reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 53
- Inicio
- Todas las novelas
- reencarne como un ajolote (leaving my world behind)
- Capítulo 53 - Capítulo 53: Déjamelo a mi ( cap 53 )
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 53: Déjamelo a mi ( cap 53 )
En el instante exacto en que la idea de que él podía estar equivocado cruzó por su mente, la rechazó con violencia.
No.
No podía ser verdad.
Su orgullo se levantó como un muro, negándose a aceptar siquiera la posibilidad de haber errado. La sola idea le resultaba insoportable. Así que reaccionó como siempre lo hacía cuando se sentía acorralado: empujó a Morgan con fuerza, casi con rabia.
-oye, ¿qué rayos te pasa?
( Dijo Morgan, confundido y molesto )
-no… no te equivocas… ella se equivoca… yo tengo la razón… yo tengo la razón…
( Murmuró Xol, con la voz quebrada, desesperado )
Xol lo miró fijamente. Sus ojos ardían, no solo de furia, sino de miedo. De un miedo profundo, casi infantil. Apretó los dientes y, con un hilo de voz cargado de rabia y negación, le gritó.
-¡YO TENGO LA RAZÓN!
Entonces, comenzó a desvanecerse.
Su figura se volvió borrosa, inestable, como si el aire mismo lo estuviera rechazando. Morgan intentó tocarlo, quiso sujetarlo, seguir reclamándole, exigirle respuestas… pero fue inútil. Xol desapareció por completo.
De golpe, Morgan recuperó el control de su cuerpo. El cambio fue tan brusco que perdió el equilibrio por unos segundos, el mundo le dio vueltas y el impacto lo obligó a apoyarse con torpeza. Cuando logró estabilizarse, la rabia explotó.
-¡¿A dónde vas?! ¡Aún no termino contigo! ¡YO AÚN NO TERMINO CONTIGO!
( Dijo Morgan, dando un puñetazo al aire lleno de enojo )
Pero Xol ya se había ido.
Morgan permaneció allí, respirando agitadamente, con el pecho subiendo y bajando de forma irregular. Lo llamó. Una vez. Dos. Tres.
Nada.
Indignado, frustrado y con un nudo en la garganta, se sentó en su cama. Juntó ambas manos en un puño y las llevó a su frente, cerrando los ojos con fuerza.
-¿qué voy a hacer…?
( Pensó Morgan, agotado )
Mañana tendría que pelear.
Y él… él nunca se había peleado en su vida.
No sabía cómo hacerlo. No sabía cómo moverse, cómo atacar, cómo defenderse nunca hubo necesidad de aprender esas cosas. Desde que había llegado, Xol había sido quien luchaba por ambos, quien recibía y devolvía los golpes, mientras él solo resistía el dolor de las heridas, el ardor de la sangre, el peso de la batalla.
-¿qué voy a hacer si él no vuelve…?
( Dijo Morgan, con desesperación )
No quería admitirlo.
De verdad no quería.
Pero, aunque estaba furioso con Xol, aunque su orgullo gritaba lo contrario… lo necesitaba. Lo necesitaba para pelear. Para sobrevivir pará cumplir su objetivo.
-lo ne…
Morgan se mordió la lengua levemente, deteniéndose antes de terminar esas palabras. Sus ojos se endurecieron. Afiló la mirada.
-no… no lo necesito. Puedo hacerlo. Yo puedo hacerlo solo.
( Dijo Morgan, decidido, aunque su voz tembló )
Entonces, alguien tocó la puerta.
Morgan se levantó de inmediato, casi por reflejo, y caminó para abrir… hasta que escuchó la voz del otro lado.
-Morgan… Morgan, ¿estás ahí?
Su mano se quedó inmóvil sobre la manija.
La voz era de Sataná.
Sonaba afligida. Preocupada. Triste.
-disculpa a mi señora… ella perdió el control por un momento. Ella no es así. Puede que parezca alguien mala, pero… ella es muy buena, créame, ella lo es.
( Dijo Sataná, intentando animar a Morgan )
-sé que usted no quería que nada de esto sucediera… sé que no era su intención.
Morgan sintió cómo la culpa se hundía en su pecho. Aunque sabía que no había causado nada de aquello, el peso era insoportable. Culpa por no ser lo suficientemente fuerte. Culpa por no poder impedir que Xol tomara el control cuando quisiera. Pero, sobre todo, culpa por darse cuenta de que estaba empezando a depender de él.
-perdón…
( Dijo Morgan, en voz baja )
-¿ah?
( Dijo Sataná, confundida )
-perdón… por mi culpa tu vida, la vida de Galahad, la de la señorita Luzbel… incluso la de Zarathoz… por mí, la vida de todos está en peligro…
( Dijo Morgan, intentando no llorar )
Sataná sintió un dolor profundo al escuchar ese tono. Morgan sonaba roto. Exhausto. Como alguien que cargaba un peso demasiado grande para su cuerpo.
Colocó suavemente la palma de su mano sobre la puerta. Cerró su otra mano y la llevó a su pecho, hablando desde lo más hondo de su corazón.
-sabes… desde que tengo conciencia de mi existencia, soñé… anhelé… que apareciera alguien que no fuera igual a ellos. Que fuera diferente. Que alguien se levantara y se interpusiera entre ellos y nosotros. Que estuviera de nuestro lado de manera genuina. Que mirara la forma en la que nos tratan y dijera esto no está bien… ya basta.
Su voz tembló.
pero ese alguien parecía solo un anhelo… un sueño. Comencé a creer que alguien así simplemente no podía existir. Que siempre nos mirarían con odio, con repulsión… peor que a los animales. Y cuando empecé a perder la esperanza… cuando creí que ese sueño jamás se cumpliría… apareciste tú.
Hizo una pausa, respirando con dificultad.
alguien que nos trató como seres vivos… y no como cosas. No podía creerlo. Estaba tan feliz… cuanto más te escuchaba hablar, más sabía que no mentías. Yo, que he escuchado a tantos mentir… encontré a alguien que hablaba con el corazón.
Su voz se quebró.
debo admitirlo… dudé. Una parte de mí siempre duda. Pero entonces llegó ese momento… ese momento en el que no te importó que toda la academia estuviera mirando. No te importó lo que dirían de ti. Simplemente… saltaste. Te pusiste entre esa mujer lobo y Galahad solo para protegerla.
Las lágrimas comenzaron a caer.
ahora sé con certeza que usted es ese alguien con el que tanto soñé… por el que tanto pedí. Solo puedo darle gracias… por existir. Por hacer realidad mi sueño. Gracias… muchas gracias…
( Dijo Sataná, entre lágrimas, tanto de tristeza como de alegría )
En ese momento llegaron Luzbel y Galahad. Luzbel se veía agitada, nerviosa, con prisa, casi al borde del colapso.
-Morgan, Morgan, no te sientas mal. Tú no tienes la culpa de nada, es mi culpa. Sabía… sabía que tenía que llevarte lejos de aquí. Fue mi culpa, debí hacerle caso a mis instintos. No te preocupes, no tienes que hacer esto. Aún tenemos tiempo. Puedo llevarte lo más lejos de aquí, solo déjame… confía en mí… estarás bien, solo abre la puerta y…
No pudo terminar.
La puerta se abrió de golpe.
Tanto Luzbel como Sataná se quedaron en shock.
Morgan tenía marcas de lágrimas en el rostro. Sus ojos estaban enrojecidos. Pero su mirada… su mirada era distinta. Firme. Seria. Decidida.
-no… por favor… déjamelo a mí. Por favor… déjame hacer esto…
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: mi primera pelea.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com