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Reencarnando en Jujutsu kaisen con la Mutación pasiva - Capítulo 1

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  3. Capítulo 1 - 1 Prologo El experimento
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1: Prologo: El experimento 1: Prologo: El experimento Pov: Normal.

Ubicación desconocida.

Fecha desconocida.

Allá donde las estrellas han abandonado el cosmos, donde la gravedad apenas hace un tenue recuerdo de su existencia y el tiempo pierde importancia pues no debería existir ser capaz de percibirlo, es donde reside uno de los seres más oscuros de la existencia a la que pocos saben llamar Omniverso, entre los lúgubres y tortuosos pasillos de una imponente carta de amor al barroco, que permanece allí en el gran vacío espacial negro, pudiéndose percibir pero a la vez luciendo como un simple espejismo, como una sombra que pretende ser real, existe una entidad tan descarnada que acarrea los peores escenarios que todo ser vivo es capaz de concebir.

Entre una oscuridad musicalizada por el constante goteo de las estalactitas del techo y leve música eclesiástica, se hallaba una figura tan imponente, de aspecto monstruoso, antropomórfico y demoniaco, de pelaje bestial púrpura con ojos negros, orejas triangulares, nariz negra y cola larga.

Patas de tonalidad purpura más oscuro que el resto de su pelaje, provistas de garras enormes y afiladas como la obsidiana, exhibe unas fauces enormes y desproporcionales, desdentadas y tan oscuras como la boca del lobo.

Tan estático que parecía una obra de taxidermia.

Su cuerpo agazapado, sus manos juntas envueltas con una cuerda decorada con piedras preciosas que finalizaban en un talismán redondo, en el que si miras dentro sería como si vieras dentro de un cosmos caótico y destructivo.

Toda cubierta del negro de la cueva como una capa que delineaba su enormidad.

Frente a la criatura inmóvil, se ve una gigantesca y enorme estatua de un material desconocido, pero brutalmente macizo.

Mismo material del que se compone la cueva en sí y la estatua emerge de esta como una extensión.

Una exquisita obra de arte con un volumen y precisión en los detalles finísimos.

Deslumbrando la figura de un ídolo con cuerpo humanoide, garras afiladas como el de un búho y rostro de un tigre dividido por el de un ciempiés, cuya forma enrosca el cuerpo de la estatua como una serpiente parasitandolo desde la nuca.

Está adornado con ropas de gala, finas e imponentes como las de un sultán.

Y frente a la obra que vio nacer su creencia y el propósito esta la criatura petrificada en su sitio movía ligeramente su boca mientras pronunciaba sus oraciones: “Goyu, tu es, qui regis omnia fata gubernas.

Spes extra te nulla est, nam cunctae etiam ad voluntatem diriguntur animae.

Laus indubitatae potentiae tuae, quae omnes mentes subiugat.” El ser repetía una y otra vez con voz tenue pero audible en todo el lugar, las oraciones seguían y seguían con ferviente pasión en la lengua, hasta que, de la nada hubo silencio.

Sus orejas se alzaron atentas y su mirada fue dirigida al rostro de la estatua, sintiendo su mirada fantasmal, que hace mucho se había retirado.

“Jikken no junbi wa kanryō shimashita.

Saigo made owara sete kudasai”, un susurro se arrastró por el aire hasta los oídos de la enorme figura.

Sus ojos se abrieron con deleite ante las palabras que esa hermosa voz pronunció, y su cuerpo entero se erguió para hacer muestra total de su tamaño, moviéndose como si fuera un títere inerte, levantó las manos y dio un enorme aplauso para terminar formando su rezo.

“Goyu, gratias ago tibi quod me ducas, pharus meus in mundo tenebrarum.

Sine tuo lumine nihil sum; voluntas tua sola causa sum.” el ser oró antes de girarse y salir de la cueva con movimientos estáticos y rígidos que incomodaban de forma sincera a los demás seres que lo acompañaban todo ese tiempo en sus oraciones, más pequeños que él definitivamente y tan silenciosos que uno no registraría su existencia hasta verlos ponerse de pie.

A lo largo de los lúgubres pasillos cimentados con los restos y el sufrimiento de sus víctimas el paso del enorme ser no podía escucharse, no había sonido.

Y si lo hubiera el ser simplemente no podría haberlo escuchado ya que en su mente solo estaba la orden expresa de su señor.

Por mucho que desconozca sus intenciones u objetivos con algo tan simple, realmente le daba igual, todo lo que deseaba ahora, con cada fibra de su ser, era cumplir.

Así pues, se dispuso a concentrarse y llevar el alcance de su percepción hacia el plano de los mortales, hacia los mundos humanos; una vez había llegado a un cuarto apartado en el que se recostó con sus patas sobre su pecho para entibiarlas.

Cerrando sus ojos, así pudiendo concentrarse por completo y buscar a alguien que capte su atención.

Esto ya se había planeado de antemano, y se habían hecho entregar las especificaciones que requerían sus sujetos de prueba; lo que facilitó enormemente su elección, que más que otra cosa, debía definirse por la naturaleza del conejillo de indias.

Todo lo que era su creatividad, sus ideas y su percepción sobre un tema en específico: La naturaleza del alma.

El ser buscó humanos con esas características, humanos cuyo potencial para ser reencarnados del modo que se le pidió sea grande.

Los ojos del ser estaban estáticos, sin embargo sus orejas felinas parecían removerse en su cabeza, como un radar a la espera.

Así fue, por un tiempo no contado, hasta que finalmente algo pareció llamar la atención de aquel ser, teniéndolo incluso más rígido de lo que ya parecía estar.

–Te lo juro hermano, la Mutación pasiva es la mejor técnica maldita de todas, pero dejaron que Mahito lo demostrara-, escuchó a un joven hablar, haciendo que sus ojos se abrieran mientras el espacio frente a él parecía ondularse como gelatina frente a él, abriéndose, y permitiéndole observar al candidato entre los muchos que llegó a escuchar, pero algo en especial llamó la atención de aquel ser.

-Claro claro…

pero de nada sirve modificar el alma de alguien si al final no puedes tocarlo, y si me piensas decir que una Expansión de dominio basta entonces recuerda que un Dominio simple basta para cuidarse de él o un choque de dominios incluso, no lo sé, yo me mantengo firme al decir que el Infinito es la mejor técnica maldita-, otro joven un poco más alto habló, haciendo que el chico a su lado niegue decepcionado.

–Solo lo dices porque eres un fanboy de Gojo-, el más chico habló, -No es cierto-, fue respondido con una boca torcida.

Estos eran claramente hermanos, el primero midiendo alrededor de 1.75 metros mientras que el menor, quien había capturado la atención de aquel ser, medía unos 10 cm menos.

El mayor era un chico de tez clara, ojos marrones y vestimenta que decían discretamente que quería hacerse el interesante evitando con obviedad cualquier tipo de estampado o imagen a favor de limitarse a un solo color.

Su cabello parecía haber sido peinado durante horas y sin ningún tipo de resultado que le pareciera satisfactorio, notándose cuando este se pasaba la mano cada 2 minutos.

El menor por otro lado, no parecía estar interesado en llamar la atención de alguien, con rasgos parecidos a los de su hermano mayor, pero en cuanto a su vestimenta, no se molestaba en ocultar su amor por el anime y el manga, su ropa no gritaba necesariamente la palabra “Otaku” pero al menos demostraba que tipo de contenido consume para entretenerse.

¿Sobre su cabello?

Pues en realidad no tenía, su cabeza se encontraba bien rapada.

Ante la respuesta que había recibido, el mencionado solo sonrió con burla, sabiendo que lo que estaba a punto de decir haría que la farsa de su hermano se caiga a pedazos.

-Ajá, y yo no soy team Sukuna-, el menor solo tuvo que decir eso y pronto pudo ver la cara de su hermano mayor poniéndose roja mientras se giraba para verlo con enojo.

-RETIRA LO QUE DIJISTE-, este exigió con vehemencia pero su hermano menor negó.

-Nop, los dos sabemos que Gojo nunca tuvo oportunidad-, el menor afirmó haciendo que su hermano volviera a negar con aún más vehemencia.

-¡Pero ese maldito fraude solo se aprovechó de haberse reencarnado en Itadori!-, este declaró con enojo pero su hermano menor en cambio solo se encogió de hombros.

-¿Y?, Gojo debió haberlo sabido y aun así se la pasó presumiendo y presumiendo frente a Yuji y dándole información a Sukuna, eso y el pendejo de Megumi y su afán de spamear a su Mahoraga sin domesticar.

Todos fueron unos estúpidos y Sukuna fue inteligente por aprovechar eso-.

El menor dijo, eligiendo la inteligencia por encima de la fuerza bruta.

-Entonces dices que Gojo si era más fuerte que Sukuna-, su hermano mayor afirmó, no preguntó.

–Sí, ¿Y?, eso no significa que Gojo pudiera haber ganado, y no le quita lo pendejo-, el menor volvió a responder haciendo que su hermano solo bufe, no queriendo aceptar lo que su hermanito decía y mucho menos queriendo continuar con esa conversación pensando que su hermanito nunca entendería que estaba equivocado al apoyar a Guiomen Fraudkuna.

El ser, sin que ellos tuvieran si quiera esa noción, los estuvo observando, más que nada pensando en lo que había dicho el menor en un inicio.

Mahito; Mutación pasiva, -¿Podría ser él?-, el ser se preguntó mientras se sentaba y con su pata derecha delantera manipularía su pantalla para entonces centrarla en el muchacho.

No escuchó más esa conversación, ya que detuvo la imagen en él y con su propia voluntad la pantalla comenzó a arrojar toda la información que el ser buscaba acerca del joven.

Entonces su alcance se extendió, y todos los secretos del muchacho se revelaron ante sus ojos; su nombre y nacionalidad realmente no le importaron mucho, tan solo deseaba conocer sus pensamientos y perspectiva sobre esa persona.

Mahito, en el mundo de este joven, es conocido por ser un antagonista principal del manga escrito e ilustrado por Gege Akutami: Jujutsu kaisen.

Es una de grado especial, nacida del odio de los humanos hacía otros humanos.

Su objetivo final es la erradicación de la humanidad, y en la última instancia, reemplazar a la población con espíritus malditos.

Claro que, no muchos mortales en circunstancias normales saben que ese mundo así como muchos más en realidad existe.

Y para este ser, ese mundo es uno reconocido por su amo y señor.

Y Mahito por ende, es para este ser uno de los muchos escalones que su amo y señor referenció en su odisea hacia el poder máximo.

Mahito posee la capacidad de manipular las almas de los demás y las suya propia.

A causa de esto, a su manera retorcida y oscura, es muy filosófico cuando se trata del concepto de qué es el alma.

Cree que el alma vino antes que el cuerpo y sostiene que, a pesar de estar en el cuerpo de los humanos, considera que un alma no es nada especial, sino, que simplemente está junto al cuerpo sin ningún otro propósito.

Al mismo tiempo, siente un gran interés por la naturaleza misma de su alma.

Su técnica maldita se deriva de esta obsesión, y la usa para experimentar con víctimas humanas con el fin de obtener más conocimientos de esta.

Al haber reflexionado sobre eso, el ser miró hacia la pantalla nuevamente, y se dispuso a terminar de profundizar en el chico, si al final lo descartaba, no importa, pues el haberlo encontrado redujo aún más el tipo de sujeto de pruebas que necesitaba.

Sin embargo, no hubo necesidad de descartarlo, pues con cada cosa de interés que encontraba, más se convencía de tener lo necesario, tan solo necesitaba unos ajustes de su parte, mismos que gracias a su seguimiento de la las enseñanzas de su señor, sabía cómo hacerlos.

-Es perfecto-, pensó antes de devolver la perspectiva de su pantalla al momento presente del muchacho, solo para encontrarlo discutiendo acaloradamente con su hermano.

Ambos seguían caminando, regresando a casa, las calles eran alumbradas por los faroles intermitentes que iluminaba la noche sin estrellas mientras que las luces de los autos que pasaban a gran velocidad proyectaban más sombras sobre ellos.

Eso fue lo que el ser necesitó y con un pequeño empujón de su poder a través de su pantalla desplegó una bruma turbia de un negro casi invisible que la atravesó hacia ese plano mortal, precipitándose hacía uno de los automóviles que venían circulando a una buena velocidad.

Entonces se pudo ver a la bruma caer sobre los neumáticos delanteros, forzándolos a doblar de tal forma que el automóvil no pudo reparar en ir hacia otra dirección que no fuera hacia el joven adolescente, quien ni siquiera había visto el coche, solo estaba concentrado en su discusión amistosa con su hermano, el único que si registró lo que sucedió pero…

no pudo hacer nada, tan solo observó cómo su hermano era arrebatado de su vista en medio del horrible sonido de los neumáticos rechinando y un cuerpo humano siendo devastadoramente embestido por toneladas de acero.

Ignoró completamente al hermano mayor, que se encontraba estático en su sitio, completamente en shock; y también ignoró a la familia que terminó siendo daño colateral dentro del auto, solo se concentró en el joven convertido en una pasta de carne.

Moviéndose finalmente, el ser extendió su pata felina y la acercó a la pantalla, atravesando el espacio a través de este; existiendo en dos planos a la vez.

Nadie pudo verlo, mientras su pata también atravesaba el batidillo de carne de forma fantasmal para entonces sacar de esta una voluta circular y suave de un tierno azul celeste, era el alma del joven.

El ser tomó el alma del joven muchacho y lo trajo a su dimensión, cerrando la pantalla una vez hizo eso.

Ahora esa pequeña alma era de su propiedad, y podía hacer lo que él quisiera con ella, sabía todo lo que necesitaba saber de esta y como podía llegar a ella una vez sepa cómo proceder.

El alma se sentía delicada y frágil en su pata, parecía estar dormida; tan apetitosa, pero no hizo nada más que jugar con esta moviéndola entre sus dedos mientras pensaba, ya teniendo una primera idea de lo que haría.

Fue entonces que finalmente tuvo una idea de que hacer.

Su experimento en si consiste en dejar una marca imborrable en el alma de un mortal, una marca muy especial ideada y encargada por su amo y señor, cuya facultad de ser eterna e inquebrantable fue la característica más importante, por ende, debe comprobar si el experimento es capaz de seguir en función aun cuando el alma del marcado es modificada y alterada una y otra vez.

Bajo esas condiciones, supo que había dos “regalos” que podría darle a esta alma para obligarla a modificarse desde un inicio, a la cual ya se encontraba despertando y dejando que tome una forma, su apariencia humana, a la cual recostó en el frío suelo.

Eso lo hizo levantarse en seguida, tomando una fuerte bocanada de aire mientras miraba a su alrededor, su figura traslucida y sus movimientos más ligeros de lo normal, como si quisiera flotar pero no podía.

La mirada del joven era absurdamente pálida, su ultimo recuerdo era el de haber estado discutiendo con su hermano sobre el mismo tema de siempre, hasta que de repente su mirada se desvió de él para mirar hacia atrás, lo miró abrir la boca en señal de alarma, y recordó el sonido de neumáticos derrapando antes de que un enorme pero momentáneo dolor lo abrazara, y luego estaba aquí, se sentía como si se hubiera despertado de una pesadilla, pero solo para levantarse en otra peor.

Su mirada osciló en todo el lugar, pero solo veía oscuridad, no había paredes ni techo, solo era negro mate, sin más, mientras que el piso parecía estar hecho de cristal, igualmente negro, pero empañado por una pequeña niebla que se negaba a desprenderse de este.

Finalmente su mirada se dirigió hacia sus espaldas, solo para quedarse completamente paralizado, pues su mirada se cruzó con el enorme cuerpo del felino omniversal, el cual miraba al suelo de forma aburrida hasta que decidió levantar su mirada para cruzarla con la del mortal, quien perdió el control total de sus piernas, cayendo de rodillas.

El miedo que sentía era paralizante, traumático, no podía hacer nada y todos sus pensamientos parecieron abandonarlo para dejar su cabeza en un completo blanco.

Ni siquiera hubo alguna reacción de su cuerpo para intentar llevarlo a la supervivencia, fue como si se hubiera resignado.

-Hola Johan-, el ser saludó, su voz profunda y oscura, reverberó en el alma del ahora identificado como Johan y se clavó en su cabeza como un tatuaje.

-Haz sido elegido…

para ser el primer sujeto de prueba de un experimento…

por mandato divino…-, el ser habló, eligiendo bien sus palabras, las cuales salieron de su enorme boca dentada como una sentencia a la hoguera, haciendo que el pobre Johan, quien seguía paralizado, fuese obligado a recordar sus palabras.

-Está más que claro que no tienes elección aquí…

sin embargo, estoy completamente convencido de que te sentirás honrado de ser el elegido para esta causa divina…

escucha, a cambio de ser reencarnado en otro mundo, un mundo mejor al tuyo, se te dará una marca la cual tendrás la misión de borrar de ti.

La idea es que seas completamente incapaz de borrar o alterar esa marca-, el ser continuó mientras los ojos de Johan se congelaron en los suyos, como si estuviera en un trance de pesadilla.

-A pesar de todo el amor que se te brindó y del amor que tú mismo le has brindado a los demás; a pesar de todas las oportunidades que se te han brindado y haz abrazado, todavía haz permanecido anhelando algo diferente…

algo más fresco pero imposible.

Hoy…

finalmente descubrirás que tan dispuesto realmente estás a vivir esta nueva vida…

vivir o morir Johan, haz tu elección-.

El ser declaró, simple y llano antes de verse como debajo de los pies de Johan un portal negruzco y turbio se abría, succionándolo tan de repente que no tuvo la oportunidad de hacer o decir nada.

El experimento estableció sus bases así, con el ser cerrando los ojos y aplaudiendo nuevamente con gran fuerza, para entonces comenzar a rezar de nuevo.

“Goyu, tu es, qui regis omnia fata gubernas.

Spes extra te nulla est, nam cunctae etiam ad voluntatem diriguntur animae.

Laus indubitatae potentiae tuae, quae omnes mentes subiugat.” El ente oró antes de que una respuesta llegara a sus oídos, bendiciéndolos.

“Yoku kangaeta Catinapearothi-san, jinrui seinen ga mezamete kara no seichō hōkoku o maitoshi hoshīdesu”, la respuesta a sus oraciones llegó, haciéndolo estremecerse visiblemente mientras su sonrisa casi le parte la cara en dos, disfrutando de la aprobación de su amo y señor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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