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reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 32

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  4. Capítulo 32 - 32 No puedo dejar que lo lleves con el
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32: No puedo dejar que lo lleves con el.

(cap 32) 32: No puedo dejar que lo lleves con el.

(cap 32) -¿Qué pasa?, ¿qué pasa?, ¿qué es lo que viste?.

(Dijo Zarathoz, agitada ligeramente) Luzbel no respondió.

Aún con lágrimas surcando su rostro, sonrió, y sus ojos, ahora iluminados por un brillo de felicidad inusual, parecían contener todo un mundo de esperanza y dolor al mismo tiempo.

Con una cálida delicadeza, acarició suavemente el rostro de Morgan, transmitiendo ternura.

-Él es la prueba de que ella no se equivocaba…

¡es la prueba de que ella nunca fue un error!

(Dijo Luzbel, sollozando con fuerza) Zarathoz, confundida, dio un paso adelante.

Sus ojos reflejaban incredulidad e impaciencia,Pero a la vez se mostraba sumamente emocionada.

-¿Qué fue lo que viste?.

Luzbel permaneció en silencio, dejando que el aire se cargara de tensión.

Finalmente, se puso frente a la cama, encontrándose cara a cara con Zarathoz.

Con un gesto lento, se limpió las lágrimas y habló con voz grave, firme y amenazante: -Dime…

¿qué harás con él una vez te cuente lo que vi?.

El ambiente se volvió pesado, casi opresivo.

Cada respiración parecía retumbar entre las paredes.

Zarathoz, con su típica indiferencia, respondió con un tono de despreocupación total.

-Ah, no lo sé…

eso depende.

Digo, si no viste algo realmente importante, simplemente podría dejarlo pasar.

Incluso podríamos tenerlo aquí como un alumno más… pero, si es lo que yo imagino… (Dijo Zarathoz, con un tono alegre, casi juguetón) -Podría llevárselo a la corona central.

(Finalizó Zarathoz, sonriendo de manera amenazante, su voz cargada de peligro y juego al mismo tiempo) Zarathoz levantó uno de sus brazos, preparada para un gesto.

Pero su mano se detuvo.

Quedó inmóvil, como si el aire mismo la retuviera.

Intentó reaccionar, pero su cuerpo estaba paralizado; ni siquiera podía mover los ojos.Luzbel, firme y amenazante habló.

-No puedo permitir que hagas eso.

Él es la prueba de que el sueño de mi hermana es posible, y no una simple fantasía ni un error.

No puedo permitir que nada le pase.

Luzbel levantó su brazo lentamente.

Sobre él, un símbolo de luz grisácea comenzó a manifestarse, con la forma de un reloj antiguo, suspendido en el aire.

-Así que no puedo permitir que lo lleves contigo.

(Dijo Luzbel, más seria, y amenazante) Un calor comenzó a intensificarse dentro de la habitación.

La frente de Luzbel y su cuerpo empezaron a sudar; el ambiente se volvió casi irrespirable cada vez más caliente.

Su mirada barría la habitación en todas direcciones, manteniendo su mano levantada apuntando a Zarathoz.

Morgan, aún dormido, comenzó a sudar de manera exagerada.

La habitación se había convertido en un horno gigante.

La onda de calor que emanaba de zarathoz creció hasta niveles extremos.

Zarathoz, a pesar de todo estar totalmente inmóvil, había logrado de alguna manera qué el aire a su alrededor comenzará a arder; El calor llego hasta tal punto que Luzbel tuvo que bajar la mano, sufriendo quemaduras leves en el proceso.

Zarathoz, finalmente, pudo moverse.

Tomó aire y exhaló, dejando escapar una nube de vapor de su boca y nariz.

-Qué mala… eso no fue muy amable de tu parte, Luzi.

(Dijo Zarathoz, dulcemente, pero con un tono de seriedad que cortaba como cuchillo) -¿Por qué?

Si detuve tu tiempo por completo, ¿por qué puedes seguir usando tus habilidades?

(Dijo Luzbel, molesta, llevándose la mano al pecho) -Tú misma te lo acabas de decir.

Detuviste mi tiempo… ¡pero no el del ambiente que nos rodeaba!

Mi cuerpo se detuvo, sí… pero mi corazón seguía latiendo.

Aceleré mis latidos para bombear más sangre, elevando la temperatura de todo mi cuerpo.

Y como sabrás, el corazón de los de mi especie está hecho de puro calor.

(Dijo Zarathoz, mientras se tocaba el pecho ) -Me decepcionas, Luzi… son cosas que deberías saber ya.

(Dijo Zarathoz, decepciónada) -Ahora dime qué es lo que viste… o esta vez me voy a molestar mucho, Luzi.

Y no creo que quieras que me moleste, ¿verdad?

(Dijo Zarathoz, dulcemente, pero con un tono amenazante que hacía temblar el aire) Zarathoz se acercó a Luzbel, estirando lentamente su mano.

Luzbel pudo ver cómo el aire que emergía de la palma de Zarathoz comenzaba a ondular por el calor, acercándose peligrosamente a su rostro.

-Así que… sé buena niña, y dime qué es lo que viste.

Zarathoz estaba a punto de tocarle el rostro, pero de repente, Morgan se incorporó sobre la cama.

Sus ojos aún parecían perdidos, dormidos, pero su cuerpo se levantó.

Luzbel y Zarathoz quedaron boquiabiertas, incapaces de reaccionar.

Nada las sorprendió tanto como lo que sucedió después: Morgan fijó su mirada en Zarathoz.

Estiró su brazo, puño cerrado, apuntando directamente a ella.

Y ambas escucharon, atónitas, cómo comenzó a hablar en un idioma que jamás habían oído antes: -Sexagésima sexta representación: Pheropsophus verticalis.

El cuerpo de Morgan comenzó a transformarse frente a ellas.

Su piel se cubrió de una armadura negra con patrones naranjas.

Su rostro quedó parcialmente cubierto, dejando al descubierto solo sus ojos y dos mandíbulas afiladas.

De su cabeza emergieron antenas que caían hacia atrás.

El puño que apuntaba a Zarathoz se convirtió en un cilindro hueco, semejante a un cañón.

-Amenaza detectada… eliminando amenaza.

En cuanto pronunció la frase, el cilindro de su brazo comenzó a girar y calentarse al rojo vivo.

Zarathoz permaneció paralizada por la sorpresa, mientras Luzbel comprendió lo que estaba a punto de suceder.

Con un rápido movimiento, levantó el brazo de Morgan, y una energía inmensa surgió del cañón.

Un agujero enorme se abrió en el techo; la energía se elevó hasta los cielos, separando las nubes y produciendo un estruendo que resonó por todo el reino y la nube creada por la explosión fue tan grande que todos a los alrededores fueron capaces de visualizarla.

Morgan, agotado, cayó inconsciente en los brazos de Luzbel.

La respiración de Zarathoz se agitó, pero no pudo evitar sonreír.

Entre nervios y asombro, murmuró: -¿Qué fue eso…?

Fin del capítulo.

Próximo capítulo: La curiosidad.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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