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Reencarnando en el Sandroverso (Kengan ashura) - Capítulo 19

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  3. Capítulo 19 - 19 Capítulo 18 Boogeyman
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19: Capítulo 18: Boogeyman 19: Capítulo 18: Boogeyman -Fu…

fu…

fu…-, exhalé con cada golpe y esquivo, sin importar lo difícil que era no me daba el lujo de ser golpeado incluso cuando solo es una simulación.

La Proyección astral ya era una parte importante de mi entrenamiento, pero ahora se ha vuelto incluso más importante ahora que no he encontrado un adversario o un compañero de entrenamiento a mí altura, incluso en Death fight donde al menos me pone alerta el hecho de que me van a matar, y por eso he elegido a esos asesinos a los que maté para simular una batalla de todos contra mí; ya no tiene sentido usar a Niko, a Ohma ni mucho menos a Kuroki, no tengo idea de cuál es su poder actual.

Mis oponentes simulados están armados hasta los dientes, pelean con la misma intensión asesina que me mostraron, incluso el escenario que elegí es la arena vacía de Death fight.

–Ruaaaaaaa-, uno de ellos rugió mientras blandía un hacha hacia mi cabeza, di un paso a su derecha y cuando el hacha pasó de largo hasta quedar en el piso apuñalé al tipo en el cuello con mi Lanza del diablo.

Lo recuerdo, no fue así como lo había asesinado cuando peleamos, aquella vez solo lo atravesé en el corazón; justo cuando levantó el hacha por encima de su cabeza.

Ya solo queda uno, un chico con un enorme cuchillo carnicero, por eso esquivé el hachazo en lugar de hacer lo mismo de la primera vez, ahora que lo tengo de frente, lo veo abalanzarse hacia mí para intentar apuñalarme, con lo cual usé Luna retrograda para apuñalarlo en su cabeza redirigiendo el cuchillo y aprovechando su propio impulso para dejar su cabeza completamente perforada.

–Ese fue el último-, murmuré luego de un pequeño suspiro.

-Ryu, ya es hora-, escuché la voz de Shunka, como si hablara desde los altavoces, -Justo a tiempo-, pienso antes de cerrar los ojos y cuando los abrí de nuevo estaba de vuelta en el mundo real.

–Bien-, murmuro antes de levantarme y sacarme el polvo de mi Keikogi.

Rebusco entre mis bolsillos y saco mi máscara, a la cual le he agregado un agujero más en la nuca para dejar pasar mi cabello, el cual he teñido de negro para esta ocasión; precaución extra.

Me estiro un poco después de ponérmela y me giro para ver a Shunka vistiendo uno de sus kimonos de colección, uno rojo que le queda bastante bien.

Hoy es el día de mi debut en la Asociación kengan como Ichiryu, El hombre del saco.

Y mi oponente gracias a Shunka es uno que sí vale la pena: el hermano mayor de Saw Paing Yoroizuka, Ne Win Paing.

Es el tipo de peleador que estaba esperando, si es tan resistente como su hermano entonces es el saco de boxeo perfecto para practicar, me pregunto si Shunka retó a la Aldea del amanecer por eso, últimamente no he parado de quejarme por no encontrar a nadie que me dé pelea, incluso si solo me limito a usar mi Estilo Kaiwan.

Pov: Normal.

La Asociación kengan no celebraba sus eventos principales en estadios ni domos lujosos como sí lo era el caso de la popular organización Purgatorio, dado que las peleas clandestinas son legalmente un acto criminal punible y los gobiernos del mundo y las potencias empresariales tanto extranjeras como locales están profundamente involucradas, sus eventos se llevaban a cabo en propiedades y locaciones que ante el ojo público bien podrían estar abandonadas o en obra negra.

Y para la ocasión presente, Ryu Tokita, alias Ichiryu, debutaría en los Combates kengan a la edad de 23 años, en un edificio ruinoso destinado a la demolición ubicado en Osaka.

Los agentes de la asociación junto con algunos CEOs, empresarios e incluso peleadores se encontraban en uno de los salones más espaciosos del inmueble formando un circulo en el centro amurallado por esa multitud.

En el centro del círculo se hallaba un hombre calvo y rechoncho, vestido con pantalón negro y zapatos a juego, y una camisa rallada blanca ajustada con una pajarita negra, siendo Yamamoto Koishi, réferi de la Asociación kengan y supervisor del combate a punto de iniciar.

Yamamoto esperaba pacientemente, habiendo indicado a los CEOs en disputa el inicio de la pelea, tanto Shunka Hiyama como Sanemitsu Yorohizuka habían ido en busca de sus peleadores, los cuales se encontraban esperando ansiosamente su hora de entrar.

Y mientras esto ocurría la multitud se encontraba compartiendo su entusiasmo por la batalla que se avecina, después de todo estaban a punto de ver al entusiasta Ne Win Paing destruir a un novato…

o al menos eso creían todos.

Conocían la pasión por las peleas por parte del birmano pero sobre todo conocían la fuerza devastadora y la resistencia inquebrantable de su cuerpo esculpido y forjado para soportar cualquier castigo.

En cambio un novato era una pobre alma destinada al aplastamiento o bien, un caballo oscuro que se alzaría con una sorpresa.

Su curiosidad pronto sería saciada, pues el entusiasta Ne Win Paing entraría rebosante de energía y listo para pelear, sobre su cuerpo no había nada más que un short deportivo y vendajes que cubrían sus puños, al igual que una cinta blanca que evitaba cubrir su visión con los flecos de su cabello castaño.

La gente lo animó rápidamente mientras Yamamoto se despertaba de su dormitación y presentando al hombre, ya tarde, sin embargo a nadie le importó al ya conocerlo.

Detrás de la gente, Sanemitsu recién regresaba a paso sudado debido a su avanzada edad, con el rostro envejecido, sus ojos se encontraban detrás de unas enormes gafas circulares, vestido con un yukata negro y un hakama gris abrochado con dos pompones blancos, se apoyó en su bastón para observar.

Pronto todos guardaron silencio, cuando notaron el regreso de Hiyama Shunka acompañado de su nuevo peleador.

A lo largo de sus años en funciones de Wakasa Life Insurance, nunca habían destacado a pesar de ser miembros de la Asociación kengan, pues solo participaban en los combates cuando eran retados o en muy pocos casos, cuando tenían la necesidad de hacerlo.

Esta era una de esas ocasiones, y ni más ni menos que con un peleador recién registrado con el nombre de Ichiryu, solo eso es lo que saben del hombre, pues pidió que su identidad fuera ocultada por motivos personales.

El público la observó y analizó, de un metro con 89 centímetros de altura, una coleta blanca como la nieve sobresale del delgado costal que cubre su cabeza.

Su vestimenta también llamó un poco la atención, ya que demostraba que como mínimo era practicante de Karate.

Cuando finalmente llegó al círculo en el que los esperaban, la sonrisa de Ne Win Paing se hizo más grande, burlona, pero no con mala intención, simplemente le hacía gracia como su apodo lo hacía literal.

El hombre del saco o The boogeyman era un apodo destinado a un hombre capaz de causar pesadillas, tal vez para un asesino a sueldo, pero en cuanto Ne Win Paing vio el saco literal cubriendo el rostro de Ichiryu no pudo evitar concluir que su epíteto se debió nada más que a eso.

Sea como sea, en la mente de Ne Win Paing tan solo se encontraba el disfrute que seguramente experimentaría, como luchador experimentado, podía sentir la fuerte vibra emanando del enmascarado.

–Esto será divertido-, él solo pensó una vez ambos estuvieron frente al otro y Yamamoto se colocaba en el medio y sin más dilación anunció el comienzo del combate alzando la mano.

-¡En guardia!-, con esas palabras ambos peleadores levantaron sus posturas, con Ne Win Paing encorvado, la cabeza hacia adelante y los puños cubriendo cada sien, las piernas en posición de carrera y la espalda sin defensa alguna.

Por otro lado, la postura de Ryu era la emblemática Postura de pie de gato a mano abierta, una demostración de su arte marcial practicado que le proporcionó información tanto a los espectadores como al propio Ne Win Paing, sin embargo este último ignoró completamente cualquier valor estratégico, sus ojos se inundaron de adrenalina y su sonrisa se había vuelto siniestramente eufórica; lo único que le importaba era la sensación de sus cuerpos chocándose y agrediéndose, incluso el resultado le parecía insignificante.

Y Ryu, detrás de la máscara había percibido su intención de batalla como un libro abierto, cosa que lo hizo negar, entendiendo así porque es que habría de morir en el futuro.

-¡Retadores listos!-, Yamamoto alzó aún más la voz y el cuerpo del birmano se tensó como un león a punto de perseguir a una cebra, sin embargo el cuerpo de Ryu comenzó a relajarse, y su mente se preparó para su siguiente entrenamiento real en meses.

-¡PELEEN!-, y con ese aviso Ne Win Paing se arrojó hacia Ryu con la velocidad de un bólido, preparó su puño y lo lanzó hacia el pecho de Ryu, pero este ya había bloqueado el golpe entrante usando su antebrazo alzado para desviarlo golpeando su muñeca.

Al hacer esto el cuerpo de Ne Win Paing quedó totalmente expuesto ante el brazo derecho de Ryu, quien no perdió tiempo y vertió toda su concentración en el ataque que siguió, un golpe de nudillo recto dirigido a la garganta; el efecto fue instantáneo cuando Ne Win Paing reemplazó su sonrisa con una mueca de confusión y mareo mientras tosía, Ryu no desaprovechó la oportunidad y pateó al birmano, no con la intención de dañarlo, sino de empujarlo.

El hecho de que Ryu perciba su enfrentamiento como un entrenamiento no quiere decir que no tomase en serio a su oponente, pues Ryu reconoce la fuerza que se encuentra detrás de los ataques que son dirigidos hacia su persona, propinados por ni más ni menos que un practicante del Lethwei, el Arte de las 9 extremidades.

Los practicantes del Lethwei, un arte marcial de mayor rigidez y brutalidad que el célebre Muay thai, se caracterizan por su brutal entrenamiento; el acto de fracturar los huesos del cuerpo sin discriminación pero con semejante finura, a favor de forjar en sus huesos una armadura infracturable.

Desde la perspectiva de Ryu, los huesos endurecidos de Ne Win Paing le proporcionan una potencia tal que un ataque simple es equivalente a uno de sus Rompe hierros.

Razón por la cual, usando el movimiento de sus omoplatos como lo había practicado, haciendo uso de su técnica Consumo óseo logró implementar los ataques adecuados para afectar a Ne Win Paing a gran velocidad.

Los golpes directos fueron descartados por Ryu en el momento que supo contra quien se batiría en duelo.

Por lo tanto, y teniendo en cuenta las herramientas que decidió limitarse a usar para su seguridad y la de su pareja, decidió que el camino a seguir era atacar el tejido blando y castigar los músculos de Ne Win Paing.

Mismo el cual, aún con la respiración deficiente no tomó en cuenta la importancia que suponía la fortaleza pulmonar en sus movimientos e intentó atacar nuevamente a Ryu, presa de su propia euforia.

Esto para Ryu representó una gran decepción, misma que no se molestó en ocultar mientras esquivaba nuevamente con precisa anticipación y atacaba la oreja izquierda de Ne Win Paing con una mano hueca, haciendo que el golpe de palma reverbere peligrosamente sobre su oído.

El efecto sobre Ne Win Paing no se hizo esperar y sus pies descalzos rasparon el suelo para dar media vuelta, aún mareado, y volvió a atacar a Ryu, quien había pasado a una nueva postura; la Postura del cielo y la tierra.

Entonces la lluvia de golpes del birmano fue bien recibida por el peliblanco, bloqueando con éxito todos y cada uno de los golpes y patadas con sus manos tan templadas como todo el esqueleto del practicante del Lethwei.

Sin embargo, todos los que observaban la pelea ya sorprendidos ante la habilidad de Ichiryu notaron algo raro.

De alguna manera los golpes de Ne Win Paing perdían poder gradualmente, una pequeña horda de murmullos se hizo notar ante la vista tan peculiar, la sonrisa impregnada de adrenalina en el rostro de Ne Win Paing no vacilaba en lo más mínimo pero estaba más que claro que Ichiryu tenía dominado el combate, tuvo el control de principio a fin, pues su Kata de Movilidad se había vuelto su arma infalible y siempre presente; hasta que un oponente tenga las mismas técnicas que conforman dicha Kata en el arsenal de Ryu o la suficiente experiencia y habilidad como para sobreponerse a estas entonces ese alguien sería quien tiene lo necesario para dañar realmente el cuerpo de El hombre del saco, y para desgracia de Ne Win Paing, no era ese oponente.

Con una filosofía que inevitablemente lo conduciría a su muerte y una imprudencia y terquedad que le negaban la retirada, no era consciente de los golpes de nudillo que Ryu aplicaba en los músculos, los nervios y tendones vulnerables o importantes en sus extremidades.

Cuando Ne Win Paing atacaba con golpes, Ryu castigaba sus bíceps, cuando eran patadas; se castigaban las rodillas, cuando eran rodillazos; se castigaban los muslos, y cuando eran codazos; se castigaban los nervios.

Ya sea con el nudillo del dedo medio, anular o pulgar, Ryu sabía exactamente qué hacer para reducir gradualmente la fuerza de Ne Win Paing, cuya estrategia inexistente lo convirtieron en un libro abierto a sus ojos.

Podría haber sido más severo y usar su Lanza del diablo para apuñalarlo miembro por miembro, pero al ver la clase de peleador que era Ne Win Paing, Ryu supo que esa ruta de acción acabaría por matarlo.

Y en esta ocasión, su contrincante no deseaba su muerte, por lo tanto él tampoco desearía la de él.

Fue así como se llegó al clímax de la pelea, con Ne Win Paing sin perder su persistente sonrisa, Ryu seguía alerta y con su Kata de Movilidad bien centrada en él, lo consideraba estúpido, Ryu no negaría eso, pero sabía que por algo llamaban al Lethwei el Arte de las 9 extremidades; y él tan solo había probado 8.

Ne Win Paing tenía una peculiar costumbre al igual que su padre Pa Paing y su hermano menor Saw Paing, y era la de reservar su novena extremidad, la cabeza, para dar el golpe de gracia con un espectacular cabezazo que se había convertido en la marca personal de su familia.

Y mientras el intercambio continuaba Ne Win Paing veía como Ryu lo bloqueaba sin importar lo que hiciera.

Para él, tenía la ventaja al no dejarlo contraatacar, y se encontraba a la espera de su oportunidad; esperaba a que Ichiryu dejara una apertura y entonces ahí, daría su cabezazo.

Y pronto su oportunidad llegaría, pues durante toda la pelea, Ryu no había dejado de implementar su técnica Consumo óseo en sus omoplatos para mover los brazos sin desestabilizar su núcleo, dicha forma de moverse aunque lograda, no lo había sido por más de un par de días; y era la primera ocasión en que Ryu la usaba durante un combate; lo que significaba, que su cuerpo no había sido acostumbrado a esa forma de ejercicio y estrés, hecho el cual le pasó factura en el momento preciso, cuando Ne Win Paing lo vio flaquear en su bloqueo y no dudo en acortar su distancia en un segundo.

-Mierda-, Ryu jadeó ante esa acción y pronto sintió los dedos de Ne Win Paing aferrarse a sus brazos con tanta fuerza que atravesaron su piel.

Ryu supo instantáneamente cual sería el siguiente movimiento.

El ataque más poderoso del Lethwei de la familia Paing, una indiscutible técnica especial, tanto como su Lanza del diablo, Ryu vio venir en el cuerpo encorvado hacia atrás de Ne Win Paing…

al Martillo de Birmania.

Sin embargo en cuanto Ne Win Paing con la sonrisa más enloquecida que alguna vez había mostrado se disponía a impulsar su cuerpo con la intensión de plantar la cabeza, desde el cuerpo de Ichiryu hasta el suelo, algo lo detuvo; un repentino peso que su cuerpo no soportó por mucho tiempo debido a sus heridas, detuvo su Martillo de Birmania y dio a parar al suelo con el peliblanco desparramando todo su peso sobre él.

¿Lo que pasó?

Sucedió que, al igual que otras técnicas como la Rasuradora del Superhombre Rihito, entre otras, el Martillo de Birmania debía su poder al impulso que su usuario tomaba al encorvar el cuerpo de semejante manera, como un resorte que curvado hasta el límite, pierde su poder cuando no se le permite alcanzar cierto punto en su trayectoria en el que adquiere su respectiva potencia.

Lo que hizo Ryu fue tomar la rápida decisión de interrumpir el impulso de Ne Win Paing con su cuerpo en lugar de perder el tiempo tratando de escapar de su agarre.

Ryu no negaría que sintió miedo desde el momento que su Consumo óseo le pasó factura y entumeció su espalda, pero eso solo hizo que su propia sonrisa floreciera cuando estuvo exitosamente sometiendo a Ne Win Paing en el suelo.

–Dije que no usaría el Estilo Niko, pero ellos no reconocen el Rompe órganos-, Ryu pensó mientras se reacomodaba todavía encima del cansado Ne Win Paing y con su antebrazo comenzaría a asfixiarlo.

El birmano no tardó en darse cuenta de lo que pasaba, pero ya era tarde, sus músculos estaban magullados, incapaces de tensarse de nuevo, la adrenalina que corría por sus venas se había agotado también, lo que permitió que se drenara su energía en un instante y su cerebro finalmente percibiera el ardiente dolor que asola su cuerpo.

Luego vino la sensación de opresión en su garganta y el vacío de sus pulmones, ahí fue cuando, por primera vez en una pelea, su mente se encontraba en un estado de repentina lucidez, al ver el brillo en los ojos de su oponente que perforaran los suyos sin dejar ningún secreto, no tuvo la fuerza para ocultar lo que realmente era.

Ryu también lo vio, el repentino pero inconfundible acercamiento con la muerte desveló el tipo de persona que era, el amor que sentía por alguien cercano; y la certeza de que nunca se volverán a ver, dejándolo solo, hizo que Ryu apretara su Rompe órganos ligeramente antes de levantarse, dejando que Ne Win Paing tome aire.

–Respíralo, eso es miedo-, Ryu bufó mientras estiraba sus brazos lastimados, feliz de haber sido tomado por sorpresa en un buen tiempo, incluso si se debió a su propio tropiezo, sin embargo, todavía deseaba darle algo a cambio.

-Solo los que no tienen nada que perder arriesgan su vida de esa manera, pero tú tienes mucho que perder ¿verdad?-, Ryu murmuró mientras Ne Win Paing jadeaba secamente por oxígeno.

–Muchacho, ¿Puedes seguir?-, Yamamoto preguntó mientras se acercaba unos pasos y se inclinaba para escuchar, pasaron unos segundos mientras Ne Win Paing respiraba con más fuerza, y entonces su sonrisa regresó, pero esta vez algo era diferente; había un toque de serenidad.

-Pero claro que puedo continuar-, contestó antes de levantarse de un salto, las palabras de Ichiryu ciertamente habían llegado a sus oídos, y Ne Win Paing se había levantado con un nuevo propósito: GANAR.

Recordó a su padre, a su hermano; recordó a todos sus vecinos y amigos que hasta cierto punto, dependían de él.

Y fue por eso que su pelea se había convertido en algo más por primera vez en su vida, sin embargo, ese algo se durmió tan rápido como despertó, porque de un momento a otro Ne Win Paing dejó de ver al Hombre del saco esperándolo y en cambio vio el suelo, cada vez más cerca de él hasta que su mundo se volvió negro.

Pov: Ryu.

-No sé si esperaba más de él, pero definitivamente me sirvió-, pensé mientras veía a Yamamoto revisar a Ne Win Paing.

-¡Fuera de combate!

¡Ganador…

Ichiryu!-, el hombre gritó antes de que el público alzara las manos y comenzaran a ovacionarme.

-¡Ichiryu!

¡Ichiryu!

¡Ichiryu!-, los escuché mientras buscaba a Shunka con la mirada y ahí la vi entre la multitud, sonriéndome.

Ya terminé aquí por hoy y no quiero quedarme más tiempo, Shunka obtuvo lo que quería y yo también, necesito practicar más con Consumo óseo, si no hubiera pensado en eso para evitar el cabezazo…

seguro me llevaba una fractura de cráneo como mínimo.

-Eso estuvo increíble-, escuché a Shunka decir en cuanto pasé por su lado, ella comenzó a seguirme mientras le pasaba un brazo por sus hombros.

–Por cierto, acabo de encontrar un instructor de Kung fu, como me lo pediste-, ella dijo haciéndome mirarla sacando su celular, me mostró la pantalla y ahí estaba un número.

-¿Cuándo te gustaría verlo?-, me pregunta.

-Lo más pronto posible-, le respondo al instante, Consumo óseo puede esperar, esto es mucho más importante.

Time skip.

Pov: Normal.

Sanemitsu Yorohizuka se encontraba solemnemente de pie en la puerta que daba paso a la pequeña enfermería, observando impasible el estado de su peleador quien se encontraba recostado en su camilla, sus brazos y piernas al igual que su cuello se encontraban vendados.

Sin embargo, pese a eso tenía una postura relajada; de piernas cruzadas y la cabeza apoyada entre sus manos.

Su sonrisa había vuelto a sus labios, pero apenas mostraban sus dientes.

Estaba inusualmente pensativo, algo que tenía a Sanemitsu sorprendido en sobremanera, aunque su rostro tranquilo no lo demuestre.

–Ese hombre fue muy fuerte-, Ne Win Paing murmuró mientras recordaba aquellas palabras que le llegaron cuando su corazón al fin había encontrado calma, y ahora por primera vez en su vida se había planteado su vida, movió uno de sus brazos para mirar su mano, la cual no dejaba de temblar.

Sanemitsu también vio esto y supo cuál era la razón; la verdad era que Ne Win Paing no tenía el más mínimo respeto por su cuerpo, pese a lo fuerte que había demostrado ser, la realidad era que no estaba del todo sano.

Con cada pelea, mayor era su deterioro, uno que Ne Win Paing ignoraba olímpicamente, por lo que incluso con los resultados de su entrenamiento bien evidenciados en su armadura de hueso, cada vez mostraba menos eficacia en combate.

De hecho era su armadura ósea la que lo mantuvo con vida por tanto tiempo recibiendo castigo tras castigo y no dando el tiempo pertinente para permitir una curación adecuada.

Sin embargo Sanemitsu rezaba en su corazón para que el resultado de la última batalla de Ne Win Paing le enseñara la valiosa lección.

Temía por su vida y no se equivocaba, y sus súplicas silenciosas también serían escuchadas, pues en la mente del birmano se había sembrado la semilla que tanto necesitaba, la dosis de inspiración y determinación que debía tener para enfocar su mente en algo más que el dolor placentero de los golpes.

Su orgullo fue herido, el que le hayan echado en cara semejante diferencia de habilidad, le había demostrado que su forma de ver las peleas tal vez era errónea, y ahora se hallaba determinado a volverlo a intentar.

–Algún día…

volveremos a pelear…

Ichiryu-, Ne Win Paing cerró su puño, dejando que su risa consuma su garganta lentamente; sin tener idea del inmenso impacto que Ryu Tokita había tenido en su vida, una que definitivamente sería duradera.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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