reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 48
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- Capítulo 48 - 48 A los ojos del mundo parte 2
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48: A los ojos del mundo parte 2.
(cap 48) 48: A los ojos del mundo parte 2.
(cap 48) -entonces, miss Zarathoz… ¿cuál es la explicación para este desastre?
( Dijo Amon, seria y visiblemente molesta ) El silencio cayó como una losa.
Nadie se atrevió a respirar con normalidad bajo la presión de aquella voz.
-claro, verá, su majestad… mi asistente estaba llevando al joven recién ingresado a su salón de clases, ya que este es su primer día en la academia.
En ese momento, miss Ursa apareció junto a su estudiante, la señorita Kalista, únicamente para intimidar e insultar al joven.
Y debo aclarar que… esta no sería la primera vez que ocurre algo así.
( Dijo Zarathoz con una amabilidad tensa, medida ) -¿DE QUÉ MIERDA ESTÁS HABLANDO?
La voz de Ursa estalló en furia.
-¡esa bestia fue la que se metió en los asuntos de mi protegida!
¿De verdad pensaste que las cosas se quedarían así, cómo si nada?
( Gritó Ursa, fuera de sí, con los colmillos apretados y los puños temblando ) -no deje que la engañe, su majestad, escúcheme… yo le explicaré tod— Las palabras de Ursa fueron cortadas de manera brutal.
No por un grito.
No por una orden.
Sino por una mirada.
La mirada amenazante de la princesa Amon cayó sobre ella como una sentencia.
Ursa se quedó muda al instante, tragando saliva con dificultad, bajando la cabeza por puro instinto de supervivencia.
Entonces, con un tono frío, afilado y cargado de una autoridad incuestionable, la princesa Amon habló.
-¿es eso cierto, miss Ursa?
¿Es cierto que usted y su protegida han estado molestando a un nuevo miembro de esta gloriosa institución?
Ursa intentó apartar la mirada, observando a todos a su alrededor, buscando apoyo… pero no lo encontró.
Sus labios comenzaron a temblar.
-ve… ve verá, su majestad… yo… yo… pero él tiene la culpa.
Él humilló a mi protegida… ( Dijo Ursa, nerviosa, casi suplicante ) Entonces, la princesa Amon exhaló lentamente.
Un suspiro largo, seco.
El sonido resonó en el metal de su casco como un presagio de violencia contenida.
Amon se dio la vuelta… y caminó hacia Ursa.
Cada paso era pesado.
Cada paso hacía retroceder el aire mismo.
Ursa comenzó a temblar.
No pudo sostener la mirada.
Bajó la cabeza mientras su cuerpo le gritaba que huyera, aunque sabía que no podía.
La princesa Amon tomó el hombro de Ursa… y comenzó a apretarlo con fuerza.
Demasiada fuerza.
-pregunté si lo que dijo Zarathoz es verdad.
No pregunté por qué.
No pregunté quién es el culpable.
Te hice una sola pregunta.
( Dijo Amon, inclinándose hacia ella ) -así que responde… ¿es verdad o no?
Ursa no pudo hablar.
El miedo le cerró la garganta.
Solo tembló… en silencio.
-ya veo… con que es así.
( Dijo Amon, decepcionada ) El golpe fue repentino.
Un rodillazo directo al estómago.
Ursa perdió el aire al instante, un sonido ahogado escapó de su boca mientras su cuerpo se doblaba, cayendo de rodillas ante la princesa como una marioneta con los hilos cortados.
Amon la sujetó del cuello sin esfuerzo.
-sabe, miss Ursa… la academia tiene reglas.
Reglas que, a los ojos del mundo, nos han convertido en la mejor institución de aprendizaje para las nuevas generaciones.
( Dijo la princesa, apretando ) -usted sabe lo que sucedería si allá afuera se enteran de que uno de nuestros sagrados guías quebrantó esas reglas… por una simple riña personal.
El agarre se cerró aún más.
-¿sabe lo que dirán de mí?
¿de la institución?
¿de su majestad… mi padre?
( Dijo Amon, ahorcándola con mayor fuerza ) Ursa intentó hablar… pero no podía.
Sus manos arañaban inútilmente el brazo de la princesa mientras el mundo comenzaba a oscurecerse.
Entonces, una voz desesperada rompió la escena.
-¡espere, su majestad!
¡espere!
Era Kalista.
Aún aturdida por el golpe recibido anteriormente, se arrastró hasta Amon y cayó de rodillas, apoyando la frente contra el suelo.
-le ruego a su majestad… tenga piedad con mi maestra.
Fui yo quien se dejó guiar por su ira.
Mi maestra solo intentaba apoyarme.
( Dijo Kalista, suplicando ) -¿TÚ OSAS INTERRUMPIRME A MÍ?!?
( Rugió Amon con furia ) -sí… y le ruego que perdone mi falta de respeto.
Kalista levantó apenas el rostro, con lágrimas contenidas.
-si bien mi maestra y yo cometimos una gran falta al honor de esta institución… debe saber, su majestad, que esta pelea no la iniciamos nosotras.
Es verdad que intimidamos y ofendimos a ese chico… pero fue él quien nos atacó de manera discriminada, aun cuando ya se había pactado un combate para el día de mañana.
Amon había manifestado una espada negra.
Una hoja oscura, viva, cubierta de rostros en eterno lamento.
La punta estaba dirigida a Kalista.
Pero se detuvo.
Los lamentos de la espada parecieron apagarse por un segundo.
La princesa giró lentamente el rostro hacia Zarathoz.
-miss Zarathoz… ( Dijo con voz firme ) -¿lo que dice esta chica es cierto?
¿Es verdad que fue él quien atacó… aun habiéndose pactado la resolución del conflicto para mañana?
Zarathoz guardó silencio.
Su mirada permaneció seria.
Inamovible.
Eso fue suficiente.
Amon soltó el cuello de Ursa, dejándola caer al suelo, y bajó la espada.
La hoja negra desapareció de la vista de todos en un parpadeo.
Y en ese mismo parpadeo… Amon desapareció.
El aire se rasgó.
Y apareció frente a Morgan.
Todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos.
Morgan sintió el peligro como nunca antes.
No era miedo.
Era certeza.
La certeza absoluta de que, si movía un solo dedo… moriría.
-así que eres tú.
( Dijo la princesa Amon, mirándolo fijamente ) Fin del capítulo.
Próximo capítulo: Castigo.
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