reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 45
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- Capítulo 45 - 45 El Coliseo cap 45
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45: El Coliseo ( cap 45 ) 45: El Coliseo ( cap 45 ) Él Ambiente se había tornado tenso.
Demasiado.
Ursa y Kalista estaban rígidas, contenidas apenas por un hilo invisible; parecía que en cualquier instante se lanzarían al ataque.
El aire se volvió pesado, sofocante.
Nadie hablaba.
Nadie respiraba con normalidad.
Todos aguardaban… a que alguien soltara el primer golpe.
El sudor corría por la frente de Luzbel.
Su mente ardía, repasando escenarios uno tras otro, todos igual de terribles.
-¿Qué hago?
¿Peleo?
No… si lo hago, él y ellas quedarían expuestos.
( Pensó rápidamente Luzbel ) Movió los ojos con desesperación, buscando una ruta de escape, una salida, cualquier cosa.
Pero no había escapatoria.
Todos los ojos estaban clavados en ellos, como cuchillas.
-No… es imposible escapar.
No con tantos alumnos viéndonos.
¿Qué hago?, ¿qué hago?
( Pensó rápidamente Luzbel una vez más ) Apretó los dientes.
-No me queda de otra… tendré que pelear.
( Dijo Luzbel, afilando la mirada ) Ese simple gesto fue suficiente.
Ursa y Kalista comprendieron de inmediato cuál sería el desenlace.
Una batalla era inminente.
El choque estaba por estallar.
Pero justo cuando Luzbel, Ursa y Kalista parecían lanzarse al ataque.
Un muro de roca emergió violentamente del suelo, levantándose con estruendo entre ellas, separándolas por completo.
-Ahhh… ¿qué creen que están haciendo?
( Dijo alguien bostezando ) Ese alguien era Zarathoz.
Todos voltearon de inmediato.
Ella permanecía ahí, con el rostro adormilado, despreocupado, como si no acabara de detener una masacre.
Ursa la miró con odio puro, con furia desbordada.
Luzbel, en cambio, soltó un suspiro de alivio, casi se le escapa el alma del cuerpo.
-¿Qué mierda crees que estás haciendo, Saarathozz?
( Gritó Ursa, llena de enojo ) La ira con la que gritó fue tan intensa que parecía que el aire mismo se quebraba.
Kalista, por primera vez, guardó cierta distancia al observar la figura de Zarathoz.
-¿No es obvio?
Estoy evitando que armes un escándalo frente a nuestros alumnos.
¿Qué clase de profesora se metería de esta manera con una compañera de trabajo… y con un alumno recién ingresado?
( Dijo Zarathoz con seriedad ) -¿Qué?
¿Cómo que alumno recién ingresado?, ¿quién?
( Dijo Ursa, confundida y molesta ) -¿No es obvio?
Me refiero a él.
( Dijo Zarathoz, señalando a Morgan con una sonrisa ) -Por si no lo sabías, el joven Morgan, desde hoy, es parte de nuestra gloriosa academia.
Así que debes protegerlo, respetarlo y guiarlo como se merece.
( Dijo Zarathoz con una sonrisa burlona ) -Oh… no me digas que planeas romper las reglas de la academia.
( Sonrió arrogantemente Zarathoz ) -Eres una hija de…
Ursa iba a lanzarse contra ella.
Pero Kalista, que se había arrodillado ante la presencia de Zarathoz, la detuvo.
-Espere, maestra.
( Dijo Kalista seriamente ) Ursa frunció el ceño, molesta por el gesto.
No le agradó en absoluto.
Pero antes de que pudiera decir algo, Kalista alzó la voz.
-Mi señora directora… usted dice que ese sujeto ahora forma parte de nuestra academia, y que mi maestra, Miss Ursa, debe tratarlo como a un alumno formal, tal y como dicta el reglamento de la academia, ¿correcto?
( Dijo Kalista firmemente ) Zarathoz se puso seria.
Se irguió, sacó el pecho y llevó las manos a la espalda, entrelazándolas.
Su voz fue fría.
-Sí, así es.
Ursa mostró los dientes, furiosa.
Giró para apartar a Kalista y atacar a Zarathoz… pero entonces lo vio.
En el rostro de su alumna había una sonrisa torcida, malvada, mostrando los dientes.
Eso desconcertó a Ursa.
Kalista habló de nuevo, firme.
-Ya veo… entonces, si ese niño ahora forma parte de nuestra gloriosa academia, también debe seguir el reglamento y apegarse a nuestras costumbres, ¿no es así?
( Dijo Kalista, sonriendo venenósamente, con la cabeza baja ) Zarathoz frunció el ceño.
Algo no le gustó.
Su mirada se volvió amenazante.
-¿A dónde quieres llegar, señorita?
Kalista se levantó de golpe.
Abrió los brazos con teatralidad, regocijándose.
-A ningún lado, mi amada directora.
Es solo que… si ahora él es uno de nosotros, entonces puedo retarlo formalmente.
¿No es así?
( Dijo Kalista sonriendo ) -Como todos sabrán, una de nuestras normas y costumbres establece que si un alumno tiene un conflicto con otro, ambos pueden resolverlo mediante un enfrentamiento del tipo que elijan.
Así se calma el conflicto.
Así se mantiene la paz en nuestra amada academia.
Solo de esta manera hemos logrado mantenernos civilizados… y no caer en ideas de salvajes, ¿no es así?
( Dijo Kalista alegremente, girando sobre sí misma como si danzara ) -Por lo que ahora, yo, Kalista Winterhowl, solicito formalmente al nuevo miembro de la academia que se enfrente a mí… en un combate en el coliseo.
El lugar estalló.
Los alumnos explotaron en gritos de emoción.
El rostro de Luzbel se llenó de terror y preocupación.
Galahad apretó con fuerza el brazo de Morgan, aferrándose a él.
Satana llevó las manos a su pecho, rogando en silencio para que Zarathoz lo impidiera.
-Entonces… ¿qué dice, mi señora directora?
¿Aprobará mi petición… o no me diga que ignorará las reglas de nuestra academia?
( Dijo Kalista con una sonrisa arrogante ) Zarathoz apretó los dientes.
Miró a Kalista con molestia, luego a Luzbel… cuya mirada suplicaba, rogaba que dijera que no.
-¿Cuál será su postura, mi amada directora?
( Dijo Kalista, haciendo una reverencia ) -Sí… ¿cuál será su postura, di-rec-to-ra?
( Dijo Ursa de forma burlona ) El silencio fue absoluto.
La presión se volvió insoportable.
Entonces, como una sola voz, los alumnos comenzaron a gritar.
-¡GOR!
¡GOR!
¡GOR!
¡GOR!
Kalista y Ursa sonreían, arrogantes.
Luzbel rogaba en silencio.
Los alumnos pedían sangre.
-¡¡SILENCIO!!
( Gritó Zarathoz con fuerza ) Todo se apagó.
Zarathoz desvió la mirada, molesta.
Su voz salió pesada, forzada.
-Como directora de esta academia, mi deber es apegarme a sus reglas y costumbres.
Ignorarlas nos convertiría en algo peor que animales.
Por lo tanto… me veo en la necesidad de aceptar la petición de la señorita Kalista.
El rostro de Luzbel se quebró.
Terror.
Desesperación.
-No… ( Susurró luzbel con la voz rota ) El estallido fue inmediato.
-¡GOR!
¡GOR!
¡GOR!
¡GOR!
-Así que la señorita Kalista y el joven Morgan se enfrentarán el día de mañana en nuestro coliseo.
Ese es mi veredicto final.
La celebración fue ensordecedora.
Luzbel perdió fuerza en las piernas y cayó al suelo.
Ursa aplaudía con alegría salvaje, sonriendo victoriosa.
Kalista hizo otra reverencia, su sonrisa desquiciada, satisfecha.
-Gracias, mi amada directora.
( Dijo Kalista de manera venenosa ) Fin del capítulo.
Próximo capítulo: Yo puedo hacerlo.
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