Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Reencarnando en Jujutsu kaisen con la Mutación pasiva - Capítulo 2

  1. Inicio
  2. Reencarnando en Jujutsu kaisen con la Mutación pasiva
  3. Capítulo 2 - 2 Capítulo 1 Ictiosis arlequín
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

2: Capítulo 1: Ictiosis arlequín 2: Capítulo 1: Ictiosis arlequín Pov: Normal.

¿Alguna vez te has preguntado cómo es estar dentro del vientre de tu madre?

Estar consciente desde la concepción; hasta el momento de ser bienvenido al mundo.

La respuesta más acertada sería: Nada.

Al menos en un inicio, puesto que el primer sentido, el sentido del tacto, no se desarrolla si no es hasta el tercer mes del desarrollo embrionario, por lo que, de estar consciente durante todo el proceso, los primeros 3 meses de vida estarían llenos de oscuridad y vacío.

Y eso mismo fue lo que experimentó este joven reencarnado, cuya concepción estuvo marcada literalmente, muy profundo en su alma, aquel ser que lo condenó a ese destino había comenzado su experimento solo con ese pequeño movimiento; no podría hacer nada más por el mortal, pero era paciente y eterno, 6 años de espera eran poco en comparación.

Ahora, uno debería hacerse una pregunta más, ¿Qué es lo que harías en una situación así?

la realidad es que nadie podía dar una respuesta correcta a esa pregunta, sin embargo lo que el joven Johan Núñez experimentó en un inicio fue: Miedo, confusión, tristeza, arrepentimiento y finalmente calma.

No era que haya pasado por la típica crisis existencial por la que muchos protagonistas de los fanfics que leyó o escuchó han pasado, no, simplemente pensó que esto era una pesadilla, una que subconscientemente le estaba dando advertencias sobre cómo estaba llevando a cabo su vida a favor de olvidar la tétrica figura de aquel ser en un inicio.

Eso, o en el peor de los casos el accidente si había ocurrido y ahora estaba en coma, si es que la extraña sensación de flotar en la nada le decía algo, pero eso también fue su argumento para concluir que estaba soñando y fue de ese modo que, en lugar de enloquecer, tan solo se dejó llevar por la situación; tomó las cosas de mejor manera y solo esperaba a que su alrededor cambie para dejar de mirar negro todo el tiempo.

Excepto que, sin saberlo, apenas era un cigoto; así que en realidad no estaba viendo negro, no podía ver nada en lo absoluto, y esa sensación de flote que había aceptado era simplemente no sentir nada, estaba totalmente insensibilizado, pues apenas tenía la gracia de una célula en sus primeros minutos de vida.

Pero ante esa situación, Johan no se había sentido mal, tan solo se dejó llevar, y esa relajación, había llegado sin saberlo a un estado de percepción que aun para él seguía siendo inconcebible, puesto que no tenía la intención de llegar a ese estado en primer lugar, pero aun así, todo el tiempo que le siguió y el hecho de ser consciente de sí mismo aun en esa situación, le permitió reemplazar cualquier sensación a favor de dominar por mera naturaleza el arte de la meditación; y en lugar de sentir con un cuerpo que no poseía más, comenzó a sentir con el alma.

Claro, se recalca que Johan no tenía ni idea de lo que estaba pasando, para él todo era simplemente un sueño extraño en el que todo lo que podía hacer era pensar sobre su vida, solo el ser que lo reencarnó, que continuaba vigilándolo desde la comodidad de su iglesia supo lo que estaba pasando, sabiendo que dentro de poco se daría cuenta de la verdad y ahí su crisis existencial comenzaría, todo su mundo se caerá a pedazos y…

sobre todo, su vida se convertirá en un constante sufrimiento.

Poca y ninguna idea tenía el pobre Johan de lo que le esperaba, en cambio estaba ocupado descubriéndose a sí mismo.

Su periodo de reflexión al menos los primeros tres meses podrían dividirse en 3 partes, siendo la primera la más oscura y confusa.

Fue el periodo en donde concluyó que lo que estaba experimentando era un sueño, no por raciocinio necesariamente, sino por esperanza, pues en su mente ese era el escenario más ideal, sin embargo, al cabo del mes, en el que estuvo envuelto en una hondonada de reflexiones y constantes conversaciones internas, llegó a una nueva hipótesis; postulándose a sí mismo que en realidad si se encontraba en coma, en algún hospital.

No sabía cuánto tiempo había estado así, pero si sentía que había sido mucho tiempo, demasiado para un sueño y por ello terminó descartando esa noción.

Así comenzó el segundo mes, donde su nivel de percepción extrasensorial comenzaba a desarrollarse sin saberlo.

Johan solo pensó que se estaba volviendo loco, empezando a hablar consigo mismo; en cierto modo así era en realidad, pero el hecho era mucho más complejo que eso.

Fingir hablar con alguien, es decir usar tu tono normal y luego usar otro tono para pretender que hay alguien más, ya sea física o mentalmente no es igual a literalmente dirigir palabras a ti mismo.

Johan no lo sabía, pero comenzó a explorar cada faceta de su alma, cada rincón, por muy oscuro o luminoso que fuera.

Así comenzó el tercer mes, en el que Johan repasó cada aspecto de sí mismo como ser humano, sus mejores y peores características; sus buenos y malos recuerdos; y sus preferencias y miedos.

Los repasó y los aceptó como suyos.

El resultado final de esto, en un 99%, fue hacerse consciente de su propia alma, sin embargo, no pudo hacerse completamente consciente, incluso con los otros 6 meses posteriores, pues el paso final que se necesitaba para entender por completo lo que había logrado era el empujón de su segundo nacimiento y la conciencia de su nuevo yo.

Ese periodo de 6 meses fue como un preámbulo lleno de una tensión que Johan no comprendió hasta que el momento finalmente había llegado.

Pues fue en ese periodo de su desarrollo que sus sentidos finalmente comenzaban a volver; comenzando con el tacto, lo que le permitió volver a sentir con su cuerpo tan diminuto, sin embargo, no fue nada lindo.

Se sentía repentinamente dolorido y débil, era difícil de describir especialmente porque ya se había acostumbrado a la no sensación en su cuerpo.

Sin embargo esa sensación jamás se había ido, esa fragilidad recién descubierta lo hizo volver a teorizar acerca de su situación, pudiendo ser que en su estado comatoso su cuerpo comenzó a resentir las consecuencias.

No era que haya visto algún documental o haya investigado al respecto, pero le parecía obvio que su cuerpo termine por lo menos entumecido.

-Debería de llevar semanas así como mínimo-, él pensó en ese momento, viéndolo como algo normal, así que se resignó a sentirse así.

Poco sabía él, que en realidad la verdad sería aún más traumática de lo que podría llegar a creer, pues no se encontraba en coma, ni mucho menos estaba soñando.

Estaba dentro de un útero, el útero de su segunda madre, y en todo ese tiempo había estado desarrollándose, experimentando todas las etapas del desarrollo embrionario, pero se había desarrollado mal.

Y tampoco tenía ni la más remota idea de lo que estaba pasando fuera de la barriga de su segunda madre.

Quien anteriormente fue Johan Núñez se había convertido en alguien más, alejado cósmicamente de su antigua familia, ahora sería el hijo de una pareja japonesa de buen patrimonio, para su colosal suerte, pese a que la pareja no destaque ni tampoco sea influyente en la sociedad.

Tan solo eran inteligentes a la hora de conseguir y administrar dinero, lo que rápidamente les había asegurado una vida exuberante para el día de su jubilación, vivirían el resto de sus ancianas vidas en su cómoda casa que tanto sudor les había costado y la convertirían en la tumba más cómoda posible mientras sus futuros hijos dejaban el nido y vivían sus vidas con normalidad…

o al menos ese fue el plan inicial de la familia Tomoyose.

Tomoyose Masaru era un hombre inteligente y exitoso, pero también modesto y humilde, no tan ambicioso como se esperaría de alguien con sus talentos, de cabello negro corto, con ojos de color marrón claro que reflejaban la energía que lo caracteriza, de buena altura para el estándar japonés, también exhibía una condición bastante saludable, ideal para su edad de 30 años.

Por otro lado, Tomoyose Hiroko había tomado el apellido de su esposo después de casarse teniendo 29 y 24 años respectivamente.

Es una mujer de baja estatura, con cuerpo delgado y cabello castaño a juego con sus ojos que reflejan ternura y bondad maternal.

Siempre generosa y justa con los demás, era una mujer que tenía la amistad de sus vecinos en cuestión de días después de haberse mudado con su esposo, esto teniendo ya 2 meses de embarazo.

Se suponía que todo debió ir como viento en popa, pero pronto las cosas empezaron a cambiar, cuanto más tiempo pasaba, más difícil era el embarazo de Hiroko, y las visitas al hospital se hacían cada vez más frecuentes, puesto que se había descubierto que el bebé que estaba por dar a luz padecería de una enfermedad fatal.

Los doctores fueron claros al decir que la posibilidad de que su niño sobreviviera más de una semana después de nacer era básicamente del 0% y no había nada que se pudiera hacer, lo que provocó que el mundo de Hiroko se viniera abajo por completo.

Su sueño siempre había sido concebir un hijo, era su última aspiración, habiendo conseguido todo lo que alguna vez pudo desear; una buena casa propia con todas las comodidades básicas y más, un compañero de vida ideal, un futuro tranquilo, y ahora solo le quedaba tener alguien más con quien compartir esa felicidad, y no soportaba la idea de perder un solo hijo suyo.

Su esposo no era muy diferente, su corazón se estrujaba de dolor con tan solo ver a su siempre alegre esposa tan destruida y sin esperanzas.

Fue así como los peores años de sus vidas darían inicio, partiendo con los meses del embarazo, donde la pareja puso a prueba su fe y esperanza en que todo saldría bien.

Su atención y propósito de vida se había convertido en el monitoreo del bebé, todos sus negocios y trabajo eran solo el medio para ese fin, Masaru y Hiroko dedicaron cuerpo, mente y espíritu en el niño, al cual, una vez confirmado su sexo, le dieron el nombre de Tomoyose Tomeo.

Fueron meses llenos de tensión, y contrario a lo que Hiroko tenía pensado, decidió que finalmente tendría un parto por cesaría en el tan esperado y temido día para la seguridad del niño.

Y así, durante un 31 de octubre del año 2005, nació Tomeo Tomoyose, pasando a la historia como el primer caso confirmado de Ictiosis arlequín en Japón, un evento históricamente trágico en la industria de la medicina.

La Ictiosis arlequín es una enfermedad genérica que afecta la piel con síntomas que van desde la piel engrosada, escamada y enrojecida la cual es cubierta por escamas grandes gruesas y estiradas, del mismo modo que en las divisiones de estas se pueden presentar fisuras profundas e irregulares; labios y parpados invertidos hasta hipoplasia de huesos nasales, pabellones auriculares y dedos.

Esta es la variación más brutal de la Ictiosis congénita y afecta a 1 de cada 300,000 niños en el mundo.

Cuando los doctores finalmente extrajeron a Tomeo del vientre de su madre, todo lo que pudieron hacer fue llorar en silencio por el terrible destino de la familia Tomoyose.

La condición de Tomeo resultó precaria evidentemente mientras sus llantos ahogados y debilitadamente angustiosos generaban una atmosfera fúnebre en la sala de partos, todos sabían eso pero era el propio Johan, ahora Tomeo, quien sentía el verdadero infierno.

Fue una colosal suerte entre demasiadas comillas nuevamente el haber nacido mediante cesaría, pues fue así como se ahorró una muerte dolorosa, pero a cambio de una vida llena de suplicio.

No hubo tiempo para que Masaru viera a su hijo, todo lo que pudo hacer fue preocuparse al ver las miradas atónitas de los doctores antes de verlos prácticamente correr fuera de la sala de operación.

-¿Qué está pasando?-, preguntó Masaru a quien quiera que pudiera responderle antes de que una enfermera se le acercase.

–Sr.

Tomoyose debe acompañar a los doctores-, la enfermera trató de mantener la compostura, pero todavía fue traicionada por su tono al empañar sus palabras con angustia y genuina empatía.

Masaru hizo caso, no sin antes darle una última mirada a su esposa, quien continuaba sedada en la camilla, sin saber del caos que aconteció.

Masaru entonces se dispuso a ir hacia donde le habían indicado, pero aun llegando no le permitieron ver a su hijo durante horas, pues se encontraba siendo intervenido.

Y cuando finalmente se le permitió conocerlo, la vista que Masaru recibió fue suficiente para destruirlo.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, enrojecidos, mientras que su mano derecha se dirigió a su boca para ocultar su doloroso sollozo.

Frente a él, dentro de una incubadora húmeda se encontraba su hijo, piel cuarteada y seca como un insecto tratando de cambiar de piel, ojos rojos e hinchados llenos de sangre a punto de reventar y la boca carecía de expresión, tan solo un circulo igualmente ensangrentado estaba allí.

Sus manos y piernas carecían de uñas, dejando solo costras que recién comenzaban a formarse y su cuerpo estaba inyectado y entubado con suero y oxígeno.

Masaru cerró los ojos con fuerza, apretó los puños con todavía más fuerza y con el pecho ardiendo se tragó su angustia, su mirada se volvió dura y decidida, sabía que su hijo había nacido cargando una cruz tan pesada que seguro lo aplastaría dentro de un lapso de 7 días, pero se prometió…

no…

se juró que no cejaría hasta garantizar que su amado Tomeo viva.

Pero por otro lado, era el propio Tomeo quien ya estaba resintiendo todo el castigo, desde su primer respiro, que le quemó sus débiles pulmones nuevos y sin estrenar; obligándolo a llorar para todos los presentes mientras que por dentro fue tomado completamente desprevenido, asustado y agonizando.

Pidió ayuda a cualquier dios que lo escuchara para que lo sacara de esa repentina miseria.

Pero pronto se dio cuenta que ni siquiera podía llorar bien para suplicarle a nadie, su cuerpo simplemente se sentía demasiado adolorido y demasiado débil como para rogar por ayuda y tan solo respirar era una tarea ardua y todo lo que recibía a cambio era más dolor, solo su boca permanentemente abierta en un círculo rojo era el único signo de su sufrimiento.

Tomeo fue ahogado física y mentalmente, su cuerpo rápidamente adormecido y sofocado, que en lugar de sentirse como una forma de ahorcamiento se sintió como una forma de alivio, el fuego que lo carcomía por dentro se fue, esa sensación sofocante también se fue, todo lo que había era una irritante frescura por el aire que era forzado hacia su interior; ese era el respirador al que conectaron su nariz subdesarrollada y la cálida incubadora en la que lo metieron.

Estaba fulminado, en un momento simplemente se encontraba tranquilo, flotando cómodamente en la placenta de su madre mientras seguía entre felices y profundas contemplaciones, y al otro, pareció como si lo hubieran arrojado a un cazo con agua hirviendo.

Así comenzarían sus siguientes 6 años de infierno que, sin saberlo, fueron puestos con toda la intención por aquel ser que lo llevó a esa situación, dentro del cálculo de causa y efecto, el experimento comenzaría su siguiente fase una vez Tomeo alcance la edad suficiente y las circunstancias lo lleven a tomar su alma y las almas de los entes con sus propias manos.

Esta mirada persistente de aquel ser que lo reencarnó jamás lo dejaría desde el momento que Johan llamó su atención, para su suerte o su desgracia, ahora estaba bajo la supervisión de un dios oscuro.

Y todos los buenos y malos momentos se los deberá a él.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo