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reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 46

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  4. Capítulo 46 - 46 yo puedo hacerlo cap 46
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46: yo puedo hacerlo ( cap 46 ) 46: yo puedo hacerlo ( cap 46 ) Los gritos de emoción no cesaron.

Kalista sonrió, victoriosa.

Había logrado su cometido.

Zarathoz la miraba con furia contenida, con esa expresión que anunciaba violencia inminente, como si en cualquier momento fuera a lanzarse sobre ella y arrancarle la cabeza.

Pero no lo hizo.

Permaneció en silencio, obligada a observar cómo Kalista saboreaba su triunfo.

-bueno, entonces, yo y mi maestra nos retiramos.

Gracias por su comprensión, amada directora.

Dijo Kalista, haciendo una última reverencia.

Su sonrisa era venenosa, maliciosa.

Luego se dio la vuelta y pasó junto a Morgan.

Lo tomó del hombro con fuerza y agachó la cabeza lo suficiente para quedar a la altura de su oído, lo bastante cerca como para que Morgan sintiera el peso de su aliento cargado de amenaza.

-te espero mañana.

No faltes.

( Dijo Kalista apretando el hombro de Morgan ) Kalista avanzó.

Ursa se detuvo frente a Luzbel.

Su presencia era aplastante, intimidante, cargada de una superioridad cruel.

La miró de arriba abajo y habló con desprecio.

-es mejor que lo prepares bien, basura, si no quieres verlo morir.

Ursa se rió en su cara.

Luego miró a Morgan y se burló de él sin pudor.

-suerte, mocoso.

La necesitarás.

Morgan permaneció en silencio.

Estaba asustado, sí, pero se obligó a mantener la compostura para no alarmar más a Galahad y a Satana.

Ursa se dio la vuelta, pero antes de irse miró a Zarathoz y le dedicó una sonrisa cargada de arrogancia, retadora, burlona.

Finalmente, siguió a su alumna.

Morgan las observó alejarse lentamente.

Luzbel comenzó a balbucear.

-no… esto no puede ser… no puede ser… se acabó… se acabó… se acabó… ( Dijo Luzbel, perdida, rota, balbuceando ) Zarathoz se acercó para verla mejor.

Se agachó frente a ella y encontró sus ojos perdidos, vacíos, clavados en la nada.

Comenzó a agitarla con firmeza.

-ey, ey, ey… vamos, vamos.

( Dijo Zarathoz firmemente ) Morgan se arrodilló y tomó las manos de Luzbel con desesperación.

-señorita… señorita, reaccione, por favor… reaccione.

( Dijo Morgan, desesperado ) Mientras tanto, la multitud de alumnos seguía observando.

Algunos festejaban.

Otros murmuraban.

Muchos se burlaban, sobre todo de Luzbel.

-mírenla, perdió la cabeza.

-no sé cómo esa fracasada se convirtió en maestra.

-la maestra Ursa la humilló y no hizo nada, jajaja.

Es lo menos que se merece esa maldita kril.

-no sé cómo esa kril sigue aquí… debería desaparecer para siempre.

Luzbel se cubrió los oídos y rompió en llanto.

La situación la había sobrepasado.

Morgan estaba en peligro, uno del que ella no podía salvarlo, y el odio que caía sobre ella era demasiado.

-qué crueles… ( Dijo Satana, con dolor ) -ey, ey… reacciona.

No los escuches.

Ahora mismo necesito que te enfoques.

Vamos, no puedes romperte aquí.

( Dijo Zarathoz, comenzando a preocuparse ) -sí, señorita… por favor, no llore.

No se preocupe, yo puedo hacerlo… yo puedo hacer… Morgan no terminó la frase.

Seguía agachado, intentando consolar a Luzbel, cuando de pronto se puso de pie de manera brusca.

El chico que parecía a punto de llorar ahora tenía el rostro completamente frío.

Sus ojos estaban fijos en las espaldas de Ursa y Kalista, que aún no se habían marchado del todo.

-¿por qué esperar hasta mañana?

( Dijo Morgan, con una sonrisa inquietante ) -¿Morgan…?

( Dijo Galahad, preocupada ) Entonces Morgan alzó la voz, lo suficiente para que todos lo escucharan.

-¡OYEEEEEE, PERRA DE MIERDA!

El grito iba dirigido a Kalista.

El rostro de Satana y Zarathoz se llenó de horror y preocupación.

Kalista y Ursa se detuvieron.

Kalista se giró lentamente; las venas de su rostro parecían a punto de estallar.

Estaba hirviendo de furia.

-co… co… ¿cómo me llamaste?

( Dijo Kalista, cargada de rabia ) -sí, te estoy hablando, perra zarnoza.

( Dijo Morgan, con una sonrisa burlona ) -niño, ¿qué carajos?

¿Acaso perdiste la cabeza?

( Dijo Zarathoz, molesta y alarmada ) Morgan la ignoró.

Comenzó a caminar en dirección a Kalista y Ursa.

-oye, oye, ¿qué carajos estás haciendo?

( Gritó Zarathoz, furiosa ) Luzbel, aún perdida, levantó la mirada.

-¿Morgan…?

Morgan se llevó la mano al cuello y lo movió lentamente, haciendo crujir los huesos.

Su sonrisa era peligrosa, antinatural.

-¿por qué esperar hasta mañana…?

¡HAGAMOS ESTO DE UNA MALDITA VEZ!

( Gritó Morgan ) Su cuerpo comenzó a brillar con una intensidad cegadora.

La luz explotó alrededor de él, obligando a todos a cubrirse los ojos.

Ursa y Kalista apenas pudieron alzar los brazos para protegerse, confundidas, furiosas, incrédulas.

Cuando la luz empezó a disiparse, Kalista separó un poco los brazos para mirar.

-¿qué carajos fue eso…?

( Dijo Kalista, irritada ) No terminó la frase.

Un impacto brutal la golpeó en el estómago.

El puñetazo fue tan poderoso que su cuerpo salió disparado varios metros a través de la academia, hasta estrellarse contra un muro con violencia ensordecedora.

-¡ka… Kalistaaaa!

( Gritó Ursa, aterrada ) Ursa se dio la vuelta, desbordada de odio.

-tú, maldito hijo de… Las palabras murieron en su garganta.

La figura frente a ella ya no era la de Morgan.

Su cuerpo había cambiado.

Ahora tenía su misma altura.

De los costados de su cabeza surgían dos colmillos gigantescos, curvados hacia arriba en forma de U.

Su piel era gruesa, rasposa, arrugada, dura como piedra.

Grandes orejas caídas emergían de su cabeza.

Sus ojos quedaban ocultos tras su cabello.

En su rostro llevaba una especie de mascarilla con una trompa.

La hizo sonar.

El estruendo retumbó por toda la academia como una trompeta de guerra.

La mascarilla se abrió, dejando ver su verdadera boca, aún torcida en una sonrisa maniática.

Entonces habló, con una frialdad absoluta.

-Aztlan, décima novena representación.

Rama Mammalia.

Especimen número 12500.

Loxodonta africana.

Fin del capítulo.

Próximo capítulo: A los ojos del mundo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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