experiencia como su maestro, debe de haber terminado con su entrenamiento no hace mucho.
Su forma de pelear tiene una esencia distinta también-, Kuroki pensó con un suspiro pensativo.
Pasando a recordar su pelea con Niko, y con eso aún más diferencias con el discípulo.
-Aquella vez, no hubo un ganador…
ambos terminamos en igualdad de condiciones, sin embargo…
en ningún momento fui tomado por sorpresa.
Pero este joven, no solo pudo sorprenderme una sino dos veces-, Kuroki afirmó para sí mismo, mirando su antebrazo, el cual mostraba una extraña herida semejante a una quemadura.
–No es una herida grave, de hecho apenas es un rasguño, pero aun así duele bastante.
Eso significa que se trataba de una técnica de distracción…
que interesante, Niko no mostró algo como esto-, Kuroki siguió con su contemplación, ahora pasando a vendar el torso de Ryu, finalizando con su tratamiento, antes aplicándole una pomada de aspecto rojizo como ladrillo debajo de las vendas.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com