Reencarnando en Jujutsu kaisen con la Mutación pasiva - Capítulo 18
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18: Capítulo 17: Purificación 18: Capítulo 17: Purificación Satoru Gojo observó las acciones de Tomeo tras haber invocado a su Gama, ya purificado y domado.
Una vez frente al shikigami extendió su mano; lo observó intentando usar Mutación pasiva en el sapo.
Al ver esto Satoru negó divertido aunque no culpaba a Tomeo por tener esa curiosidad suya, la misma que lo había llevado a donde estaba.
Por parte del susodicho, este suspiró con cierta decepción pero al mismo tiempo estaba llenando sus pensamientos con su monologo.
–Entonces es verdad, los shikigamis no tienen alma, no están vivos.
Aun así, siento una conexión conmigo.
Claro, es porque los shikigami al fin y al cabo no son diferentes de las herramientas malditas; extensiones del poder de un hechicero como dice en los escritos.
Pero entonces, ¿Eso no significa que todos esos fanfics en los que los shikigamis de las Diez sombras tienen vida están mal?
¿Realmente serán universos paralelos a este y el canon?
Tal vez en esas realidades son así, o tal vez…-, Tomeo pensaba, absorto en las posibilidades antes de que una posible respuesta llegara a él, recordando algunas palabras del Megumi Fushiguro canónico.
-¿Tal vez depende de la interpretación de la técnica maldita?-, se preguntó, después de todo recuerda que Megumi trata a sus shikigamis como seres vivos y lloraba sus “muertes” cuando eran destruidos como sucedió con su Shiro y Orochi; incluso en su vida pasada escuchó una historia de un hombre que hablaba con un peluche todos los días como si fuera un familiar más hasta que el muñeco comenzó a moverse por las noches.
Sin embargo, rápidamente desechó esos pensamientos.
–Juhm, ya no importa, eso no cambia que sean poderosos-, Tomeo afirmó seguro del potencial inequívocamente latente que poseía la Técnica de las diez sombras, y el haber purificado a Gama le dio la confianza para decidir purificar al resto, o al menos a todos excepto al Tigre funerario y por supuesto al General divino.
Tigre funerario, increíblemente para Tomeo le seguía siendo una incógnita, pues dicho shikigami era casi tan secreto como el propio Mahoraga, el Clan Zenin movió cielo y tierra con tal de ocultar el misterio para ellos solos.
Eso complicaba mucho las cosas para él y ya podía sentir que dominar la técnica maldita no sería tan fácil como creyó en un inicio.
Ni siquiera los fanfics que leyó al respecto serían demasiado útiles, ya que uno incluso lo proyectó como un ser capaz de hablar y entablar conversaciones, un auténtico shikigami con vida e inteligencia de nivel humano que existe desde que la propia Técnica de las diez sombras lo hace.
Pero a Tomeo ya no podría importarle menos, para él, ahora eso no era más que patrañas sin sentido.
Ni siquiera podría confiar en algún acercamiento respecto a sus habilidades.
La parte de “Funerario” o “De luto” podría significar muchas cosas peligrosas.
-Ya veré como investigo eso, mejor purifico a todos los que pueda-, pensó, su resolución renovada pues Gama no le parecía suficiente, sabía que tenía el poder y tiempo libre para hacerlo, así que sin perder el tiempo despidió a Gama, que se disolvió en sombra de tinta.
-A mí tampoco me agrada la idea de perderlos, prefiero ponerme a prueba-, Tomeo se dijo a sí mismo antes de tronar su cuello y sus nudillos sabiendo que el siguiente shikigami no sería tan fácil como el anterior, y para sobrellevar esa idea de su espalda ya emergían alas de murciélago con un crujido y gorgoteo escabrosos, retorciéndose torpemente.
Tomeo respiró hondo sintiendo el nuevo peso en su espalda y saltó con un aleteo, comprobando la funcionabilidad de sus alas.
“Wooom wooom wooom” El viento empujado por las alas resonaba detrás de Tomeo mientras comprobaba su habilidad de vuelo con algunas maniobras.
–Está bien-, Tomeo asintió para sí mismo antes de volver a tierra con un ruido sordo por aterrizar de forma brusca pero indolora.
–Aquí voy-, se dijo antes de abrir nuevamente sus manos cruzándolas, semejando la sombra de un pájaro con las alas extendidas.
-Nue-, entonó y las sombras no tardaron en responder nuevamente.
Esta vez con más potencia.
Las alas fueron lo primero que se vieron, desplegadas mientras las sombras líquidas alzaban el vuelo, todavía sin formarse.
Pero fue en el aire donde su gloria se mostró al mundo.
Tamaño enorme e imponente, plumaje vibrantemente anaranjado con difuminados marrones.
No tiene pico, en cambio posé dientes cuadrados cerrados fuertemente en la misma expresión tensa, el resto de su rostro se encuentra oculto tras una máscara blanca que solo deja ver sus ojos de búho.
Al verlo alzar el vuelo Tomeo entrecerró los ojos, llegando a una nueva comprensión.
-Sí, son mucho más poderosos que los de Megumi, seguramente es por la diferencia de poder-, pensó, el rendimiento que define a un hechicero además del talento es la reserva total de energía maldita disponible, la producción de la misma y finalmente la eficiencia.
Tomeo sabía que parte del secreto detrás del poder de Satoru Gojo radicaba en no faltar en ninguno de esos aspectos, e intuyó que en su caso el motivo de la diferencia entre los shikigamis de ambos usuarios de las Diez sombras radica en su reserva.
-Esto será más difícil de lo que pensé-, Tomeo pensó antes de ver como los penetrantes ojos de Nue se clavaban en él.
La energía eléctrica crepitó en sus alas, y con un grito agudo se lanzó hacia Tomeo con gran velocidad.
–Fuuuuu-, Tomeo respiró con fuerza antes de decidir qué hacer.
Hasta el momento, prefería usar sus extremidades de forma aplastante, convirtiendo sus manos en bloques, martillos y mazas, pero sabía que intentarlo solo le provocaría un dolor electrizante, así que cambió su estrategia.
Sus brazos cayeron blandos, estirándose hasta casi tres veces su tamaño y sus manos fueron rápidamente intercambiadas por sables calcificados.
–Uhm, no podré irme limpio-, Tomeo murmuró resignado antes de saltar hacia atrás con toda la fuerza de sus piernas.
Ahí, Nue descendió como un misil antes de enviar una hondonada de energía que se extendió por la hierba, quemándola al instante.
Tomeo gruñó en el esfuerzo y balanceó sus brazos con fuerza, haciendo llorar al viento.
“Slash” El sable cortó el aire hasta llegar a Nue, efectivamente alcanzándolo y cortándolo, pero no sin pagar el precio.
La electricidad crepitó en su ala, el objetivo del corte de Tomeo.
Ante el impacto hubo daño por ambas partes, el ala de Nue se fracturó en tintado y el anaranjado de sus alas se decoloró en negro, pero aún no había caído.
Tomeo por otro lado sintió todo su cuerpo tensarse dolorosamente, la energía recorrió su cuerpo pero no en el buen sentido.
-¡¡Mierda!!-, siseó sin saber cómo reaccionar, era la primera vez que lo electrocutaban.
Pero al cabo de unos segundos el dolor se atenuó, permitiéndole concentrarse para retraer su brazo lejos de Nue.
-¡Tomeo-Kun!
¡¿Estás bien?!-, Rika preguntó alarmada.
–Estoy bien Rika-Chan, solo no intervengas, solo así podré domarlo-, Tomeo respondió antes de lanzarse nuevamente a la acción.
-Si no hubiera copiado el cuerpo de Itadori seguramente estaría revolcándome de dolor-, Tomeo pensó con gravedad mientras miraba a Nue cargar hacia él con un vuelo bajo, pero entonces notó algo antes de preferir esquivar el filoso arranque de Nue.
-¡Solo genera electricidad en sus alas!-, Tomeo casi se da una palmada en la cabeza al recordar ese hecho.
Analizar y descubrir las debilidades del enemigo es el pan de cada día en las batallas, no solo de Jujutsu kaisen, sino del anime en general y la más básica de las habilidades que debe tener un cazador de monstruos de algún tipo.
Claro que, Tomeo tenía una ventaja especial al conocer al shikigami de antemano, así que desechó su estrategia de cortarle sus alas para dejarlo indefenso.
En su lugar, tomó una decisión rápida pero que le inspiraba seguridad.
Plantándose firme ante un Nue que giró en el cielo para volver a atacar, retrajo su brazo izquierdo para ya no formar un látigo, sino una pica, pero el derecho lo dejó igual.
El grito de Nue resonó desde las alturas antes de que su velocidad aumentase en su nuevo descenso gracias a sus aleteos que revolvían la energía purpura una vez más.
-¡Aquí voy!-, Tomeo bramó decidido y flageló hacia el rostro enmascarado de Nue, quien extendió sus alas crepitantes hacia el frente para cubrirse, y al momento siguiente las volvió a extender con fuerza, liberando relámpagos purpuras que por desgracia, no llegaron a nada.
El latigazo de Tomeo había sido una finta para dejar que Nue se acerque lo suficiente para ser alcanzado pero no para que este alcance a Tomeo.
Justo cuando estaba a punto de llegar a sus alas, el látigo se retrajo para dar paso a la penetrante estocada que perforó brutalmente su cabeza.
Tomeo había saltado con un potente aleteo para llegar a él en un impulso explosivo.
La tinta salpicó, pero al mismo tiempo los rayos purpuras también revolotearon junto a un ensordecedor chillido, el poder detrás del último aliento de la Quimera silvestre envió un último contrataque a través del brazo de Tomeo, quien también chilló de dolor.
-Aaaaaaayyyyyyyyy-, Tomeo siseó con los dientes a punto de astillarse en sus encías, el dolor, aunque momentáneo, fue casi fulminante antes de por fin detenerse con ambos contendientes cayendo al suelo.
Uno desparramándose en brea diluida y otro con el cuerpo humeando.
–Au…-, Tomeo solo tarareó antes de dignarse a usar su Mutación pasiva para sanarse.
-Había mejores formas de vencerlo ¿sabes?-, Satoru Gojo apareció de repente, inclinando su cuerpo 90 grados para mirar la expresión shockeada de Tomeo.
–Fue lo mejor que se me ocurrió-, solo atinó a contestar, haciendo que Satoru se burle, Tomeo ya estaba como nuevo, y se puso de pie.
-Bueno, voy por el siguiente-, dijo sin más haciendo que Satoru aplauda con aprobación.
–Ese es el espíritu-, dijo antes de alejarse nuevamente.
Tomeo negó ante las burlas del honrado, esperando el día para vencerlo.
–Bueno, el siguiente…
es Orochi-, Tomeo decidió, también optando por conservar sus alas, ya que la ventaja que le darían sería mucho más real que contra Nue.
-Por lo que se, Orochi es como una trampa de oso envenenada, aunque sea el de mayor tamaño es el que más rápido aparece, su objetivo es emboscar a su presa con una mordida aplastante y si no la mata otro shikigami puede rematar al objetivo.
Orochi también tiene veneno debilitador, así que no será tan fácil como dejarme atrapar y hacerlo explotar como a Gama-, Tomeo pensó mientras los últimos detalles de su estrategia se ajustaban en su cabeza.
-Las alas son mi mejor opción-, Tomeo concluyó antes de respirar hondo para concentrarse, flexionó las piernas con sus músculos tensos como resortes, listos para soltarse al segundo siguiente, sus alas, estaban rígidas con sus puntas mirando hacia el cielo.
Extendió los brazos y con las manos formó la silueta de una cabeza de serpiente.
-¡Gran serpiente!-, Tomeo prácticamente gritó antes de realizar el mismo salto que usó contra Nue, pero esta vez, la fuerza que puso en el salto fue tanta que el cuerpo le dolió, pero para Tomeo valió la pena, porque en cuanto había terminado la última silaba Orochi ya estaba ahí, con las fauces abiertas y los colmillos extendidos, listo para despachar a Tomeo.
-Ja, como si fuera tan fácil-, Tomeo se burló del shikigami mientras el susodicho le devolvía la mirada.
Tomeo podía verlo bien, incluso con los arboles estorbando, Orochi se veía gigantesco e imponente, como si encarnara a la titanoboa.
Sus escamas blancas eran adornadas con marcas oscuras alrededor de sus ojos, en su frente y gran parte de su longitud, la mirada que lo perforaba era incluso más opresiva que la de Nue, pero eso no intimidó a Tomeo, ya que sabía que llevaba incluso más ventaja que contra el shikigami anterior.
Dado que el fuerte de Orochi es el ataque sorpresa Tomeo invalidó esa posibilidad posicionándose en el aire.
No estaba tan acostumbrado a aletear, pero tampoco lo desconcentraba, estaba completamente enfocado en provocar a Orochi al volar a la distancia adecuada.
Dado que Tomeo se encontraba en el aire, Orochi no tenía otra dirección a la que atacar más que de frente; la forma más predecible posible.
Y así fue, Tomeo solo necesitó disminuir un poco más su altura para que Orochi ataque con la gracia de una mamba negra, su arranque fue rápido, prácticamente borroso, pero Tomeo ya se había alejado lo suficiente, y siguió elevándose más y más con el viento agitando su cabello y zumbándole con fuerza en los oídos, el impulso de Orochi poco a poco comenzaba a perder fuerzas a medida que más y más de su longitud se erguía, sin detenerse, ya que Tomeo todavía se ponía a la distancia suficiente como para no provocar la rendición de Orochi.
Desde la perspectiva del shikigami, Tomeo estaba cada vez más cerca, sus ojos reptilianos se volvían cada vez más rasgados mientras su mandíbula se abría poco a poco y cuando detectó la cercanía suficiente dio un último esfuerzo.
Su mandíbula se abrió con toda su capacidad, sus colmillos venenosos apuntaron hacia Tomeo, brillando.
Pero Tomeo vio todo esto con ojos tan inmersos que picaban.
Hizo su jugada, extendió brazos y piernas para formar una X y de su cuerpo emergieron picos que atraparon la cabeza de Orochi en pleno ataque.
Intentó morder, pero los picos se lo impedían cuando Tomeo los reforzó uniendo ambas estructuras de su cuerpo como si fueran vigas, además, sus colmillos se volvieron inútiles, atrapados justo en la posición indicada para no apuñalar la carne de Tomeo, quien sonrió con malicia, antes de deformar su barriga en un pincho aún más filoso que se disparó hacia Orochi, atravesando su cabeza.
Pero Orochi también lo había visto, así que antes de ser purificado flexionaría sus músculos para azotarse contra el suelo con toda la potencia de su colosal cuerpo.
Sin embargo, a diferencia de Nue, su último aliento no dio ningún resultado.
Ya había desaparecido antes de llegar ahí y Tomeo solo tuvo que aletear para cancelar el impulso que había logrado.
Así, Orochi fue purificado eficazmente.
-Bueno, eso sí que fue creativo, pero que tramposo-, Satoru pensó, aunque su voz interior sonaba arrastrada y burlesca, la verdad es que estaba impresionado, Tomeo había neutralizado la emboscada de Orochi y lo dejó sin opciones.
-Me gustaría ver que hace con el Elefante máximo y Toro perforante-, Satoru susurró, esperando que el gasto de energía que suponía invocar al primero no lo detenga.
Viéndolo recordar el signo de manos que genera la silueta del elefante, pero no lo invocó, en cambio, volvió a sumirse en sus pensamientos por un minuto.
Cuando terminó, dio unos pequeños saltos mientras dejaba su cuerpo relajarse.
–No se ha quitado esas alas, si Megumi viera esta estrategia tal vez piense en usar a Nue para volar…
si es igual de listo-, Satoru Gojo se rascó la barbilla ante ese pensamiento, quedaba claro que el vuelo era una enorme ventaja contra la gran mayoría de shikigamis.
Luego, vio a Tomeo a punto de invocar la nueva sombra.
-Oh, interesante-, el honrado sonrió mientras veía a Tomeo formar la silueta del elefante con las manos.
Esta vez, la energía maldita burbujeó con mucha más intensidad, el gasto de la misma fue abrumador de igual modo.
Con Tomeo, este decidió invocarlo en el aire tras elevarse unos cuantos metros; ya más acostumbrado, pero incluso llegó a jadear por aire al sentir el precio de su invocación tras la pronunciación de su nombre, no por nada siempre se asocia al Elefante máximo con la cantidad de energía maldita que se requiere para su invocación.
Las sombras brotaron con una imponencia y peligrosidad incluso mayores que Orochi, pronto el Elefante máximo hizo acto de presencia mientras caía como un meteorito.
“BOOOOOOOM” El impacto de su llegada había dado el resultado previsto, un cráter se abrió en la tierra mientras el tronido de su trompa resonaba.
Esto generó una onda expansiva que derribó un par de filas de árboles mientras que más allá muchos más se sacudieron con violencia.
El impacto fue tan fuerte que incluso la nube de polvo inicial fue despedida, revelando al Elefante máximo y su barritar imponente.
Su cuerpo tan grande como un elefante real era de color rosado, colmillos blancos relucientes y uñas negras, marcado del mismo modo que los demás en su frente, pero en la zona posterior de su cabeza, espalda, trompa y rodillas sus marcas son doradas, mientras que los bordes de sus orejas presentan franjas rojas.
Tomeo no perdió tiempo y tomó la misma forma de pelear que el Nue silvestre de hace unos minutos.
Propulsándose para atacar, el Elefante máximo ya lo había visto venir, así que con un nuevo barritar apuntó su tropa a su dirección, expulsando un torrente de agua a presión gigantesco.
Tomeo sonrió ante el ataque y esquivó elevándose más en el viento, sin embargo el Elefante máximo no se detuvo y siguió disparando mientras no perdía su línea de tiro, el agua perseguía peligrosamente a Tomeo, quien no se preocupó y continuó su camino hacia el punto ciego del shikigami: su espalda.
La trompa del Elefante máximo se curvó, incluso cuando Tomeo se había posicionado justo encima de este, pero el shikigami comenzaba a tener dificultades para alcanzarse, comenzando a caminar en círculos mientras buscaba.
Sin embargo Tomeo ya se había puesto nuevamente al ataque, convirtiendo su mano dominante en una maza con púas.
El batir de sus alas lo impulsó con fuerza, el impulso cinético hizo su trabajo y cuando el momento llegó Tomeo dio el aplastante golpe hacia la nuca del shikigami, que barritó de dolor ante el daño antes de contraatacar con un disparo concentrado de agua que si llegó a Tomeo, pero no logró hacer demasiados daños, o no duraderos al menos; su Mutación pasiva hacía parecer que no.
Tomeo volvió a elevarse en el aire, recobrando la forma de su mano para entonces realizar su primera invocación destinada a la lucha: -Nue-, pronunció con su respectiva silueta de manos y al segundo siguiente Nue hizo acto de presencia con un pequeño grito.
–Atácalo, electrifica el agua-, Tomeo ordenó antes de que ambos cargaran nuevamente hacia abajo, con Nue al frente.
Elefante máximo los vio venir, planeando con sus alas fijas y cerca del suelo como un desafío.
En respuesta volvió a barritar antes de comenzar a correr hacia ellos, sus mejillas hinchándose con agua.
Sus pasos retumbaban en el suelo, haciéndolo temblar.
Cuando estuvieron a la distancia imprudente, Elefante máximo fue el primero en atacar, mientras las alas de Nue ya estaban cargadas con electricidad purpura.
“Fluuuuoooosh” Elefante máximo disparó, pero su intento fue esquivado por ambos contendientes, con Nue girando hacia la derecha y Tomeo hacia la izquierda, dividiendo efectivamente la atención del Elefante máximo, sin embargo su atención se encontraba enfocada en la opción más obvia: Su aspirante a domador.
El chorro a presión incrementó su intensidad mientras apuntó a Tomeo, sin embargo era Nue a quien debió prestarle su atención.
Nue gritó violentamente y la electricidad en sus alas se disparó hacia el agua y gracias a ello la conductividad hizo su trabajo; Elefante máximo fue afectado en seguida, la corriente purpura recorrió todo su cuerpo, interrumpiendo su disparo de agua justo antes de poder alcanzar a Tomeo, quien al ver esto no perdió tiempo y se precipitó hacia este con ambas manos listas para aplastarlo con su forma de martillo.
Dos golpes azotaron la cabeza del Elefante máximo, justo al momento de haberse detenido el ataque de Nue.
Barritó con dolor mientras su inmenso cuerpo se tambaleaba hacia su costado, cayendo y siendo rematado una vez más por Nue con una parálisis efectiva.
Tomeo ya comenzaba a sentirse extrañamente cansado, pero no se detuvo.
Caminó hacia la cabeza de Elefante máximo y juntó ambos martillos en sus manos para formar un enorme bloque que alzó a lo alto, y con fuerza comenzó a martillar la cabeza del shikigami, una y otra vez hasta que finalmente dejó de responder.
El último mazazo emitió un chisporroteo mientras la tinta de sombras estallaba hasta que el Elefante máximo fue purificado con éxito.
-¡Bien hecho!-, Satoru Gojo felicitó pero se interrumpió cuando Tomeo volvería a formar la cabeza del elefante con las manos.
–Elefante máximo-, entonó él y sus reservas de energía maldita se drenaron incluso más que en su primera invocación.
El shikigami se hizo presente con un barritar breve, listo para obedecer las órdenes de Tomeo que no perdió tiempo para formar otra sombra con las manos, esta vez la cabeza de un conejo.
-Estampida de conejos-, pronunció, y su energía maldita burbujeó en una sombra breve de la que salió un conejo albino con la marca de shikigami en su estómago.
La aparición duró menos que un segundo y al instante siguiente Tomeo se vio abrumado por un mar de conejitos albinos que comenzaron a patearlo con sus patitas.
-Ay ay ay me hacen cosquillas-, Tomeo voló una vez más con sus alas aún presentes, pero recogiendo a uno de los conejos en sus manos para observarlo.
–Que tierno-, Tomeo comentó enternecido antes de ver como la avalancha de pelusas comenzaba a tragarse a su Elefante máximo.
-¡Ups!
¡Inúndenlos y electrocútenlos!-, Tomeo ordenó a su Elefante máximo y a su Quimera, que volaba a su lado.
Cuando dio las ordenes, el mar de conejos chocó de lleno contra el mar del agua de Elefante máximo, cuyos disparos no se encontraban presurizados, sin embargo brotaba con enorme abundancia mientras Nue comenzaba a cargar un nuevo ataque, los conejos ya estaban siendo arrastrados por el agua sin dejar ni uno suelto.
Entonces el relámpago purpura cayó sobre ellos, fulminándolos en luz y desintegrándolos en cuestión de segundos.
Cuando el ataque terminó, no había rastros del shikigami, Tomeo no podía sentir nada, ni su presencia ni la clase de distorsión que creyó haber sentido en esa estampida.
Para comprobarlo, volvió a invocarlo, y ahí apareció tras pronunciar “Estampida de conejos”, pero esta vez hubo uno solo, el mismo que estaba marcado en la panza.
Tomeo lo sostuvo entre manos antes de asentir.
-De acuerdo, creo que eso es todo ahora-, suspiró con satisfacción.
Sin contar al Tigre funerario y a Mahoraga, solo quedaban Ciervo redondo y Toro perforante, sin embargo, Tomeo no se sentía cómodo, aunque Ciervo redondo le pareciera un shikigami fácil de purificar.
Y todavía estaba Toro perforante, uno que sin dudas le sonaba mucho más amenazante.
-Invocar dos veces a Elefante máximo me cansó-, Tomeo pensó con gran razón, pues su reserva de energía maldita es directamente proporcional a la cantidad implementada en cada invocación, pues fue por ello que sus shikigamis resultaron tener un tamaño y poder mucho mayores en comparación con los de Megumi Fushiguro.
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