Reencarnando en el Sandroverso (Kengan ashura) - Capítulo 16
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16: Capítulo 15: Tarde 16: Capítulo 15: Tarde Pov: Ryu.
-¡¡¡Maldita seaaaaaaa!!!-, grité antes de azotar mis binoculares al suelo, los vi estallar al impacto pero eso no me importó; estaba furioso y frustrado por lo que acabo de descubrir y no podía evitar revolverme el cabello con fuerza.
Presioné mi propia cabeza mientras apretaba los labios y los parpados antes de soltar un suspiro caliente.
-Bueno, no había mucho que hacer-, intenté concluir, aunque de cierto modo me sentía un poco culpable, o tal vez es lo poco que queda del yo anterior el que me hace sentir esta pequeña opresión en el pecho.
Mirando nuevamente hacia donde me encontraba espiando, veo a lo lejos la mansión de la Familia Hiyama, ni demasiado grande ni demasiado pequeña; es una residencia que grita que los dueños son perfectamente ricos, o al menos lo eran, porque justo ahora estoy viendo el maldito funeral del Sr.
Hiyama, el padre de Shunka Hiyama, la mujer a la que quería ligar.
En la historia original, en el manga, existe el gaiden “Confession” que nos da muchas pistas sobre el pasado de Shunka, desde el asesinato de su padre a manos de su primo Kento y este mismo intentando asesinarla un año después, solo para ser “detenido” por el policía psicótico Seishu Akoya, también conocido como El ejecutor; empezando así su noviazgo, si se le puede llamar así, la verdad es que de todas las parejas de este mundo esa es sin duda alguna la peor.
Elegí a Shunka para intentar hacerla mi novia por una razón, y es que concluí que era la mujer perfecta para mí.
Es hermosa, extremadamente inteligente, leal; quizá demasiado para su propio bien y también tiene la misma edad que yo.
Más allá de que ella me puede introducir en la Asociación Kengan y llevarme al Torneo de aniquilación sin ningún problema, eso era solo un bonus, siempre pude haber acudido a Grupo Nogi para hacer las cosas más fáciles.
Lo había estado pensando durante días, y fue algo que me entibió el pecho; ya había pasado bastante tiempo desde que miraba a las personas de este mundo como personajes, no desde que conocí a Kuroki hace años.
El analizarlos, recordar sus personalidades para saber cómo actuarán conmigo o como yo debería actuar con ellos; es una actividad que disfrutó muchísimo, porque soy el único en este mundo que lo puede hacer, sé que es oscuro, sé que me hace ver como el villano de la historia pero…
¿Cómo debería actuar?
¿Debería simplemente ignorar lo que sé y fingir que no conozco hasta sus pensamientos?
Para nada, debería aprovecharlo e incluso conseguirme una buena mujer, tal y como Niko me dijo.
Mi plan para conquistar el corazón de Shunka era simple, evitar que Kento matara a su padre, llevarme el crédito y la gloria por salvarlo y trabajar con él como peleador en la Asociación Kengan si es que estaba registrado como miembro, claro que ocultaría mi identidad con una máscara simple que no me protegiera de ninguna forma excepto de las miradas del público.
Y mientras eso pasaba entablaría una relación con Shunka.
Pero llegué tarde para eso, estaba más que claro ahora que el Sr.
Hiyama estaba irremediablemente fuera de mi plan, y ahora sé que si quiero persistir con esto debería ocupar el lugar literal de Akoya, el psicópata loco.
–Juuuuuf-, suspiré, antes de recoger los trozos de los binoculares que rompí y comencé a bajar de la azotea en la que estaba acampando de nuevo, me había tomado una semana encontrar la Residencia Hiyama solo para encontrar esta mierda.
Pero en fin, es hora de un nuevo plan.
No iba a renunciar, mucho menos iba a buscar un reemplazo, y tampoco me atreví a pensar en alguna mujer del Clan Kure, por Dios, un hombre no es quien busca a una mujer Kure, es la mujer Kure quien busca al hombre y pensar eso ya me está haciendo ver como alguien repugnante, pero que me aspen si permito que Shunka se enrede con Akoya.
Pov: Normal.
Por cuanto tiempo es que Ryu Tokita resistió la soledad es un misterio filosóficamente hablando; conoció a su mejor amigo y hermano a los 12 años de edad, fueron 12 años en los que Ryu se tuvo solamente a sí mismo desde que renació y dejó atrás todo lo que alguna vez amó y odió por igual.
Después de eso, realmente no había habido un momento en el que se sintiera realmente solo, incluso cuando finalmente tuvo que abandonar el nido de Niko y explorar el mundo por su cuenta.
Sin embargo, ¿Qué era lo que impulsaba a Ryu a buscar una pareja no solo sexual, sino romántica?, la respuesta en sí era sencilla, más sin embargo igualmente compleja para todos aquellos que no conocían los orígenes del peliblanco, los cuales conformaban al mundo entero.
Solo un reencarnado como él podría entender completamente aquello que motivaba esta búsqueda, una meta autoimpuesta para conquistar el corazón de una mujer, y no solo cualquier mujer, sino una por la que había mostrado interés incluso desde una vida pasada.
Y Ryu se encontraba en un punto de su vida en el que comenzaba a cuestionarse si existía algo más allá de sus pasiones y aspiraciones actuales.
Y es que finalmente había conseguido lo que se había propuesto, desde su supervivencia hasta la legendaria y codiciada Pre-iniciativa, ya solo le quedaba su regresión a la media, que era sobrevivir nuevamente, excepto que esta vez no se trataría de burlar los riesgos mortales del Interior, sino de enfrentar a Worm y sobre todo a su líder y soberano Shen Wulong, sin embargo para ello todavía quedaban otra buena ración de años de espera, entonces…
¿Qué más había además del continuo e incesante entrenamiento, tan solo le faltaba una sola técnica para su Estilo Niko y entonces finalmente podría proclamar orgulloso que había completado todos sus objetivos.
Sin embargo se encontraba incapaz de ignorar lo que había más allá del camino del Buscador y al mismo tiempo, estaba convencido de no querer abandonar tal camino; se encontraba en una encrucijada.
Así que sus dudas lo llevaron a una pequeña solución: un pequeño trago del mundo exterior, eso era lo que necesitaba, algo que pudiera llevar mientras recorre su camino labrado a través de 22 años de sangre, sudor y lágrimas.
Y Shunka Hiyama encajaba perfectamente en la descripción de lo que estaba buscando.
Pero, Ryu ahora es consciente que gracias a su retraso no tendría de otra más que lidiar con un intercambio de papeles que no deseaba, por lo cual, su mente comenzó a trabajar un nuevo plan de acción, pues con las implicaciones de lo que tenía contemplado hacer pondría la vida de Shunka e incluso la suya en peligro de muerte.
Time skip.
Los meses pasaron y el sol hace poco que saludaron al año 2011 para Japón y el mundo entero, y en todo ese tiempo Ryu no hizo otra cosa que no fuera vigilar los pasos de su objetivo de conquista y sobre todo, de su primo Kento, a quién Ryu lo miraba con un fastidio que le había rascarse el cuello.
Su primer plan, que consistía en silenciar su vida previo a su siguiente intento de asesinato había fracasado, pues aunque ya lo suponía, había encontrado un excelente nivel de seguridad a su alrededor y el de su prima, motivo por el cual su primer intento de acabar con la vida del hombre le costó el fracaso y una bala en el hombro, causado también por un pequeño atisbo de arrogancia que murió en cuanto el plomo penetró en su cuerpo.
Dicha herida no fue mortal, pero relegó a Ryu a permanecer en las sombras, vigilando mientras se lamía su herida.
Fue bueno para él no solo que su herida no fuera una preocupación mayor, sino también que su identidad siguiera siendo desconocida para todos en el Exterior, esto gracias a la vestimenta que ocupó esa vez; lo que le permitió conservar su última oportunidad como su intento final.
Y este era salvar a Shunka en el momento que Kento intente ahorcarla, pero antes de que Akoya Seishu haga acto de presencia.
Una tarea difícil sin duda alguna, especialmente cuando Ryu comenzó a calcular el tiempo disponible y la distancia que tendría que recorrer para llegar a ellos, realmente fue un milagro que Akoya estuviera allí para salvar la vida de Shunka en la historia original, sea cual sea el motivo del policía para haber irrumpido en la propiedad.
Fue por ello que Ryu comenzó a ser más audaz con su acercamiento, asegurándose de estar cada vez más cerca y más cerca del dúo, invisible pero presente, con sus dedos tensos y preparados para clavarlos en el cráneo de Kento.
Evadir la seguridad fue lo más difícil, sin embargo, después de semanas de paciencia y sanación, finalmente había conseguido camuflarse durante las noches a lo largo y ancho de la propiedad.
Arrastrándose desde el exterior, aferrado, silencioso y cauto como una tarántula, su posición final en todas noches era la ventana que daba a la recamara principal, la cual era compartida entre los dos primos.
Esto en un principio había asustado a Ryu, sin embargo rápidamente se dio cuenta que no había nada que temer, ellos tan solo descansaban en la misma cama, una unión falsa que parecía ser muy unida, sin embargo Ryu conocía la verdad, por lo que no se permitió dormir ni una sola hora que la luna iluminara, convirtiéndolo en un animal nocturno, un depredador esperando la oportunidad de una vida para despedazar a su presa.
Y así, la noche esperada finalmente llegó…
Hiyama Shunka nunca fue la mujer más expresiva, su mirada normalmente serena ante la vida incluso a veces parecía aburrida de la misma.
Con su estatura pequeña y complexión delgada; incluso sus preferencias de moda y la forma peculiarmente delicada de cruzar las manos sobre su vientre la hacen ver como la mujer reservada que es, encarna el estándar de la mujer japonesa.
Sin embargo, existe mucho más allá en ella además del legado que su padre dejó para ella antes de tiempo.
Y es que había sido bendecida desde la concepción, con una mente tan ágil como una súper computadora, a la cual se le da el nombre de “Reloj interno”.
Solo existe un puñado de personas con esta bendición y ella pertenece a dicho grupo exclusivo, y es esta misma habilidad lo que definió su personalidad tranquila, reservada y sobretodo extremadamente precisa; pues gracias a su mente sobrenatural Shunka vivía su vida calculándola hasta el más efímero segundo.
Este Reloj interno le valió un potencial inmenso en el mundo administrativo, el cual estaría destinada a habitar, una vez que la empresa de su padre “Wakasa Life Insurance” pase a ser suya, lo cual para su tristeza, sucedió hace un año.
Tras la repentina muerte de su padre, Shunka Hiyama había sido nombrada Directora general de Wakasa Life Insurance a la corta edad de 22 años, un punto en el que todavía no contempló asumir semejante cargo.
Su inexperiencia y la gigantesca carga emocional debido al luto la devastaron emocionalmente y no hizo más que avivar sus propias fobias e inseguridades.
Desde entonces, había desarrollado una Autofobia terrible, ella detestaba la sola idea de su soledad, motivo por el cual había elegido a su primo Kento Hiyama como su nuevo pilar emocional, para su total desgracia.
No tenía idea de que su primo, el ex asistente de su padre y ahora el suyo fue quien asesinó al hombre y mucho menos sabía que finalmente decidió que ahora sería su turno.
Su propósito era obvio: obtener la propiedad de Wakasa Life Insurance para él solo.
Hiyama Kento había planeado todo en la medida de sus posibilidades y capacidades, no era alguien que pudiera encubrir un asesinato como un accidente dos veces seguidas, especialmente cuando al final se volvió impaciente con su prima, a quien miraba actualmente quitándose uno de sus kimonos que coleccionaba hasta quedar en ropa interior, todo mientras le daba la espalda, un par de símbolos inequívocos de la absoluta confianza que Shunka sentía hacia Kento, mismo que había aprovechado para escurrirse detrás de ella con cuerda en mano.
La sensación que Shunka obtuvo cuando la cuerda rugosa y áspera se enredó fuertemente en su cuello fue dolorosa y escalofriante, su cuerpo había dado un enorme brinco hacia atrás solo para toparse con el familiar torso desnudo de Kento, el cual se sintió tan duro como una pared; miró hacia atrás para observar a su agresor, preocupada por su primo, solo para descubrir que era este mismo quien se encontraba ahorcándola con un agarre de hierro que incluso la estaba empezando a alzar, no dejándole posar algo más que los dedos de sus pies en el suelo.
La vista de Kento, su único familiar cercano vivo, tratando de terminar con su vida la habría destruido por completo, sino fuera porque su mente estaba ocupada tratando de procesar el hecho de que estaba siendo asesinada.
No podía ver su propia expresión de horror y pánico, su vista comenzaba a ennegrecerse, su rostro comenzó a sentirse hinchado y caliente, mientras sus labios se secaban poco a poco.
Pronto ya no le quedarían fuerzas para siquiera intentar quitarse la cuerda o arañarse el cuello, sin embargo, antes de que su vista fuera oscurecida por completo vio por el rabillo del ojo la cortina de su ventana ondeando hacia adentro con el frío aire nocturno, pero las ventanas siempre habían estado cerradas.
Claro que, la mente acelerada de Shunka jamás habría registrado esto como algo importante en ese momento de no ser por la enorme sombra que emergió detrás de la ondeante cortina, misma figura que Kento apenas notó antes de ver su propio cuerpo sin cabeza, ensombreciéndose poco a poco.
La presión que la cuerda ejercía sobre el cuello de Shunka se detuvo al caer el cuerpo decapitado de Kento, dejando a la pobre mujer respirar, cayendo de rodillas al suelo mientras tosía con dolor; sudorosa y pálida, sus ojos se dirigieron rápidamente a Kento para entonces observarlo encima de un enorme charco de sangre que solo se hacía más y más grande.
Más lejos de este vio su cabeza desprendida, con una expresión de duda ahora permanentemente petrificada en su expresión desprovista de vida.
Y más lejos aún, vio la figura de un hombre observando su mano ensangrentada, de una gran altura y rigidez que su ropa negra y holgada no podía ocultar y una cabellera larga y blanca como una avalancha de nieve.
No era otro que su salvador: Ryu Tokita, quien por un momento había perdido el foco de la situación cuando observó el resultado de su Acero intermitente con Mano de lanza.
Pero pronto recordó la razón por la cual había matado al hombre cuya sangre manchaba sus manos, miró hacia atrás rápidamente, descubriendo así a una Shunka Hiyama tendida en el suelo observándolo con los ojos bien abiertos.
Ryu miró hacia abajo, cuando el paso que intentó dar sonó viscoso, notando la sangre que se extendía por la habitación, miró de nuevo a Shunka, quien seguía inundada de terror, intentó decir algo; pero se interrumpió cuando encontró a un segundo invitado irrumpiendo en el cuarto.
La expresión de Ryu cambió al instante y dejó de lado a Shunka por completo, sabiendo que con la persona que acababa de entrar un segundo de distracción significaría la muerte, especialmente al verlo cubierto de pies a cabeza con metal negro, cuchillo en mano y un instinto asesino perceptible incluso antes de irrumpir en la habitación para asesinar a Kento, Ryu tenía delante a ni más ni menos que a Akoya Seishu, El ejecutor.
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