Reencarnando en el Sandroverso (Kengan ashura) - Capítulo 22
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22: Capitulo 21: Suerte 22: Capitulo 21: Suerte Después de haberse tomado distancia ambos peleadores repasaron los hechos inequívocos sobre sus oponentes, el saber que ambos tenían información del otro los hizo estar más alerta para el siguiente intercambio que estaba a punto de desatarse.
Pero quien estaba más tranquilo entre los dos era Ichiryu, pues el que ambos peleadores presentaran Pre-iniciativa ya lo esperaba, por lo que para él los dos estaban parejos en ese ámbito.
Sin embargo la Pre-iniciativa no era la única carta de platino en su bolsillo; su Pre-visión trabajaba rápido y su Pre-dicción estaba a punto de surtir efecto, así que sin más tiempo que perder sería el peliblanco quien se lanzaría al ataque nuevamente extendiendo sus dedos y enviando su Lanza del diablo hacia los puntos vitales de Hatsumi, pero su intención no era asesina, lo único que buscaba era que Hatsumi volviera a su clásico bloqueo de palma, teniendo éxito rápidamente ya que el aikidoka nada mejor pudo hacer ante la Mano de lanza de Ichiryu; bloquearlo con el antebrazo como había hecho antes resultaría en lesiones que lo condenarían a la derrota.
Sin embargo, Hatsumi rápidamente sintió que había caído en una auténtica trampa cuando sus manos dolieron repentinamente, provocándole un sudor helado.
Miró hacia abajo y vio los dedos de Ichiryu clavados en sus manos como garras, su sangre corría caliente fuera de sus venas; sus manos se sintieron repentinamente adormecidas y ausentes.
-¡No!-, Hatsumi se alarmó y rápidamente intentó dar una patada frontal, el único contraataque que creía tener a la mano, pero eso también formaba parte de los planes del peliblanco quien procedió a patear el pie de apoyo de Hatsumi con una Lanza del diablo de pie, dejándolo suspendido en el aire y su rostro de camino al suelo.
–No puede ser…-, Hatsumi se lamentó en shock mientras su mente luchaba por procesar lo que acababa de suceder, sus manos estaban inequívocamente rotas, su muslo dolía y estaba completamente a merced del Boogeyman.
Todo había sucedido en un instante, cuando hasta hace unos segundos desde su perspectiva ambos estaban parejos, pero no fue así.
Llegó a esa conclusión cuando poniendo todo su esfuerzo rodaría en el suelo una vez su cuerpo hizo impacto, y al recuperar el equilibrio notó el inmenso corte en su mejilla mientras veía el puño de Ichiryu firmemente clavado en el suelo.
–Vaya, lo esquivaste-, Ichiryu habló con un tono ligeramente irritado, mientras evaluaba las heridas que si había logrado infligir en Hatsumi, había roto sus manos y estas sangraban en gran cantidad, pero no estaba seguro de haberlas inhabilitado, contra un peleador no se sabe y todo el que merece ser llamado así tiene la tolerancia suficiente para aguantar huesos rotos.
Por otro lado, su muslo herido es su mayor ventaja, pues fue la herida más precisa que alcanzó a dar, ahora su balance y equilibrio se verían afectados y eso para un aikidoka es en extremo contraproducente.
-Maldito bastardo, creo que deberé marcarte de por vida si quiero ese tour-, Hatsumi habló con un nuevo enfoque, reconociendo que Ichiryu estaba dominando el combate desde el inicio y si no hacía algo en el siguiente intercambio este simplemente perdería.
Fue entonces que el tercer choque inició, siendo Hatsumi quien tomaría la iniciativa antes que Ichiryu, cerrando fuertemente el puño antes de comenzar a golpear.
-Admito que me tomé esto a la ligera a pesar de estar emocionado, pero si crees que no puedo lidiar contigo con mis manos fracturadas estás muy equivocado-, Hatsumi pensó con saña en su interior mientras Ichiryu esquivaba y de vez en cuando tiraba algún ataque, ya sean puñetazos, Lanza del diablo o Palma infernal en dirección de su barbilla, mientras que Hatsumi esquivaba de igual forma mientras también contraatacaba con puños o con los dedos hacia sus ojos, sus ataques eran cada vez más cerrados y los espectadores cada vez más efusivos miraban como poco a poco ambos peleadores parecían atravesarse entre sí.
Un duelo de Pre-iniciativa era lo que estaban mirando, pero eso no duró mucho cuando la Pre-visión de Ryu finalmente surtió efecto y lograría asestar una Palma infernal en todo el rostro.
El impacto sacudiría la mente de Hatsumi, quien en ese instante entendió que Ichiryu se había acostumbrado a la velocidad del intercambio, sin embargo, su sonrisa volvió en esa fracción de segundo cuando todo el brazo de su oponente estaba bien puesto.
-¡Es ahora o nunca!-, el aikidoka rugió en su mente antes de dar un paso hacia adelante, con el rostro enrojecido de dolor, tomó del antebrazo al peliblanco con su mano derecha y de su Keikogi con la izquierda para entonces alzarlo en el aire, y dando media vuelta se dispuso a estrellarlo contra el suelo con cada fibra de su ser.
Lanzamiento de cien reuniones…
estaba en marcha.
Hideki Nogi, por su parte, se había encontrado observando el combate desde el inicio, su rostro inicialmente serio lentamente comenzó a tornarse serio y molesto mientras más veía a Ichiryu dominar a su mejor peleador disponible, reconociendo que su victoria en el Torneo de aniquilación Kengan podría estar en severo peligro si Sen Hatsumi realmente demostraba no tener lo necesario para lidiar con un solo rival y no dudaba que los demás representantes de los retadores serían igual o más fuertes que el Boogeyman.
Pero todo pareció dar un giro inesperado cuando Hatsumi pareció abrirse paso a través de las manipulaciones de Ichiryu, una habilidad que Nogi supo detectar no por alguna experiencia como artista marcial, pero había pasado tanto tiempo observando Peleas kengan que incluso sabía de la existencia del legendario Estilo Niko.
Fue por ello que su expresión cambió al instante a una sonrisa engreída mientras sus ojos registraban con una sensación de inminente victoria cómo Ichiryu era alzado en el aire, listo para enterrar la cabeza en el suelo.
Sin embargo esa sonrisa se borró de su rostro en un instante, siendo reemplazada por una mandíbula que rozaba el suelo y ojos tan abiertos que casi escapan de sus cuencas.
-¿Cómo es esto posible?-, Nogi casi perdió el aire al pronunciar esas palabras, pues no tenía sentido que Hatsumi esté totalmente flácido en el suelo junto con Ichiryu.
-No pude ver lo que sucedió, no tiene sentido-, Nogi se negaba al aparente resultado de la pelea, pero desde el otro extremo de la sala Shunka Hiyama junto con la multitud detrás de ella fruncieron los labios ya que si habían presenciado la razón del resultado.
Y Anna Paula por su lado ya se estaba acercando para comprobar el estado de los peleadores hasta que uno de ellos se movió.
Ichiryu, quien parecía tener el brazo izquierdo magullado y la espalda adolorida miró al inconsciente Hatsumi con ojos intensos y enrojecidos.
-¡Bien hecho!
Eres el primero en años que me obligó a usarlo-, Ryu lo felicitó con una enorme sonrisa en su rostro detrás de su máscara maltratada, incluso tenía que mantenerla en su lugar con una mano para no dejar al descubierto su rostro.
Vio a Anna Paula acercarse a comprobar el estado de Hatsumi antes de levantarse y alzar sus manos en forma de X.
-¡Fuera de combate!
¡Ganador…
ICHIRYU!-, Anna declaró mientras el festejado ya se retiraba nuevamente al vestidor.
-Si no me hubieras dado la espalda…
y si no hubiese activado mi Demonio caído…
habría estado en aprietos.
Lo siento, pero ese tour tuyo tendrá que esperar-, Ryu murmuró en cuanto cruzó la puerta y buscaba una máscara nueva entre sus cosas.
Su golpe final fue una patada que enterró toda su tibia y todos sus huesos metatarsianos en la espalda de Hatsumi Sen.
La patada se había realizado sin que el aikidoka supiera lo que se cernía sobre él, aquello a lo que los maestros conocen como “Fuera de la conciencia”.
Aquellos ataques que golpean en los luchadores fuera de su consciencia lo hacen con un efecto significativamente mayor, pues ni siquiera existe la intención de prepararse para el impacto.
Pero el elemento que le permitió a Ryu contraatacar de forma tan efectiva, había sido su Demonio caído.
Desde que decidió que pelearía contra la Nube flotante había designado a la técnica Lanzamiento de cien reuniones como la más peligrosa con la que tendría que lidiar, pues si Sen Hatsumi decidía usarla no había mucho que pudiera hacer para defenderse si se limitaba a usar el Estilo Kaiwan, una condición a la que se aferraba hasta el día del Torneo de aniquilación.
Fue por ello que, en cuanto sintió que sus pies abandonaban el suelo genuinamente se había sentido en peligro de muerte.
Fue eso lo que despertó su Demonio caído, técnica que no puede ser usada a voluntad y solo se activa cuando el usuario se expone a situaciones de riesgo extremo, como la que el peliblanco acababa de experimentar minutos atrás.
Incluso con la posición ventajosa que Hatsumi había tomado, sin Demonio caído no habría habido forma para Ryu de encestar su patada.
Ryu sonrió con ironía ante ese hecho.
–Je, parece que hasta yo sigo dependiendo de la suerte-, se burló de sí mismo, pero esa también era una ley no escrita que tanto Niko Tokita como Kuroki Gensai le habían enseñado.
Time skip.
Al final, como se había acordado, Hiyama Shunka daría su voto a Nogi Hideki dándole un paso más hacia la contienda que definiría sus más grandes ambiciones.
Los días habían pasado con normalidad y las pocas heridas que Ryu había recibido se curaron, todo mientras esperaba la llamada de su maestro Niko Tokita a quien ya le había proporcionado la ubicación en la que lo recogería a él y a su hermano, Ohma Tokita; a quien Niko se dedicaría a buscar hasta que finalmente se cumplió una semana.
A las afueras de un parque poco concurrido se podía ver la figura del hombre, si Ryu lo viera, rápidamente detectaría las obvias diferencias.
Su cabello azabache era ligeramente más largo, su musculatura se mostraba más abundante y firme, pero en algo más allá de eso no pareció cambiar mucho; eso mismo pensó Niko Tokita cuando se lo topó de frente.
Los dos vestían de un modo ligeramente similar, las botas negras de Ohma hacían juego con su camisa de manga corta que resaltaban con su pantalón gris con estilo de camuflaje militar.
Niko por otra parte llevaba puesto botas marrones con pantalones de tonalidad verdosa apagada, con una playera negra sin mangas detrás de una sudadera a juego con el resto de su ropa.
–Mírate nada más niño, quién diría que crecerías así-, Niko habló con su clásica sonrisa engreída, pero no tuvo intenciones de ocultar el orgullo que se deslizó en esas palabras.
Ohma por otro lado sonrió con sorna y analizó las arrugas que ya comenzaban a ser visibles en su maestro, aunque todavía conserve su porte juvenil.
–Y yo por fin podré llamarte viejo, viejo-, Ohma se burló antes de que los dos pudieran compartir un abrazo cordial.
–Me alegra verte-, Niko suspiró sabiendo que su alumno realmente estaba a salvo y bien.
–Igual a mí-, Ohma correspondió antes de soltar el breve abrazo.
-Entonces…
¿Dónde está Ryu?-, Ohma preguntó mirando hacia los lados en busca de su cabellera blanca.
–Dijo que estaría aquí en…
unos minutos-, Niko respondió después de mirar su reloj; la hora acordada se acercaba.
Ambos sentían ganas de ponerse al corriente uno del otro, y como los grandes peleadores que son también querían poner a prueba la fuerza del otro; Ohma en especial creía que finalmente tenía lo necesario para derrotar a su maestro en una verdadera pelea, pero sabía que tenía que esperar, pues su rival estaba a punto de hacer acto de presencia.
Y ese momento finalmente llegó cuando una elegante y larga limusina se detuvo sospechosamente a su lado en la acerca.
Tanto Niko como Ohma sintieron una mirada que los apuntaba desde el interior de las ventanas polarizadas, las cuales permanecieron cerradas un buen momento mientras la tensión parecía aumentar, Niko mantenía una actitud relajada pero atenta mientras Ohma ya torcía los labios con molestia.
Estaba a punto de abrir la boca pero como si ya supiera lo que iba a pasar la ventana bajó para así mostrar el rostro de Ryu, todo sonrisas y dientes perlados.
–Hola-, Ryu saludó con burla, principalmente a su hermano.
Ambos Tokita al verlo suspiraron con cómico alivio, no porque tuvieran miedo, sino porque se sentían realmente burlados.
–Hijo de perra-, Ohma murmuró sabiendo que era el primero en querer irse a los golpes.
-Ay Ohma, no deberías tratar de golpear a alguien detrás de un vidrio polarizado, no sabes lo que pueden llevar-, Ryu diría fingiendo un tono sabiondo antes de mostrar su mano, dejando ver una pistola con la que lo apuntó, el arma es real, aunque no era para él, sino para Shunka; quien estaba a su lado mirando con su expresión serenamente fantasmal.
-Jeje-, Ryu sonrió ante la expresión irritada de Ohma y la sonrisa de labios de Niko antes de devolver la pistola a su lugar y abrir la puerta de la limusina, invitándolos a entrar.
Niko fue el primero en arrojarse al interior del vehículo.
–Si no me equivoco, aquí siempre hay…
¡cerveza!-, Niko pensó con alegría antes de ver un pequeño refrigerador que se camuflaba en los asientos, la abrió con rapidez y ahí las vio, latas heladas en las que gotas de agua fría se deslizaban como el sudor veraniego de una mujer en bikini.
Ryu observó esto mientras negaba con un suspiro.
–Sabía que eso pasaría-, murmuró con nostalgia, las había puesto ahí sabiendo que Niko las buscaría.
Justo después de eso, Ohma entró a la limusina también.
-Me alegra verte vivo hermano-, Ryu le extendió el puño, gesto que Ohma correspondió al instante antes de cerrar la puerta y dejar que el chofer arranque.
–Tenemos mucho de qué hablar, pero antes…
Ella es Hiyama Shunka, es mi novia-, Ryu presentó a la mujer que se mantenía al margen hasta ahora y ella daría una pequeña reverencia en forma de saludo.
-Así que era verdad, y yo que creí que solo lo decías de broma-, Ohma aprovechó la oportunidad y se burló, sacándole una sonrisa a todos.
–Claro…
claro…
porque de entre los dos tu eres el de los huevos tibios ¿no?-, Ryu contraatacó y esta vez Niko fue el único en reírse.
–Ja ja que gracioso-, Ohma negó, sabiendo que lo decía porque jamás se había interesado en tener una relación y solo dedicaba su vida a volverse más fuerte.
-En fin, ya llevamos 5 años juntos como sabrán pero lo que no les dije es que ella es miembro de la Asociación Kengan-, Ryu se apresuró a cambiar de tema y vio la reacción en la mirada de Niko, -¿Asociación Kengan?-, Ohma preguntó intrigado, ya que era el único ahí que ignoraba su existencia.
–Es una organización de peleas clandestina dirigida por los grandes emporios del país-, Niko resumió antes de darle un sorbo a su cerveza, pero en su mente ya podía adivinar a dónde iría el dichoso plan de Ryu respecto a Worm.
-Si lo que quiere es involucrar a la Asociación Kengan ¿Entonces quiere meter al país entero en esto?-, se preguntó internamente.
–Con que una organización de peleas clandestinas, creí que el acuerdo era no involucrarnos con esas cosas-, Ohma se cruzó de brazos con justas razones.
–No si uso un buen disfraz, pero sí, es verdad; no debí exponerme tanto.
Lo positivo de esto es que finalmente encontré una forma de lidiar con nuestro problema-, Ryu respondió mientras abrazaba a Shunka con su brazo, haciéndola sonreír.
-Pero prefiero que hablemos de esto cuando lleguemos a casa, mejor pongámonos al corriente-, Ryu sonrió por enésima vez los últimos minutos y se relajó en su sitio.
Ohma lo prefería así, así que también se recostó en su lugar y viendo que era el observado se dispondría a hablar sobre sus últimos 5 años primero.
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