Reencarnando en Jujutsu kaisen con la Mutación pasiva - Capítulo 23
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23: Capítulo 22: Principio de intercambio 23: Capítulo 22: Principio de intercambio -Déjenme presentarme como soy en realidad, me llamo Tomoyose Tomeo.
Tomé prestada la identidad de Megumi-Kun aquí para infiltrarme en el Clan Zenin y robarles sus registros de las Diez sombras-, Tomeo hablaría, impactando de sobremanera a los tres pequeños Zenin presentes mientras tanto Tomeo y Satoru hinchaban el pecho de orgullo.
-Sí, esa bola de tarados jamás sabrá que estuvo ahí.
Por cierto ¿Has pensado en hacer audiciones?
Puedo hacer algunas llamadas, realmente te luciste-, Satoru dijo medio en broma medio en serio, era un elogio real por semejante proeza, dejar en vergüenza al Clan Zenin de esa manera y salir más inmaculado que solo impune es motivo más que suficiente para ponerse engreído.
-Ja, no, es muy cansado y no lo quiero volver a hacer-, Tomeo respondió, viendo como Megumi lo miraba como si este hubiese asesinado a su perro; la verdad es que se sentía un poco violado.
–Sí, creo que eres malo haciéndolo-, Megumi completaría, visiblemente molesto.
No dijo que pudieron haberle pedido ayuda, porque la realidad es que los habría rechazado inmediatamente, pero aun así se le encogía el estómago nada más recordar a Tomeo vistiendo su propia piel; lo hacía sentir como si ya no le perteneciera del todo.
-Entonces…
tú eres el verdadero-, Maki preguntaría, señalando a Megumi en cuestión, quien asentiría con cara plana, justo la misma expresión que Tomeo había tenido mientras estaba disfrazado.
-Realmente lo hizo igual-, pensaron las gemelas, temiendo que decirlo en voz alta resultara incómodo.
Estaba más que claro que el verdadero Megumi Fushiguro no estaba enterado en lo absoluto de lo que Tomeo hizo pero tampoco es que estuvieran protestando, de hecho, el primer resquicio de una chispa rebelde comenzaba a asomarse en la comisura de sus labios.
Sin embargo, antes que otra cosa, la sospecha surgió.
Podrán ser jóvenes, pero no eran tontas y entendían el destino al que se habrían sometido de haber permanecido en el siempre opresivo clan que les dio la vida, pero este era un desconocido que simplemente se las llevó bajo el favor de personas extremadamente poderosas, como Satoru Gojo ni más ni menos, quien permanecía a sus espaldas observando divertido la interacción.
Maki miró a su hermana, y la encontró sonriendo tímidamente, lo cual le provocó preocupación.
Sin embargo era ella quien tomó el papel de protectora a pesar de ser la menor entre las dos; pero ella era fuerte, siempre recibiendo las palizas por ella.
Esa costumbre hizo que diera un paso al frente con su rostro repentinamente serio.
-¿Por qué nos ayudaste entonces?-, Maki preguntaría, su tono mordaz provocaría escalofríos en la espalda de Tomeo ante el reconocimiento, mientras Rika gruñía desde su sombra, bastante molesta por lo desagradecida que parecía ser la peliverde.
-Sabía que no me agradaba esa zorrita-, Rika siseó para sí misma, pero se contuvo, sabiendo que Tomeo se molestaría; así que esperaría al primer error de Maki para ponerla en su lugar.
-Es verdad, las ayudé porque creo que podemos ayudarnos entre nosotros-, Tomeo respondió con una sonrisa emocionada, lo cual alteró a Maki, realmente le avergonzaba pero ya no sabía que esperar de las personas de fuera de su clan, era como un mundo diferente que había decidido afrontar con la cabeza en alto; como una oportunidad, pero ahora finalmente comenzaba a marearse, contrario a la dócil Mai, que miraba a Tomeo con curiosidad.
-Ya sé que se vio mal lo que dije allá pero no se preocupen, no quiero hacerles daño-, Tomeo notó la guardia alta de Maki así que decidió aclarar.
-Vaya, tenemos visitantes-, una nueva voz se añadió, de alguna manera aliviando un poco el ambiente con su voz ligera y deliciosa al oído, como un bombón.
-Oh es verdad, ella es Tsumiki-Chan, es hermana de Megumi-Kun-, Tomeo presentaría a la joven, mayor que los 4 niños presentes, que se acercaba con una sonrisa dulce.
-Oouuh, que adorables, ¿Cómo se llaman?-, Tsumiki preguntaría inclinándose hacia adelante, su voz sonaba con una calidez cercana a la maternidad, hipnótica y desconocida para las gemelas pues les evocaba un recuerdo demasiado lejano de escasa tranquilidad.
-Maki, solo Maki-, respondería la susodicha antes de que Mai sonriera de vuelta, empezando a sentirse realmente cómoda.
-Mai, también solo Mai-, diría ella, estaba segura que Tsumiki le agrada.
-Ujum, que tiernas-, Tsumiki arrullaría antes de que Satoru decidiera arruinarlo.
-Ellas vivirán con ustedes a partir de ahora-, el Honrado soltaría y la sonrisa de Tsumiki se tensaría al instante.
-¿En serio?-, preguntaría con su nerviosismo forzado a enmascararse.
-¡Fue idea mía!
A cambio Rika y yo te ayudaremos en todos los quehaceres desde hoy-, Tomeo declararía rápidamente, sabiendo que solo estaba poniendo más bocas que alimentar en la casa por lo que lo justo es que le ayudara a mantener la casa en orden.
-Bueno cuando lo pones así…-, Tsumiki reconsideró mientras Tomeo aplaudía y Megumi se ponía celoso.
-Ahora déjenme presentarles a Rika, por favor no tengan miedo-, Tomeo diría con una sonrisa algo tensa mientras su sombra se expandía en una turbia negrura de las cuales emergerían dos brazos enormes, blancos como el mármol que finalizaban en garras huesudas y negras que abrazaron a Tomeo posesivamente.
No había duda, pero las gemelas terminaron de confirmar que Rika era de hecho una maldición cuando dejó ver su horripilante cara, sonriendo retadoramente con nada más que dientes agudos.
-Ella es Rika-Chan-, Tomeo hablaría antes de ser interrumpido.
-¡La novia de Tomeo-Kun!-, el espíritu vengativo declararía para marcar su territorio, haciendo que las caras pálidas de las gemelas se tornaran aún más pálidas.
-¿Novia?-, Maki preguntó sin pensarlo, toda la situación había perdido sentido hace mucho tiempo y ni siquiera se concentró en el hecho de que Tomeo no intentaría nada raro, solo podía ver al enorme monstruo que se cernía sobre ella y su hermana, que había perdido el conocimiento de pie durante unos segundos antes de que el vértigo la despertara, haciéndola tropezar.
-También las traje porque Rika necesita convivir con chicas de su edad así que…-, Tomeo estaba diciendo pero Maki interrumpiría una vez más.
-¿Amigas?-, pregunta, nuevamente sin pensarlo y sin dejar de mirar a Rika a través de sus gafas.
-Nos conocemos desde siempre…
es una larga historia.
Ella murió pero no se fue; es un Espíritu vengativo-, Tomeo solo dijo, decidiendo que explicar su historia de vida sería demasiado invasivo por el momento.
Pero ahora veía que tal vez presentó a Rika demasiado pronto, porque cualquier noción de confianza que se hubiera percibido ya no existía.
-No se preocupen por ella niñas, es bastante estable y obedece al pequeño Tomeo; prometo que nunca les hará daño-, Satoru habló, aunque gran parte de esas palabras cayeron en oídos sordos para Mai, que no solo sentía aversión por las maldiciones, sino que tenía una autentica fobia.
-¿Por qué no nos sentamos y dejamos que Tomeo les cuente todo?
Yo también tengo mucha curiosidad por saber por qué decidió traerlas-, el Honrado propuso asertivamente, aprovechando para colocarse como un pilar de confianza, después de todo las acciones de Tomeo podrían beneficiar sus propios objetivos.
Ante eso, todos estuvieron de acuerdo salvo Rika, que regresó a la sombra de Tomeo mientras se despedía de las gemelas con un ademán de mano, desde su perspectiva siendo ácidamente amable pero desde el punto de vista de las gemelas no dejaba de ser atemorizante.
Time skip.
Pov: Tomeo.
-Déjame ver si entendí…
ella…
te cuidó desde bebé porque eras frágil como el cristal, sus familias murieron y también ella, se convirtió en una maldición para seguir cuidándote y viviste así solo por años-, Maki recapituló, todos estaban en la sala, con las gemelas mirando de frente a Tomeo en sofás opuestos.
-Hasta que Gojo-Sensei me encontró peleando con una maldición de grado especial, sí, y después me mudé aquí-, Tomeo asintió y completó el resto.
-Copiaste su técnica maldita con la tuya y por eso decidiste disfrazarte de él para entrar en el Clan Zenin-, Maki volvió a recapitular mientras señalaba a Megumi, cerciorándose de haber escuchado bien, sonriendo de lado al ver a Tomeo asentir orgulloso.
-Genial-, Maki admitió junto al asentimiento de Mai, que estaba en total acuerdo.
–Y ya dinos de una vez, ¿Por qué nos llevaste?-, Maki pregunta.
Ante esto Tomeo pensó por un momento sus palabras, antes de mirarlas con una seriedad que sería impropia de su cuerpo a ojos de todos a excepción de los de Satoru, pues le recordaba a él mismo a esa edad.
-No soy tonto, sé que intentaban hacer allá y sentí pena por ustedes, tu ojo con maquillaje y todo eso, pero, también lo hice por curiosidad.
Otra habilidad que me da mi técnica es poder analizar las técnicas de otras personas y creo que ustedes tienen mucho potencial-, Tomeo respondió con palabras que no sabía que calarían profundo en las gemelas no solo ahora, sino también a futuro.
Tomeo miró a Mai y la señaló.
-Tú puedes crear cualquier cosa de la nada y tú tienes menos energía maldita que una persona común y también eres más fuerte de lo normal-, Tomeo dijo, señalando a Maki al final.
-Solo conocí a alguien así hace mucho, era un niño súper fuerte, era como si le hubieran inyectado el Suero del súper soldado-, Tomeo recordó a Yuji Itadori mientras flexionaba sus brazos, los cuales se marcaban bastante, mientras que las gemelas no entendieron a qué se refería con “Suero del súper soldado”.
Pero eso no importó mucho, porque las gemelas se encontraban en conflicto, nunca nadie las había elogiado antes por unas habilidades tan mediocres ni tampoco les habían dicho jamás que tienen el potencial de ser más.
-Pero hay algo, que vi.
No sé cómo explicarlo, es como una cadena que las ata a ambas y las retiene, creo que es una maldición que las hace débiles.
Por eso me decidí a traerles; quiero ofrecerlas un trato-, Tomeo habló y la atención de las gemelas le fue devuelta, con ambas sintiendo sus pechitos a punto de estallar con un sentimiento desconocido pero que empujaba fuerte hacia afuera.
-Puedo romper esa maldición, y a cambio me dejarán analizarlas más a fondo-, Tomeo propuso y la habitación se quedó en absoluto silencio.
Y Mai especialmente, abrió mucho los ojos con un brillo que jamás se esperó de ella: Esperanza.
Contrario a Maki, que lo miraba con nueva sospecha pues, ella ignoraba por completo su condición.
-¿Lo dices en serio?-, Mai preguntaría, esa esperanza en sus ojos ahora se destilaba en su voz.
-¿De qué hablas?
Obviamente es una tontería-, Maki la regañaría pero Mai negó, en un estado de ánimo tan ligero que hizo a Maki callarse sin que le dijeran nada; su hermana se comportaba valientemente.
-Yo…
escuché que los gemelos son una maldición, todos lo dicen en el clan cuando nos ven pasar-, Mai explicaría y ahora estaba confirmando en su cabeza que es una realidad.
-No tiene sentido-, Maki lo negaría, pero sería entonces que Satoru alzaría la mano, anunciando que hablará.
-En realidad es cierto, en el mundo de la hechicería, que nazcan gemelos es como si una sola persona naciera con dos cuerpos, es una maldición realmente, que las limita a actuar de la misma forma si se quieren proponer algo, si no, ambas se estorbarían la una a la otra-, Satoru explicaría y siendo él quien lo hacía logró que Maki reconsiderara su postura, haciéndola bajar la mirada con enojo; no con ellos, ya ni siquiera con su clan, sino con la vida misma.
-No es justo-, Maki pensó, entendiendo que su desgracia no solo fue haber nacido mujer sin energía maldita, sino haber nacido gemela, literalmente la peor forma de nacer en el Clan Zenin.
-Peeeeero Tomeo-Kun aquí tiene razón, él puede romper esa maldición-, Satoru palmearía los hombros de Tomeo con orgullo, haciendo que este se avergüence un poco aunque no pudo evitar hinchar el pecho de nuevo.
Mientras tanto, Mai ansiaba que Tomeo las ayudara en ese instante, mientras Maki sentía una pequeña abolladura en su creciente y propio orgullo.
Ella quien había vivido toda su vida bajo acoso, maltrato y desprecio constante, deseaba avanzar hacia la cima por su cuenta, para demostrarle a su clan, no, al mundo, que Maki Zenin es alguien a quien se debe respetar y por lo tanto rechazaría cualquier ayuda que se le presente; de otro modo no tendría sentido.
Su sueño era simple, solo quería que su hermana dejara de sufrir, su sueño es que ella pueda vivir de manera pacífica y digna; y para lograrlo se volvería fuerte sin ayuda de nadie.
Sin embargo, ese sueño sería repentinamente amenazado por las siguientes palabras.
-Si fuera ustedes aceptaría, ya que la única forma de romper la maldición es que una de ustedes muera para que la otra sea libre-, Satoru anunciaría y el horror retorcería los rostros de las gemelas.
-¡¿Qué?!-, ambas exclamarían.
–Lo que escucharon, nadie en la historia de la hechicería ha podido romper la maldición sin matar a alguno de los gemelos, pero Tomeo, él es el primero en toda nuestra historia, todo gracias a su técnica ritual-, Satoru explicaría, jamás se cansaría de elogiar a su alumno estrella, lo que finalmente comenzaba a incomodar a Megumi, quien escuchaba toda la conversación todavía.
-¿Pero cómo?
¿Cuál es tu técnica ritual?-, Maki preguntaría finalmente y Tomeo sonrió.
-La llamé Mutación pasiva, me permite tocar las almas y manipularlas a voluntad, incluyendo la mía-, Tomeo rebelaría, usando de hecho el voto vinculante de Rebelar la carta, para intensificar la Mutación pasiva; quería romper la maldición justo ese día.
-¿Almas?
¿Existe el alma?-, Maki preguntaría sorprendida mientras Mai miraba a Tomeo con fascinación, sin darse cuenta que alguien comenzaba a enojarse lentamente por eso.
-Si existe y yo puedo hacer lo que quiera con ellas, estoy seguro que puedo hacer que ustedes sean “Dos personas diferentes” o algo así sería, si lo hago cada una podrá hacer lo que se le dé la gana, a fin que no son propiedad de nadie-, Tomeo diría, sus palabras calando hondo una vez más.
-Y a cambio pides…-, Maki hablaría.
–Quiero ver cómo es un alma con tan poca energía maldita, y también quiero ver esa técnica de creación-, Tomeo diría como si fuera lo más simple del mundo.
-Es “Construcción” en realidad-, Mai hablaría, sorprendiendo a Maki una vez más y haciéndola reflexionar.
En menos de un día Mai había saboreado la libertad mejor que ella, en menos de un día Mai había adquirido una confianza que antes sería imposible, todos gracias a Tomeo.
La realidad descansó sobre su mente con una resolución inevitable, algo que se había negado a esperar sí había venido: Ayuda.
Tomeo las había salvado, no había duda de ello y eso la hacía sentir cosas inexplicables, algo que no sabía nombrar pero que simplemente se llamaba “Agradecimiento”.
Fue entonces que la decisión fue tomada para ella, pero antes se aseguraría de dar el paso con seguridad.
Miró a su hermana, vio esa esperanza nuevamente y eso le dio la fuerza para dejar de lado su orgullo, pues entendió también, que no podría darle esa vida digna a su hermana sin hacerse fuerte; y no podría hacerse fuerte sin sacrificar a su hermana.
-¿Estás bien con esto?-, Maki preguntaría, su madurez más presente que nunca, las consecuencias de la vida de una joven que se vio obligada a madurar demasiado pronto.
Ante esa pregunta, Mai no lo pensó dos veces para responder al instante con un “¡Sí!”, girando su mirada hacia ella tan fuerte que su cuello casi cruje.
Al ver esto, Tomeo aplaudió, extremadamente feliz y también complacido al igual que su maestro, quien finalmente había entendido las intenciones de Tomeo, y supo que su propio sueño también se beneficiaba.
Una lágrima imaginaria se resbaló por su mejilla, sabía que estaba presenciando el nacimiento de la nueva generación con su alumno estrella Tomeo Tomoyose a la cabeza.
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