reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 39
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39: galahad ( cap 39 ) 39: galahad ( cap 39 ) La princesa quedó perpleja.
Su ira le había nublado el juicio, incapaz de comprender por qué aquel joven de cabello rosado y largo le estaba sujetando la mano, impidiéndole desatar su furia contra aquella humana.
Después de mirarlo fijamente, en silencio, Morgan vio cómo la chica dejó caer su cabeza a un lado… y parecía que no respiraba.
Un escalofrío lo recorrió.
Sin pensar, reaccionó por instinto: arrojó a la princesa, quitándola de encima de la joven.
Se arrodilló, la tomó entre sus brazos y comenzó a moverla abruptamente, desesperado por hacerla despertar.
-oye oye… despierta, despierta.
No te duermas… ¡no te duermas!.
( Dijo Morgan desesperado ) -háblame… ¡vamos, reacciona!.
( Gritó Morgan, ya al borde del llanto ) La princesa Aioria no supo cómo reaccionar.
Alguien la había arrojado como si no fuera nada.
Un desconocido había tomado su fina mano… ¡y la había lanzado como si fuera un trapo sucio!
Y para colmo… ni siquiera se dignó a dirigirle la palabra.
En su lugar, estaba preocupado por “esa cosa”, dándole atención a ella… en su lugar.
Aioria estaba en shock.
-princesa, ¿se encuentra bien?.
( Dijo Adriel, agachándose para revisarla ) -princesa… princesa, ¿está bien?.
( Dijo Velatrix, realmente preocupada ) Ambas chicas estaban agachadas a cada lado de Aioria, revisándola, asegurándose de que nada le hubiera pasado.
Pero Aioria no podía apartar su mirada de Morgan.
-¿ese tipo… quién se cree para tomar la mano de su majestad?.
( Dijo Adriel furiosa ) -sí, esto no me hace ninguna gracia… debe morir.
( Dijo Velatrix con rabia contenida ) A su alrededor, los murmullos empezaron a sonar.
Incrédulos.
Molestos.
Divertidos.
Despectivos.
-¿Él está ayudando a esa bestia?.
¿No es el mismo chico que se metió con la superior Kalista?.
Sí, es él… protegió a la humana.
¡Jaja!
¿Vieron cómo arrojó a la princesa?.
La tiró como un trapo sucio… prefirió a una bestia antes que a la propia princesa.
Buah… que prefieran a una bestia en lugar de ti… eso sí que debe ser humillante.
( Se escuchó entre la multitud ) -No, no se preocupe princesa, no les haga caso.
( Dijo Adriel, intentando consolarla ) -Sí, sí… no haga caso a esos estúpidos, princesa.
Si lo desea, puedo encargarme de ellos.
( Dijo Velatrix, molesta ) Pero la princesa dejó de escuchar sus propios pensamientos.
Solo escuchaba las críticas.
Los murmullos.
Las risas.
Y se levantó lentamente.
-princesa?.
( Dijeron ambas chicas al mismo tiempo ) -¿por qué… por qué… por qué… POR QUÉ?.
( Repitió la princesa con la voz temblando de furia ) Se acercó lentamente a Morgan.
Él seguía tratando de hacer que la chica reaccionara.
Se inclinó hacia su boca, sintiendo pequeñas exhalaciones.
-ella… aún respira… ( Dijo Morgan con una sonrisa de alivio ) -debo llevarla a que la atiendan… rápido.
( Dijo Morgan con urgencia ) Pero cuando intentó levantarse, sintió una presión pesada y peligrosa a sus espaldas.
Un frío le recorrió la piel.
Giró la cabeza… y solo alcanzó a ver una mano negra envuelta en sombras, con bocas grotescas emergiendo de ella, cayendo directamente hacia su rostro.
-desaparece.
( Dijo la princesa con una frialdad absoluta ) La mano cayó con fuerza… pero ya no había nadie allí.
El golpe hizo que el suelo tocado se volviera arena blanca.
Aioria, furiosa, miró a todos lados buscando a Morgan.
-¿¡dónde está!?
¿¡dónde está!?.
( Gritó Aioria fuera de sí ) Y entonces lo vio.
Fuera de la multitud, una mujer enorme 1.89 metros con orejas y cola de lobo, cabello morado con tonos grisáceos y ropa de apariencia infernal… sostenía a Morgan como si fuera una bolsa o maleta, mientras él no soltaba a la chica humana, protegiéndola con fuerza.
Aioria sintió un latigazo en el pecho.
-¿¡por qué… POR QUÉ TE METES EN ESTO, KALISTA!!?.
( Gritó la princesa, casi rompiéndose la voz ) Kalista, que le daba la espalda, soltó a Morgan bruscamente al suelo.
Luego se dio la vuelta para enfrentarla.
Su expresión mostraba molestia.
Irritación.
Cansancio.
-lo siento, “princesa”.
( Dijo Kalista de forma cruelmente despectiva ) -pero este es todo mío.
Kalista observó a Morgan de manera amenazante.
Él le sostuvo la mirada, serio, decidido.
Luego ella desvió los ojos hacia la chica que él sostenía… y sonrió de forma peligrosa.
Morgan, al verla, cambió su semblante a uno desafiante y protegió con su cuerpo a la joven humana.
Aioria mordió sus labios, temblando de ira.
Primero la habían hecho a un lado… y ahora la estaban ignorando completamente.
-¿me están… ignorando?.
( Dijo Aioria, a punto de colapsar ) -¡princesa!
¡Princesa!.
Adriel y Velatrix la tomaron de los brazos, intentando detenerla… pero Aioria las apartó con fuerza y comenzó a caminar hacia Morgan y Kalista.
Uno de sus ojos mostraba un tic constante debido a la cólera.
Sus manos se envolvieron en sombras.
Sus brazos se ennegrecieron hasta los hombros.
Bocas y ojos monstruosos comenzaron a abrirse sobre la carne oscura.
Kalista lo notó.
Sonrió.
-oh… parece que la princesa también quiere jugar.
Está bien… veamos qué tan fuerte es usted de verdad, “pequeña princesa”.
( Dijo Kalista, mordaz y provocadora ) Se quitó el abrigo, y sonrió mostrando sus dientes afilados.
Lista para atacar.
A unos metros, Luzbel observaba todo, paralizada de terror.
No podía moverse.
No podía hablar.
No podía siquiera respirar con normalidad.
Satana la sacudía intentando que reaccionara, pero era inútil.
La confrontación era inevitable.
Hasta que una voz elegante y firme retumbó entre todos.
-ustedes de ahí… es suficiente.
Ambas se detuvieron al instante.
Kalista fue la primera en girar lentamente la cabeza.
Entre la multitud, avanzaba un hombre de piel pálida, ojos rojizos y cabellera rubia.
Su vestimenta era ostentosa, impecable, llena de autoridad tranquila.
Kalista recuperó la compostura y se colocó firme, haciendo una reverencia silenciosa.
El hombre posó su mirada en ambas y preguntó con amabilidad desconcertante: -¿pueden decirme qué es lo que sucede aquí, señoritas?.
( Dijo Athelstan, sonriendo ligeramente ) -nada grave, señor Athelstan… solo una pequeña discusión con su majestad Aioria.
( Respondió Kalista con cortesía impecable ) -¿y podría decirme la razón del pleito, señorita Kalista?.
( Preguntó Athelstan, con voz tranquila ) -su majestad Aioria intentó dañar a este tipo… y él tiene cuentas pendientes conmigo.
No podía permitir que alguien se metiera en mis asuntos personales.
Pido una sincera disculpa por armar este alboroto.
( Dijo Kalista, bajando la cabeza nuevamente ) -ya veo… si es así, le pediré que regrese a su habitación, por favor.
( Dijo Athelstan amablemente ) -como ordene.
Kalista se dio la vuelta para retirarse, pero antes pasó al lado de Morgan.
Se agachó, sin mirarlo directamente.
-tú y yo saldremos nuestras cuentas… así que prepárate, porque la siguiente vez que nos veamos será en nuestro santuario de batalla.
( Susurró Kalista, con una amenaza helada ) Luego se incorporó, miró por última vez a Athelstan y dijo con respeto: -con su permiso.
Aioria, al verla irse, intentó ir detrás de ella.
-¿¡a dónde vas!?.
( Gritó Aioria, furiosa ) Pero Athelstan la detuvo en seco.
-¡señorita Aioria!.
( Dijo con voz firme ) -¡pero ella… ella!…
( Dijo Aioria, impotente, casi llorando ) -señorita Aioria… esa conducta no es digna de una dama.
Y mucho menos… de una princesa.
Le pediré por favor que regrese a su habitación.
( Dijo Athelstan con firmeza amable ) -per-pero… pero… ( Dijo Aioria, rompiéndose ) -¿o acaso quiere que llame a su majestad Amon?.
El nombre de su hermana la dejó en silencio.
Las sombras se disiparon de sus brazos.
Ella bajó la cabeza, inmóvil.
Athelstan miró entonces a Adriel y Velatrix.
-señoritas, ¿serían tan amables de llevar a su majestad a sus aposentos?.
( Dijo con una sonrisa ) Ambas respondieron “sí” al unísono, tomaron a la princesa por los brazos y la alejaron rápidamente del lugar.
Hicieron una reverencia antes de marcharse.
Aioria seguía sin reaccionar.
Una vez que se marcharon, Athelstan notó las miradas de todos.
Suspiró.
Aplaudió una vez.
Alzó la voz.
-bien.
Todos a sus habitaciones.
Ya no hay nada que ver.
La multitud se dispersó.
Athelstan se acercó a Morgan, se arrodilló y habló con suavidad: -¿y ella?
¿cómo se encuentra?.
( Preguntó, mirando a la joven humana ) Morgan la acercó un poco, temblando.
-aún respira… pero está mal.
Muy mal… ( Dijo Morgan, casi llorando ) -¿me permites?.
Athelstan extendió los brazos.
Morgan, dudoso, se la entregó.
El hombre revisó las heridas rápidamente.
-son muy graves… ha perdido demasiada sangre.
No creo que lo logre.
( Dijo con pesar ) -Luzbel, tú… Athelstan intentó hablarle, pero ella seguía congelada.
Entonces miró a Satana.
-ve por la directora… tal vez ella pueda hacer algo.
¡Deprisa!… no, no llegará a tiempo… ( Dijo Athelstan, impotente ) Satana titubeó.
Morgan bajó la mirada a sus manos manchadas de sangre.
En su mente solo había un pensamiento: -quiero ayudarla… por favor… quiero ayudarla… alguien… ayúdela… Y entonces ocurrió.
Su cuerpo comenzó a iluminarse.
El brillo cegó a Athelstan.
Luzbel reaccionó, temblorosa.
Satana, que estaba por correr, dio media vuelta al sentir una vibración distinta en el aire.
Athelstan quedó atónito.
Morgan ahora tenía un cuerpo cubierto de baba, antenas en la cabeza y un caparazón en la espalda.
Tomó rápidamente a la chica humana y la abrazó, dejando que la baba la cubriera por completo.
Luzbel se acercó, temblando.
Athelstan se levantó, confundido, incapaz de comprender lo que veía.
-¿qué estás hacien…?
Pero antes de terminar, vio cómo las heridas de la chica empezaban a sanar.
Rápido.
Demasiado rápido.
Abrió los ojos como platos.
La chica recuperó brevemente la conciencia.
Morgan, desesperado, preguntó: -tu nombre… rápido, dime cómo te llamas.
Ella respondió entre susurros frágiles, entre la consciencia y la inconsciencia, antes de desvanecerse de nuevo: Ga… l… a… h… ad… Fin del capítulo.
Próximo capítulo: Una visión.
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