Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 43

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. reencarne como un ajolote (leaving my world behind)
  4. Capítulo 43 - 43 ¿También pediste por mi cap 43
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

43: ¿También pediste por mi?( cap 43 ) 43: ¿También pediste por mi?( cap 43 ) Morgan comenzó a soñar… Esta era la segunda vez que soñaba desde que había llegado a este mundo.

Al principio, todo parecía normal.

Morgan se encontraba en su casa, sentado a la mesa.

Sus padres, su hermana, sus amigos… todos estaban ahí.

El ambiente era cálido, agradable.

Reían, hablaban, se empujaban con cariño.

Morgan se sentía feliz, realmente feliz, casi como si se hubiera olvidado de dónde estaba en realidad.

Su madre se inclinó hacia él con una gran sonrisa.

–Vamos, cariño, es hora de soplar las velas.

Todos comenzaron a cantar una canción de cumpleaños.

Morgan, alegre, asintió y sopló las velas del pastel.

Todos le aplaudieron y lo felicitaron.

El miraba a todos lados, sonriente, sintiendo ese calor humano que tanto había extrañado.

–¿Qué deseo pediste, hijo?

No te olvidaste de pedir uno, ¿verdad?

( Dijo su padre sonriente ) –No… no lo olvidé.

Yo deseé felicidad para todos los que están aquí conmigo.

No habría mejor regalo para mí que saber que ustedes son felices.

( Dijo Morgan muy alegre ) –Eres tan lindo, cariño.

( Dijo su madre acercándose a abrazarlo ) –Ese es un gran deseo, hijo.

( Dijo su padre orgulloso, poniéndose detrás de él, sosteniendo su hombro ) –Eres el mejor hermano… el mejor.

( Dijo su hermana abrazándolo ) Morgan estaba feliz.

Muy feliz.

Demasiado feliz.

Fue entonces cuando todos comenzaron a decir al mismo tiempo, como si una sola voz hablara desde todas las bocas: –Que le muerda, que le muerda, que le muerda… –¿Ves, hijo?

Todos quieren que le des una mordida al pastel.

Vamos.

( Dijo su madre sonriendo ) Morgan, viendo cómo sus padres asentían, se acercó más al pastel.

Abrió la boca para darle una gran mordida cuando una voz femenina, suave pero helada, habló a unos centímetros de su oído: –¿También pediste por mí?

Morgan se paralizó.

Esa voz… la conocía, pero no recordaba de quién era.

Levantó la cabeza lentamente… y vio que, al otro extremo de la mesa, había una chica sentada.

Su rostro estaba cubierto de garabatos negros que se movían como si respiraran.

La tinta parecía querer escaparse de su piel.

Cuando parpadeó, sus padres, su hermana, todos… ya no estaban.

Solo quedaban él… y esa chica.

–T-tú… ¿tú quién eres?

( Dijo Morgan asustado ) La chica ladeó la cabeza.

Su voz sonó distorsionada, como cuándo pones un canal en la televisión el cuál se encuentra sin señal solo estática.

–¿Acaso te has olvidado de mí, Morgan?

Morgan se levantó tan rápido que tropezó, cayendo al suelo.

Cuando intentó mirar hacia arriba, ella ya estaba ahí, justo frente a él, acercándose con pasos lentos y torpes… como si sus huesos no estuvieran bien acomodados dentro del cuerpo.

Él retrocedió como pudo.

Ella empezó a gatear hacia él.

De sus brazos comenzó a brotar sangre oscura, espesa, que goteaba y manchaba su ropa.

Cada gota caía con un sonido húmedo y pesado.

Tap.

Tap.

Tap.

Morgan chocó contra una pared.

La chica le puso el rostro a escasos centímetros del suyo.

Su olor era metálico, frío.

Con esos brazos ensangrentados le tocó la mejilla.

Su mano estaba helada… y temblaba.

–¿También pediste por mi felicidad, Morgan?

La frase empezó a repetirse una, y otra, y otra vez.

No solo desde su boca… sino desde las paredes, desde el suelo, desde adentro de su cabeza.

Como si lo estuvieran taladrando.

–¿También pediste por mí, Morgan?

–¿Por mí, Morgan?

–¿Mi felicidad…?

–¿Mi… felicidad…?

–¡Basta…!

( Gritó Morgan tapándose los oídos, aterrado ) –¡¡Ya basta!!

¡¡Ya bastaaaaa!!

( Gritó Morgan con todas sus fuerzas ) La voz cesó.

El mundo se quebró como vidrio.

Y Morgan despertó de golpe.

Había vuelto a su forma humana.

La pecera estaba rota, el agua derramada por todo el suelo.

Su respiración era rápida, descontrolada.

Sudaba, temblaba.

Satana, que ya se había despertado, se acercó de inmediato al verlo así.

–¿Qué pasa?

¿Qué te sucede?

( Dijo Satana preocupada ) Morgan no respondió.

Seguía jadeando, con la mirada perdida y los ojos muy abiertos.

Satana tomó su rostro y lo giró bruscamente hacia ella.

–Mírame.

Mírame.

Todo está bien… todo está bien.

( Dijo Satana firmemente ) Lo atrajo hacia su pecho, acariciando su cabello con fuerza, intentando tranquilizarlo.

–Ya pasó… ya pasó.

Respira… respira.

( Dijo Satana cálidamente ) Pasó un rato antes de que Morgan pudiera calmarse.

Su respiración regresó a la normalidad.

Se apartó, inclinó la cabeza.

–Perdóname… no sé qué me pasó.

( Dijo Morgan apenado ) –¿Acaso fue un mal sueño?

( Dijo Satana un poco preocupada ) Morgan recordó la escena, la voz, la sangre… y esa cara marcada con garabatos vivos.

–Sí… supongo que sí.

( Dijo Morgan aún consternado ) Satana tomó sus manos, suavemente, con un leve rubor.

–Si necesitas hablar de algo… aquí estaré.

Yo te escucharé.

Morgan forzó una pequeña sonrisa.

–Gracias… lo tendré en cuenta.

Satana le devolvió la sonrisa.

Se quedaron en silencio unos momentos hasta que Galahad comenzó a moverse, despertando al fin.

–¿Dónde estoy?

( Dijo Galahad confundida ) Morgan se acercó de inmediato.

–¿Estás bien?

¿Cómo te encuentras?

Galahad miró la habitación, luego a Morgan… y despertó por completo.

–Ah… ¿cómo llegué aquí?

¿Qué pasó?

Yo estaba con la princesa y ella me estaba… y después… estoy aquí.

( Dijo Galahad confundida ) –No te preocupes, tranquila.

Estás bien.

Te desmayaste y te dejamos descansar.

Estás en mi habitación, tú tranquila.

( Dijo Morgan sonriendo ) –Ya veo… usted me salvó otra vez.

( Dijo Galahad con una sonrisa melancólica ) –¿Sucede algo?

( Dijo Morgan preocupado ) –No… nada.

Es solo que… por mi culpa usted tiene problemas con la señorita Kalista y ahora también con la princesa.

Y aun así me deja dormir en una cama… No sé cómo voy a poder pagarle esto.

( Dijo Galahad casi llorando ) –No te preocupes.

Tú no me debes nada.

Yo hice lo que hice porque quería hacerlo, porque era lo correcto.

Así que no te preocupes.

( Dijo Morgan sonriendo ) –Pero… ¿qué hará con la princesa y la señorita Kalista?

( Dijo Galahad sollozando ) Morgan limpió sus lágrimas y sonrió cálidamente.

–No te preocupes.

Yo encontraré la forma de resolver eso, ¿sí?

Tú… no te preocupes por eso.

Galahad, al ver esa sonrisa, se llevó una mano al corazón.

Hacía tanto que nadie la trataba así… –En todo caso… soy yo quien debería disculparse.

Fui capaz de sanar las heridas que la princesa te hizo… pero no pude sanar esto.

Dijo Morgan, tocando la marca en el rostro de Galahad, la herida que le había quitado la visión de un ojo.

–Solo pude sanar tus heridas recientes.

Lo demás… no pude.

Con lágrimas en los ojos, agachó la cabeza.

–Así que te pido que me perdones.

Galahad, avergonzada, lo levantó rápidamente.

–No… no se disculpe.

No soy digna de sus disculpas.

Además, no se preocupe por esto.

( Dijo Galahad tocándose el rostro ) –Usted ya ha hecho mucho por mí y se lo agradezco.

Veré cómo pagárselo… aunque me tome mi vida entera.

( Dijo Galahad sonriendo ligeramente ) –No, no, no… no necesitas pagarme nada.

Ya te dije que soy yo quien debe disculparse.

( Dijo Morgan un poco triste ) –No quiero interrumpirlos, pero ya es algo tarde… y Miss Luzbel nos está esperando.

( Dijo Satana, rompiendo el ambiente ) Morgan se secó las lágrimas y se puso de pie.

–Sí… no quiero preocuparla.

Miró a Galahad y le tendió la mano.

–¿Te gustaría venir con nosotros?

Galahad dudó… pero la sonrisa sincera de Morgan la hizo tomar su mano y devolverle la sonrisa.

–Sí… me encantaría.

( Dijo Galahad con una sonrisa lagrimosa ) Finalmente, Galahad se levantó y los tres se acercaron a la puerta.

–Bien, entonces vámonos.

( Dijo Satana alegremente ) La puerta se abrió y salieron.

Mientras Morgan salía de su habitación, pensó: –No sé qué me espera en este lugar… pero me esforzaré para dar lo mejor de mí y lograr un cambio.

Sí… lo conseguiré.

Estoy seguro de que sí.

Fin del capítulo.

Próximo capítulo: Las 5 casas

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo