Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Reencarnando en Jujutsu kaisen con la Mutación pasiva - Capítulo 16

  1. Inicio
  2. Reencarnando en Jujutsu kaisen con la Mutación pasiva
  3. Capítulo 16 - 16 Capítulo 15 Abrasa las sombras
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

16: Capítulo 15: Abrasa las sombras 16: Capítulo 15: Abrasa las sombras Pov: Tomeo.

No me concentré en cuanto tiempo pasé así, pero al final lo logré.

La antigua cabaña sin muebles ahora era una copia exacta del área innata de Potential man.

Admiré mi trabajo unos instantes antes de volver a mirar al brujo debajo de mí; no había cambiado nada, seguía siendo esa albóndiga de carne con cara de sufrimiento, como si no lo mereciera.

-Fuuuu-, respiré hondo, me siento mentalmente cansado, así que pienso en salir y uso mi técnica para devolverme a la realidad.

Cerré los ojos por unos segundos y cuando los abrí ya estaba de vuelta en el hotel capsula.

Miré a mis manos y la albóndiga de brujo seguía ahí, triste.

No puse atención a la hora, porque ya venía la parte más difícil.

-Muy bien…

tú puedes-, me dije a mí mismo, repetiría el mismo proceso, pero usaría el alma de este brujo y la convertiría en un objeto maldito.

Así que volví a concentrarme y a recordar la composición del objeto maldito que Gojo me trajo, no tan profundo como hace un momento, sino de la misma forma que puedo imitar las alas de un águila o las garras de un oso; se trata de la esencia de la especie en sí.

Un humano, un hechicero, un animal, un espíritu maldito, un espíritu vengativo y un objeto maldito son las diferentes especies que he tocado.

Estoy completamente seguro de que todas ellas tienen una especie de base, lo que los define como especie es esa base, algo que se replica en ciertos seres vivos pero no se diferencia lo suficiente para separar a cada uno de ellos, como lo es una técnica maldita.

Así que me concentro en recordar esa misma base que define a un objeto maldito como tal y uso Mutación pasiva en la albóndiga.

“BLINK” Me sorprendo cuando un breve destello de luz me hace abrir los ojos y suelto la albóndiga sin querer.

–Ay no-, me quejé antes de querer recogerlo del futon, pero detengo mi mano.

Lo que hay ahí no es esa bola de carne repugnante.

Es una esfera completamente lisa de color piel.

-Ah…-, tarareo curioso, al parecer funcionó.

Tomo la esfera, se siente fría y cerosa, como una vela, pienso en comérmela en ese momento pero prefiero no hacerlo; antes de eso haré una prueba más.

Me tomé mi tiempo para admirar mi creación, este en teoría es un objeto maldito completamente funcional, pero todavía necesitaba verificarlo.

Así que cerré los ojos y volvería a usar Análisis, transportándome a la visión de su cristal, solo que esta vez se veía diferente, igual de roto, pero diferente.

No sabía si eso era buena señal o no, pero de todas formas me adentré más.

Lo que encontré fue el área innata del tipo tal y como la dejé, lo busqué con la mirada, pero no apareció hasta que miré hacia abajo, y allí estaba, la misma pelota de carne molida.

Respiré hondo al ver eso, si mi teoría es cierta, entonces eso evitará que el brujo tome control de mi cuerpo temporalmente o hablar con una boca extra en mi cuerpo.

No necesitaba ver más así que salí del área innata y cuando volví al mundo real no perdí tiempo y me eché el objeto maldito a la boca.

Pero en cuanto intenté pasármela tuve arcadas, no solo el sabor era detestable, era como tratar de tragarse una pelota de golf así que modifiqué mi garganta para dejarla pasar sin problemas hasta mi estómago.

En serio, no sé cómo Yuji podía tragarse los Dedos de Sukuna, o cómo Geto podía tragarse esas enormes bolas.

Pov: Normal.

Cuando el objeto maldito entró en su estómago, la reacción fue instantánea.

Un fuerte latido, los ojos de Tomeo se abrieron de golpe, su cuerpo se tensó y adormeció al instante siguiente en un estado similar a la catatonia.

No hubo más movimiento por parte de Tomeo por unos minutos, sin pulso, sin latidos, ni siquiera el más mínimo respiro, pero eso no importaba.

De pronto, el aliento regresó al cuerpo, y Tomeo recuperó el control.

Inhaló con tanta fuerza que la garganta le dolió y el pecho le pareció hinchado.

Mirando a su alrededor como si hubiese olvidado repentinamente en donde estaba, buscando algún inconveniente.

–Eso estuvo raro-, se confesó a sí mismo, luego palpó su cuerpo, pero no encontró nada fuera de lugar, después se pasó las manos por el rostro pero tampoco encontró algo; ni ranuras debajo de los ojos u ojos o bocas extra, luego se enfocó en su mente, como si quisiera que sus pensamientos estuvieran en desorden, pero tampoco dio resultado y no encontraba ninguna voz ajena que lo molestara desde dentro.

Respiró hondo, parecía que su teoría había sido correcta después de todo, no tendría que lidiar con un loco taxidermista que lo poseyera.

Aunque era posible que ahora esa “persona” tuviera sus recuerdos de acuerdo al funcionamiento de los objetos malditos, la verdad era que no importaba, el que haya convertido su alma en una masilla sin posibilidad de hacer otra cosa excepto sufrir su existencia seguramente era peor que el estado vegetativo.

Aun así, Tomeo decidió no dejar nada al azar, pues sabía bien qué podría llegar a pasar si lo dejaba estar en su interior demasiado tiempo, pese a su estado, no se atrevía a ser arrogante como si lo eran Satoru Gojo y Megumi Fushiguro; o confiados como Yuji Itadori.

Todo eso solo llevaría a su muerte y era su Mutación pasiva y la Técnica de las 10 sombras lo que estaba en juego.

Así que volvió a concentrarse, esta vez en sí mismo y se transportó hacia su propia área innata.

Era una noche muy ocupada, pero que mantenía a Tomeo con los nervios a flor de piel.

Cuando abrió los ojos, observó el espacio oscuro y etéreo, las manos flotantes como medusas y la construcción cavernosa que se alzaba como un monumento a su propia esencia.

-Bien, es hora de buscarte…-, susurró mientras se volvía a sentar y fundir su concentración con su dominio, su alma, más reactiva que nunca, no tardó en atender sus llamados solo con su propia voluntad, pero Tomeo no tuvo tanta paciencia.

Mutación pasiva hizo su trabajo y pronto se notó la manifestación del objeto maldito que había consumido.

La cueva de brazos y manos brotó con una oscuridad tan espesa que parecía absorber la poca luz que existía.

Una marea de tinta se hizo ver, no tan fuerte como para abrumar a Tomeo, pero si para notarla.

Allí dos manos se alzaron ofreciéndole el alma del taxidermista, convulsionando en su pequeña y fea gloria como una larva.

Tomeo lo observó, su color ahora era negro azabache, con ojos completamente blancos.

–Así como yo puedo tomar las 10 sombras, tú puedes tomar mi Mutación pasiva-, Tomeo habló con gravedad, pero al mismo tiempo con confianza en sus siguientes acciones.

-No puedo dejar que eso pase-, murmuró, su mirada dirigiéndose hacia las sombras liquidas que todavía manchaban su espacio.

Notó que dicha oscuridad seguía esparciéndose como un charco de sangre, tan espesa como brea, su avance era tan leve que Tomeo casi lo pasó por alto, así que se acuclilló para observar el fenómeno de cerca.

Miró el suelo, la construcción y centro de su dominio, lucía como si le hubieran arrojado un chorro de pintura negra y eso le dio una idea.

Este era un proceso nuevo para Tomeo, pero conocía su funcionamiento de acuerdo a los registros cortesía de Satoru Gojo, así como la información que el canon dejó en sus recuerdos.

La superposición del objeto maldito por encima de su huésped fue naturalmente evitada gracias a los dotes de Yuji Itadori impresos en su alma, pero así como sucedió con Yuji, parecía que la técnica maldita dentro del objeto maldito comenzaba imprimirse en su alma lentamente.

Tomeo identificó ese proceso en la forma del charco de sombras que avanzaba lentamente por su dominio, sin sobreponerse, sino imprimiéndose como si pintaras las paredes de una casa con un color deferente; fusionándose con su propia área innata, cambiándola mediante una fusión de ambos mundos.

–Bien-, Tomeo gorjeó al colocar su palma cargada con Análisis en la sombra, la información corrió con claridad intuitiva, escaneando la imprimación que coloreaba de negro su alma.

Entonces lo entendió, y al entenderlo, aceleró el proceso.

Tomó las sombras y las obligó a avanzar con ferocidad y turbulencia.

Lo sintió en su interior, fuerte y claro, pero no se sentía mal; se sentía como la medicina, así que lo dejó avanzar tanto como al tiempo mismo.

Cuando todo terminó, el Área innata de Tomeo había cambiado.

El poco color que tuvo ya no estaba, reemplazando ese color grisáceo, amoratado y cadavérico por nada más que sombras que parecían definir sus bordes con una luz inexistente.

El centro del dominio, las manos que se alzaban en mudras siniestros lucían incluso elegantes a la vista de Tomeo, como una cueva hecha enteramente de obsidiana.

-Wow-, murmuró en estado de shock, la vista lo hacía sentir como alguien nuevo; una versión mejorada de sí mismo.

Miró hacia su mano, donde todavía descansaba el alma agonizante de su “compañero de cuarto”.

Habiendo cumplido su propósito, Tomeo no tenía ninguna intención de dejarlo habitar su cuerpo fuera como fuera, ni mucho menos de dejarlo vivir.

Así que su siguiente paso era expulsarlo de su cuerpo.

Sin embargo, lo que Tomeo no tuvo en cuenta fue la cantidad de tiempo que había pasado dentro de su cabeza.

Las horas fueron tantas que Tsumiki Fushiguro, siempre pendiente de los jóvenes de su hogar, se preocupó demasiado por la seguridad de Tomeo.

Quería llamar a Satoru Gojo en busca de alguna confirmación de su seguridad, pues nunca había tardado tanto en regresar, sin embargo Tsumiki confiaba en el honrado, así que su espera continuó.

Pero cuantas más horas pasaban, más aumentaba la preocupación de Tsumiki hasta el punto que irritó a su hermano menor Megumi, quien la había convencido de irse a dormir.

Tsumiki aceptó, creyendo que al día siguiente lo encontraría metido en su cuarto repasando sus registros sobre hechicería o en el patio entrenando.

Sin embargo no sucedió así, a la mañana siguiente no había rastro de Tomeo, tampoco de Satoru Gojo.

Así que, alarmada, llamó al susodicho en busca de alguna señal de su seguridad, sin embargo cuando el honrado contestó a su llamada, vino con una respuesta que no esperó: Tomeo no se encontraba con él.

Eso no solo alteró al gentil corazón de Tsumiki, también había alarmado a Satoru Gojo, quien no perdió tiempo en ir a buscarlo.

No tuvo miedo, y su preocupación era “sana” o más bien regular, producto de su infinita soberbia, y tampoco fue para menos, pues había tardado solo minutos en dar con el paradero de su protegido, encerrado en una habitación de un hotel capsula.

La ubicación, descifrada gracias a los rastros de la energía maldita de Tomeo, alzando una ceja del honrado.

Entró con toda la calma del mundo, sus 6 ojos siguiendo los residuos como un par de sabuesos olfateando una liebre.

Y por fin lo encontró, golpeó la puerta con el puño, abriéndola ruidosamente.

“¡Pequeño Tomeo!”, había canturreado con el único objetivo de asustarlo, pero no obtuvo ninguna reacción.

En cambio, Tomeo permaneció inactivo y recostado.

Eso lo decepcionó, creyendo que vería su rostro contraerse en una expresión aterrada, no obstante no dejó que eso le impidiera notar su transe, así que teniendo una idea de lo que ocurría, lo tomó entre brazos y se lo llevó de vuelta a la Residencia Fushiguro.

Su regreso había provocado un suspiro de alivio en Tsumiki y un bufido plano de Megumi.

Satoru procedió a recostar a Tomeo en el sofá y esperar a que despierte, sintiendo curiosidad una vez más por él, pues ese sin duda era el periodo de trance que más había durado hasta la fecha, lo que significaba que lo que sea que estuviera haciendo era sin duda muy grande.

Una hora más pasó y finalmente hubo reacción.

El cuerpo de Tomeo saltó de pronto, sus labios se fruncieron en señal de asco y tosió como si estuviera a punto de vomitar.

Tsumiki, quien miraba al lado de Megumi dio un pequeño jadeo al verlo mientras Megumi alzaba una ceja, Satoru por otro lado, permaneció impasible, pero con sus 6 ojos calando en la figura de Tomeo, detectando que algo estaba pasando.

-Buuuuooooorg-, Tomeo se giró y dobló en el sofá, vomitando lo que parecía ser un coagulo enorme y enfermizamente negro.

Tsumiki se tapó la boca con las manos y Megumi finalmente puso verdadera atención mientras el semblante del honrado se tornaba más serio.

Pero nadie pudo hacer nada cuando Tomeo, en medio de su ataque de tos tomó la albóndiga negra y la hizo estallar con Mutación pasiva, terminando con su existencia para siempre.

La explosión fue aún más asquerosa de lo que había anticipado, la pequeña forma de vida se revolvió bajo su agarre y se inflamó hasta alcanzar el tamaño de un balón.

Cuando explotó, sus restos purulentos bañaron toda la sala y sus ocupantes, excepto uno.

Tomeo continuó tosiendo y vomitando su propia bilis solo por el asco de haber expulsado el objeto maldito y tener sus restos salpicados en todo el cuerpo.

Odió cada momento, especialmente porque creyó que tendría que limpiar el cuarto capsula antes de irse.

Sin embargo, cuando terminó y pudo ver en donde estaba, se quedó paralizado.

Reconoció la sala de estar de la casa, la televisión y los muebles bañados en sustancia y finalmente a Satoru Gojo inmaculadamente limpio gracias a su Infinito al lado de unos Megumi y Tsumiki igualmente empapados en desechos.

Megumi estaba hirviendo de furia mientras veía a una Tsumiki incapaz de reaccionar debido al shock.

-Ah…

puedo explicarlo-, Tomeo solo pudo decir eso antes de darse cuenta que no tenía mucho sentido, ni siquiera sabía en qué momento había regresado.

–Siempre haces que las cosas se pongan interesantes ¿eh?, ahora será mejor que me digas que estabas haciendo o tendré que imponerte un castigo-, Satoru hablaba mientras daba un paso adelante y se inclinó, observando los ojos bien abiertos de Tomeo.

Estaba seguro de que lo que había vomitado era un objeto maldito desconocido, y sus 6 ojos no le mentían al observar que algo había cambiado profundamente en Tomeo, pero aún no sabía qué, incluso temió genuinamente que ya no estuviera mirando a Tomeo en ese momento.

Ante las palabras del honrado, por primera vez Tomeo no se sintió intimidado, o al menos no como antes lo había hecho.

En cambio, sonrió con una emoción que desconcertó a los tres que tenía delante, pues toda la jalea negra que lo cubría hacia que su expresión sea inquietante.

–Esto-, Tomeo gorjeó antes de hacer algo que ni Satoru ni Megumi esperaban.

Colocando sus manos en una forma similar a la cabeza de un lobo, la energía maldita pulsó debajo de Tomeo con una vibra novedosa.

–Lobos de jade-, su voz cargó fuera de su boca con un peso que cayó sobre los hombros de los dos hechiceros mientras las sombras burbujearon frente a ellos.

Tsumiki, quien no entendía lo que estaba sucediendo buscó en uno de sus bolsillos y de ahí saco unas gafas malditas, poniéndoselas y mirando hacia donde Satoru y Megumi miraban.

Ahí, dos shikigamis con forma de lobo emergieron con un aullido.

Uno de pelaje negro y un triángulo marcado en su frente, unido con puntos rojos.

El otro, todo lo contrario, pelaje blanco como la nieve y su marca triangular invertida.

Estos eran los Perros divinos, Shiro y Kuro, aquellos shikigamis que se les son entregados naturalmente a los usuarios de la Técnica de las diez sombras con el fin de domar al siguiente shikigami que la técnica tiene para ofrecer.

Tomeo no podía estar más extasiado, tal vez más que en cualquier momento de su vida mientras observaba las hermosas espaldas de sus nuevos shikigamis, y fue ese mismo éxtasis el que lo hizo olvidar su temor y mirar a Satoru Gojo con una autentica mirada desafiante.

El ardor de su mirada hizo que el mismísimo se estremeciera, no por miedo, sino por emoción.

–Con esto te superaré-, Tomeo declaró, por primera vez, sin dudas, sin margen de equivocación; ese era un verdadero desafío.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo