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reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 36

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  4. Capítulo 36 - 36 El débil y el fuerte
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36: El débil y el fuerte.

( cap 36 ) 36: El débil y el fuerte.

( cap 36 ) -¿Mi… mi instinto?

¿A qué te refieres con que es mi instinto?

( Dijo Morgan, confundido ) Aquella “cosa” comenzó a moverse.

Estaba caminando hacia el frente, manteniendo su mirada fija en Morgan, y eso lo asustó.

Morgan retrocedió lentamente, mientras el andar de esa criatura se volvía cada vez más rápido.

Las sombras se unieron, retorciéndose, hasta formar una mano… una mano deforme, con garras y dedos excesivamente largos.

Esa mano se levantó y se extendió hacia adelante, como si quisiera tocar o “alcanzar” a Morgan.

Aterrorizado, Morgan retrocedió con torpeza; al intentar escapar, se enredó con sus propios pies y cayó al suelo.

La criatura aceleró su paso: ya estaba muy cerca de él… y del ser de ojos azules.

-¿Por… por qué se acerca?

¿Por qué viene hacia mí?

( Dijo Morgan, asustado ) -Te lo dije, ¿no?

Eso es tu propio instinto.

¿Por qué habrías de tenerle miedo?

Eso forma parte de ti.

( Dijo el ser de ojos azules fríamente ) -¡Ahhh… ahhhhh!

( Intentó gritar Morgan torpemente ) El ser de ojos azules se rió de Morgan y de su miedo, y con esa misma sonrisa volteó a ver a “esa cosa”.

-Admito que esto es bastante gracioso… Pero no puedo dejar que tomes posesión de él.

Eso sería muy malo para mí.

La criatura ya estaba a escasos pasos del ser de ojos azules, sin apartar su mirada de Morgan.

El ser dio pasos lentos hacia el frente, acortando la distancia entre él y aquella abominación.

-Así que… no lo tomes personal, ¿sí?

( Dijo el ser de ojos azules, sonriendo confiadamente ) El ser se cubrió con su fuego azul y, mientras caminaba, su forma comenzó a distorsionarse.

Su cuerpo se dobló, se arqueó, se transformó… hasta convertirse en un perro negro, casi sin pelo.

Sus ojos azules espectrales se mantuvieron, brillando en la penumbra.

Cuando la criatura estuvo prácticamente frente a él, el perro ladró.

Su ladrido fue tan poderoso, tan ensordecedor, que la onda expansiva arrojó a aquella criatura al fondo del espacio mental de Morgan.

La entidad rugió, furiosa.

Las sombras que la formaban comenzaron a oscilar violentamente, como una tormenta viva.

Su rugido era… extraño: sonaba como el rugido de varios animales mezclados en uno solo, una sinfonía de bestias.

Intentó acercarse de nuevo, pero el ser de ojos azules se lo impidió.

Inspiró profundamente y levantó su cabeza al cielo, lanzando un ladrido tan intenso que hizo retumbar todo alrededor.

El suelo bajo la criatura se abrió, y bajo sus pies comenzó a fluir algo imposible: un río.

Sus aguas no eran de agua, sino de constelaciones, estrellas y galaxias; un torrente de cosmos puro que serpenteaba con luz infinita esa luz había iluminado el lugar.

La criatura intentó nadar, intentó cruzar al otro lado… pero no podía.

Por más que lo intentara, parecía avanzar sin moverse, desvaneciéndose poco a poco en las aguas estelares.

Salió desesperada, girando la cabeza de un lado a otro, solo para descubrir que el río era infinito.

Había quedado atrapada.

No podía cruzarlo.

Esto la enfureció tanto que rugió de nuevo, con todas sus fuerzas, deformándose aún más hasta casi perder su forma original.

Mientras tanto, el ser de ojos azules volvió a su forma humanoide y, con una sonrisa de victoria, murmuró: -Con eso bastará.

Morgan lo observaba con la boca abierta.

Tardó unos segundos en poder hablar; las palabras se le trababan entre los labios.

-Tú… tú… ¿quién eres?

¿Qué eres…?

El ser de ojos azules sonrió de nuevo, con un orgullo tranquilo, y respondió: -Es verdad, no me he presentado.

Yo… yo soy el débil, el que trae las desgracias, el que sopla sus vientos al este, el guía de los muertos… el perro.

Pero tú dime “Xol”.

Y así, ambos se quedaron mirándose fijamente durante un largo instante: aquel que se hacía llamar el débil, pero había mostrado un poder inconcebible, y el que se creía el fuerte, el que pensaba poder con todo, pero que temblaba como un niño ante el abismo de su propio instinto.

Dos caras opuestas de una misma moneda.

Fin del capítulo.

Próximo capítulo: La oveja.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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