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reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 29

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  4. Capítulo 29 - 29 eres lo que estaba buscando parte 1 cap29
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29: eres lo que estaba buscando parte 1 (cap29) 29: eres lo que estaba buscando parte 1 (cap29) Al escuchar la palabra “reto”, el aire en la sala pareció volverse más pesado.

Todas las miradas se giraron de inmediato, llenas de interés, hacia la conversación entre Zarathoz y Ursa.

-¿Reto?…

¿A qué se refiere, directora?

( Dijo, asombrado, el hombre de cabello rubio y ojos rojos ) -Sí…

(respondió Zarathoz con voz suave, pero cargada de intención) -Una vez que Luzbel termine de hacer el interrogatorio, la chica de Ursa podrá retar al chico bajo las condiciones que ella quiera y con las reglas que ella elija.

Así podrá resolver sus asuntos…

¿Qué te parece, Ursa?

¿Está bien para ti?

( Dijo Zarathoz sonriendo alegremente ) Ursa, con una expresión que mezclaba molestia y satisfacción, respondió tajante: -No podría pedir nada más.

-Bien…

así será.

Si nadie tiene nada más que agregar, aquí concluye la reunión de hoy.

( Finalizó Zarathoz con un fuerte aplauso que resonó en toda la cámara ) Nadie refutó ni agregó palabra alguna.

Todos parecían conformes con la decisión de Zarathoz…

sin embargo, Luzbel no podía ocultar la preocupación que le causaba ese “reto”.

-Bien, me voy.

Si alguien tiene algún asunto que requiera de mi atención, ya sabe dónde encontrarme.

( Dijo Zarathoz dignamente mientras descendía de su asiento ) -Luzbel, sígueme.

( Ordenó Zarathoz con la cabeza en alto ) Luzbel bajó la cabeza, extendió sus alas y se limitó a seguirla.

Zarathoz abandonó la sala sin dirigir una sola mirada a los presentes.

Apenas afuera de la cámara, los demás maestros y maestras bajaron de sus asientos y comenzaron a charlar entre ellos.

-Esa maldita me saca de quicio…

( gruñó Ursa apretando dientes y puños con furia ) -Cree que puede caminar por la academia, hacer lo que le plazca…

y que todos obedeceremos sus órdenes como cachorros fieles.

¡Me molesta!

¡Me enferma!

( Dijo Ursa con rabia contenida ) -Entonces…

¿por qué no la retas y te quedas con su puesto en la academia?

( Dijo la mujer de piel negra y ojos blancos, en tono burlón ) -¿O acaso te asusta enfrentarte a Zarathoz?

La mujer de ojos blancos se llevó la mano al rostro y rió suavemente, disfrutando de la provocación.

-¿Ah?…

( Dijo Ursa de manera intimidante y molesta ) Ursa comenzó a avanzar hacia ella, con claras intenciones de iniciar una pelea.

-¿Te crees muy puta lista, Helios?

( Dijo Ursa molesta ) -Más que tú, sí.

Jajajajaja…

( Dijo Helios burlándose ) -Hija de…

Pero cuando Ursa estaba a punto de soltarle un puñetazo, un ser cubierto por una armadura plateada y oxidada intervino, colocando su espada justo en la trayectoria del golpe, deteniéndolo en seco.

El que habló después fue el hombre de cabello rubio y ojos rojos: -Señoritas, por favor…

saben que está prohibido luchar entre especies.

¿O debo recordarles lo que sucedería si llegaran a iniciar un conflicto?

( Dijo el hombre de cabello rubio con tono elegante, pero reprensivo ) -¡Es ella!

¡No sabe cerrar la boca!

( Dijo Ursa señalando a Helios ) -Señorita Helios, le puedo pedir, por favor, que no moleste más a la señorita Ursa.

( Dijo amablemente el hombre ) -Perdón, perdón…

solo me gusta ver las reacciones de la señorita Ursa.

( Dijo Helios en un tono burlón ) Mientras estaban en medio de la discusión, los cuatro maestros restantes comenzaron a salir de la cámara.

El hombre se dio cuenta y se giró hacia ellos: -¿Esperen…

ya se van?

( Dijo el hombre de manera amable ) -Sí, perdóneme señor Athelstan, pero tengo cosas más importantes que hacer que atender las peleas de dos niñas pequeñas.

( Dijo el hombre de cabello rojizo, seriamente ) -¡Gordo de mierda!

¿A quién le dices niña pequeña?

( Dijo Ursa, molesta ) -Ve a lo que me refiero, señor Athelstan.

( Dijo el hombre de cabello rojizo y de baja estatura ) -Señorita Ursa, por favor…

no le falte el respeto al maestro Goro.

( Dijo Athelstan, un poco más serio ) -Concuerdo con Goro…

y su vocabulario no es digno de una dama, Madam Ursa.

Esta vez, la voz provenía de alguien que parecía llevar una máscara de gas llena de agua.

Su piel era de un tono rojizo y pegajoso, con tentáculos como los de un pulpo, cabello corto anaranjado y ropa similar a la de un buzo.

Al escuchar la palabra dama, Helios no pudo evitar soltar una carcajada.

Aquello encendió aún más la furia de Ursa, quien, sin soportarlo más, intentó nuevamente golpearla.

Sin embargo, Helios levantó una pared de arena negra para detener el ataque.

-Muy bien…

si quieres hacer esto, será un placer educarte, bestia.

( Dijo Helios riendo ) -Como quieras, puta.

( Dijo Ursa gritando de ira mientras se ponía en posición de ataque ) Pero antes de que cualquiera de las dos pudiera moverse o pestañear, sintieron el filo de una espada en el cuello.

Una provenía de una joven de cabello corto azulado, piel blanca y ojos del mismo color que su cabello, con la esclerótica negra, pestañas rojizas y dos cuernos que pasaban del rojo al blanco.

Su ropa oriental brillaba en verde y azul.

La otra era idéntica, salvo por su cabello y ojos de un verde tóxico brillante.

La esclerótica también era negra y su ropa combinaba azul y verde venenoso.

Sus espadas, gruesas y de filo negro, tenían una delgada línea central del color de la otra.

Ambas hablaron a la vez, con precisión mortal: -Un paso más…

y perderán la cabeza.

( Dijeron de forma amenazante ) Señorita Reika, señorita Seika, agradezco que hayan intervenido…

pero podrían quitar sus espadas del cuello de la señorita Ursa y la señorita Helios.

Con perfecta sincronía, las gemelas retiraron las hojas y las embainaron.

-Wow…

hicieron que las gemelas intervinieran.

Eso sí que es nuevo.

( Dijo el que llevaba la máscara de agua ) -Nosotras respetamos las reglas.

Las reglas son lo que nos separa de los animales…

y quien no las siga, debe ser ejecutado.

( Dijeron al mismo tiempo las gemelas ) Helios y Ursa se tocaron el cuello, visiblemente molestas, pero antes de que pudieran responder, una presión aplastante se apoderó de la sala.

Todos, sin excepción, comenzaron a temblar.

El eco de pasos secos resonó en la cámara, seguido por el quejido metálico de una armadura.

Entonces, una voz cargada de autoridad y amenaza retumbó en el lugar.

La voz provenía de una mujer de cabello largo rubio, envuelta en una armadura negra con un casco de dos cuernos y dientes filosos en la zona de la boca.

-¿Alguien puede decirme…

qué está sucediendo aquí?

Fin del capítulo.

Próximo capítulo: Eres lo que estaba buscando – Parte 2

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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