reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 55
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Capítulo 55: el combate da inicio ( cap 55 )
El sol había alcanzado su punto más alto. El mediodía cayó sobre el coliseo como una sentencia ineludible. Las gradas comenzaron a llenarse poco a poco; miembros de toda la academia ocupaban sus asientos mientras un murmullo creciente se extendía como una marea inquieta. La emoción, espesa y expectante, empezaba a emerger entre los asistentes.
-¿Cuánto crees que dure el nuevo?
-Jajaja, contra la superior Kalista no durará ni cinco minutos.
-Sí, el nuevo está muerto.
Frases como esas flotaban entre la multitud. El resultado ya había sido dictado incluso antes de que el duelo comenzara. En lo alto del coliseo, aquellos asientos elevados que parecían tronos fueron ocupándose uno a uno. Cada maestro llegó con paso solemne y tomó el lugar que le correspondía.
La primera en aparecer fue Ursa. Apenas se sentó, alzó la mano y alentó al público con una sonrisa amplia, casi provocadora. Disfrutaba aquello más que nadie.
-Buah… ¿ya estás haciendo el ridículo tan temprano, Ursa?
Las palabras provenían de Helios, quien, como siempre, se burlaba de ella. Pero, para su sorpresa, Ursa no respondió. Siguió saludando al público con entusiasmo, como si la voz de Helios no existiera. Aquello solo consiguió irritarla aún más.
-Mírate… con esa cara de alegría. Da un poco de asco.
( Dijo Helios en tono de burla )
Ursa la miró de reojo… y sonrió todavía más.
Helios chasqueó la lengua, molesta.
-Sí que da asco tu sonrisa.
Ursa regresó a su asiento. Suspiró, cerró los ojos y mantuvo esa sonrisa intacta, firme, casi peligrosa.
-¿Sabes, Helios? Hoy estoy tan jodidamente feliz que ninguna de tus burlas ni tus insultos baratos podrán afectarme. Ni a mí… ni a este gran día.
Helios apretó los dientes. Una mueca de ira se dibujó en su rostro.
-¿Baratos, eh? ¿Por qué no aprovechamos que ya estamos aquí y resolvemos esto ahí abajo, bestia apestosa?
Ursa la observó fijamente, inexpresiva… hasta que dejó escapar una risa suave.
-Jajaja, perdón, pero no puedo jugar contigo, Helios. Eso no es lo que haría una dama con clase.
( Dijo Ursa dejando escapar una leve carcajada )
Helios golpeó con fuerza las recargaderas de su asiento.
-¡Bestia asquerosa! ¡Eso fue todo! Vamos abajo, te voy a enseñar a respetar, sucia de mierda.
( Dijo Helios de forma amenazante )
-Vamos, vamos, señoritas… no es momento para pelear.
Athelstan intervino con nerviosismo, intentando calmar la situación.
-Ambas dejen de pelear o nosotras nos encargaremos de que se calmen.
Las gemelas Reika y Seika dieron un paso al frente. La tensión aumentó, densa, peligrosa… hasta que una nueva presencia la rompió por completo.
Luzbel y Zarathoz habían llegado.
Ursa desvió su atención hacia Zarathoz, y una sonrisa burlona se dibujó en su rostro.
-Vaya, directora Zarathoz. Pensé que estaría escondida en su oficina.
( Dijo Ursa con tono burlón )
Zarathoz ignoró el comentario y tomó asiento con elegancia. Su trono era más ostentoso que el de los demás, ligeramente elevado, dominante.
-Sí que tienes agallas para mostrar tu rostro por aquí, Zarathoz.
( Dijo Ursa con una sonrisa provocadora )
Zarathoz respondió con serenidad, sin perder la compostura.
-Claro. Después de todo, este es un asunto oficial. Y como directora de esta academia, es mi deber presenciarlo y asegurarme de que todo sea justo y correcto.
( Dijo Zarathoz con una leve sonrisa )
-Sí, jajaja… lo que tú digas.
( Dijo Ursa con arrogancia )
Ursa se recostó en su asiento y, en un murmullo cargado de amenaza, susurró:
-Espero que disfrutes mucho ese asiento… porque hoy será la última vez que lo uses.
Zarathoz la miró con furia, pero se limitó a apretar los dientes y cerrar los puños.
Luzbel se dirigía a su asiento cuando, de pronto, Ursa estiró el pie. Luzbel tropezó y cayó al suelo.
-Ups… lo siento. No me fijé.
( Ursa comenzó a reír )
El coliseo fue testigo del acto. Algunos rieron. Otros guardaron silencio incómodo. Athelstan intentó ayudarla, pero las risas fueron más fuertes. Luzbel se levantó sola, bajó la cabeza y se retiró rápidamente.
Ursa giró hacia Zarathoz con una sonrisa descarada.
-Ahora que estamos todos, ¿podría hacernos los honores, amada directora?
( Dijo Ursa con arrogancia )
Entonces, un sonido metálico resonó en el aire.
Pasos.
Una armadura.
Todos levantaron la vista.
Desde el balcón apareció la princesa Amon.
De inmediato, los maestros se arrodillaron. El coliseo entero los imitó.
-Su majestad, no esperaba verla por aquí. Permítame traerle un lugar donde sentarse.
( Dijo Ursa, intentando mostrarse servicial )
Zarathoz no se movió ni la miró.
-No se preocupe, Miss Ursa. Solo he venido a presenciar este encuentro… aunque algo me dice que será muy breve.
( Dijo Amon con seriedad )
-Así que ignórenme. Miss Zarathoz, puede continuar.
( Dijo Amon tocando el hombro de Zarathoz )
Zarathoz respiró hondo, se levantó y avanzó hasta el filo del balcón. Su voz resonó con fuerza.
-Hoy tendremos un duelo entre dos estudiantes de nuestra gloriosa academia. Dos almas en conflicto. Y como seres civilizados, resolveremos esto aquí. Los conflictos entran al coliseo… y aquí se quedan.
El público guardó silencio.
-Primero, la retadora. Proveniente de los fríos bosques de Reihoku. Miembro del tercer ciclo de la academia y honorable integrante de la casa Valdragon. El Colmillo Invernal… ¡Kalista!
El coliseo estalló en gritos. Kalista apareció con la frente en alto, irradiando confianza. Portaba la bandera de su casa. El público la adoraba… y ella lo sabía.
-Y el retado… recién ingresado a la academia. Morgan.
Silencio.
Pasaron segundos.
Minutos.
-¿Dónde está?
-¿Habrá huido?
-Jajaja, dejó plantada a la directora.
Ursa rió.
-Parece que tu chico te dejó plantada, Zarathoz.
-¿Qué sucede, Zarathoz? ¿Tu muchacho huyó?
( Preguntó seriamente la princesa Amon )
Zarathoz sintió cómo la ansiedad le oprimía el pecho. Buscó a Luzbel con la mirada. Ella también estaba confundida.
-Vaya… parece que el nuevo se acobardó.
( Dijo Kalista riendo )
Las risas explotaron.
Ursa sonrió con malicia.
-Bueno, su majestad… así termina todo, ¿no es así?
Zarathoz levantó la mano, a punto de anunciar la victoria…
Entonces, pasos.
Desde el corredor.
Lentos. Firmes.
El coliseo se volvió.
Morgan apareció.
Solo.
Serio.
Sin apoyo alguno.
Zarathoz exhaló aliviada.
-Ahora que ambos contendientes están presentes… ¿están listos?
( Gritó Zarathoz )
-Sí, estoy lista.
( Dijo Kalista, molesta )
-Sí… estoy listo.
( Dijo Morgan, suspirando )
-En ese caso… que el combate dé inicio.
Fin del capítulo:
El más peligroso entre los pequeños.
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