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reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 104

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Capítulo 104: Mi nuevo amigo ( cap 104 )

Morgan despertó de golpe, incorporándose de la cama con tanta brusquedad que el colchón rebotó, y gritó antes incluso de tener los ojos del todo abiertos.

-¿Espera, qué?

El grito repentino, agudo, completamente sin aviso hizo que Satana pegara un salto tan grande que casi se cae de la cama. Se quedó ahí, sentada, con el corazón desbocado y las manos presionándose ambas orejas como si el grito le hubiera lastimado los oídos.

-¡Ahhh, mis oídos, mis oídos!.

Satana grito mientras se levantaba de la cama y comenzaba a caminar torpemente en la habitación..

Morgan, por su parte, tardó unos segundos en ubicarse. Parpadeó varias veces, giró la cabeza a un lado y al otro, reconoció las paredes de su habitación, la luz familiar del techo, las sábanas revueltas bajo sus manos. Soltó el aire aliviado.

Era su Su habitación. Estaba en su habitación.

-Bien.

( Dijo Morgan aliviado )

Pero apenas el alivio empezó a instalarse, algo lo interrumpió desde adentro. Un eco. Las últimas palabras que había escuchado antes de despertar, flotando todavía entre sus pensamientos como humo que no termina de disiparse.

“Nos vemos cuando despiertes.”

-¿Qué quiso decir con eso?

Morgan se llevó una mano a la barbilla, el ceño ligeramente fruncido, los ojos fijos en ningún punto concreto. Había algo en esa frase. Algo que no cerraba, que no era un simple.

Sin embargo Morgan no pudo pensar más ya que los quejidos de satana atrajeron su atención.

Morgan la miró. Ella seguía tocándose las orejas, caminando en círculos pequeños y sin gracia, como si el mundo le diera vueltas. Era, objetivamente, un espectáculo un poco cómico. Verla tambalear de esa manera. Lo cual lo hizo sentir inmediatamente culpable, porque él tenía la culpa de esa reacción.

Se acercó rápido, torpemente rápido, con esa energía de quien no sabe muy bien qué hacer pero siente que tiene que hacer “algo.”

– Lo siento, lo siento, ¿estás bien? Rápido, rápido, siéntate, siéntate.

Le puso las manos en los hombros con más delicadeza de la que su voz sugería y la guió hasta el borde de la cama.

– ¿Estás bien?

Dijo Morgan, genuinamente apenado, con esa cara que ponen las personas cuando no saben si pedir perdón con palabras o directamente tirarse al piso.

Satana, quien todavía sentía la habitación girando apenas un poco, se agarró la cabeza con una mano y respondió con una honestidad encantadora.

– Sí, estoy bien. Me está dando vueltas la cabeza, pero estoy bien. Jaja.

(Dijo, Satana dejando escapar una pequeña risa.)

– De verdad lo siento.

Morgan juntó las manos frente a él como si estuviera rezando. Literalmente rezando. A Satana. Discúlpandose por haberla aturdido de la nada con su grito.

– De verdad estoy bien, jaja. No tienes que ponerte así.

(Dijo ella, riendo un poco más esta vez.)

Pero entonces algo cambió en su expresión. La risa se apagó despacio, no porque algo malo hubiera pasado, sino porque de repente recordó. Recordó por qué estaba ahí. Recordó las horas que había pasado mirándolo sin poder hacer nada, esperando, preocupada de una manera que no sabía muy bien cómo nombrar.

Y antes de que pudiera pensarlo demasiado, se lanzó hacia él y lo abrazó.

No fue un abrazo suave. Fue uno de esos abrazos que aprietan un poco más de la cuenta, que dicen cosas que las palabras harían torpes.

– No vuelvas a hacer algo así. Por favor.

(Lo dijo con esa voz. Esa voz que está a un suspiro de quebrarse.)

Morgan no respondió de inmediato. Solo cerró los ojos un momento y luego dijo, en voz baja:

-No lo volveré a hacer. Lo prometo… lo siento.

Satana exhaló. Se separó un poco, lo suficiente para mirarlo, y entonces porque ella era así, porque no podía evitarlo sonrió recobrando su ánimo usual.

-Bien. Y entonces, ¿me dirás quién es tu nuevo amigo?

( Dijo, satana sonriendo )

-¿Nuevo amigo?

(Preguntó Morgan, genuinamente perdido.)

-Sí. Tu nuevo amigo. El que está “ahí.”

Señaló un punto detrás de él.

Morgan giró.

Y se quedó completamente quieto. La boca abierta. El color abandonando su cara con una eficiencia notable.

Xol en su forma de perro, acostado sobre la cama con toda la comodidad del mundo se lamía una pata con absoluta parsimonia. Pero en cuanto notó que Morgan lo había visto, levantó la vista. Y sonrió. De esa manera suya. Burlona. Tranquila. Como quien lleva rato esperando exactamente este momento.

Morgan gritó a todo pulmón.

-¡AHHHHHH!.

Fin del capítulo.

Próximo capítulo: Deberías hablar con ella.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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