Reencarnando en Jujutsu kaisen con la Mutación pasiva - Capítulo 12
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- Capítulo 12 - 12 Capítulo 11 La oportunidad de una vida
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12: Capítulo 11: La oportunidad de una vida 12: Capítulo 11: La oportunidad de una vida Tengo que decir que ser prácticamente adoptado por Gojo fue lo mejor que me pudo haber pasado, al principio tenía pensado hacerme pasar por un adolescente pero cuando más lo pensé más problemas veía en ese plan.
Así que ya había decidido hacerlo así, y salió muy bien.
Hace unas horas por fin me sacaron de esa jaula de talismanes y sellos, me devolvieron mis cosas, recuperé a todas mis almas que regué por todo Tokio y ahora estoy en una lujosa limusina con Satoru Gojo a mi lado.
Todo esto fue posible gracias a que acepté convertirme en Hechicero como condición para ser el nuevo protegido de Gojo, era parte de mi plan claro así que no dudé en decir que sí.
-Les va a encantar el sitio aunque lo compartirán con un par de niños más que también estoy cuidando, tiene todo lo que puedan pedir para acomodarse-, Gojo hablaba del lugar como si fuera el paraíso y claro que ya sabía a quienes se refería: los hermanos Fushiguro Megumi y Tsumiki, dos personajes a los que les puedo sacar un provecho gigante.
Ante sus palabras sonreí y asentí emocionado, realmente lo estoy.
–Jeje, también podría entrenarte personalmente si me lo pides, estoy entrenando a uno de ellos en realidad, tiene tanto potencial como tú-, Gojo continuó antes de que me diera cuenta que estábamos entrando en un barrio para ricos, esto me sorprendió ya que me había hecho la idea de vivir en la pocilga que vi en el anime, esto es un premio doble.
-¡Que casas tan bonitas!-, Rika se emocionó y la escuché hablar en mi cabeza, -Sí, lo son-, dije, iban desde los 2 a los 3 pisos de altura.
-¿Eh?-, escuché a Gojo, -Oh, Rika dice que le gustan las casas-, solo dije mientras seguía observando.
-Veo, me intriga mucho ese Espíritu vengativo tuyo.
¿Cómo fue que se hizo tan fuerte?-, Gojo me preguntó, seguro porque terminó de investigarla y concluyó que no tenía ningún tipo de parentesco con algún hechicero.
Yo ya tenía una idea sobre eso, acerca de la maldad de Rika, pero si se lo digo a Gojo no sé cómo reaccionará ella.
–Ni idea, solo se ha hecho más fuerte con el tiempo-, respondí encogiéndome de hombros.
-Mhn-, Gojo tarareó antes de verlo recostarse en el asiento, -Bueno, ¿Y por qué decidiste perseguir maldiciones?
A esos espectros bizarros me refiero-, preguntó ahora.
–No lo sé, puedo hacerlo y soy bueno en eso-, solo dije, debería ser la respuesta más simple.
–Interesante, de acuerdo, hablaremos mejor después de que se establezcan tú y Rika, conozcan a sus rumis y háganse amigos-, Gojo solo dijo antes de que se desplomara de nuevo.
Seguimos en silencio durante todo el trayecto mientras veía las casas pasar hasta que el chofer finalmente detuvo la limusina; no lo reconocí.
–Ahm, ya llegamos-, Gojo murmuró somnoliento, se había dormido creo, no le puse atención ni mucho menos traté de tocarlo, eso podría ser un suicidio.
Así que dejando esos pensamientos de lado puse atención a la mansión frente a mí.
No era ese tipo de mansiones o fincas asquerosamente grandes y lujosas, más bien como lo último en diseño y comodidad, de tres pisos, blanca, con una cochera y un patio; y supongo que debe de haber un patio trasero.
Gojo pasó al lado de mí y yo lo seguí hasta la puerta que abrió como si fuera el dueño del lugar, espera…
es el dueño del lugar de hecho.
-¡Megumi, Tsumiki!
¡Vengan aquí, quiero presentarles a alguien!-, Gojo llamó en voz alta y al poco tiempo vi aparecer a una niña sonriendo emocionada.
–Gojo-San volviste-, ella dijo antes de notarme.
Ella es Tsumiki Fushiguro, delgada y parece ser más alta para su edad, su cabello es castaño y lo lleva peinado con una cola de caballo y dos flecos a cada lado del rostro, lleva puesto un vestido de mangas cortas color canela.
-¡Tsumiki-Chan!-, Gojo fue a revolverle el cabello.
-¿Dónde está Megumi?-, preguntó antes de que notara a un niño pelinegro un poco más alto que yo.
–Aquí estoy-, dijo el que reconocí como Megumi con una cara aburrida antes de notarme también.
Megumi debería tener unos 8 años en este momento, su cabello no es tan puntiagudo pero todo lo demás es como lo vi en el anime.
Gojo pareció notar que los dos me miraban así que puso su mano en mi cabeza, sacudiéndome un poco.
–Niños, él es Tomoyose Tomeo, un Usuario maldito que vivirá con ustedes a partir de hoy-, Gojo me presentó como si fuera una especie de atracción turística y comenzó a aplaudir, lo miré algo extrañado, ahora que he digerido el hecho de que lo he conocido, no sé si pueda acostumbrarme a su comportamiento excéntrico.
Miré a Megumi y a Tsumiki y vi que ellos también lo miraban de la misma forma, aunque Tsumiki parecía estar más divertida.
-¿Y bien?
Preséntense-, Gojo pidió señalándome con las manos.
–Oh, si…
Hola, soy Fushiguro Tsumiki, es un gusto Tomoyose-Kun-, Tsumiki se acercó e hizo una reverencia pequeña que respondí de la misma forma, pero al hacer eso escucharía un gruñido de Rika, eso podría ser un problema.
-No hagas eso-, siseé en voz baja, espero que no lo hayan escuchado.
Miré a Megumi y todavía tenía una mirada aburrida.
–Fushiguro Megumi, ¿Vas a convertir esto en un orfanato?-, él solo dijo su nombre antes de mirar a Gojo y preguntar eso, pero Gojo solo se rio como si le hubieran contado un chiste.
–Ay no seas aguafiestas Megumi-Kun, además él también puede usar hechicería así que podrán llevarse bien y entrenar juntos-, Gojo ahora nos acariciaba fuertemente la cabeza a los dos.
Yo no había dicho nada hasta ahora, mi mente solo estaba llena de todas las cosas que podría hacer con ellos dos, ¿Eso me hace mala persona?
¿El querer buscarlos solo por los beneficios?
La verdad es que no lo sé, pero tampoco quería dejarlos a su suerte y dejar que les ocurran las mismas cosas que en el canon, para nada, si tengo la oportunidad de joder a Kenjaku, a Yorozu y sobre todo a Sukuna entonces no lo dejaré pasar, además siento mucha pena por lo que le ocurriría a Tsumiki, si todo sale bien saldrá ilesa de toda la tormenta de mierda que viene.
Ni que decir de Megumi, le haré una oferta que no podrá rechazar, en realidad son varias pero no importa.
–Yo soy Tomoyose Tomeo, les agradezco que nos reciban en su hogar-, me presenté como se debe, ofreciendo una reverencia más profunda.
-¿Nos?-, Megumi me levantó una ceja, y miraría a Gojo en busca de confirmación.
–Él tiene un Espíritu vengativo como acompañante-, él solo dijo como si nada y todos parecieron aceptarlo como si nada, se nota que son niños, no tienen ni idea de lo que eso implica, también hablo por Gojo.
–Se llama Rika Orimoto pero será mejor que no salga por ahora-, solo dije, ese gruñido no me agradó ni un poco.
Time skip.
Pov: Normal.
-Rika-Chan, no quiero que le hagas daño a Tsumiki, ella no nos está amenazando de ninguna forma y es buena persona-, Tomeo suspiró afligido, sin embargo su tono era serio.
No había pasado ni un solo día antes de que la amabilidad de Tsumiki fuera confundida por Rika como un intento de coqueteo, lo cual no le gustó para nada.
Por fortuna, la influencia que Tomeo tiene sobre el espíritu vengativo es alta y abierta, y gracias a ello pudo suprimirla antes de que pudiera manifestarse.
Tomeo estaba muy molesto con Rika debido a eso y se lo hizo saber esa misma noche; su primera noche con los Fushiguro.
Rika lloró desconsoladamente en consecuencia, rogando por el perdón de Tomeo.
“No me odies”, dijo.
Ahora ya era de mañana, y tras acostumbrarse a todas las ubicaciones importantes de la casa como el baño y la cocina, así como el patio trasero, era ahí mismo a donde se dirigían ya que Satoru Gojo se encontraba esperando.
–Sí, lo siento…-, Rika murmuró genuinamente apenada.
En todo el tiempo que ha vivido sola con Tomeo esta era la primera vez que lo había hecho enojar, lo cual la hizo sentir como si hubiera perdido una especie de racha emocional.
-Viviremos con estas personas a partir de ahora, ya no nos moveremos a otro lugar ¿Entiendes?
Lo que menos quiero es que los mates cuando nos recibieron con los brazos abiertos-, Tomeo dijo mientras bajaba las escaleras, habiendo terminado sus rituales matutinos.
–Bueno, ¿Pero ya me perdonaste Tomeo-Kun?-, Rika preguntó, su voz todavía sonando triste.
–Sí Rika-, Tomeo respondió.
-¿No me odias?-, Rika preguntó, su voz sonando extrañamente esperanzada.
–No Rika, no te odio.
Solo…
no vuelvas a hacerlo-, Tomeo suspiró realmente preocupado por lo que pudo haber pasado, no dudaba que a Satoru no le temblaría la mano para eliminarlos a los dos si lo consideraba necesario.
Rika no respondió, pero Tomeo sabía que obedecería.
Fue entonces que llegó al patio trasero donde ya lo esperaban Satoru y un Megumi con cara pétrea, más eso no significaba que estuviera molesto; solo un poco irritado por escuchar lo que ya sabía.
–Brilla fuerte pequeño Tomeo, hoy comienza tu primera lección como futuro hechicero-, Satoru saludó alegremente al niño que miraba más interesado la refrescante piscina antes de mirar al honrado con una sonrisa feliz.
-Hai-, Tomeo asintió y se sentó en una de las sillas vacacionales mientras Gojo sacaba un pizarrón y tiza de una esquina, Megumi estaba recargado en la valla, mirando al cielo con la intención de relajarse.
–De acuerdo entonces, es hora de empezar.
Te explicaré lo básico y resolveré cualquier pregunta que tengas, y después quiero que me hables de tu Técnica maldita-, Satoru dijo antes de comenzar a dibujar en el pizarrón con los sonidos estridentes y chillones de la tiza rallando su superficie, el sonido hizo que tanto Megumi como Tomeo aprieten los dientes.
–Lo hace a propósito-, Megumi pensó molesto.
Fue entonces que Satoru Gojo comenzaría con su primera clase extraoficial para Tomeo, aunque el susodicho no ponía la suficiente atención a todo lo que decía, pues esto ya lo sabía; solo se molestaba en guardar las apariencias y repasaba sus conocimientos de la historia original con la duda de haberse perdido de algo, razón por la que no ignoraba del todo al honrado.
Jujutsu se usa a menudo como un término general que abarca todas las habilidades de hechicería a las que los hechiceros y los espíritus malditos pueden acceder mediante energía maldita.
También se usa a menudo como prefijo para la gran mayoría de los términos dentro de la sociedad del jujutsu.
A una persona capaz de utilizar jujutsu se le denomina coloquialmente “Hechicero de Jujutsu” o simplemente Hechicero.
Mientras que aquellos que no pueden utilizar jujutsu se les llama “No Hechiceros”.
No se sabe con exactitud desde hace cuánto tiempo, pero el jujutsu existe desde hace miles de años, desde que las maldiciones han vagado por la Tierra.
La Era Heian, hace mil años, cuando Ryomen Sukuna reinaba con supremacía, se considera la “Edad de Oro del Jujutsu”.
Sukuna ha descrito a los hechiceros de jujutsu como poderosos luchadores en cada era.
En una guerra interminable entre bandos que utilizan el jujutsu, se ha formado una sociedad de humanos organizados con la capacidad de combatir maldiciones.
En la era moderna, el Cuartel General de Jujutsu y las Tres Grandes Familias de Hechiceros controlan actualmente el panorama de su comunidad.
Las Tres Grandes Familias de Hechiceros han existido desde la Era Heian y han mantenido su prominencia gracias a poderosas Técnicas malditas transmitidas de generación en generación.
La cultura de estos clanes está obsesionada con la pureza del linaje y la transmisión de estas técnicas heredadas.
En muchos casos, heredar la técnica más codiciada del clan automáticamente asciende a un individuo a la posición de líder.
Actualmente, los hechiceros de jujutsu se reclutan y entrenan en los dos centros educativos de jujutsu de Tokio y Kioto.
Ambas escuelas, junto con sus sedes, se consideran pilares de la comunidad de jujutsu.
A medida que crece la población en Japón, también lo hace la fuerza de las maldiciones.
Lo único que los mantiene a raya son las joyas de la corona del clan Gojo: los Seis Ojos y la técnica Ilimitada.
Satoru Gojo es la primera persona en siglos que nace con ambos, lo que lo convierte en una fuerza casi imparable.
A medida que los espíritus malditos aumentaban, también lo hacía la prominencia de quienes los usaban, quienes usaban sus habilidades para maldecir a otros y explotarlos para obtener poder.
Con el nacimiento de Gojo, el equilibrio en el mundo del jujutsu volvió a entrar en juego.
El jujutsu también puede dictar el destino uniendo destinos.
Los Seis Ojos están conectados a Tengen y la Nave de Plasma Estelar por este tipo de “destino”.
Independientemente de cualquier interferencia externa, la Nave de Plasma Estelar y los Seis Ojos siempre aparecían el día de la fusión de Tengen.
Sin embargo Toji Fushiguro, una anomalía que se había separado completamente del jujutsu, fue capaz de destrozar sus destinos.
Este fue el comienzo de lo que se convertiría en una enorme distorsión en el mundo del jujutsu, cosa que Tomeo conoce como la “Trama”.
El Jujutsu se basa en la Energía maldita, una fuente de poder generada por emociones negativas, que puede acumularse y fermentar hasta que se manifiesta un espíritu maldito.
Emociones negativas como el dolor y la ira existen en cada ser humano.
Como resultado, quienes no son brujos pierden constantemente energía maldita de sus cuerpos, lo que da lugar a la creación de espíritus malditos.
Los brujos están entrenados para controlar su energía maldita en lugar de permitir que se escape de sus cuerpos al azar.
La energía maldita puede usarse para fortalecer el cuerpo del usuario y otorgarle capacidades físicas sobrehumanas, como mayor fuerza y resistencia.
También se usa para alimentar técnicas malditas y cargar talismanes, entre otras funciones.
La cantidad total de energía maldita de un hechicero no se determina por la cantidad de emociones negativas que posea, sino por su talento innato para el jujutsu.
También se sabe que el uso de la Energía maldita, con o sin técnicas, deja “Residuos”, que son rastros de energía maldita que deja el jujutsu.
Al examinarlos, se puede rastrear e identificar la técnica y a su usuario.
Los practicantes expertos de jujutsu pueden ocultar sus residuos o dejar un rastro intencionado como cebo.
Las Técnicas malditas son habilidades específicas que se activan al canalizar energía maldita mediante un proceso similar a una fórmula matemática dentro del cuerpo del usuario.
Se activan manipulando la energía maldita mediante una de dos operaciones conocidas como “Lapso” e “Inversión”.
Las técnicas innatas y no innatas se activan mediante lapso, mientras que la técnica maldita inversa se activa mediante inversión.
Las Técnicas malditas llamadas “Innatas” son habilidades sobrenaturales intrínsecas que se inculcan en el cuerpo del usuario al nacer.
Estas técnicas se desarrollan y se graban continuamente en el usuario con el tiempo, manifestándose finalmente en un hechicero alrededor de los cuatro o seis años.
Estas habilidades pueden heredarse de un predecesor dentro del mismo clan o manifestarse como una habilidad completamente única, independientemente de su ascendencia.
Estas técnicas son casi imposibles de imitar o replicar debido a su naturaleza exclusiva.
Las técnicas heredadas, por ende, son técnicas innatas que se transmiten hereditariamente entre hechiceros del mismo linaje.
Quienes las usan tienen la ventaja de contar con un manual sobre cómo usarlas.
Sin embargo, transmitir una técnica de generación en generación también presenta el problema de que otras personas aprendan exactamente cómo funciona.
Esto es especialmente cierto dentro de los Tres Grandes Clanes de Hechiceros.
También, algunas técnicas se caracterizan por el uso de Shikigamis, familiares similares a espíritus malditos que son domesticados y conjurados por hechiceros en combate.
La conjuración de shikigami es otro tipo de técnica no innata, pero algunas técnicas innatas incluyen el uso de shikigami en su función; o también por el uso de Cadáveres malditos, que son objetos inanimados poseídos por una maldición que les permite adquirir autocontrol.
Pueden aparecer naturalmente como maldiciones hostiles, pero se usan con mayor frecuencia como muñecos y marionetas para los hechiceros.
Los cadáveres malditos creados por los hechiceros tienen un núcleo que actúa como su corazón, lo que les permite actuar con independencia de su creador.
Otras formas de manipulación de Energía maldita sin técnicas son el Puño divergente que amplifica los ataques físicos con un segundo impacto; y el Destello negro, una distorsión espacial que se crea cuando un practicante de Jujutsu impacta con energía maldita en un lapso de 0,000001 segundos tras un golpe físico.
Este fenómeno provoca que la energía maldita emita un destello negro, creando un ataque equivalente a un golpe normal elevado a 2,5.
También y más importantes, existen las Técnicas de barrera; técnicas no innatas que se utilizan para erigir barreras.
Las barreras se utilizan para atrapar a un oponente, impedir su entrada o proteger al usuario.
Existen diversas técnicas de barrera, como lo son la Barrera simple, que se utilizan para ocultar, contener o impedir la entrada a otros dentro de ese espacio.
Cualquiera con suficiente energía maldita puede aprender a desplegar una barrera.
Las Cortinas o Velo, son barreras enormes y simples con una cubierta esférica que ocultan la actividad de jujutsu a los no hechiceros y obligan a los espíritus malditos a revelarse dentro del espacio especificado.
Las Barreras vacías son zonas vacías cuyo borde está definido por una capa exterior de paneles hexagonales.
La estructura del área puede ser modificada libremente por un experto en técnicas de barrera.
Las Barreras puras son una versión superior y son las que comprenden las barreras del mismísimo Tengen, creadas con el propósito de suprimir la generación de Maldiciones en Japón y solo en Japón, o al menos en un 99%.
Y finalmente están las Barreras bon, las cuales son una versión superior de las Barreras puras y fueron aquellas que Kenjaku usó para llevar a cabo los Juegos del sacrificio.
Sin embargo, entre las Técnicas de barrera existe la que es considerada el “Pináculo de la hechicería”, esta es la Expansión de dominio.
Un dominio innato que se manifiesta mediante energía maldita dentro de una barrera imbuida con la técnica maldita innata o heredada del usuario.
Expandir el dominio mejora las habilidades y garantiza que todas las técnicas empleadas dentro de la barrera alcancen su objetivo.
Dada la extrema dificultad que implica manifestar un dominio, incluso en la Era Heian el hechicero Sadatsuna Ashiya crearía la “Expansión de dominio de los débiles”, el Dominio simple, esto debido a que la técnica puede ser usada, independientemente del nivel de habilidad que posea el usuario o sí posee técnica maldita o no.
Su propósito es proteger al usuario de otros usuarios malditos, maldiciones y técnicas malditas, pero sobre todo, se usa con el fin de protegerse del efecto de golpe seguro o muerte segura de una Expansión de dominio.
De este Dominio simple también se derivan las “Técnicas de los débiles” o mejor conocido como Nuevo estilo de sombras, el cual usa el Dominio simple para amplificar un ataque, generalmente empleado con una katana.
Otra Técnica anti-dominio es la Emoción de pétalos caídos, la cual permite a su usuario que, al activarse, logre contrarrestar cualquier técnica del enemigo liberando energía maldita, cumpliendo con el mismo rol que el Dominio simple.
Cuando la técnica es activada, una inmensa cantidad de energía maldita comienza a rodear al cuerpo del usuario y permite desviar el ataque del enemigo, así como también provocar heridas de gravedad o vencerlo en cuestión de segundos.
Además de eso, también existe la Amplificación de dominio; el usuario de la Amplificación Territorial expande su dominio innato de manera leve sobre la totalidad de la superficie de su cuerpo.
Como una manta que protege del frío, la Amplificación Territorial protege a su usuario de los efectos de golpe directo de la Expansión de dominio del oponente durante su activación.
No obstante, durante su activación, activar casi cualquier técnica adicional es casi imposible y riesgoso, forzando a su usuario a un combate cuerpo a cuerpo con el oponente.
A pesar de lo anteriormente mencionado, su usuario puede expandir su dominio mientras la amplificación sigue intacto, esto se debe a que la amplificación de dominio no lleva la técnica innata imbuida en su activación como sí la tiene la Expansión de dominio.
Otro aspecto importante del Jujutsu son los Votos vinculantes, los cuales son pactos que realizados mediante jujutsu un practicante utiliza para crear condiciones para sí mismo o acuerdos con otros.
Estos, en la vida anterior de Tomeo representaron la principal razón por la cual el Rey de las maldiciones Ryomen Sukuna salió victorioso de su batalla mortal en contra de Satoru Gojo, ganando el título de Fraude en la fanaticada de Jujutsu kaisen.
La energía maldita también puede ser imbuida en objetos para convertirse en Objetos malditos o Herramientas malditas.
Los Objetos malditos son objetos con una historia oscura que contienen energía maldita.
Generalmente consisten en restos de antiguos hechiceros que pueden reencarnarse si el objeto maldito es consumido por un recipiente compatible.
Los objetos malditos de grado especial, como los dedos de Sukuna y las Pinturas de la Muerte, son indestructibles.
Las Herramientas malditas por otro lado son armas imbuidas de energía maldita.
Incluso quienes no son hechiceros pueden usarlas para combatir maldiciones.
Las herramientas malditas de grado especial, salvo una, están imbuidas de una técnica maldita.
Las armas normales que permanecen imbuidas de energía maldita por su usuario durante un largo periodo de tiempo pueden considerarse herramientas Semi-malditas, No malditas o Desechables.
Finalmente, el aspecto más emblemático y polémico de la Hechicería es sin duda las Restricciones celestiales, desde aquella que debilita el cuerpo a cambio de una mayor producción y reserva de energía maldita, (misma que aquejó a Tomeo antes de dominarla sin saberlo); y aquella que nutre y potencia al cuerpo a cambio de sacrificar dicha energía, esta última en su máximo potencial puede darle a su usuario la facultad de inmunizarse ante el efecto de golpe seguro de las expansiones de dominio y sobre todo de burlar el flujo del destino impuesto por el propio Jujutsu como fue el caso de Maki Zenin y Toji Fushiguro respectivamente.
Todo esto ya estaba en la mente de Tomeo, quien anteriormente fue el friki Johan Núñez, el mismo muchacho que estudió a fondo el lore del mundo que ahora es su hogar, todo para demostrar que su hermano se equivocaba al haber apoyado al honrado Satoru Gojo en el argumento de su batalla contra Ryomen Sukuna.
Mientras tanto Satoru Gojo se encontraba dando una explicación tan ridículamente redundante que provocó un tick en el parpado de Tomeo y Megumi por igual.
Tomeo solo reconoció la metáfora de la electricidad y los electrodomésticos hasta que Satoru finalmente terminó su mal llamada explicación, abriendo sus brazos de extremo a extremo, su mente no estaba centrada en Tomeo, sino que se regodeaba por lo supuestamente buen profesor que creía ser, y bajar la mirada y ver a Tomeo observándolo como si realmente lo entendiera solo hizo que esa idea echara raíces en su cerebro.
-Ahora dime, ¿Cuál es tu Técnica maldita?
¿Qué electrodoméstico usas?-, Satoru preguntó con su curiosidad regresando más fuerte que antes, la idea de Manipulación biológica ya se asentaba en su mente por lo que se sentiría aún más engreído si su teoría resultaba ser cierta; alguien como Tomoyose Tomeo, a los ojos de Satoru Gojo, tiene incluso más potencial que él, y muy en el fondo tenía esperanza…
esperanza de que por fin su soledad sería arrancada de su corazón.
Tomeo pensó por un momento lo que tendría que decir, no se le daba bien fingir ser un niño pero podía dar respuestas simples e inconclusas, justo como un niño haría.
–Todos los seres vivos tienen una joya, puedo tocar esa joya y hacer lo que quiera con él-, respondió tomando una maldición encogida de su bolsillo para entonces darle la forma de un cuchillo.
–También puedo hacer lo mismo con mi propia joya-, Tomeo completó dándole la misma forma a su dedo ante las miradas atentas de Satoru y Megumi, quien por primera vez había abierto los parpados por completo al ver la técnica en acción.
-¿Joyas?-, Satoru indagó más en el asunto, -Parece que no es tan simple como creí-, pensó mientras miraba a Tomeo pensar en su respuesta.
–Es como un diamante, morado y oscuro, para hacer lo que quiera con una…
Maldición…
tengo que romper su cristal y armarlo de nuevo-, Tomeo decía mientras hacía gestos con sus manos, como si apretara masilla.
–Y también puedes combinarlos-, Satoru añadió después de recordar a las maldiciones que había recuperado antes de llevarlo.
–Incluso puede controlar sus acciones, tal vez incluso sus mentes-, Satoru dedujo asertivamente, digiriendo cada vez más la letalidad y peligrosidad latente en Tomeo.
Sin embargo, eso solo hizo que el honrado sonriera todavía más, -¡Muy bien!
Quiero que me muestres todo lo que puedes hacer sin la ayuda de Rika-, Satoru declaró sonriente.
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