reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 49
- Inicio
- Todas las novelas
- reencarne como un ajolote (leaving my world behind)
- Capítulo 49 - 49 castigo cap 49
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
49: castigo ( cap 49 ) 49: castigo ( cap 49 ) Amon tomó el rostro de “Morgan” con una sola mano y lo obligó a alzar la cabeza para mirarlo de frente.
Sus dedos apretaron con firmeza, casi con desprecio.
Morgan apenas reaccionó; solo frunció el ceño, molesto, mientras Amon movía su cara de izquierda a derecha, examinando con atención sus branquias, como si fuera un objeto curioso.
-Interesante… ¿y tú qué eres, muchacho?
( Dijo Amon, seria, con un dejo de curiosidad peligrosa ) Morgan ladeó el rostro lo poco que pudo y esbozó una sonrisa torcida, desafiante.
Luego acercó su cara a la de ella, sin el menor rastro de miedo.
-Un puto unicornio.
( Dijo Morgan con burla, provocándola abiertamente ) La reacción fue inmediata.
Todos en la sala abrieron los ojos, tensos, helados por el horror.
Un murmullo ahogado recorrió el lugar.
Se notaba el miedo en cada respiración contenida.
“Morgan” se había burlado de la princesa… en su propia cara.
Se había reído de ella.
Algo que nadie con un mínimo de cordura se atrevería a hacer.
Pero lo impensable ocurrió.
La princesa Amon comenzó a reír.
Al principio fue una risa leve, casi imperceptible, pero poco a poco fue creciendo, volviéndose más fuerte, más sonora, más inquietante.
Los presentes, temblorosos, comenzaron a reír también, nerviosamente, siguiendo su ejemplo sin saber si aquello los salvaría o los condenaría.
-Parece que el nuevo estudiante tiene sentido del humor.
( Dijo Amon entre risas ) Morgan abrió la boca, aún con ese descaro suicida en los ojos.
-Y si quieres, puedo contar unos— No terminó la frase.
Amon lo sujetó con violencia de la mandíbula y lo levantó del suelo como si no pesara nada.
Luego, sin advertencia, azotó su cuerpo contra el piso con una brutalidad salvaje.
El impacto resonó en toda la sala.
-¡MORGAN!
( Gritó Luzbel con la voz rota ) “Morgan” quedó tendido en el suelo, aún sostenido por la mandíbula por la princesa.
No perdió el conocimiento, pero el dolor fue inmediato y absoluto.
Sintió cómo sus huesos cedían, cómo sus costillas se quebraban una a una, cómo su columna crujía de una forma antinatural.
El aire abandonó sus pulmones.
-No solo faltaste a las reglas de esta sagrada institución… sino que también osas burlarte de mí en mi propia cara.
( Dijo Amon, ahora furiosa ) Amon soltó su mandíbula.
Morgan rodó sobre el suelo y escupió sangre.
Jadeando, con dificultad para respirar, levantó apenas la cabeza.
-Púdrete.
La chispa se encendió.
“Morgan”, o mejor dicho, Xol quien había tomado posesión de su cuerpo comenzó a pensar frenéticamente en una nueva forma, en una nueva manifestación para iniciar el combate.
-Hija de puta… voy a devolverte el favor ahora mismo.
( Pensó “Morgan” ) Amon extendió su mano hacia el cuello de Morgan, dispuesta a acabar con aquello considerándolo un simple trámite.
Entonces, el tiempo se detuvo.
Literalmente.
Amon quedó congelada, al igual que todos los presentes.
El aire mismo parecía inmóvil.
-¿Qué… qué sucede?
( Dijo “Morgan”, confundido ) Estaba consciente, pero no podía moverse.
Intentó levantar un brazo, girar el cuello, respirar con más fuerza… nada.
Algo lo anclaba al suelo, una fuerza invisible, opresiva.
-¿Qué carajos está pasando?
( Dijo “Morgan”, ahora furioso ) Parpadeó varias veces.
Cuando volvió a enfocar, ya no era Morgan quien estaba ahí.
Era Xol.
Xol se encontraba atrapado, inmovilizado, mientras el cuerpo de Morgan yacía inconsciente a su lado.
Frente a él apareció una figura translúcida.
Era femenina.
Llevaba un manto que cubría su cabeza y descendía hasta el suelo.
Su presencia imponía calma… y culpa.
Cuando habló, su voz sonó distorsionada, antigua.
-Oh, hijo mío… no has aprendido nada.
Sigues usando el don que te regalé de manera errónea.
Pensé que el castigo que te otorgué había sido suficiente, y que esta oportunidad sería la forma de que vieras tus errores.
Pero veo que no fue así.
Aún te falta aprender.
( Dijo la figura con compasión ) Xol apretó los dientes.
-¿Quién eres?
¡Revela tu rostro, mujer!
( Dijo Xol, molesto ) La figura se agachó lentamente y acercó su mano al pecho de Xol.
-¿Qué haces?
¡No me toques!
¡No te atrevas a tocarme!
( Gritó Xol con furia ) -Espero que esto te haga aprender… finalmente.
La figura introdujo su mano en el pecho de Xol.
De su interior extrajo algo brillante, algo imposible: parecía una estrella partida a la mitad.
Luego se levantó y caminó hacia Morgan.
-¡Ey, ey!
¡Devuélvemelo!
¡Devuélveme eso!
¡Te lo ordeno!
( Gritó Xol, desesperado ) La figura femenina acarició el rostro y el cabello de Morgan con una ternura dolorosa.
Después introdujo su mano en su pecho y extrajo la otra mitad de aquella estrella.
-Aquel día le otorgué a tu hermano la mitad de tu existencia… y él se la dio a este pobre joven.
Tal vez ese fue mi error.
Debí quitártelo todo, para que aprendieras lo que significa no tener nada.
Ahora veo mi fallo… y debo corregirlo.
Hijo mío, te amo, pero debes aprender.
Las dos mitades se fundieron en una sola estrella, resplandeciendo como ninguna otra.
-Ahora tú y él deberán compartir el mismo camino.
Uno deberá aprender del otro.
Tal vez, cuando llegue el momento, comprendas la verdad, hijo mío.
La figura acercó la estrella a su boca y comenzó a murmurar palabras en un idioma inentendible.
Las palabras flotaron alrededor de la estrella, formando capas, estructuras talladas con símbolos, apagando poco a poco su brillo.
-¿Qué has hecho?
¿¡Qué es lo que has hecho!?
( Gritó Xol, llorando de furia ) -Antes tú podías usar este poder a voluntad, pero con un límite de tiempo.
Él podía usarlo sin límite de tiempo, pero con una cantidad restringida de lo que deseaba ser.
Ahora, ambos solo podrán usar este regalo por un tiempo limitado.
El acceso a todo lo que pueden ser estará restringido… y además, el regalo decidirá por sí mismo qué forma tomar, ajustándose a la necesidad del momento.
( Dijo la figura, mostrando la estrella ) -¡Nos condenaste¡ ¡Nos acabas de condenar!
¡Nos condenaste a los dos!
( Gritó Xol, roto ) _Perdóname, hijo mío… pero así debe ser.
Este es tu castigo.
Un castigo que deberás compartir con él.
Espero que con esto, finalmente, aprendas… y puedas volver a mí.
La figura comenzó a desvanecerse.
Su voz se volvió cada vez más lejana.
-Espera… tú eres… no… no, no, no.
¿Por qué me hiciste esto?
( Dijo Xol, impactado y destrozado ) La figura sonrió suavemente.
-Te amo.
Desapareció.
El tiempo volvió a fluir.
Xol, aún en el cuerpo de Morgan, comenzó a llorar.
Amon se detuvo, confundida, al ver aquel cambio repentino.
“Morgan” habló entre sollozos.
-¿Por qué…?
Dime, ¿por qué…?
Dime, madre… ¿por qué me has abandonado…?
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: Un solo camino.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com