Reencarnando en el Sandroverso (Kengan ashura) - Capítulo 17
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17: Capítulo 16: Ejecutor 17: Capítulo 16: Ejecutor Pov: Ryu.
-Okey, tal vez pueda resolver esto de forma pacífica-, pensé mientras levantaba lentamente las manos, intenté sonreír y hablé.
-Cálmate…
tranquilo…-, comencé lentamente mientras miraba a Akoya, tenía su armadura completa, no puedo ver su cara, pero definitivamente puedo sentir su mirada asesina, él quiere matarme.
-Maté a este hombre para…-, estaba diciendo pero entonces de pronto vi como el bastardo se alzó contra mí, apenas pude levantar los brazos antes de sentir el puñetazo.
-Aaarg-, gruñí mientras sentía mis brazos sangrando, miré hacía el puño de Akoya revestido con la armadura y vi mi propia sangre en sus nudillos punteados.
–Bien, si eso quieres-, murmuré antes de decidirme y tomar postura de pelea.
Akoya se preparó también y sacó un enorme cuchillo antes de tomar postura también.
Los dos nos miramos fijamente, mientras yo pensaba en la cantidad de poder que tendría que aplicar en mis ataques si quería romper esa armadura, tenía algo de confianza, si pude decapitar al primo de Shunka entonces este imbécil la necesitará.
Entonces me decidí a atacar, porque a juzgar por su postura, estaba esperando a que yo fuera quien empezara.
Entonces me acerqué usando Llama parpadeante y al cambiar de dirección haría un barrido de pies con la intención de derribarlo.
Lo vi esperando mi ataque frontal, pero fue sorprendente su velocidad de reacción cuando saltó en el momento justo para esquivar mi barrido.
Sé que Akoya posee unos reflejos sobrehumanos, así que tengo que tener genuino cuidado, especialmente por ese cuchillo.
Akoya responde con un corte que intentó asestarme mientras me recomponía, pero yo también poseo mi propia velocidad de reacción.
Esquivo rápidamente el corte y tomo distancia, no logró tocarme; pero Akoya no me había esperado y ya lo tenía frente a mí intentando apuñalarme.
-Sha-, exhalé cuando cerré la distancia en un movimiento que Akoya claramente no esperó y estampé un Rompe hierro con un codazo, justo en su visor, y vi como este mismo se agrietaba con un audible “Crack”.
Sonreí ante esto mientras miraba a Akoya tambalearse un poco hacia atrás mientras yo aprovechaba para mirar a Shunka, que se había hecho un ovillo en una esquina.
Pov: Normal.
El codazo que recibió Akoya en el visor de su casco había tenido el efecto que el peliblanco esperaba, no solo probando que la armadura no era tan dura frente a su fuerza, sino que también había bloqueado parcialmente la vista del policía ahora enfurecido, pero Ryu no iba a dejarlo quitarse el casco, así que sin perder tiempo atacó con Acero intermitente, golpeando en el pecho con fuerza y haciendo que el cuerpo de Akoya se sacuda con el ataque, haciendo reaccionar y abandonar la idea de recuperar una mejor visión, así que también se dispuso a contraatacar.
Una feroz dinámica de ataque y evasión dio inicio cuando Akoya se hizo de la ventaja ofensiva mientras Ryu esquivaba con maestría el filo mortal del cuchillo que solo lograba cortar el aire con un silbido; la Pre-iniciativa de Ryu había entrado en acción, lo que le permitía incluso sobreponerse a los reflejos de Akoya valuados en 74 milisegundos mientras que, con el tiempo que este mismo no sabía que estaba desperdiciando, se ponían en proceso de carga la Pre-visión y Pre-dicción de Ryu.
Este mismo había guardado la idea de atacar la armadura con sus puños, determinando que no era lo más inteligente y en su lugar prefirió únicamente atacar el casco revistiendo sus puños con Rompe hierro.
Poco a poco la visión de Akoya fue obstaculizada hasta el punto que las grietas del cristal supuestamente blindado de su visor ya no le dejaba ver más allá del blanco del cristal roto, daño el cual habría empeorado de no ser porque Ryu había dejado de atacar esa sección de su equipo, no queriendo arriesgarse a romper por completo el visor y devolverle la vista si no lograra dañar sus ojos.
Entonces lo que hizo fue usar Fuego furioso para taclearlo, de modo que ambos acabarían en el suelo, con Ryu movilizándose sobre el cuerpo de Akoya con la fluidez de una serpiente, acabando por aplicar un sólido Cortatornillos jizo en su brazo armado.
Ryu no escatimó en fuerza y rápidamente hizo palanca mientras podía escuchar los huesos de Akoya rechinar haciendo que este rugía con dolor y una rabia recién descubierta.
Ryu Tokita siempre recordará a Seishu Akoya como El ejecutor, el peleador Kengan que había torturado a Cosmo Imai en una demostración de una crueldad y locura que pocos son capaces de exhibir sin ningún tipo de pudor.
Ese Seishu Akoya era el hombre convertido en monstruo en nombre de su propio ideal de justicia, marchitado y retorcido con el pasar de años y años con testimonios del lado más oscuro de la humanidad, continua e influenciable, El ejecutor para el año 2016 no sería más que un sabueso rabioso insalvable.
Sin embargo, 5 años antes de esa certeza, este Seishu Akoya es el vigilante radical que ejerce su justicia con prudencia, no desprovisto de crueldad, más siempre dirigida aquellos que han cometido actos de la misma o peor magnitud.
Para él su encuentro con Ryu Tokita es producto de una extensa investigación que duró un año, comenzando con la misteriosa muerte del Sr.
Hiyama.
Akoya teorizó un posible asesinato, pues no era la primera vez que un importante empresario moría en circunstancias misteriosas y casualmente alguien ligado a la persona salía particularmente beneficiado.
Akoya era un sabueso, y sabía que en algún momento alguien iba a delatar su culpabilidad sacando algún beneficio de la muerte del Sr.
Hiyama, pero en todo un año no hubo alguien que haya reclamado ni una rebanada de la fortuna que dejó atrás, excepto su hija y sobrino, quienes rápidamente se convirtieron en sospechosos del presunto asesinato.
Como solo se trataba de una corazonada por parte de Akoya, trabajó solo en su investigación que había pasado a ser extracurricular, y un año había durado hasta que finalmente había dado con el sospechoso más prominente entre los dos herederos de Wakasa Life Insurance.
Hiyama Kento, quien anteriormente fue el asistente del Sr.
Hiyama y que actualmente ejercía ese papel para Hiyama Shunka parecía tener mucha suciedad barrida bajo la alfombra, misma suciedad que pretendía cubrir la mancha de sangre del Sr.
Hiyama.
Fue por ese motivo que, con las pruebas suficientes había decidido allanar la Residencia Hiyama en busca de las pruebas que le permitirían ejercer justicia sobre el asesino.
Sin embargo, su búsqueda discreta se interrumpió cuando escuchó el inconfundible sonido de una mujer siendo estrangulada, había escuchado ese sonido muchas veces; y algunas veces había logrado prevenir una tragedia, pero otras veces…
había llegado tarde.
El fracaso era un evento que carcomía la mente de Akoya en cada ocasión, y fue por ello que no perdió el tiempo y acudió hacia el origen del escalofriante y viscoso sonido.
Sus pasos incluso se aceleraron cuando escuchó otro sonido familiar más, el de la carne siendo arrancada, tampoco olvidaría como sonaba.
Y cuando finalmente llegó, la vista que lo recibió lo hizo ver rojo.
El cuerpo de Kento decapitado y expulsando sangre a chorros, Shunka de rodillas y en estado de shock; y finalmente al asesino de Kento intentando acercarse a Shunka con su mano ensangrentada extendida.
Akoya no necesitó nada más y aunque Ryu había notado su presencia y tratado de dialogar con él, decidió que no le daría semejante lujo.
No, se decidió a impartir justicia para Kento, a quien había considerado exonerado de sus cargos para en su lugar colocar toda sospecha y culpa en el peliblanco.
Esta habría sido una victoria más, una victoria de la justicia contra el mal del mundo, sin embargo, en pocos minutos ya se encontraba en el suelo, con el brazo a punto de romperse y sin poder ver una mierda por culpa de la armadura que supuestamente debía protegerlo de simples puños.
Sin embargo de alguna forma el mal había logrado neutralizarlo.
-¡¡¡NO!!!
¡De ninguna manera!-, Akoya gritó en su mente.
-Yo…
soy…
¡LA JUSTICIA!-, proclamó, antes de hacer un esfuerzo en alzar la cabeza y azotarse contra el suelo.
La fuerza del cabezazo sorprendió a Ryu, haciéndolo mirar lo que sucedió y allí cruzó miradas con Akoya, quien había perdido el visor de su casco, con algunos pedazos de vidrio enterrados en su cara, pero ninguno en los ojos.
Ryu no perdió tiempo y ejerció más fuerza en su llave, sin embargo Akoya rápidamente desabrochó el seguro de su armadura y rápidamente deslizó su brazo a través de la sección de la manga ahora desprendida, escapando así del Cortatornillos jizo de Ryu, a quien había arrojado lejos para poder recomponerse.
Fue un pequeño error de coordinación, ya que pudo hacerse deshecho de la coraza en su brazo antes de arrancarse el visor roto con la mano, sin embargo eso no importaba, ya que había salvado su brazo.
–Mierda-, Ryu siseó en voz baja antes de optar por una segunda estrategia preparada de antemano.
En una pelea real, el resultado es completamente impredecible, incluso si las capacidades y posibilidades están a favor de un solo lado del duelo, aún existen factores que podrían provocar una derrota.
Uno de estos factores es la arena; el campo de batalla.
Las condiciones ambientales también juegan un papel en extremo importante en el resultado de una pelea, pudiendo ser el motivo de una mella en las habilidades de uno de los contrincantes o incluso, por el contrario, beneficiar a otro.
Y esto último lo ejemplificaría Ryu al no olvidar la ventana que había dejado abierta cuando entró, pues en toda la pelea había conducido a Akoya con sus golpes, para dejarlo en una posición en la que pueda ser arrojado hasta la planta baja, un movimiento que potencialmente sería su tiro ganador, aunque todavía existía la posibilidad de darle la idea al propio Akoya.
Sin embargo Ryu ya estaba mentalizado para esperar un intento de llevarlo a eso, por lo que está listo para empujar o devolver el empuje.
De ese modo el combate se reinició, no sin antes Ryu haber tirado el cuchillo y la coraza del brazo de Akoya fuera del alcance de los dos, reduciendo la pelea a un duelo de puños; uno en el que comenzaba a ganar ventaja.
Ahora que Akoya tenía un brazo al descubierto y vulnerable podría volverse más agresivo.
Fue entonces que los dos volvieron a cargar el uno contra el otro para iniciar un intercambio el cual fue dominado instantáneamente por Ryu, quien molió rápidamente a Akoya con Golondrina nadadora, resultando en un Akoya magullado y sangrante pese a lograr esquivar por los pelos varios ataques.
Ante una velocidad de reacción tan elevada lo que debía usarse era el movimiento más impredecible que esté a disposición, fue por ello que Ryu había usado Llama parpadeante como primer movimiento, y ahora que tenía un amplio margen de ataque usó Golondrina nadadora, haciendo que una enorme sonrisa florezca al ver el rostro y brazo de Akoya castigados y sangrantes.
Pues su Golondrina nadadora ya no era la misma versión que su primer maestro Niko Tokita le había enseñado.
No, tras su entrenamiento en el Estilo Kaiwan por parte de Kuroki Gensai y su obtención de una Lanza del diablo, así como cualquier movimiento enseñado en ese estilo, Ryu formuló una nueva aplicación de la Golondrina nadadora, explotando al máximo el potencial de sus manos al ya no solo usar los puños en sus ataques.
Desde la Lanza del diablo, Palma infernal, golpes de nudillo y más era lo que Ryu había sumado a la Golondrina nadadora y más técnicas de su estilo original; fusionando de ese modo el Estilo Niko y Estilo Kaiwan con total éxito.
–Maravilloso-, Ryu se regocijó en esos segundos de reflexión antes de volver a atacar.
Akoya por su parte, entendió que la situación en la que se encontraba era la más difícil que había enfrentado hasta el momento, increíblemente, habiendo superado balas, armas blancas, incluso fuego y peleas en las que se batió a muerte con más de un hacedor del mal, y sin embargo aquí estaba el peliblanco que tenía delante, hiriéndolo como nunca antes lo habían herido.
-Raaaaah-, Akoya rugió con ira antes de volver a intentarlo, colocando su brazo acorazado al frente para cubrirse, en toda la pelea no había cambiado de estilo ya que había demostrado funcionar en parte, sin embargo eso comenzaría a cambiar con el siguiente intercambio, ya que Ryu comenzaba a ver sus patrones, mismos que eran cada vez más previsibles gracias al desenfoque en la mente de Akoya.
-De nada sirve tener todo ese metal encima si no puedes golpearme-, Ryu bramó antes de enviar otra Golondrina nadadora hacia su contrincante, empeorando la condición del mencionado; haciéndolo sangrar más y haciéndolo sentir peormente magullado pese a haber esquivado los ataques más importantes.
Esto solo frustró a Akoya todavía más, en su mente su idea de justicia estaba bajo la mayor amenaza que jamás había enfrentado, lo que solo empeoraba su salud mental con cada segundo; sus ojos comenzaban a inyectarse en sangre y sus venas se empezaban a abultar.
-No…
no no no no-, Akoya comenzó a canturrear, una acción simple e incluso ridícula teniendo en cuenta la situación en la que se encuentran, sin embargo provocó un leve cosquilleo en la nuca de Ryu, haciéndolo desistir de cualquier idea de ataque próximo y en su lugar esperó firme.
Recordó algunas de las palabras de su segundo maestro Kuroki Gensai: “Cuando la incertidumbre es suficiente, tienes la opción de esperar”.
Ante ese recuerdo, Ryu centró todos sus sentidos en las siguientes acciones de Akoya, preparado para cualquier cosa.
-No…
NO, yo soy…
LA JUSTICIA-, Akoya volvió a declarar, sin embargo su voz sonó completamente diferente, como si algo se hubiese quebrado en su interior.
Su postura había cambiado a una destinada a abalanzarse hacia su oponente, como lo haría un león contra una indefensa cebra.
Ese fue su último error; el movimiento que decidió el resultado del combate.
Y es que Ryu nunca había abandonado su posición detrás de la gran ventana abierta, haciendo uso de su Pre-dicción determinada perfecta: Telaraña y con esta había manipulado la última acción de su enloquecido y desconcentrado oponente.
Su posición, su postura sugerente; todo contribuyó a que El ejecutor viera la oportunidad para tirar a Ryu tres pisos hacia el concreto y desnucarlo, ejecutando así su adorada justicia.
Pero en cuanto El ejecutor se arrojó hacia el peliblanco sería recibido con un contundente Cambio de escenario, de la Kata de Redirección del Estilo Niko, siendo expulsado con fuerza hacia la ventana.
Su frente se estrelló contra un barrote antes de que su cuerpo abandonara la habitación, y gracias a ese golpe Akoya no fue capaz de reaccionar y sostenerse, estaba demasiado aturdido para ello y ya no había nada con lo que podría amortiguar la terrible caída.
Así murió Seishu Akoya, con su cabeza estallando y su casco aboyándose con el impacto en el suelo y peso de su cuerpo acorazado.
Ryu se asomó desde la ventana y ahí observó el cuerpo desbordando sangre, sus extremidades brincando ligeramente en señal de convulsión, y ahí también observó a los guardias de la mansión aparecer finalmente, después del escándalo provocado por la pelea y el hombre que se hizo una pulpa ahí.
-Por fin aparecen esos inútiles-, Ryu murmuró antes de dejar de lado ese asunto y dirigir su atención a lo más importante: Shunka.
Escaneó la habitación con ojos veloces y la encontró en donde la había visto antes, hecha bolita en la esquina del cuarto, Ryu la miró de pies a cabeza, su cuerpo semidesnudo no dejaba de temblar de terror y al cruzar miradas con sus ojos los encontró tan abiertos que podrías salirse de sus cuencas en cualquier momento, sin poder escapar de su estado de shock.
Ahora Ryu no tenía idea de que hacer a continuación, pues nunca había consolado a alguna persona traumatizada en su vida; era una experiencia totalmente nueva.
Así que sin más opciones solo se acercó con la intención de tenderle una mano.
Ante su primer paso Shunka reaccionó al instante, su cuerpo repentinamente dejó de temblar y quedó totalmente rígido al igual que un ciervo frente a los faros.
Pese a su miedo, Shunka Hiyama no había despegado los ojos ni un segundo durante la batalla, algunas gotas de sangre incluso volaron hasta su rostro, pero no encontró una reacción de su cuerpo; solo observó hasta que por fin la habitación había quedado en un silencio tenso y frío.
Y la sola mirada que Ryu le había enviado pareció ponerla en movimiento, aunque sea un simple milímetro.
Esa mirada la habría infartado de no ser porque no contenía ningún tipo de intención asesina por parte del peliblanco, quien poco a poco se acercó a ella, provocándole pavor.
Ahora no sabía que iba a ocurrir, pero sentía que lo más seguro es que era su turno de ser despedazada.
Entonces encontró la fuerza para cerrar los ojos con temor, tal vez rogando silenciosamente no sufrir, o aceptando su cruel destino.
Sin embargo ningún dolor llegó y ciertamente todavía no había muerto.
En cambio sintió una cálida mano acariciando su mejilla suavemente, levantando su mirada.
Shunka abrió los ojos y los cruzó nuevamente con los del peliblanco, justo a tiempo para escucharlo hablar.
–Está bien, ya todo está bien…
tranquila-, Ryu tartamudeó antes de respirar hondo discretamente, -Estás a salvo-, completó, mientras observaba los ojos de Shunka volverse cristalinos.
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