Reencarnando en Jujutsu kaisen con la Mutación pasiva - Capítulo 11
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11: Capítulo 10: ¡Peekaboo!
11: Capítulo 10: ¡Peekaboo!
El temor de Tomeo Tomoyose por una posible Expansión de dominio por parte de la Maldición divina Fujin no era aislado.
Si se guiaba por todo lo que sabía de sus propias habilidades y las habilidades de su compañera Rika Orimoto, La reina de las maldiciones, entonces técnicamente estarían bastante por encima de su contrincante, pero aun así, el efecto de golpe certero no es un tema que Tomeo tome a la ligera dada su carencia de técnicas anti-dominio de su parte y de parte de Rika, quien a pesar de ser excepcionalmente poderosa en teoría también debería sucumbir a tales efectos.
Sin embargo, esa también era la razón de ser del Centinela y las almas incompatibles que guarda, incluso ante un dominio tienen la ventaja estratégica; su supervivencia dependerá de sus respectivas resistencias.
Al ver a Fujin en su imponente presencia frente a él alistando su saco de viento para dispararle nuevamente, Tomeo reaccionó rápido y tomando dos almas lanzaría un Rechazo orgánico directo a su estómago.
Las almas fusionadas lloraron de agonía mientras se reformaban en una estalactita de buen filo y largura, haciendo que Fujin desista de disparar viento y en su lugar esquivó el ataque, solo para ser recibido por un golpe del Centinela bien plantado en el hombro.
Mientras esto sucedía, Tomeo llegó a la cuenta de algo, -Ese saco, ¿Será una herramienta maldita?-, Tomeo se preguntó al recién notarla como un objeto individual y no una extensión de la propia maldición.
No era inverosímil el hecho de ver uno de esos artefactos en posesión de alguna maldición, pues todavía recordaba a la maldición de clase especial Kurourushi y su Espada de vida supurante.
–No, si tiene una herramienta maldita entonces tiene una técnica maldita si es como la maldición cucaracha-, Tomeo decidió sobreestimar a Fujin, ya con una intensión fija.
El Centinela comenzó bien el intercambio mientras Tomeo y Rika buscaban su oportunidad para tomar a Fujin por sorpresa, pero ese tiempo no tardaría en terminar cuando sin decir palabras los dos desaparecerían en un borrón, con Rika llegando primero para aplastar la espalda de Fujin con su enorme mano.
La fuerza otorgada tras sus modificaciones le permitieron incluso someter en ese instante a la encarnación del ídolo del viento, bloqueando también el flujo de aire en el saco.
Y ya solo faltaba que Tomeo posara su mano en su cuerpo verdoso, pero Fujin no se lo pondría tan fácil.
-Mortales insolentes…
¡Sométanse!-, Fujin rugió con una voz gutural y distorsionada que hizo al viento alzarse con una furia retorcida.
Tanto el Centinela como Rika y Tomeo fueron arrojados, permitiéndole a Fujin reincorporarse y usar su Saco de viento, disparándoles un arco de media luna hecho con una tempestad.
Los arboles fueron cruelmente arrancados y enviados a volar en el cielo, mientras Rika sostenía a Tomeo y el Centinela adaptándose al viento con su vuelo.
-Ese primer ataque, no fue su saco; fue una técnica maldita-, Tomeo murmuró mientras sus heridas sanaban al instante, no sufriendo prácticamente ningún daño al igual que sus acompañantes.
–Deberíamos matarlo-, Rika gruñó sabiendo que las intenciones de Tomeo en realidad eran unas muy diferentes, con el susodicho dándole la razón cuando chasqueó la lengua, percibiendo la pronta pérdida de su nuevo sujeto de prueba en su nuevo experimento, uno que habría sido más sencillo con la ayuda de un hechicero, pero en esta ocasión Tomeo había decidido ser algo impaciente.
La frustración rascó ligeramente su corazón, -Un intento más.
Vamos al suelo, lo último que quiero es enfrentarlo en el aire-, Tomeo farfulló y Rika obedeció descendiendo con rapidez, justo a tiempo para esquivar otro cañonazo de aire, sin embargo esta vez el torrente de viento cambiaría visiblemente de dirección para entonces apuntar a sus espaldas.
Rika reaccionó rápidamente y aumentó la velocidad y los llevó hasta el suelo.
El ataque de viento pasó de largo pero se arremolinó en el cuerpo de Fujin, empequeñecido pero no menos potente, como un movimiento defensivo.
–Bueno ya no podemos acercarnos, es más inteligente de lo que creí-, Tomeo murmuró con molestia, -Rika…-, Tomeo estaba a punto de pedir pero Rika se adelantó con su enorme sonrisa delatando su anticipación.
-¡Siiiiii!-, Rika rugió mientras una enorme esfera de energía maldita pura comenzaba a crecer desde su boca.
El brillo magenta del ataque venidero iluminó la noche en el segundo de su aparición y al momento siguiente el brillo salió disparado como un cañonazo cósmico que barrió con todo lo que tenía delante.
–Malditos mortales, ¡se someterán ante mí!-, Fujin envió el aire comprimido hacia el ataque de energía con Tomeo ya moviéndose junto a su Centinela para atraparlo con una formación de pinza.
-Ese ataque no es el mismo que el del canon, pero funciona-, Tomeo pensó al ver los dos movimientos anularse mutuamente.
El choque estaba a punto de darse y Fujin tenía que tomar una decisión, y aunque no era la maldición más inteligente, todavía podía tomar buenas decisiones.
Entendiendo que Tomeo era el más peligroso entre él y el Centinela apuntó su Saco de viento hacia el brujo y el cañonazo de aire sería destinado a quemarropa en contra de Tomeo.
Como si el bosque circundante no hubiese sufrido suficiente castigo, poco a poco comenzaba a parecerse más a un páramo.
El viento nuevamente se alzó y destruyó los arboles con la brutalidad de los tifones, Tomeo recibió el ataque pero no tenía nada de qué preocuparse.
–Mientras no toques mi alma estaré bien-, Tomeo pensó con tranquilidad a pesar de tener el cuerpo tan devastado que se asemejaba más a una pulpa, pero no sintió nada y su Mutación pasiva ya lo estaba devolviendo a la normalidad.
La nube de polvo resultante del ataque fue colosal, y Tomeo aprovechó eso para acortar la distancia en un instante, sus piernas convertidas en las de una gacela.
–Fue buena idea ir al zoológico-, Tomeo pensó con burla justo a tiempo para llegar al frente de Fujin con el Centinela y Rika atrapándolo una vez más.
Incluso logrando bloquear el Saco de viento desde ambas puntas.
Estaba a punto de poner sus manos sobre Fujin, sin embargo rápidamente se dio cuenta de que algo andaba mal.
El cuerpo de Fujin comenzó a temblar y humear sin control hasta que a tan solo un centímetro de deformar su alma el vapor explotó en la cara de los 3 retadores.
Rika y Tomeo fueron arrojados nuevamente, sin embargo el Centinela por otro lado no tuvo la misma suerte y se destruyó irremediablemente, haciendo que Tomeo truene una vena con molestia dada la complejidad detrás de la fabricación de tal ejemplar, pues se requiere la compatibilidad absoluta de las 10 almas que lo componen y ya no contaba con más para reponer un Ánima isómera múltiple de ese grado.
Sin embargo, la molestia de Tomeo fue opacada instantáneamente por la presión que se le impuso a su cuerpo.
–Oh diablos-, Tomeo maldijo al fijar su mirada en Fujin en su nuevo aspecto.
-¿Entonces solo era un Útero maldito?-, preguntó con ironía a nadie en particular, ya que aunque no solo seguía preocupándose por una Expansión de dominio aún más probable, todavía percibía una presión mucho mayor por parte de Rika, eso, sumando su propio poder, debería mantenerlos a los dos seguros, pero ya no podía pensar en controlarlo tan fácilmente.
-Rika, ven-, Tomeo pidió con seriedad y rápidamente la susodicha lo rodeó con su cuerpo, y solo entonces se dio cuenta que llevaba el Saco de viento en sus manos.
–Perfecto-, Tomeo sonrió de lado cuando sus ojos bien abiertos lo registraron.
Devolviendo su mirada a Fujin, el otrora cuerpo de ogro verde ahora era más comparado al de un Oni, la estatura de la maldición era mucho mayor, alcanzando fácilmente los 5 metros de altura, los músculos que antes bullían de fuerza ahora estaban a punto de explotar con energía pútrida y amenazante, más robusto, no por grasa sino por fibra, y su rostro todavía más demoniaco que antes.
-Mortal desgraciado, ¡devuélvelo!-, la voz de Fujin demandó, demostrando ser más horrible que antes.
Su mano se levantó en dirección de Rika y entonces el viento pareció adquirir vida propia cuando pretendió empujar el Saco de viento hacia él mientras crecía de tamaño.
-¡No!-, Rika graznó en su voz igualmente distorsionada y envolvió la herramienta maldita en un manto propio, turbio y negruzco que se redujo hasta desaparecer.
Esa fue la capacidad de almacenamiento de Rika, sacándole una sonrisa burlona que se maximizó con sus dientes tétricamente enormes.
-¡Maldito insolente!-, Fujin rugió antes de abalanzarse sobre los dos con un impulso aéreo.
-¡Vamos Rika!-, Tomeo correspondió al ataque entrante del mismo modo, ya preparando otro Rechazo orgánico.
-¡¡¡Raaaarg!!!-, Rika rugió cuando dejó fluir su energía maldita en un nuevo ataque esférico sin contención.
El brillo magenta se hizo presente una vez más pero con una intensidad que eclipsó a la anterior.
Fujin no lo dudó y correspondió con su propia carga de aire, de la misma forma, del mismo tamaño, sorprendiendo así a Tomeo; el ataque era una acumulación de pequeños ciclones comprimidos en una esfera.
–Claro, es más poderoso-, pensó mientras flanqueaba a la maldición divina.
Sus dedos pinchaban almas de maldiciones encogidas que aplastó mientras Mutación pasiva hacia su trabajo, los ataques chocaron, pero Rika demostró ser superior cuando su ataque de energía cruda desvaneció el viento maldito de Fujin para entonces impactarlo.
La reacción fue instantánea y los brazos de la maldición fueron borrados por la ardiente energía maldita de Rika, ya estaba comenzando a regenerarse, pero Tomeo no le dio tiempo al atacar con Rechazo orgánico en forma de poderosos tentáculos que cargaron en su contra con la intención de aplastarlo.
En respuesta, Fujin dio un salto potente que lo elevó a gran altura, y de su vientre el viento respondió emergiendo con sus propios sarcillos que giraban en espiral, cada vez más anchos cuanto más se alejaban de él.
-Amo del ciclón-, Fujin pronunció su técnica derivada y los ciclones serpentearon para atacar a Tomeo y Rika, más fuertes y más grandes cuanto más trataron de evadirlos como respuesta inicial.
Tomeo pensó que había cometido un error y tenía razón, ya que rápidamente se dio cuenta que el ataque de Fujin era para distancias largas, y cuanto mayor sea la distancia mayor será su ventaja.
–Rika, debemos acercarnos-, Tomeo habló en cuanto llegó al lado de su compañera, subiéndose a su espalda.
-Fue bueno que Rika haya tomado su herramienta, o esto habría sido un suicidio-, Tomeo pensó asertivamente.
Como futuro hechicero, exorcizar maldiciones exigía una velocidad de reacción y pensamiento vertiginosos, pues cada maldición de buen calibre exhibiría una habilidad y patrón único, por ende, no existían suficientes reglas repetibles a la hora de enfrentarse a alguna de esas criaturas.
Tomeo dedujo que el Saco de viento servía de hecho para compensar debilidades como la que estaban a punto de explotar.
Rika, con confianza en su propia fuerza y en la del propio Tomeo, no temió por la seguridad de ambos y con alegre abandono se precipitó hacia Fujin, cuya expresión se había deformado en una total alarma a la hora de verlos cargar hacia él como un cohete.
La colisión fue inmediata y el puño de Rika arrastró el enorme cuerpo de Fujin al suelo con una gran explosión de tierra.
Un cráter había crecido dentro del cráter más grande y la figura de Fujin se encontraba adolorida en el epicentro.
Segundos después del impacto Tomeo ya estaba listo para poner sus manos sobre su presa, sin embargo, parecía que esa noche el destino trabajaba en su contra por completo, pues nuevamente no ocurrió.
No solo el viento que antes se manifestaba como una cúpula ahora se mostró como una barrera perfectamente sólida, sino que esta se expandió con violencia alejándolos de su persona por enésima vez en la pelea.
-¿Otra vez?
¡Déjame deformarte bastardo!-, Tomeo no pudo evitar chillar de frustración, estaba a punto de renunciar a él y simplemente dejar que Rika lo liquide en el siguiente ataque, su orgullo estaba herido; esto no era simplemente un experimento fallido, eso lo podía aceptar, pero de alguna manera el que no se le permita poner sus manos en lo que desea provocaba que la sangre de Tomeo hirviese de frustración.
Sin embargo su sangre hirviente pasaría a congelarse en el segundo siguiente, cuando vio a Fujin juntar las manos en lo que claramente reconoció como un mudra.
Sus pupilas se encogieron, pues sabía que estaban en una distancia peligrosamente cercana; y entonces el tiempo pareció ralentizarse.
No por algún ritual, sino por la taquipsiquia que despertó en Tomeo; todo lo percibió en cámara lenta y su cerebro trabajaba a toda marcha, sus manos se movieron hacia sus bolsillos, se veían tan lentos que Tomeo se sintió en un sueño.
No era que sus brazos fueran pesados, sino que se trataba de la taquipsiquia jugándole una mala pasada, así que Tomeo inconscientemente aplicó más potencia a sus extremidades, haciendo que sus músculos ardieran ante el inminente peligro, pues no tenía algo más que media docena de segundos para reaccionar.
De pronto se arrepintió de no ir en serio y temió por su vida y la de Rika, quien tampoco podría reaccionar.
-¿Todo acabó aquí?-, Tomeo se preguntó en su mente, su frente se llenó de sudor y su estómago se sintió pequeño.
-¡Que imbécil!-, se regañó antes de que las espeluznantes palabras de Fujin resonaran en el área como un presagio de muerte y destrucción.
-Extensión de dominio…-, Fujin cantó, sin embargo, para sorpresa de todos, las siguientes palabras se desvanecieron en ceniza cuando un hermoso resplandor rojo lo interrumpió, desvaneciendo su mitad superior al completo, no dejando algo más que un par de piernas que ya comenzaban a desaparecer en ceniza gris.
Tomeo parpadeó, Rika se detuvo en su sitio, ambos miraron a un lado y entonces lo vieron.
Tomeo no podría haber estado más feliz en su vida, un sentimiento que llevaba años sin recordar.
Pero tampoco podía negar que se sentía instintivamente temeroso; lo sintió en el alma: la persona…
no, el monstruo que tenía delante podría acabar con él en un parpadeo, incluso dudaba que su semi-inmunidad al daño pudiera significar algo frente a él.
El honrado, el hechicero más fuerte de la era moderna…
entra en escena.
-Hola-, Satoru Gojo sonrió con dientes tan brillantes como perlas y una mano gentilmente alzada.
Sus ojos cubiertos por sus gafas opacas no ocultaban su interés y curiosidad por el par que tenía delante, desechando el hecho de que acababa de exorcizar a una maldición de categoría especial como si diera un paseo por el parque, y claro que Tomeo fue consciente de ello.
Rika por otra parte, no se paralizó en su lugar y rodeó protectoramente a Tomeo con su cuerpo, dando un gruñido bajo que alertó a Tomeo al instante.
–No Rika, no ataques-, Tomeo no tuvo vergüenza en chillar esas palabras, sabía que un paso en falso resultaría en la muerte de alguno o ambos, y por alguno quería decir ella.
-Vaya, ¿lograste domar a esa maldición?-, Satoru preguntó con su sonrisa curiosa ensanchada y la mano sobando su barbilla en un gesto exagerado.
–Ella es Orimoto Rika, es…-, Tomeo la presentó pero la mencionada se adelantaría.
-¡Soy su novia!-, declaró como si fuera un hecho irrefutable, y Satoru no tardó en perder el aire debido a su risa inesperada.
-Buuuufff ¿Perdón?-, balbuceó con los pulmones duros, pronto se hizo una idea extraña sobre quién era el hombre extranjero que tenía enfrente, después de todo, la sociedad del jujutsu estaba llena de bichos raros.
Sin embargo, decidió que preguntaría después por eso, tenía mejores preguntas que hacer.
-¿Y tú quién eres?-, Satoru preguntó, Tomeo no podía ver sus estelares ojos, pero sabía que esa pregunta fue dirigida a él, la mirada cubierta del honrado le pesaba.
Pero ya estaba mentalizado para enfrentar la situación y tenía planeado lo que debía hacer.
–Me llamo Tomoyose Tomeo-, solo dijo, esperando su oportunidad para cambiar de forma; ahora mismo, lucía como la versión adulta joven de Johan Núñez, pero si quería ganarse el favor de Gojo Satoru debía comenzar revelando su edad “real” y encogerse.
-Tomoyose Tomeo, bien, saludos mi nombre es Gojo Satoru.
Soy profesor de primer año de la Preparatoria de hechicería-, el honrado se presentó señalándose con un pulgar y su sonrisa todavía presente había pasado a ser completamente narcisista.
-¿Preparatoria de hechicería?-, Tomeo preguntó, fingiendo no saber de qué hablaba el albino, incluso cuando se recuperó del shock inicial, poco a poco comenzó a fingir que le asustaba su presencia no por saber quién era, sino por saber que había otros como él.
-¿Ósea que hay más?-, Tomeo preguntó haciendo que Satoru alzara una ceja, intrigado.
-¿No sabe de los hechiceros?
O debe estar fingiendo-, Satoru concluyó, había estado observando la pelea desde hace tiempo, y veía cierta experiencia en los movimientos del moreno pese a que todavía gritaban “aficionado”.
-¿Qué debería hacer?-, se preguntó en su mente mientras estrechaba su mirada aún más.
Tomeo tembló un poco ante esto, sabía que era momento de dar un paso más así que como si diera un salto de fe permitió que Mutación pasiva hiciera su trabajo una vez más.
Su estatura se redujo 2 tercios, su tez se aclaró, sus facciones fueron reemplazadas y aniñadas, sorprendiendo a Satoru quien antes había sonreído creyendo que el Génesis que había visto en él era el indicativo de un ataque, en cambio se convirtió en un niño japonés al que le colgaba la ropa, ahora enorme.
Esta no era cualquier apariencia, era ni más ni menos que la versión saludable de su segundo cuerpo, el cuerpo de Tomeo Tomoyose, como habría crecido sin la ictiosis arlequín que lo carcomió por años.
-¿Eh?
¿Tratas de engañarme?-, Satoru se burló, pero Tomeo negó con la cabeza antes de mirar a Rika y sonreírle tranquilizadoramente, le dio unas palmaditas en su “hermoso” rostro y La reina de las maldiciones entendió, fundiéndose en su oscuridad hasta desaparecer, pero todavía presente.
Suspirando internamente, Tomeo miró de nuevo al albino.
-No señor, este soy yo-, Tomeo dijo sin reparar en su tono tembloroso, sonando efectivamente como un niño asustado y regañado.
Satoru se rascó la nuca con algo de fuerza, asumiendo la peculiaridad del asunto y se quitó las gafas, revelando ante Tomeo los legendarios 6 ojos del Clan Gojo, de un hermoso azul zafiro que igualaba la belleza de un gélido cosmos.
–Esto sí que es curioso-, Satoru murmuró, sin importarle que Tomeo lo escuche balbucear.
–No veo indicios de algún tipo de disfraz o ilusión, tampoco es como esa técnica de Nigromancia de la que escuché hablar-, balbuceó, su sonrisa ya no estaba y en cambio sus labios se encontraban torcidos con exagerada intriga, pero de pronto volvió, despreocupada y radiante.
-De acuerdo, ¿entonces qué te parece si vienes conmigo?, bueno…
de todas formas tengo que llevarte y te haré unas preguntas, así que por favor mantén a tu “novia” bajo control ¿está bien?-, Satoru pidió haciendo un nulo esfuerzo por sonar simpático.
-Si no supiera quien es definitivamente creería que es un pederasta-, Tomeo pensó con una pequeña gota de sudor bajando por su frente.
Time skip.
La luz amarillenta volvería a relucir tras los tatamis que revelaban las sombras de los ancianos, en la misma sala de reuniones, todos rodeando al honrado Satoru Gojo nuevamente mientras escuchaban con atención el curioso informe.
Tras una sesión investigativa, Satoru descubrió que lo que Tomeo había dicho era increíblemente cierto.
Sucedió en un incidente que estaba por cumplir 3 años: un altercado con miembros de la Yakuza dejó a un hombre y una niña pequeña muertos, calcinados junto al vehículo que apenas se identificó como propiedad del hombre: Tomoyose Masaru, viudo de Tomoyose Hiroko y padre de Tomoyose Tomeo.
Además, el cuerpo de la niña sería identificado como Orimoto Rika, vecina de la familia Tomoyose.
Cerca de ellos y del vehículo también se hallaron 4 cadáveres más, todos ellos miembros de Grupo Niwa, un sindicato Yakuza, el primer y más lejano cadáver mostraba haber sido impactado por una bala en el cráneo, sin embargo el resto lucían como si hubiesen sido masacrados por una bestia para el ojo silvestre, pero para los hechiceros la conjetura fue un tanto más clara, por lo que la responsabilidad se delegaría a Orimoto Rika, quien se habría convertido en un Espíritu vengativo tras su muerte.
Finalmente, apenas se encontró ADN perteneciente a Tomoyose Tomeo, sin embargo se le declaró desaparecido; el cuerpo nunca fue encontrado.
Toda la investigación de Satoru lo llevó a una conclusión: -Rika Orimoto debió cuidar al pequeño Tomeo todo este tiempo, seguramente fue la Técnica innata del niño lo que lo salvó para empezar.
Manipular su cuerpo de esa forma seguramente le permitiría regenerarse sin la necesidad de Rituales inversos, es una técnica muy poderosa y muy útil-, recordando la pelea que atestiguó, Satoru pensó después de dar el informe a los altos mandos que lo rodeaban, sin prestar mucha atención a sus comentarios hasta que resonaron demasiado fuerte en sus oídos con una frase que no se perdió.
-¿Ejecutarlo?-, la voz de Satoru emergió con frialdad mientras giraba su cabeza hacia su izquierda, mirando al anciano que se atrevió a proponer semejante petición.
Incluso el resto de los presentes guardaron silencio, ya que aún no se atrevían a pensar en algo así.
-No, todavía es muy joven.
Es el Espíritu maldito el que causa una razonable preocupación-, un valiente decidió interceder, ganando la atención del honrado para fortuna del desgraciado que se precipitó.
-Es verdad, los dos pudieron enfrentarse a una maldición de grado especial y pudieron haberlo exorcizado si no hubiera tenido un dominio completo.
Rika Orimoto es indudablemente de Grado especial, muy poderosa y violenta-, Gojo reflexionó antes de chasquear los dedos.
–Peeeero eso no importa porque le es completamente obediente al pequeño Tomeo.
Aún no lo confirmo, pero incluso es posible que hayan realizado un pacto sin saberlo-, Satoru resolvió sin cuidado.
-¿Un Voto vinculante?
¿Tan joven y sin instrucción?-, una anciana preguntó.
–Sea como sea el punto es que Rika no hará nada que Tomeo no quiera, incluso durante todo el camino la mantuvo tranquila como un perrito jeje-, Satoru desestimó su propia teoría, pero no negó los hechos.
Un pequeño pero inesperadamente cómodo silencio se asentó en la sala, mientras todos digerían la información aunque sean totalmente escépticos.
-¿Qué hay de su Técnica maldita?
Hemos recibido el informe de Ieiri-San, y entre las pertenencias del niño no habían Yogai, sino maldiciones, “Maldiciones modificadas” dijo y la cito-, alguien finalmente rompió el hielo y Satoru daría una sonrisa de labios.
-Es demasiado listo para su edad, sino hubieran registros tan solidos sobre su nacimiento diría que es un adulto atrapado en el cuerpo de un niño.
Al parecer no solo puede modificarse a sí mismo cambiando de apariencia y edad, también puede modificar maldiciones, tal vez incluso animales y otras personas.
Incluso podría ser mejor sanador que Shoko; podría regenerar miembros perdidos o incluso rejuvenecer a los ANCIANOS…
quizá sea por eso que es tan inteligente-, Satoru supo que esta era la oportunidad de atacar y decidió darles el pan a oler, tentándolos.
Esta acción, debido a su tono, no hizo más que irritar profundamente a los presentes, pero tampoco perdieron el punto de la propuesta implícita.
-Entonces…-, el anciano del frente giró la mano para que el honrado termine.
–Tomaré la tutela del pequeño Tomeo, y cuando llegue el momento, se inscribirá en la Preparatoria de hechicería, ¿No les parece genial?-, Satoru habló con seguridad, ya tenía a dos simpáticos niños bajo su cargo, no le importaba tener a uno más.
Pov: Tomeo.
-De acuerdo Rika, recuerda lo que planeamos-, susurré mientras hacía todo lo posible para sentirme cómodo en esta silla, pero la soga en mis muñecas no me dejaba.
–Esto me provocará torticolis-, pensé.
-Si-, escuché a Rika en mi cabeza, cuando me habla así suena completamente normal por alguna razón.
Conocer a Satoru Gojo fue algo aterrador, el solo verlo me heló la sangre y no podía moverme, sentía que podía pulverizarme en un segundo si hacía algo que no le gustara.
Pero al final decidió llevarme aquí, a la misma caja en la que metería a Yuta y a Yuji en el futuro, tal vez hizo lo mismo conmigo gracias a Rika, o porque no confía en mí, también me quitó mis almas y mi maldición de almacenamiento modificada.
Aunque todavía hay una posibilidad de que Gojo decida dejar que me ejecuten no creo que eso sea posible, especialmente porque le mostré mi forma de niño, si investiga podrá comprobar que desaparecí y mi familia y Rika murieron.
Por el canon y la información que dio Gege sobre él, sé que está buscando gente fuerte para unirlos a su causa de reformar la sociedad del jujutsu y ahora tiene una oportunidad conmigo, un niño de 6 años que peleó contra una Maldición de Grado especial junto a un Espíritu vengativo de la misma categoría, eso debe valer y mucho, en mi corazón sé que ahora mismo los peces gordos deben estar llorando por mi sangre y Gojo les pondrá un alto.
-¡Peekaboo!-, salté del susto cuando de la nada Gojo apareció en toda mi cara.
-¡Rayos!-, maldije con el corazón estallando en mi pechito, esto debería ser maltrato infantil maldición.
-¡Buenas noticias pequeño Tomeo!
Acabo de tener una importante reunión ¿y adivina qué?, ¡A partir de ahora estarás bajo la tutela de El más fuerte!
¿No te parece perfecto?-, Gojo bailó cómicamente frente a mí mientras hablaba, y yo hacía todo lo posible para tragarme mi sonrisa, de todos los escenarios posibles…
este sin duda era EL MEJOR.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com