reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 47
- Inicio
- Todas las novelas
- reencarne como un ajolote (leaving my world behind)
- Capítulo 47 - 47 A los ojos del mundo cap 47
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
47: A los ojos del mundo ( cap 47 ) 47: A los ojos del mundo ( cap 47 ) El tiempo se paralizó por unos instantes.
No hubo viento, no hubo respiraciones audibles.
Solo un silencio pesado, denso, que oprimía el pecho de todos los presentes.
Ursa fue la primera en sentirlo.
Su instinto animal rugió con violencia dentro de ella, gritándole que aquello que tenía enfrente no era normal, que no era seguro.
Cada fibra de su cuerpo le advertía del peligro, de una amenaza real.
Pero su orgullo… su maldito orgullo, la obligó a mantenerse firme.
Alzó la barbilla y encaró a “Morgan”.
-o… o oye, ¿qué quién diablos te crees que eres?
( Dijo Ursa, tartamudeando, aunque intentó disimularlo ) “Morgan” no respondió.
Permaneció inmóvil, en silencio absoluto, observando el punto exacto donde Kalista había chocado contra el suelo, como si el resto del mundo hubiese dejado de existir.
-asombroso… este poder, esta clase de poder… jamás la había visto antes.
( Pensó Zarathoz, con una mezcla peligrosa de entusiasmo y nerviosismo ) -¿m… Morgan?
¿Ese en verdad es Morgan?
( Preguntó Luzbel, con la voz cargada de preocupación ) -¿qué le sucede a Morgan?
( Preguntó Galahad, visiblemente asustada ) -no lo sé… pero ese cambio de carácter tan drástico… algo pasó.
( Murmuró Satana, intentando procesar la situación ) -oye, te estoy hablando.
Te estoy diciendo que quién te crees que eres.
( Insistió Ursa, ahora claramente molesta ) Ursa dio un paso al frente, su postura se volvió más agresiva.
Intentó intimidarlo.
Pero entonces ocurrió.
“Morgan” giró la cabeza de forma brusca y clavó su mirada en ella.
Ursa se detuvo en seco.
Un escalofrío recorrió su espalda.
La mascarilla de “Morgan” se abrió nuevamente, con un sonido inquietante, y su voz emergió… fría, baja, amenazante.
-ahora que lo recuerdo… tú dijiste que rogaría por suerte, ¿no es así?
( Dijo “Morgan”, comenzando a acercarse lentamente ) Cada paso hacía temblar el aire.
-dime… ¿aún crees que necesito suerte?
( Continuó “Morgan”, esbozando una sonrisa peligrosa ) -a… aléjate de mí.
No te permito que te acerques.
( Dijo Ursa, con el miedo filtrándose en su voz ) -vamos, vamos… no hay de qué asustarse.
Después de todo, soy alguien que necesitaría suerte para enfrentarme a alguien como usted, ¿no es así?
( Dijo Morgan, con un tono claramente burlón ) -¡te dije que no te me acercaras!
( Gritó Ursa, estallando de furia ) Morgan levantó una mano, apenas un gesto, dispuesto a tocarla.
Pero se detuvo.
Desde el suelo emergió una arena negra con destellos blancos, envolviendo los pies de Ursa y anclándola al lugar.
“Morgan” parpadeó.
Y en un instante, el peligro se multiplicó.
Dos espadas aparecieron presionando su cuello.
Dos hojas gemelas.
A cada costado, dos figuras idénticas con cuernos, sosteniéndolas con firmeza.
Detrás de él, sintió el contacto del filo frío contra su espalda.
Un caballero de aspecto fantasmal, con una armadura oxidada, sostenía una guadaña igual de corroída, presionando su hoja contra él.
Los tres hablaron al mismo tiempo.
-alto.
( Gritaron como advertencia ) -¿qué pasa, Ursa?
¿el chico nuevo te asustó?
( Dijo una mujer de piel completamente oscura, con manchas blancas contrastando en su cabello negro ) Ursa se sacudió la ropa con brusquedad y miró con desprecio a aquella mujer.
-no pedí tu maldita ayuda, Helios.
( Escupió Ursa, con el orgullo herido ) -vaya… ¿y esa es la forma de dar las gracias?
Bueno, no podía esperar menos de una bestia apestosa.
( Respondió Helios, con burla ) -hija de puta, ¿viniste hasta aquí solo para burlarte de mí?
( Gritó Ursa, enfurecida ) -no, claro que no.
Solo vimos que tenías… pequeños problemas, y decidimos ayudar.
( Dijo Helios, mostrando una sonrisa ladeada ) -¿qué es lo que sucede, señorita Ursa?
( Preguntó el caballero oxidado, con voz seria ) -¿por qué este alboroto?
( Dijeron las gemelas al mismo tiempo ) En ese momento, un aplauso rompió la tensión.
Todos giraron la cabeza.
Zarathoz.
Con una sonrisa confiada, se llevó la atención de todos antes de que Ursa pudiera decir una sola palabra.
-yo con gusto puedo explicarles lo que sucede aquí.
( Dijo Zarathoz, con tranquilidad calculada ) Pero algo más ocurrió.
Alguien se colocó detrás de Zarathoz… sin que nadie lo notara.
Ni siquiera ella.
Una voz peligrosa, intrigante, susurró cerca de su oído.
-oh, ¿en serio?
Porque me encantaría escuchar esa explicación, miss Zarathoz.
Zarathoz se tensó.
Suspiró, se giró lentamente y, al ver quién estaba detrás de ella, forzó una sonrisa.
-sí, claro… su majestad.
La princesa Amon la observaba con ojos afilados a través de su casco.
El silencio volvió a caer.
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: a los ojos del mundo parte 2.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com