Reencarnando en Jujutsu kaisen con la Mutación pasiva - Capítulo 19
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- Capítulo 19 - 19 Capítulo 18 Técnica maldita inversa
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19: Capítulo 18: Técnica maldita inversa 19: Capítulo 18: Técnica maldita inversa Al día siguiente, Tomeo regresó al mismo bosque donde purificó los primeros 5 shikigami de su lista, teniendo 6 en total.
Hoy, Tomeo llegó al terreno destruido para purificar dos más.
Con la mirada tranquila Tomeo miró el terreno removido, el enorme cráter que dejó Elefante máximo, los arboles aplastados, chamuscados, arrancados o destrozados.
Respiró hondo, inflando los cachetes al exhalar.
Se posicionó con las piernas ligeramente flexionadas y con sus manos formó la cabeza del séptimo shikigami.
-Ciervo redondo-, Tomeo conjuró y las sombras emergieron, pero no con violencia, turbulencia o siquiera con un chapoteo repentino.
Simplemente fluyó hacia adelante para manifestar con total tranquilidad al shikigami.
Aunque la base de su apariencia fuera la de un ciervo macho, la verdad era que distaba mucho de uno convencional.
De astas largas que se extienden como ramas de árbol, posee cuatro ojos, la marca que lo identifica en el cuello.
Su estatura al igual que su cuerpo es inmenso, doblando la altura de un hombre adulto sin problemas, incluso más.
El ciervo permaneció tranquilo, incluso cuando miró a su aspirante a domador, tan solo se quedó quieto, como un ciervo ante los faros como dirían algunos.
Pero entonces una sola hoja se desprendió de su rama, con un sonido tan imperceptible que habría sido eclipsado por el simple pasar del viento.
Pero para Ciervo redondo fue su señal, y en un parpadeo ya estaba huyendo de Tomeo con la velocidad de un F1.
Tomeo parpadeó atónito, miró en la dirección de la huida del shikigami y ahí lo vio saltando entre los árboles, corriendo como si fuera un ciervo real, uno casi de la altura de un autobús.
Parpadeó una vez más, antes de que las venas comenzaran a tronar en su rostro al son de las estruendosas y burlonas carcajadas de Satoru Gojo.
-¡¡¡Vuelve acá imbécil!!!-, Tomeo ladró mientras preparaba sus manos una vez más, ya persiguiéndolo con toda la fuerza de sus piernas, las cuales habían cambiado a las de una gacela.
–Nue-, Tomeo convocó mientras daba un potente salto.
El shikigami apareció con un grito, Tomeo montándolo a lomos.
-¡Persíguelo!-, Tomeo ordenó con irritación, Nue obedeció sus palabras y con un aleteo aceleró, sus alas ya crepitando sin instrucción previa, solo por la mera intención de su amo.
Ciervo redondo continuaba con su carrerilla, irritando aún más a Tomeo en pensamientos.
–Creí que intentaría patearme o aplastarme por lo menos-, una gota de sudor recorrió su nuca cuando pensó eso, pero ya estaba acercándose.
Poco a poco la distancia comenzaba a cerrarse y ya podía sentir el viento alzándose con cada salto del ciervo.
-¡Ahora!-, Tomeo señaló y Nue batió sus alas justo en el momento del siguiente salto del shikigami salvaje.
La electricidad púrpura estalló hacia abajo invadiendo de lleno el cuerpo de Ciervo redondo, que berreó en ese segundo antes de caer al suelo con el cuerpo tieso.
Pero también, mientras caía su cuerpo se rodeaba con volutas de un cálido color blanco.
Tomeo no pudo evitar perder su irritación y mirar con los ojos abiertos.
Era la primera vez que veía la Técnica maldita inversa; tan diferente de la energía maldita convencional y negativa, que se sentía turbia y filosóficamente desagradable.
Esta en cambio era amable, tibia y refrescante incluso a la distancia.
La emisión de esta energía positiva disipó paralizantes residuos del ataque de Nue, Tomeo incluso dudó en acercar a Nue.
–Si la Espada del exterminio puede desaparecer maldiciones, no sería diferente con un Shikigami-, Tomeo suspiró, pero con su cuerpo más acostumbrado no tuvo problemas con sacar sus propias alas y despedir a su Quimera.
La Espada del exterminio, la herramienta maldita que porta el General divino se encuentra imbuida en energía maldita pura y bruta.
Eso significa que cualquier maldición sería acabada con un solo golpe dada sus composiciones, basadas puramente de energía maldita.
Por ello Tomeo concluyó que podría suceder lo mismo con un shikigami, cuya composición es prácticamente la misma obviando las diferencias en el origen.
Sin embargo, su Mutación pasiva no debería representar un problema, Tomeo sabía que, a diferencia de las creaciones de la hechicera milenaria Yorozu, cuyo funcionamiento requería un continuo flujo de energía maldita para entrar en movimiento autónomo; sus modificaciones no tendrían que ser detenidas, ya que no se trata de una alteración que requiriera de abastecimiento, tan solo se necesitaba energía maldita para su impulso y todo lo que quedaba era un organismo diferente pero funcional; independiente de la energía maldita y compuesto efectivamente de carne, hueso, piel, venas, sangre y nervios.
-Allá vamos-, Tomeo aleteó en dirección del Ciervo redondo, que huía de nuevo.
La persecución se alargó, pero Tomeo ya tenía sus puños convertidos en bloques, listos para hacer pasta de ciervo.
Satoru Gojo por otro lado, los seguía a la distancia, su sonrisita persistió hasta que un repentino bostezo lo había interrumpido.
-Uf, esperaba algo más…
ejem…
menos tedioso-, el honrado murmuró mientras observaba a Tomeo llegar finalmente sobre la cabeza de Ciervo redondo, que explotó en sombras liquidas cuando los bloques que tenía por manos le aplanaron el cráneo, ni siquiera las astas resistieron.
Entonces Tomeo descendió y retrajo sus alas y volvió a invocar al shikigami, ahora suyo.
–Ciervo redondo-, pronunció antes de que el susodicho hiciera acto de presencia, igual de sereno que la primera vez.
Pov: Tomeo.
Miré a mi Ciervo redondo, era más grande que un jodido Alce, pero a pesar de ser enorme no se sentía igual que una maldición o los demás shikigami, pude sentirlo cuando usó la Técnica maldita inversa.
La energía maldita normal se siente mal, pero uno se acostumbra, pero, esto era todo lo contrario.
Y como si el ciervo supiera mi intención caminó hacia mí e inclinó su cabeza.
–Ohhhh como en Cómo entrenar a tu dragón-, no pude evitar decir emocionado y levantar mi mano.
Ciervo redondo incluso cerró los ojos como Chimuelo y se inclinó más para permitirme palmearlo.
Es suave y lizo, me encanta.
Y como si no pudiera ser mejor comenzó a brillar otra vez con ese magnífico color blanco.
La técnica maldita inversa se siente increíble, casi puedo decir que es adictivo.
–Tengo que encontrar la forma de combinarlo con otros shikigamis-, concluí.
-Solo un usuario de la Técnica de las diez sombras puede acceder a la energía positiva con esta facilidad a menos que sean como Shoko Ieiri, incluso Satoru Gojo tuvo que estar al filo de la muerte para conseguirlo.
Pero el cómo no lo sé todavía, después de purificar al Toro perforante pasaré mi tiempo intentándolo-, pensé, aunque según recordaba, en mi vida pasada Gege Akutami había dicho que había una serie tortuosamente larga de reglas que debían seguirse para hacerlo sin destruir los shikigamis para que hereden las habilidades.
-De acuerdo, puedes irte-, le dije al Ciervo redondo y este simplemente se disolvió en sombras.
¿Será que la Técnica maldita inversa es como la cocaína?, en fin, ya me quiero ir a casa así que terminaré con esto.
Inclinándome un poco respiré hondo, esta vez sí tendría que pelear y siendo honesto no creo que sea buena idea pelear con golpes.
Tampoco como vencí a Nue, nada con lo que tenga que golpearlo de frente.
Ya tenía una idea en mente pero es una idea bastante estúpida.
Pero luego recuerdo lo que Toro perforante podía hacer con solo correr unos cuantos metros y se lo vuelvo a considerar.
Se supone que esto era una prueba para mí mismo y aun así ya he usado los shikigami un par de veces jeje.
En fin, con ese pensamiento di unos cuantos saltos y giré mi cuello para relajarme, lo que estaba a punto de hacer solo lo habría hecho Mahito y lo intenté una vez, y debo decir que si la mierda tuviera vida propia definitivamente así es como se sentirían.
–Bien, aquí vamos-, aplaudí y con las manos ya juntas formé la cabeza del toro.
-Toro perforante-, dije y en ese momento las sombras se extendieron desde mis pies y cuando estuvieron a cierta distancia se levantaron, ahí vi a Toro perforante aparecer, tan grande como un maldito camión.
Su pelaje era muy oscuro, casi negro, solo su hocico era blanco y en su frente estaba marcado como el resto de shikigamis.
Además sus cuernos y colmillos parecían estar hechos de cuarzo, quebrados como piedra volcánica y no lizos como los toros reales.
-Uh-, volví a cuestionarme mi propio plan, pero ya me estaba mirando, bufando y raspando el suelo como un toro de lidia.
-A la mierda-, me resigné en cuanto vi eso y me incliné con aire retador.
-¡Ven aquí cabrón!-, grité y casi se me encojé el estómago cuando comenzó a correr hacia mí, podía sentir el aire siendo empujado por este.
–Uuuuuaaaah-, entonces grité a todo pulmón antes de correr hacia adelante también.
Y cuando estuve a la distancia que quería me arrojé hacia adelante, usando Mutación pasiva para ablandar mi cuerpo.
Lo ablandé lo mejor que pude, no como la goma o el hule, sino hasta volverme viscoso, como la maldita diarrea.
Si fuera un pedazo de mierda literal, estoy seguro de que así se sentiría.
Vi como Toro perforante ya tenía los cuernos listos para sacarme los intestinos pero pasé por debajo.
En consecuencia…
me pisó.
El color fue horripilante, pero ya estaba modificándome otra vez, una transfiguración explosiva, desde mi espalda aguada me convertí en otra bola de púas y sentí como todo mi yo penetraba en el cuerpo de Toro perforante hasta convertirlo en queso suizo.
-Bien-, murmuré como si no me doliera como el infierno, pero a diferencia de antes, cuando por golpearme un brazo ya no podía moverlo por el dolor ahora podía tolerarlo cual dogo.
No sé si ya es costumbre pero estaré eternamente agradecido con Yuji Itadori por haber nacido.
-Eso fue más fácil de lo que pensé, ¿realmente había tanta información de los Zenin?-, escuché a Gojo preguntarme mientras dejaba de ser un mojón y volvía a mi forma normal.
–Algo así-, solo dije y Gojo se echó a reír.
–Esos idiotas jajajá…
pero esa es la desventaja de las técnicas heredadas, todo el mundo sabe cómo funcionan-, explicó como si eso no fuera una desventaja, no para él claro.
-Bueno ya vámonos-, dije y comencé a caminar de regreso al camino.
-¿Eh?
¿No purificarás al Tigre funerario?-, lo oí preguntar.
–No, no sé qué habilidades tiene y ni siquiera he entrenado ni un poco con los shikigami que ya tengo.
Mejor entrenaré y practicaré un poco antes de intentarlo-, respondí.
-Muy listo, pero también cobarde.
Lo hiciste bastante bien con Quimera para ser tu primera vez usándolo; debes tener más confianza en tu propio talento-, cualquiera podría confundir las palabras de Gojo con elogios, pero su tono burlón y estúpido no me hacía sentir para nada alagado.
–Como sea, necesito practicar con lo que conseguí-, solo dije, primero quiero intentarlo todo y también…
quiero ver a alguien.
Time skip.
Juzo Kumiya es un usuario maldito especializado en crear herramientas malditas con restos humanos.
Aunque no lo hayan dicho explícitamente en el manga, es obvio que en eso consiste su técnica maldita; incluso pudo crear una herramienta maldita de grado especial, Hueso de dragón, sin sacrificar su vida a cambio con un voto vinculante como harían Mai y Yorozu más adelante.
Quiero asimilar su técnica antes del Infinito.
Durante el Incidente de Shibuya, Mahito podía convertir partes de su cuerpo en armas, no solo armas blancas, también armas de fuego; algo que pronto dominaré, solo necesito planos y puede que Kumiya los tenga también.
Pero mi teoría es que si combino su técnica con la mía podré crear y descomponer herramientas malditas en mi propio cuerpo, o más bien…
podría convertirme a mí mismo en una.
Localicé a Juzo hace tiempo, pero no hice nada con él porque aún no sabía cómo crear objetos malditos.
Ahora que lo tengo todo para lograrlo es hora de conocerlo.
Él vive en un edificio departamental en ruinas que luce abandonado, pero está cercado y marcado como propiedad privada así que es ilegal entrar sin permiso.
Sé que las herramientas malditas de buen grado pueden venderse a un precio asquerosamente alto.
Comprar un edificio a punto de caerse no debería ser difícil.
Y su taller debe estar en el sótano.
Ya me encuentro saltando la serca, con Rika a mi lado, y justo al hacerlo sentí mi cuerpo atravesando una barrera.
-Debe haberse dado cuenta, Rika-Chan, ve por él, tráelo intacto-, dije rápidamente y Rika voló como cohete hacia el interior.
Atravesó las puertas destartaladas como si fueran de papel y comenzó a arrasar con todo ahí dentro.
-¡Busca el sótano!-, grité mientras entraba, si dejo que suba tal vez termine demoliendo el edificio.
Escuché a Rika avanzar por toda la planta baja, las paredes volando en pedazos, muebles y vidrio cayendo al suelo hasta que se detuvo de pronto.
-¡Aaaaaaaquí estaaaaaa!-, Rika chilló emocionada así que corrí en su dirección, ahí la vi señalando una puerta que dirigía a escaleras abajo.
-Gracias Rika-Chan-, agradecí a Rika antes de comenzar a bajar con ella detrás de mí.
Pero cuanto más bajaba, comenzaba a oler cada vez más a algo pudriéndose.
–Ufff, no me digas que llegamos mientras trabajaba-, murmuré antes de llegar al final, y sí, este es su taller, las paredes llenas de ganchos y objetos dignos del maldito Ed Gein.
El resto, las estanterías y repisas no son diferentes pero al menos se nota que son herramientas malditas, al fin encuentro algo para que Rika guarde.
Cielos…
hay un maldito perchero hecho de vertebras y lo que es peor, en una mesa hay una mujer abierta desde el vientre al cuello.
Es horrible, y por su rostro, debe haber pasado sus últimos momentos en un infierno.
Pero no hay rastro de Juzo.
-¿Puedes buscarlo por favor Rika-Chan?-, pregunté con voz tensa, creo que ahora haré esto personal.
-¡Sí!-, Rika canturreó.
–Pero no destruyas nada, mejor guárdalo-, dije rápidamente, ya podía verla a punto de despegar otra vez.
–Sí…-, susurró tiernamente antes de comenzar a revolotear por todo el taller, absorbiendo las herramientas malditas en algo parecido a su sombra, no sé cómo describirlo, pero es como una burbuja negra que puede expulsar de sus manos y absorbe cosas y personas con eso.
“Crack” Un crujido me hizo mirar hacia las escaleras y entonces ahí lo vi, alto, calvo y moreno.
Parecía estar yéndose de puntillas y se giró lentamente cuando al parecer sintió mi mirada, y la de Rika.
Se giró lenta y robóticamente, su rostro estaba oculto con maquillaje negro, vestía con un overol con estampado de huesitos que debo decir que se ve ridículo para toda la mierda que hace aquí.
No dijo nada, solo me miró como si fuera el diablo mientras abrazaba algo envuelto en vendas que creo que ya sé que es.
Hasta que Rika reaccionó y se abalanzó contra él, atrapándolo quizás demasiado fuerte, porque comenzó a chillar como un cerdo, igual a todos los demás.
-Aaaaarg ¡Sueltame!-, Juzo suplicó mientras Rika lo agitaba frente a mí como si fuera un muñeco.
–Aquí está aquí está aquí está Tomeo-Kun-, Rika habló esperando a que la elogie, que come que adivina.
No dije nada, ignoré a Juzo y agradecí a Rika mientras caminaba hacia lo que el calvo dejó caer.
Lo tomé y comencé a desenvolverlo con rapidez.
-¡No!
¡Espera!
¡Esa es mi obra maestra de toda la vida!-, escuché a Juzo llorar detrás de mí, solo confirmando lo que ya suponía.
Seguí retirando las vendas, dejando que Juzo llore todo lo que quiera y cuando terminé de desenvolverlo lo vi, una espada con la hoja gruesa, con un solo lado con filo mientras que del otro hay 3 propulsores que se unen al mango que parece bastante mecánico y cubierto con tela y cinta, se nota que Juzo prioriza la funcionalidad a la estética, eso me agrada.
Este es Hueso de dragón; herramienta de grado especial que puede acumular energía cinética y maldita por igual para después expulsarla a voluntad del usuario usando esos tres propulsores.
Asentí satisfecho, solo Hueso de dragón habría sido un premio más que increíble, pero Rika ya vació todo este almacén de herramientas, y también tengo a su forjador.
Me levanté de mi lugar y regresé con el mencionado, mirándolo con una sonrisa tranquila que por alguna razón solo hizo que Juzo trague fuerte.
-Bien, Kumiya Juzo ¿Verdad?
Solo podemos hacer esto de dos maneras: puedes cooperar conmigo y hacer todo lo que te diga o Rika-Chan aquí puede devorarte miembro por miembro hasta que cooperes conmigo-, hablé con claridad, Rika sonrió más ampliamente cuando dije que comería las extremidades del cabeza de mazapán.
-Je, pero si me desmiembras no podré trabajar, es para eso que me buscas ¿no?-, Juzo respondió, sonrió con suficiencia, como si tuviera la oportunidad de jugar.
Sonreí de vuelta y le di un asentimiento a Rika, ella no perdió tiempo y le comió el brazo derecho directo del hombro.
–Aaaaaaaarg-, Juzo rugió de dolor, pero le devolvería el brazo usando Mutación pasiva, hacerlo no es curarlo en realidad, solo devuelvo su cuerpo a la normalidad basándome en la forma de su alma, así es como funciona.
Juzo siguió gritando por unos segundos más antes de darse cuenta de lo que hice, y el horror finalmente apareció en su rostro, si, ese terror que me encanta ver en los rostros de aquellos que hacen mierda como esa, se creen invencibles, intocables, aprovechándose de un hombre que solo quiere curar a su hijo.
-Ahora que entendiste tu situación, creo que podemos negociar a mi favor-, murmuré, y Juzo asintió como un pájaro carpintero.
-¡Perfecto!
Ahora quiero que hagas un voto vinculante que te obligue a decir todos y cada uno de los detalles de tu técnica maldita.
Algo como, Rika te soltará si dices toda la verdad ¿de acuerdo?-, pregunté y extendí mi mano para estrecharla.
Como aclaré que es un voto vinculante él debe aceptarlo como tal en voz alta.
No tengo de que preocuparme, al final solo dije que Rika lo soltaría, eso no le impide aplastarlo, golpearlo y demás; sea como sea, Juzo Kumiya no verá la luz del sol otra vez.
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