Reencarnando en el Sandroverso (Kengan ashura) - Capítulo 3
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3: Capítulo 2: Clon 3: Capítulo 2: Clon Han pasado 7 años, 8 en total desde que llegué al cruce entre el distrito Tokita y Niko, es el año 2000 y tengo unos 12 años.
Que puedo decirles, ya estoy tan acostumbrado a todo este caos que me da igual contar las cosas que he vivido, tanto las buenas como las malas.
Empecemos por las buenas, he empezado mi propio entrenamiento medio formal, aparte de entrenar la Previsión y Predicción determinada perfecta: Telaraña, también he empezado a poner en práctica mis sentidos para conseguir mi Radar.
Todo esto mientras entreno un movimiento especial, si, tal y como lo han estado escuchando, movimiento especial.
La idea surgió de irme adelantando con las artes marciales hasta tener la edad suficiente para entrenar con alguien de un estilo fuerte siquiera.
Sin embargo me encontré con varios choques, el primero fue no pasar de ser un simple aficionado a la hora de pelear aunque sí que sabía cómo dar golpes, cortes y puñaladas, y de ahí viene la aplicabilidad de lo que aprenda.
Las técnicas que deseaba del Estilo Niko no eran opción, si bien conocía los conceptos estos eran realmente básicos, así que no podía hacer más hasta conseguirme la tutela de un practicante.
De ahí me quedó otra opción, La palma del rakshasa del Estilo Koei.
Una técnica que aplica la fuerza de torsión desde la espalda viajando por todo el brazo hasta la palma, retorciéndola sobre el cuerpo de alguien para propinarle una espectacular y dolorosa muerte o herida permanente.
Tener aprendida esa técnica de antemano habría sido brutalmente beneficioso, eso fue lo que creí, pero luego me di cuenta de algo más.
Llegué a la conclusión de que no me serviría gracias a mis pocos conocimientos marciales reales.
No podría aplicarla de forma segura y me matarán antes de que pueda retorcer a alguien, me quedé sin opciones aparentemente, hasta que recordé algo más.
Hay una técnica cuya aplicación es tan práctica como informe, y esa es el Punzón de una pulgada.
Un golpe dado a la distancia mínima posible que es una pulgada y nada más.
Era la opción perfecta como último recurso, y ya tenía dos muy buenos ejemplos en este mundo y varios de otros versos que deduje serían lógicos.
Kanoh Agito y Liu Dongcheng hacen uso de esta técnica, aunque según se está relacionado a Fa jin, al menos por parte de Agito, el Fa jin consiste en usar tu energía o Chi para desatar un golpe más allá de lo que solo tus músculos pueden ejercer, otra técnica que si o si tengo planeado aprender, pero desconozco como se aprende por completo así que ni lo consideré por ahora.
Y aunque ese parecía ser el problema por ahora, realmente no lo fue, era ahí donde tenía mis ejemplos de otros versos, entre ellos mi mundo original, lo que alguna vez consideré la vida real.
Bruce Lee, Ip man de la saga del mismo nombre, y Beatrix Kiddo de Kill Bill, son mis ejemplos más realistas entre comillas por los últimos dos, ya que una cosa es ejercer lo que un Fa jin normal haría a la mínima distancia de una pulgada como lo hace Agito, técnica que nombró como Disparo del dragón, y otra muy diferente es expresar lo que haría un golpe normal tuyo a esa distancia tan corta como lo es solo una pulgada, eso último fue lo que empecé a buscar, iniciando así un entrenamiento muy similar al de La novia, escogía tablas de madera resistentes y duras, y practicaba mi Punzón de una pulgada hasta que mis nudillos se pelaban y sangraban.
Y a partir de que empecé a hacer eso me di cuenta de algo más.
Tenía más fuerza, resistencia, durabilidad, velocidad, flexibilidad y demás cosas que alguien normal de mi edad.
Empecé a darme cuenta de eso cuanto más avanzaba en el Interior, empecé a sobrevivir a cosas que me debieron haber matado cuando era un niño pero en mi otra vida, no supe porque en un principio y mi mente se empezaba a llenar de varias hipótesis, sin embargo pronto llegué a la respuesta, y esta se encontraba en el dedo de oro que me permite resistir el Guihun perfecto, ahí radican mis atributos físicos superiores.
Los clanes Kure, Wu y Facción del oeste están genéticamente bendecidos para soportar esa técnica de potenciación que a cualquier otro mataría de aplicarla.
Todos sus atributos están refinados con milenios de evolución mediante la reproducción selectiva para tener los cuerpos aptos para soportar el Removal y Guihun sin morir, independientemente del porcentaje.
Un ejemplo es Yakusha Kure, una mujer del clan mencionado que sin usar el Removal ya puede alzar a un hombre fisicoculturista con una sola mano, impresionante y eso considerando que se desconoce su tasa de liberación.
Y ya se podrán imaginar cómo era yo, fue debido a eso que pude sobrevivir a las enormes patadas del primer sujeto al que le arrebaté la vida, todo por una brújula.
Fue una real bendición ahora que lo pensaba, me ha ayudado a sobrevivir, y ahora que lo pensaba, imaginaba que al menos la resistencia al Demonio divino me ayudaba en la estamina, aunque sea.
Aunque no es que fuera suficiente para estar en condiciones perfectas y todavía había diferencias entre yo y un miembro del Clan Kure.
Y aquí viene todo lo malo del asunto de vivir en el interior.
No hay ni un solo día o noche de paz.
Nada.
Cuando no entreno mi punzón de una pulgada o realizo mi rutina de 100 flexiones, sentadillas y abdominales es porque estoy matando a alguien que se aparece queriendo atacarme sea cual sea la razón, intentar asaltarme, matarme, violarme, secuestrarme y demás.
Lo que me obliga a cambiar de posición con mucha frecuencia.
Por lo que también he visto y oído suceder muchas cosas también, ninguna de esas es buena, suficiente para hacerme perder la cabeza y lo acepto, he olvidado el sabor de la comida hogareña de mi madre, el olor a aire limpio, el cantar de un pájaro que no sea carroñero.
Ya sabes, lo que cualquier persona normal pasaría por alto por la cotidianidad.
Al vivir así, también he matado muchas veces solo con el objetivo de vivir un día más, a veces hasta comprarme solo unas horas.
Pero, la buena noticia es, que gracias a ello he comprobado mis avances, todo lo que me he propuesto a practicar se está notando, en especial sensorial y mental o estratégicamente, supongo que es un efecto que todos adquieren en el interior.
Yo lo llamo, el Síndrome del Interior, se me acaba de ocurrir de hecho.
Presencia de escopaestesia, el efecto de la mirada en la nuca, aumentada, sumado el trastorno de estrés postraumático hace que uno desarrolle una especie de percepción extrasensorial, así uno detecta a los seres vivos alrededor, justo como pasa con Ohma, pero dicha habilidad adquirida se puede evadir por aquellos que saben cómo hacer eso específicamente.
Aun así, el haber desarrollado esta habilidad yo también me ha ayudado en el desarrollo de las habilidades que tanto había buscado, así que me aferré a ese sentimiento y lo hice un sexto sentido para mi uso.
Otro aspecto de mi día a día a tocar es que no duermo mis 8 horas de corrido como cualquier otro niño que lo necesita lo hace, sino que duermo pequeñas siestas en intervalos de una hora, todas las veces en puntos altos cuando no encuentro un lugar para quedarme y cuando si nunca duermo en una cama o algo que se parezca, siempre en posiciones incomodas y sitios extraños como muebles, mis favoritos son los casilleros o closets.
No tan obvios, abiertos a ejecutar ataques sorpresa con pistolas, con las cuales he desarrollado una puntería decente, los baños son ahora lujos que los más acomodados en este lugar tienen, en todo este tiempo apenas y logro asearme a medias cada medio año, así que estos hermosos risos blancos no lucen como deberían.
Así es como vivo diariamente, la ley de la naturaleza, más fuerte, más intimidante, más frio, más dispuesto a hacer lo que sea con tal de sobrevivir.
Actualmente me encuentro explorando el Distrito Tokita, el día de hoy implementé un nuevo método de búsqueda para dar con Ohma, no lo hice antes debido a que mi situación y condición de niño me daban posibilidades muy bajas, pero ahora al menos soy más alto, acumulé una cantidad decente de musculo para mi edad y tengo una racha claramente invicta, además de que mis entrenamientos han demostrado ser eficientes al menos desde mi perspectiva de aficionado y por último, se me estaba acabando el tiempo, ya que sabía que dentro de un año este distrito entraría en un periodo más oscuro que haría que Ohma se traslade temporalmente a Shiki, donde conocería al pervertido trastornado Setsuna Kiryu.
Y es por eso que hoy me dispondré a pagarle a la gente con el fin de que me brinden información sobre un niño en específico.
No tiene nombre, debería rondar entre los 12 años como yo, de cabello largo ondulado de color negro, un arquetipo de Mowgli.
Mi primer opción fue un hombre cualquiera que comenzó un pleito conmigo solo por acercarme a él, como lo estoy viendo ahora, -Mocoso ¿acaso quieres morir?-, el hombre ladró haciéndome suspirar internamente, por comienzos como ese es que termino matando gente, pero espero que esta vez se arreglen las cosas, pensé mientras rápidamente sacaba de mi bolsillo un fajo de billetes, sonreí un poco al ver su expresión cambiar, -Quiero que me digas algo, dime si has visto u oído hablar de otro niño, más o menos como yo, debería vivir en este distrito, cabello negro, actitud salvaje, seguro es alguien mortífero, ¿Qué me dices?
Si me das información te daré esto-, ofrecí y el hombre se enderezó y cerró los ojos mientras se sobaba el mentón.
Hasta que de repente los abrió de golpe y se abalanzó sobre los billetes, -Grave error-, dije mientras retiraba el dinero de su alcance fallando su agarre, moví mi mano con velocidad y realizando un corte al desenvainar mi cuchillo le corté el ojo, -Aaaaarg-, el hombre chilló ante el sorpresivo dolor que seguro le causé sin embargo no lo dejé hacer nada más pasando a su espalda y apuñalándolo en el hombro, -Responde o te corto el cuello-, amenacé mientras guardaba el fajo y sacaba un segundo cuchillo, apuntándole a la yugular.
–N no, no sé nada, ya suéltame ¿okey?-, el hombre finalmente soltó después de unos segundos, -Intentemos de nuevo-, respondí torciendo el cuchillo que clavé en su hombro y cortando ligeramente su piel en el cuello, -No, yo, ya te dije, que no sé nada-, el tipo me respondió.
-De acuerdo-, dije simplemente para después cortar su cuello, el hombre comenzó a ahogarse con su sangre mientras luteaba sus bolsillos, tenía lo de siempre, un reloj, una cartera con dinero.
Que difícil será esto, pienso mientras continúo mi recorrido, lo mínimo que puedo hacer en este momento es seguir catafixiando dinero o drogas por información.
Fue así como seguí por un par de horas más, hasta que encontré un drogadicto en una esquina.
–Hora de intentarlo una vez más-, pensé mientras rebuscaba entre mis cosas y ahí saqué un sobrecito de nieve.
Time skip.
Una semana más tarde y no encontré absolutamente nada más que sangre y violencia, realmente poca información que al final solo terminaron siendo mentiras con tal de sacarme las drogas, debí saber que no se podía confiar realmente en los drogadictos.
Y no era tan estúpido como para derrochar mi dinero con información falsa tampoco.
Estaba empezando a darme por vencido con la gente común y considerando la idea de involucrarme con grupos delictivos, aquí hay demasiado así que un poco de dinero y tal vez uno que otro favor sospechosamente difícil debería ser el precio, sé que Setsuna Kiryu usó varios contactos del Distrito Goyu para localizar tanto a Niko como a Ohma, fue un trabajo de años en inversión excesiva, también fue por una situación similar con el Grupo Hajishirazu de la Yakuza.
-Supongo que no queda de otra-, pensé al saber que si quería hacerlo tendría que ser ahora, ya que no tendría resultados sino es que dentro de años basados en persistente esfuerzo, -Pero antes de buscar a alguien-, murmuro mientras devuelvo mi mirada al establecimiento que tengo de frente: 42 spawn shop, lo estuve vigilando por un rato, o realmente me esforcé en recordar hasta el detalle más insignificante del manga o simplemente soy yo haciéndome esperanzas a lo bruto, es cierto que estuve haciendo hasta lo imposible para desenterrar mis recuerdos sobre Kengan ashura y todo el Sandroverso pero, bueno, tener esta sensación de estar algo más cerca no debería ser por nada.
Hay realmente pocos establecimientos reconocibles del interior por parte del manga, la mayoría ambientes inhóspitos de los distritos, pero son tres que si puedo recordar bastante bien.
Una está en el Distrito Rohza así que no tiene mucha importancia estando tan lejos, el segundo es un burdel con promociones y muestras demasiado explicitas de lo acostumbrado, pero el tercero es un establecimiento en el que se intercambian cosas por comida, cosa que confirmo cuando veo a un tipo que otro que entra y sale con víveres, Ohma en el canon intercambiaba cosas ahí para conseguir sustento, esto puede ser perfecto, iba a empezar a hacer tratos para que buscaran en lugares como esos, difícil todavía porque ni Ohma ni yo somos los únicos mocosos aquí, pero ahora con este repentino golpe de suerte tal vez esté más cerca de dar con el futuro estudiante de Niko, que en pocos años deberían encontrarse.
Aun así, todavía estaba en mi mente el pensamiento de que tal vez me había equivocado después de todo, porque el interior es un lugar rúnico que poco a poco fue llenándose de construcciones improvisadas y peligrosamente construidas haciendo que orientarse suponga ser todo un puzzle en algunas zonas y por lo tanto este sea otro lugar, pero no perdía tiempo intentándolo antes de arriesgarme a que me hagan algo como lo que se supone que iban a hacerme en el orfanato en el que me dejaron.
Siendo así, decidí caminar hacia el sitio, más allá del letrero con el enorme 42 venido de un pequeño panel en un capitulo extra del manga, tan poco conocido.
También recuerdo que el lugar lo cuidaba un viejito aunque ya perdí como lucía.
Finalmente llego a la entrada de puerta doble, al abrir me encuentro con algo esperanzador, en efecto, hay un hombre anciano detrás del mostrador, barba y cabello largo cano y espinoso, viste con un suéter arremangado oscuro, corbata suelta sobre sus hombros y una gorra a juego, y me mira con una mirada cansada, -¿Te pintaste el cabello o algo así?-, el viejo me pregunta rasposamente, yo solo lo miro con una ceja levantada ante lo inquietantemente calmado que es.
–Siempre fue así-, respondo, seguro que mi tono es raro y llama la atención a veces.
-Oh, entonces te lo pintabas, deberías hacerlo de nuevo, llamarás demasiado la atención-, el viejo comenzó a decir mientras yo dejaba todo lo que había robado últimamente en su mesa, sin embargo me detuve al procesar sus palabras, incluso juraría sentir que mi estómago se retorció por un instante, -¿De qué carajos hablas?-, pregunté genuinamente confundido, viendo que el viejo me observa como si ya nos hubiéramos visto, eso sí que fue extraño.
-¿De qué hablas tú mocoso?
¿es esto una especie de juego o algo?, no tengo tiempo para eso-, el anciano repitió algo fastidiado ya, rompiendo su fachada tranquila, no respondí y en lugar de eso decidí mirarlo detenidamente mientras intentaba darle sentido a lo que decía.
Solo había una forma de ser confundido con alguien y es parecerse a ese alguien, seguro que soy japonés y encima no me corto el cabello, lo que me convierte en otro Mowgli como muchos niños aquí pero en mi caso siendo albino, una señal de muerte pronta XD, sin embargo, decidí echar un tiro de suerte y preguntar.
-Esta es la primera vez que vengo aquí, ¿algún otro niño pasa por aquí seguido?-, yo pregunto, tal vez algo más ansioso de lo que debería porque el viejo me miró por unos segundos, -No lo creo-, el viejo dice, haciéndome asentir, terminé de depositar lo que robé y hablé mientras discretamente preparaba un par de billetes para sobornarlo.
-Bueno, dime que me puedes dar con esto-, hice como que cedí e hice lo que venía a hacer desde el inicio, el viejo asintió levemente y entonces inspeccionó la mercancía antes de tomarla y meterla detrás de una puerta a sus espaldas, seguido de eso regresó con varias cosas, empaquetados y enlatados principalmente, -Llegas a buena hora niño-, el viejo murmura mientras deja caer las cosas frente a mí, asiento y abro mi mochila para colocarlo todo ahí, una vez está llena me la cuelgo de nuevo a la espalda y le extiendo los billetes al viejo, los mira y luego se devuelve hacia mí, -¿Por qué eso?-, el viejo pregunta.
-Para comprar tu honestidad-, respondo simplemente y el viejo bufa antes de recogerlos de mis dedos, -Si hay alguien más, igualito a ti, gracias por los verdes-, el viejo responde antes de recostarse en su lugar, viejo de mierda, solo quería sacarme dinero, pienso antes de empezar a irme, sin embargo antes de cruzar la puerta me suelta otra pregunta que hace que me quede tieso completamente, -¿Eres su hermano gemelo o algo así?-, esa fue la pregunta del viejo y la que me hizo tener verdaderamente un mal presentimiento.
No respondí y simplemente me fui, pero no me alejé del sitio.
Simplemente subí al techo del edificio que tenia de frente.
Había una pequeña posibilidad, pero si es lo que creo que es entonces definitivamente lo cambiaría todo para mí.
Time skip.
Las horas transcurrieron y se me podía ver en la cima de aquel edificio, con un campamento improvisado completamente levantado, el frio se comenzaba a sentir así que si alguien miraba desde un punto de mira estaría observando un huevillo hecho con una manta en el borde del techo, ese era yo, esperando pacientemente a la aparición de Ohma y después de mi encuentro con aquel vejete me queda más que claro que es aquí, no sabía tampoco si era demasiado pronto, pero parece que estuvo bien haber encontrado esto, cualquier otra suposición que mi cabeza loca me lance será para después.
Ya era tarde, los cielos se nublaron desde hace rato también, aunque tal vez debería esperar desde la mañana, prefería aguantar como siempre estas condiciones tan incomodas.
Sin embargo, esta paciencia finalmente dio sus frutos cuando observe una pequeña figura aparecer de entre los callejones, mi cansancio se desvaneció a la fuerza y enfoqué mis ojos en esa sombrita, viendo a un niño, de cabellera silvestre azabache, camisa sin mangas del mismo color y bermudas café verdoso, -Tal vez-, murmuré esperanzado mientras recogía mis cosas nuevamente sin despegar mi mirada de dicho niño hasta que entró al mismo establecimiento de canje, sonreí entonces y me escurrí hasta el piso en donde me movería de la misma forma discreta hacia esas puertas, quedándome a esperar.
Y tal y como sucedió conmigo no paso tiempo hasta que esa personita saliera, estaba emocionado de corroborar que sea quien esperaba, sin embargo la vista que me recibió hizo que mi corazón diera un vuelco a la vez que, en mucho tiempo, mi cuerpo temblara fríamente de miedo.
En efecto, esto lo cambia todo, porque frente a mi tengo a mi viva imagen, literalmente creí que estaba mirándome al espejo, pero el hecho de que este tenga el cabello negro hizo que me devolviera a la realidad en seguida, -Entonces, ¿soy un clon?-, susurré con miedo genuino, esto literalmente no solo me obliga a involucrarme en la trama sin oportunidad a negarme, sino que me pone en la mira completa de todo el maldito Gusano.
No hay duda alguna, este niño es Ohma Tokita, y tanto él como yo, somos clones creados por Worm a partir de la misma persona.
Esto era malo sin dudas, y ahora tendría que hacer todo lo posible por fortalecerme y asegurar buenos términos con él y Niko, de lo contrario, estaré peor que muerto en el futuro previsible, tampoco caben dudas de ello, pensé a mil por hora, sintiendo como todos mis planes, todos mis miedos, todas mis fobias, todo, se reforzaba 100, no, mil veces más, hasta que algo me sacó de mis pensamientos, -¿Qué diablos me vez imbécil?-, la voz de un niño me sacó de mis pensamientos, sonó muy similar a mí también, era Ohma, quien me miraba como si estuviera a punto de partirme a la mitad con tal de abrirse paso hacia donde quisiera ir.
-¿Por qué te pareces a mí?-, pregunté con genuina duda combinada con algo de pánico, si bien nunca logré enterarme de que iba precisamente todo el asunto del recipiente del tigre si sabía que el hombre en cuestión era Ohma con altas posibilidades, por lo que el hecho de que yo también fuera él entre comillas no tenía ningún sentido, debieron haberse deshecho de mí, espera, eso es, el orfanato me habría vendido tarde o temprano y no había manera de que supiese lo que pasaba si solo fuese un simple bebé, sin consciencia de su propia existencia, pero al ser un reencarnado con mis recuerdos de mi vida pasada entonces las cosas cambiaron fácilmente, tiene sentido.
Pienso antes de hacerme para atrás evitando una patada hacia mi panza, mirando al frente puedo ver aun Ohma mirándome con el ceño fruncido y los dientes pelados, -Mierda, te dije que te largaras, ya vete-, Ohma rezongó, claro, ignoraba cómo se comporta en este punto de la historia y no lo culpo, cualquiera aquí crea tarde o temprano una cascara emocional y mental para protegerse y defenderse.
Sin decir una palabra, me doy la vuelta y finjo irme hasta escuchar al chico bufar y seguir su camino, espero un poco más mirando de reojo y cuando creo que es el momento indicado cambio de dirección y comienzo a seguirlo.
Por mi seguridad, por mi vida, no debo perderlo de vista siquiera en el tiempo próximo, aún faltan 2 años para que el momento llegue, creo que es tiempo suficiente como para hacer que acepte mi compañía pero no lo sé, sinceramente ni siquiera yo lo haría si no tuviera mis recuerdos, ni siquiera tendría el valor para confiar genuinamente en alguien con todo lo que he pasado.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com