Reencarnando en el Sandroverso (Kengan ashura) - Capítulo 14
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14: Capítulo 13: Negro 14: Capítulo 13: Negro Ryu fue despertado por un repentino dolor en la cabeza, un dolor que lo hizo presionar los parpados, los cuales seguido de eso se abrieron por reflejo; pero todo lo que Ryu logró fue quemarse las retinas con la luz del día que todavía brillaba a través del pequeño espacio entre las cortinas amarillentas que pegó directamente en su cara.
El fastidio y la confusión brillaron en su rostro mientras se llevaba la mano a la sien, solo para sentir la venda y la gasa que había sido puesta anteriormente.
El repentino y amargo despertar hizo que tardara bastante en reaccionar hasta que de pronto los recuerdos de lo que sucedió volvieron a su cabeza cuando un nuevo dolor adormecido hizo cosquillas en su abdomen.
–Yo…
perdí-, Ryu finalmente murmuró, recordando aquel rodillazo y ese repentino ardor en la sien que lo hizo ver todo negro antes de verse en ese lugar, al que no le puso atención.
–Ni siquiera pude usar la Pre-visión o la Pre-dicción, no pude hacer nada, pero juraría que lo tenía muy cerca-, Ryu pensó, no vino al ataque con tantas esperanzas, sin embargo al menos se sintió orgulloso de poder tocarlo y que Kuroki no se haya limitado a bloquear con un antebrazo como lo hizo contra varios peleadores durante los eventos de Kengan ashura.
-Tal vez esos son los 9 años de diferencia-, Ryu decidió atribuir sus inesperadas hazañas a la no tanta experiencia de Kuroki, lo cual es un gran decir considerando que todavía era asquerosamente experimentado.
–Sin embargo…
en cuanto atacó el simplemente me destruyó con dos simples ataques, me cazó en ese Acero intermitente, y ni siquiera usó su Lanza del diablo o de lo contrario fácilmente tendría un agujero en lugar de cara-, Ryu finalmente reflexionó, entendiendo que era obvio que Kuroki Gensai se había contenido frente a él de todos modos y nunca tuvo oportunidad.
Pero, aun con todo eso, Ryu no se sintió mal en lo absoluto; todo lo contrario, había sentido que había logrado su objetivo al permanecer en el dojo por lo que parece al menos por el momento.
–Juuuuuuuf-, Ryu soltó aire y prefirió relajar su cuerpo en donde estaba, ya que recién se dio cuenta de que también tenía las piernas entumecidas.
–Diablos-, Ryu se burló de sí mismo, después de todo parece que no ha practicado lo suficiente su Llama parpadeante.
Fue entonces que los oídos de Ryu se perturbaron al percibir un ruido fuera del cuarto en donde estaba, sabiendo rápidamente que se trataban de pasos, suaves pero pesados a la vez.
Ryu sabía exactamente quién era así que se preparó para lo que sea que viniera.
Vio el tatami deslizarse para mostrar a un Kuroki cambiado, pues ya no poseía su uniforme marcial cortado, en cambio, mostraba uno más completo y limpio con mangas largas.
–Veo que despertaste-, Kuroki murmuró mientras se sentaba en un banco pequeño frente a él, mirándolo antes de volver a hablar, -¿Cómo te sientes?-, él pregunta.
-Bien, dentro de lo que cabe-, Ryu respondió, sintiéndose adolorido y algo cansado, Kuroki asintió con esa respuesta y entonces se tomó unos segundos para aligerar el ambiente, el tiempo suficiente para que Ryu observara el cuarto en donde estaba, rápidamente distinguiendo el aroma medicinal y herbolario al que recién le ponía atención junto con los múltiples frascos que se añejaban allí.
Algo que le era familiar gracias a los conocimientos de Niko pero él no tenía ese tipo de suministros en tanta abundancia.
-Me gustaría preguntarte…
¿Por qué tu intención de aprender el Estilo Kaiwan?
Eres más que competente con tu Estilo Niko, solo debes seguir entrenándolo y pulirlo, aprender otro estilo no es la vía más adecuada para volverse más fuerte; solo lograrás congestionar tu mente-, Kuroki cuestionó con argumentos más que sólidos, tratando de hacerle ver a Ryu que entre el camino del “generalista” y el “especialista” era el segundo el que generaba mejores resultados.
Ryu pensó en esas palabras las cuales no esperó pero aun así tenía una buena respuesta para el cuestionamiento de Kuroki y de hecho, le hizo recordar algo más para agregar a su réplica.
–Sí, lo entiendo, pero no es por eso que quiero aprender el Estilo Kaiwan; bueno sí, pero no es simplemente por eso-, Ryu comenzó con su respuesta, y Kuroki por su parte solo esperó a que el joven acomodara sus ideas en su lengua.
-Mi intención es salvaguardar mi vida-, Ryu comenzó, provocando la intriga en la ceja alzada de Kuroki.
-¿A escuchado acerca de Worm?, hablo de esa sociedad secreta china de mierda-, Ryu preguntó y Kuroki lo pensó un poco antes de asentir, recordando que Niko llegó a mencionar ese término, pero su conocimiento de Worm se limitaba a ese mismo nombre, ya que Niko tampoco pudo arrojar demasiada luz sobre eso, solo sabe que su maestro Gaoh Mukaku tenía la intención de acabar con ellos con la ayuda de los Niko Tokita.
-Bien, supongo que me hace las cosas más fáciles, el asunto es que uno de los Niko que aún vivían fue un miembro de Worm, hace un año nos atacó a mí, a mi compañero y mi maestro-, Ryu habló mientras Kuroki escuchaba, recogiendo el dato de que son dos discípulos de Niko de hecho e interesándose al escuchar sobre un segundo Niko Tokita, ya que según él, solo quedaba uno con vida, o bueno, ahora lo hay.
Sin embargo, lo que no sabía era que lo que Ryu estaba a punto de decir sería una plétora de mentiras piadosas, o más bien verdades disfrazadas de mentiras.
-Mi compañero, Ohma, casi murió allí, y Niko y yo asesinamos al Otro y a su discípulo que también vino con él.
Y yo fui el único que salió ileso de milagro, así que nos escondimos durante meses mientras sanaban sus heridas y yo seguía con mis entrenamientos, pero en todo ese tiempo el maldito Worm no dejó de joder.
El otro Niko había mencionado algo sobre un tal Recipiente del Tigre, que según él debía ser un usuario del Estilo Niko, el único que debía haber, así que los demás debían ser eliminados; Worm quiere matarnos a todos-, Ryu explicó lo que sabía gracias a su metaconocimiento, excepto que eso nunca había pasado, solo justificó el por qué tenía dicha información y a Kuroki pareció entrarle fácilmente a la cabeza, pues fue convincente con sus palabras, las cuales eran verdades dichas a base de mentiras.
-Por eso quiero aprender el Estilo Kaiwan, ya no puedo mostrar mi Estilo Niko en cualquier parte sin que Worm venga tras mi trasero, además se de Niko que el Estilo Kaiwan y el Estilo Niko son sistemas hermanos por así decirlo, así que no me estaría alejando demasiado de la esencia del Estilo Niko y no perderé práctica, no es como si pretendiera abandonarlo tampoco-, Ryu terminó y Kuroki estaba pensativo, finalmente teniendo el panorama de Ryu y comprendiendo su plan.
-¿Y qué harás con tu Estilo Niko?-, Kuroki preguntó.
-Entrenarlo hasta pulirlo como usted dijo; hasta que me sienta seguro para lidiar con Worm por mi cuenta, que sé que no es imposible si otros como Gaoh Mukaku o Lolong Donaire lo lograron-, Ryu respondió haciendo que una vez más Kuroki se dé cuenta de que Ryu sabe muchas cosas pese a ser tan joven.
-¿Sabes de Lolong Donaire?-, Kuroki preguntó con nostalgia interna, recordando una de sus pocas peleas que realmente valieron la pena y de las aún más escasas que terminaron en empate.
-Algún día arreglaremos cuentas-, Kuroki pensó mientras veía a Ryu asentir a su pregunta.
Parecía que era momento de decidir qué hacer con el joven peliblanco, así que bajó un poco la mirada mientras se sobaba la barba en pensamientos.
Aunque para pronto la respuesta llegó a su mente antes de levantarse sin volver a cambiar su expresión sabia y tranquila.
–No estoy interesado en aceptar discípulos…-, Kuroki comenzó mientras Ryu lo miraba como si esperara a que termine la frase, ya que su tono lo delataba.
-Pero puedes quedarte y mirar los registros de mi maestro Shimochi Kazufumi y ver mis entrenamientos-, Kuroki finalmente soltó y Ryu no tuvo vergüenza al festejar su evidente victoria.
Él sabe que tener un estudiante mientras mantienes un entrenamiento entorpeces este último, y creía que era más o menos por eso que Kuroki rechazaba aprendices con tanta necedad aunque al final resultó aceptar a Rihito y Falcon para entrenarlos en su estilo, por eso Ryu festejó, porque fue justo así como comenzó la relación maestro alumno entre la Lanza del diablo y el Súper hombre.
Time skip.
Pov: Ryu.
Ha pasado una semana desde que Kuroki me aceptó como su estudiante aunque lo niegue, y aunque no me ha dado lecciones para nada, sí que me ha dejado esculcar en los tomos, pergaminos y libros que tiene en el lugar; la única regla era ordenar todo lo que haya terminado de utilizar.
Así que además de mantenerme en forma estuve acostumbrándome a una nueva faceta de entrenamiento: El estudio.
Recuerdo que Kuroki una vez mencionó durante el canon que el Estilo Kaiwan era mucho más que la Lanza del diablo, y ahora estuve corroborando eso mismo.
Este estilo no solo es Karate y entrenamiento de acondicionamiento, es el estudio de la Acupuntura, la Psicología, Filosofía y Fisiología humana; es el arte de cómo destruir metódicamente a tu oponente y de cómo convertirte a ti en un ejército de un solo hombre.
Entre todo eso también habían otras cosas interesantes, desde el sistema sorprendentemente variado de movimientos fuera de la Mano de lanza y como deben realizarse bien, hasta uno que explica como forjar el cuerpo correctamente, a saber, cómo romper los huesos y sanarlos de tal forma que se endurezcan y afilen hasta convertirlos en cuasi armas de acero reales; como lanzas.
No solo eso, también explican cómo desarrollar la resistencia, aguante y tolerancia del cuerpo para soportar de mejor forma el acondicionamiento y endurecer los propios músculos.
No era que ya haya estudiado algún documento a profundidad pero unas cuantas ojeadas y vistazos a sus títulos durante mi primer día me hicieron llegar a la siguiente conclusión: -El Estilo Kaiwan está diseñado para aprender la Pre-iniciativa, por eso está documentada como una técnica especial, “Inmovilidad”, y no solo es un concepto de las artes marciales en general, o en otras palabras, el Estilo Kaiwan es quizás el estilo perfecto para la Pre-iniciativa.
Así terminó el primer día en el que no hice otra cosa más que darme una idea de que esperar, y fue hasta el día siguiente que comencé a organizarme para tener mi propio entrenamiento autodidacta.
Partiendo desde la preparación de mi cuerpo, el todavía no está en su máxima plenitud; para ello ocuparé los ejercicios musculares que se encuentran documentados, los cuales poco y nada tienen que ver con lo que Niko me enseñó, aunque eso no signifique que deje de verse como una tortura medieval.
Volvería a mentir si dijera otra vez que el entrenamiento del Estilo Niko fuera sol y rosas, pero todos los que hemos practicado artes marciales nos tenemos bien guardado el hecho de que entrenar es estúpidamente doloroso.
Solo con mencionar a los que van al gimnasio, muchas de sus rutinas pueden dejar sus músculos convulsionando; y al final de esa escala estamos nosotros, los peleadores clandestinos.
Supongo que es por eso que nos reservamos el derecho a decir que es una completa pesadilla, ya que además de ser obvio, no hay palabras suficientes para describirlo además de que por lo menos yo estoy más concentrado en la recompensa, que es tener la capacidad de tumbar un jodido edificio a punta de tacleadas.
Sin embargo, las rutinas del Estilo Kaiwan están en otro maldito nivel.
Y yo que antes me quejaba de la famosa postura de plancha, esa mierda que me siguió desde mi vida pasada.
Pues bueno, esa porquería es poco comparada con el primer maldito ejercicio.
Fue tanto mi sufrimiento que desistí de querer practicar el sistema de movimientos del Estilo Kaiwan aparte, a cambio de no dejar atrás mi Estilo Niko, el cual todavía necesitaba descifrar por mi cuenta.
Ese día me cuestioné si estaba haciendo demasiado, pero llegué a la conclusión de que no era así.
Entendí que ese entrenamiento era lo primero que debía refinarse para siquiera pretender pelear como Kuroki, el desarrollo de estamina y endurecer el cuerpo hasta que permanezca como una roca logrará darme la capacidad de golpear con la potencia de un golpe de gracia, que es precisamente la gracia de una Mano de lanza: el ejecutarla cuando quieras y cuantas veces quieras y no perdería poder, un lujo que no tengo con ninguna de mi Estilo Niko en lo absoluto.
Así que así transcurrió mi semana infernal, consistiendo en entrenamiento muscular y refinamiento de mis técnicas especiales; todo mientras me devano los sesos para deducir las técnicas faltantes.
El progreso ha sido lento pero seguro, sin embargo, mis verdaderos avances consistieron en conectar con Kuroki.
Y es que, al menos durante mi entrenamiento muscular se ha detenido para corregir algún error en mi postura o para darme alguno que otro consejo, y eso me tiene lo suficientemente feliz como para sobrellevar el dolor agonizante que han estado sufriendo mis pobres músculos.
Actualmente pasaron mis primeros 7 días en el dojo de Kuroki y parece que finalmente lo he ablandado lo suficiente, ya que me he despertado con lo que juraría que fue su voz llamándome.
Los ojos me arden como a cualquiera en las mañanas así que me los rasco fuertemente y me levanto con rapidez.
Cualquier rastro de sueño me abandonó en segundos y entonces lo veo entrar en mi cuarto.
Otra cosa que no mencioné, es que me ofreció un cuarto para invitados para usar mientras me quede, cosa que agradecí ya que no me iba a quedar en su bodega.
Me miró por un segundo antes de dar media vuelta, -Acompáñame, hoy podrás ayudarme-, Kuroki solo dijo y yo ya estaba colocándome la camisa mientras salía también, dando con un pasillo por el cual Kuroki ya estaba pisando las escaleras para bajar, lo seguí y dimos con el dojo principal.
Kuroki se asomó en la bodega y ahí saco una pistola, haciéndome verlo con confusión.
-Esta arma es solo deportiva, tiene balas de goma-, Kuroki habló antes de ofrecérmela mientras la sostenía desde el cañón.
–Ajá-, tarareé en respuesta mientras caminaba frente a mí.
-Bien, ahora quiero que te pares a 7 pasos de distancia de mí y me dispares-, Kuroki pidió en cuanto tomé la pistola.
-¿Eh?-, volví a tararear confundido pero entonces lo vi caminando hacia dos enormes vasijas de barro.
Al verlas supuse que serían terriblemente pesadas pero aun así Kuroki las levantó como si nada y solo usando sus dedos para sostenerlas.
Me sorprendió verlo así y también vi los músculos de sus brazos tensarse tanto que parecían estar hecho de hierro.
Pero fue entonces que recordé algo.
Pov: Normal.
-Ese es el ejercicio de la Pre-iniciativa-, Ryu pensó antes de mirar a Kuroki a los ojos, quien ya estaba esperándolo frente a él y con las vasijas emparejadas con sus piernas.
-¿Y bien?-, él preguntó y Ryu sin más asintió y apuntó hacia Kuroki, sabiendo que era lo que está a punto de ver.
Se aseguró de apuntarle directamente a la frente y cuando estuvo lo suficientemente seguro disparó el arma.
Fue entonces que sucedieron 3 cosas que dejaron a Ryu tan helado y flácido que casi se orinó en sus pantalones.
La primera fue que el “Bang” que salió del arma junto al flashazo anaranjado en el cañón delató el artefacto que sostenía en su mano derecha como un arma de fuego genuina, lo que significaba que La lanza del diablo lo había engañado para que él pudiera dispararle a matar sin rechistar.
Lo segundo fue que Kuroki bloqueó el balazo con una de las vasijas, generándole un agujero decente del cual comenzó a derramarse arena.
Esto le confirmó a Ryu el paso atroz de las vasijas y la aterradora fuerza que Kuroki guardaba en un solo brazo.
Su reacción al pensar en eso fue sobarse la sien, la única parte de su cuerpo que saboreó la fuerza del maestro del Kaiwan.
Y finalmente, lo tercero fue el simple hecho de haber interceptado la bala con una vasija gigante llena de arena, a tan solo 7 pasos de distancia.
Ryu no recordaba la velocidad exacta de una bala de plomo disparada por un arma como la que aun sostenía con su mano estática por el shock, pero aun sabía que era tanta que era físicamente imposible interceptarla desde una posición como en la que Kuroki estaba hace solo unos segundos atrás, pero aun así Ryu vio exactamente qué fue lo que hizo Kuroki para lograr esa hazaña.
-Esto es Pre-iniciativa, ¿Entendiste?-, Kurokipreguntó y Ryu asintió con rapidez, lo había visto, justo cuando estabapresionando el gatillo, él ya tenía la vasija levantada frente a su rostro; fuecomo si predijera exactamente cuándo iba a disparar y ya se había defendido conantelación.
Esa fue la vista de “Moverse antes de que tu oponente lo haga” másclara que tuvo.
Y la expresión de Kuroki tan imperturbable ahora le resultó aRyu tan inquietante que no pudo evitar volver a percibirlo como un gigante,solo que está vez…
no podía ver más allá de su pie.
Todo mientras solo podíallegar a una conclusión: “No soy nada comparado a él”.
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