Reencarnando en Jujutsu kaisen con la Mutación pasiva - Capítulo 8
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- Capítulo 8 - 8 Capítulo 7 Alma múltiple
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8: Capítulo 7: Alma múltiple 8: Capítulo 7: Alma múltiple Después de esa noche experimentando por primera vez con Alma múltiple: Rechazo orgánico, me dediqué a perfeccionarla, cosa que me llevó hasta aquí, 1 mes después cuando por fin puedo decir que puedo hacerlo bien, no perfecto, pero puedo decir que pasé mis clases autodidactas con 10 cerrado.
La analogía de romper los cristales y luego querer fusionarlos fue una buena idea, de modo que lo que tenía que hacer con las dos almas era lo mismo que haría un alfarero al restaurar una figura de cerámica.
Suena difícil, pero al final resultó que no lo fue tanto.
Siempre he creído que simplemente desearlo no es suficiente y mantengo mi opinión, ya que de ser así la mayoría de los personajes aquí serían invencibles; pero admito que a veces solo hace falta desearlo y empujar mi técnica a hacer lo que deseo para lograr mi objetivo, visualizar los cristales uniéndose una vez más.
Así finalmente logré que dos maldiciones y dos humanos formaran pilares o cualquier otra construcción que podía controlar para atacar a mis objetivos.
Sobre eso, obviamente hay diferencias notables entre las almas de los humanos, animales, espíritus vengativos y maldiciones, sobre todo las maldiciones, después de todo son la encarnación de toda la negatividad humana; sus almas se sienten frías y opresivas.
Cada vez que toco el alma de una de ellas por mucho tiempo termino por sentirme terrible, es como ese sentimiento de que algo anda mal; como si mi estómago se hundiera hasta el fondo y mi garganta se cerrara.
Sin embargo, prácticamente no encontré diferencias a la hora de moldearlas, excepto tal vez dos.
Lo comprobé cuando usé el teléfono de uno de los perversos para tomar fotografías de lo que les hice y como esperaba las maldiciones modificadas todavía eran invisibles ante las cámaras, mientras que los pervertidos y los animales si fueron capturados por la cámara.
Eso y una especulación mía: no podría imbuir una maldición modificada con energía maldita inversa cuando aprenda a usarla, ya que eso la destruiría.
Llegar a esa conclusión me generó todavía más dudas, como lo que ocurriría cuando use el Ritual maldito inverso de la Mutación pasiva.
Sin embargo, no tenía sentido preguntarse eso cuando era de hecho lo más difícil que podría conseguir además de la Expansión de dominio.
Así que volví a mi escalón y pensé en mi siguiente objetivo: Ánima isómera.
Es eso mismo lo que me tiene aquí, Rika y yo hacemos otra exploración urbana para buscar maldiciones.
Encontrarlas ha sido más fácil desde que robé el celular del pervertido.
Buscar lugares embrujados habría sido algo más tonto en mi vida anterior, pero aquí, es garantizado al 100% que encontraré maldiciones gracias a toda la energía maldita que las personas normales exudan; eso hace que las maldiciones nazcan arraigadas a esos lugares, esas maldiciones podrían llegar a asesinar a un pobre diablo que pasaba por ahí y la desaparición sería noticia, lo que haría que la gente tema más al lugar y nutra a las maldiciones que se generan ahí o generen otras nuevas; es todo un coctel de energía maldita.
Miro al frente, una casa de buen tamaño en la física ruina.
Según los foros de internet este sitio fue el escenario de un asesinato; un hombre común y corriente querido por los vecinos, supuestamente un ciudadano ejemplar y buena persona un día de la nada vuelve del trabajo y asesina a toda su familia.
Bueno, no importa si la historia es cierta o no, el punto es que la historia por si sola hizo que las maldiciones nazcan en el lugar, lo sé porque todo el edificio parece bañado con un aura purpura asquerosa.
-Bien-, murmuré, poco a poco me acostumbro a esa sensación, en algún punto haré este tipo de cosas como si nada.
Entro al lugar y lo primero que veo es un enjambre de maldiciones diminutas huir tan rápido que tal vez descubrieron la teletransportación.
–Jaaaaaa-, suspiro con exasperación.
Esta es la parte más difícil, las maldiciones que normalmente uso en mis experimentos son de grado 4 y 3, a lo mucho 2, pero los malditos huyen cada vez que me ven o ven a Rika más bien.
Y hablando de ella, la veo materializarse para entonces lanzarse a buscarlos, ella ni siquiera es tan grande como en el canon.
No soy tonto, todavía no tengo la confianza para hacer experimentos con un grado 1 ni mucho menos con un grado especial, no es que puedan hacerme daño si no son conscientes de sus almas pero prefiero no hacerme el valiente y llevarme una desagradable sorpresa.
Sigo caminando, esta vez solo, y me dirijo hacia donde siento la mayor cantidad de energía maldita; desde que aprendí a detectar esto también ha bajado un poco la dificultad.
No es difícil.
Las paredes del edificio tienen la pintura completamente pelada y en el suelo algunos muebles viejos y rotos, o basura, están desparramados acumulando polvo.
-Snif…-, me sueno un poco la nariz antes de detenerme frente a una puerta extrañamente intacta.
–Ryaaaaaurg-, escuché a Rika rugir con diversión, haciéndome mirar hacia donde escuché el sonido.
Es seguro decir que en este punto podría darle a Rika una apariencia más humana, pero la verdad es que me da miedo lo que podría intentar con un cuerpo humano.
Niego divertido y vuelvo a mirar la puerta, está claro que la maldición está ahí dentro.
Tomé el pomo pero cuando lo hice siseé al sentir el metal tan frío antes de girarlo y empujar la puerta.
El rechinido que lo siguió fue tan ruidoso que no pude evitar gemir con fastidio.
–Ahí va el elemento sorpresa-, murmuré justo a tiempo para ver aparecer un enorme cumulo de baba caer desde el techo con un chapoteo.
–Déjame adivinar, no puedo tocarte porque me derretirás-, hablé burlonamente por su obvio color verde fosforescente.
El moco gigante emitió un sonido de gárgara y dos ojos flotaron hasta su superficie y su mirada se deslizó hacia mí.
Pov: Normal.
-Gruuuuugluuuuo-, la maldición burbujeó mientras su masa crecía y de ella se dispararon 3 flemas con un audible “Blob”, sin embargo cuando estas finalmente impactaron Tomeo no se miraba por ninguna parte.
–Justo lo que pensé-, la maldición deslizó sus ojos amarillentos sobre su superficie para entonces ver a Tomeo tranquilamente detrás suyo.
El lugar en donde las flemas habían impactado ya se estaba derritiendo en un burbujeante sonido de derretimiento.
Durante el tiempo que Tomeo practicó con su Técnica maldita, no solamente practicó con las almas de los otros; también jugó con su propia esencia, aunque no en la misma medida.
Aun así eso no le impidió a Tomeo ajustar su cuerpo hacia los límites máximos que podía alcanzar.
Por lo cual, actualmente luce como el hipotético Johan Núñez de 21 años, su cuerpo esculpido de músculos y encanto como tallado por escultores griegos.
-Gluuuuuur-, un nuevo gorjeo emergió de la maldición mientras su figura se ondulaba, listo para disparar nuevamente.
Sin embargo mientras esto ocurría Tomeo rebuscaba en sus bolsillos.
–Como no puedo tocarte es mejor usar ataques a distancia.
Jeje, esto es perfecto…
contigo puedo practicar de verdad-, Tomeo sonrió con saña mientras revelaba que en sus bolsillos cargaba con almas en miniatura, modificadas para hacerse portátiles.
Sin perder tiempo, Tomeo usó Mutación pasiva sobre ambas almas y las fusionó como si de plastilina se trataran.
Las pobres criaturas no tardaron en chillar terriblemente mientras Alma múltiple hacia su trabajo y explotaban hacia adelante en contra de la maldición de ácido.
-¡Splat!-, un audible y desagradable sonido salpicante se hizo oír en toda la habitación, esparciendo la baba fosforescente por todo el piso, techo y paredes frente a Tomeo, más sin embargo, la sustancia no daba señales de extinguirse en cenizas y en cambio se estaba mezclando nuevamente.
–No murió, ¿debería atacar los ojos?-, Tomeo se preguntó mentalmente al ver que los ojos era la única área sólida en el cuerpo de la maldición.
La construcción que había hecho era tan solo un pilar grueso destinado a hacer estallar a la maldición con un golpe explosivo, meta la cual tuvo éxito, sin embargo no le dio la victoria.
Entonces, con un enfoque nuevo Tomeo no soltó su construcción y la moldeó nuevamente, esta vez las almas fusionadas se ondularon de modo que, como si de melaza se tratase rápidamente envolvió la maldición en un capullo de carne amoratada.
Tomeo miró esto con rostro serio y con sus manos realizaba un gesto de apretamiento, su plan era aplastar la maldición hasta llegar a sus ojos, sin embargo supo que su idea fue un rotundo fracaso cuando las almas se derritieron irremediablemente, revelando a la maldición intacta.
–Okey, debería haberlo sabido-, Tomeo sudó avergonzado de sí mismo, pero no dudó y de su bolsillo sacaría un nuevo par de almas listas para usar.
-Alma múltiple-, Tomeo murmuró mientras fusionaba las almas, sin embargo esta vez no desató la masa sobre la maldición y en cambio la comprimió con un brillo aterrador que poco a poco dejaba de mantenerse estabilizado.
Tomeo gruñó cuando le costaba cada vez más apuntar a los ojos de la maldición y entonces lo soltó, dos construcciones delgadas pero fuertes como sarcillos se precipitaron hacia los ojos de la maldición sin embargo, solo uno logró ser destruido, mientras que el resto de la baba ácida y el ojo restante fueron expulsados del cuarto.
Tomeo no reaccionó, simplemente volvió a bombear su energía maldita y su construcción se espinó con cientos de alfileres que después de destruir aún más la casa también penetraron en el ojo restante.
–Chiiiiiiiiiiiaaaaaaaa-, la maldición aulló de agonía antes de explotar en cenizas grises.
Y con el trabajo hecho Tomeo usó Mutación pasiva una vez más para recuperar sus almas, encogerlas hasta el tamaño de una baratija y guardarlas en su bolsillo.
–Fuuuu-, Tomeo soltó aire, regulando su respiración; el intercambio se había sentido corto pero intenso, y ahora había comprobado la efectividad de Alma múltiple en combate.
-Yaaa voooolviiiii-, Rika apareció frente a Tomeo con una enorme sonrisa adornando su rostro abominable, abrazando otro ramo de maldiciones de cuarto grado frente a él y se lo extendió agitándolo.
Tomeo sonrió y se sacó el polvo de la ropa para entonces tomar maldiciones diminutas dos que comenzaron a llorar en cuanto los tocó.
-Mutación pasiva-, entonó en su mente y comenzó a modificar las almas de las maldiciones para fusionarlas, las escuchó gemir mientras eso pasaba y las hizo crecer hasta tener un tamaño humano.
Después revolvió la masa corpórea hasta lo que él recordaba que debería ser lo que hizo Mahito durante el Incidente de Shibuya, aunque desde su perspectiva el diseño no tendría que ser el mismo y podría optar por uno mucho mejor, prefirió elegir la ruta segura al ser la primera vez que lo intentaba.
-Boooooo-, el resultado bufó cuando Tomeo creyó completarlo, así que lo soltó.
Mirando su reciente creación sonrió enormemente cuando esta no comenzaba a desintegrarse, indicando que había tenido éxito.
-¡A la primera!-, Tomeo festejó, pero se vio dolorosamente interrumpido cuando el puño de la masa corpórea se estrelló contra su mejilla, enviándolo a atravesar la pared detrás de él.
-¡Urg!
¿Qué demonios?-, Tomeo jadeó sorprendido mientras ignoraba el dolor de ser estrellado contra la pared y en su lugar miró la Ánima isómera siendo rápidamente aplastada por la mano de Rika, muriendo al instante.
-¡Tomeooooo!-, Rika gritó preocupada, pero suspiró al verlo sano y salvo, observando las cenizas que desaparecían en el aire, -¿Qué fue eso?-, Tomeo susurró, antes de notar que Rika había soltado a las maldiciones de nuevo.
-Rika-Chan, necesito dos más, nada más-, Tomeo pidió distraídamente, pensando en lo que acababa de pasar y después de un parpadeo Rika ya se encontraba frente a Tomeo una vez más, extendiéndole dos maldiciones con forma de gusano.
Los tomó y los miró retorcerse bajo su agarre e intentando morderlo, estaba a punto de usar Mutación pasiva, sin embargo de pronto se detuvo y su mirada se perdió en una repentina epifanía; una respuesta había llegado a su mente, un factor indispensable que había pasado por alto por completo.
-Es cierto, ¿cómo pude ser tan tonto?-, Tomeo soltó una de las maldiciones para palmearse la cara ante la mirada confundida de Rika, cuya cabeza se ladeó en un modo inesperadamente adorable.
–Vámonos a casa Rika-Chan, ya me dio sueño-, Tomeo bostezó y aplastó la maldición que tenía sostenida, decidiendo que debía abordar el problema recién descubierto al siguiente día, con la mente fresca y sus reservas repuestas.
–Siiiiii-, Rika arrulló, acompañando a Tomeo fuera del inmueble abandonado y desapareciendo en el aire una vez estuvieron lo suficientemente lejos.
El elemento que Tomeo pasó por alto fue el siempre presente control que Mahito había exhibido sobre las acciones de sus víctimas.
Tomeo jamás experimentó con el control mental parcial que le proporciona su Mutación pasiva, esto debido a que, al concentrarse en conseguir la técnica derivada Alma múltiple: Rechazo orgánico, no lo contempló gracias a que las deformaciones que ejercía sobre sus conejillos de indias fue tal que no tenían forma de defenderse de Tomeo y contraatacar.
Fue solo hasta que tuvo éxito en realizar Ánima isómera que recordó por las malas lo primero que la maldición Mahito había demostrado ser capaz de hacer.
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