reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 56
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Capítulo 56: El más peligroso de los pequeños ( cap 56 )
Kalista y Morgan estaban frente a frente, rodeados por la sed de sangre y violencia que emanaba del coliseo. El rugido del público era constante, espeso, casi tangible.
Ambos permanecieron en silencio durante unos instantes eternos.
Fue Kalista quien lo rompió.
-vaya… por un momento pensé que no aparecerías, bastardo.
( Dijo Kalista con un tono burlón )
-debo admitir que estoy sorprendida de que hayas venido, pero esta vez nadie te…
Kalista se detuvo en seco.
Su atención se clavó en el cuerpo de Morgan.
Sus manos.
Sus pies.
Todo él… temblaba.
Morgan inhaló aire con fuerza, como si le faltara el oxígeno, y entonces Kalista sonrió.
-vaya, vaya… ¿eso que huelo es acaso miedo?
( Dijo Kalista, mostrando los dientes en una sonrisa maliciosa )
Morgan no respondió.
No quería admitirlo.
Pero tenía miedo.
Miedo de fallar aquí y que todo terminara.
Miedo de tener que pelear solo.
Miedo de las miles de miradas clavadas en su espalda.
Pero, por encima de todo… miedo de decepcionar a quienes, sin conocerlo, habían decidido confiar en él.
Desde el balcón de maestros, Luzbel lo observaba con el corazón encogido, llevándose la mano al pecho con fuerza.
En la entrada por donde Morgan había salido se encontraban Galahad y Satana. Galahad temblaba; ese lugar le traía recuerdos horribles, y el miedo a lo que podía ocurrir la estaba consumiendo.
De pronto, su mano fue tomada con firmeza.
Satana le sonrió, cálida, serena… aunque forzada.
-está bien… todo estará bien. Tenemos que mantenernos firmes y confiar en él. Se lo prometimos, ¿no es así?
Galahad asintió y apretó su mano con fuerza.
Sin embargo, la otra mano de Satana mostraba leves espasmos en los dedos. Su postura era firme, pero incluso ella no podía ocultar del todo su preocupación.
La respiración de Morgan se volvió errática.
Su corazón golpeaba su pecho con violencia.
El sudor empapaba su cuerpo.
Llegó a un punto en el que ya no escuchaba nada.
El mundo se volvió distante, apagado.
La visión se le nubló.
Intentó concentrarse… pero su mente se llenó de escenarios posibles. De finales. De errores irreversibles.
Kalista, por su parte, recordó la primera vez que chocó contra Morgan.
Y la segunda.
En ambas ocasiones, su cuerpo había cambiado.
-¿qué poder usará…? ¿son esas sus únicas habilidades? ¿cuál es su verdadera habilidad? ¿hay más?
Maldita sea…
( Pensó Kalista, fastidiada )
La irritación le torció el gesto.
No saber a qué se enfrentaba la enfurecía.
-claro… solo tengo que darlo todo desde el principio.
( Dijo, recuperando su sonrisa cruel )
-¡¡¡ENTONCES COMENCEMOS!!!
( Gritó Kalista con júbilo )
Una cantidad brutal de energía estalló desde su cuerpo.
La presión del aire se disparó en todas direcciones, haciendo vibrar el coliseo.
-oh… parece que tu chica va a iniciar con todo desde el principio.
( Dijo Helios, sonriendo mientras miraba a Ursa )
El cuerpo de Kalista se cubrió con un aura azul pálida, rozando el blanco. La presión era tan intensa que el coliseo tembló.
Cuando el aura se disipó de golpe, su figura quedó expuesta.
Sus ojos, antes morados, ahora eran de un azul glacial.
Lo mismo ocurrió con los mechones de su cabello.
La temperatura descendió de forma abrupta.
En su mano izquierda, en el dorso, apareció un pequeño tatuaje con forma de copo de nieve. De manera violenta, comenzó a expandirse, ramificándose como una telaraña escarchada, cubriendo gran parte del dorso de su mano.
El tatuaje brillaba del mismo color que sus ojos y su cabello.
Sus garras crecieron, tornándose grisáceas y degradándose hasta el negro.
El maquillaje negro alrededor de sus ojos se corrió, haciéndolos parecer más profundos, más oscuros… casi como manchas.
Su cabello se volvió más rígido, afilado.
Cada respiración expulsaba vapor, como si el frío habitara dentro de ella.
-karma, modo de transición… frostbite.
El vapor aumentó, envolviendo su figura y haciéndola aún más imponente, más amenazante.
Kalista sopló suavemente sobre su mano, creando una pequeña escarcha de nieve. La elevó y la soltó, dejándola flotar sin rumbo.
El coliseo quedó en silencio.
Todos siguieron con la mirada aquella diminuta escarcha errante.
Hasta que Kalista silbó.
La escarcha se detuvo.
Sonrió.
Silbó otra vez.
La escarcha creció de forma exponencial.
Un silbido más largo.
La masa helada cayó con violencia hacia Morgan.
Él apenas logró esquivarla, lanzándose a un lado y rodando por la arena.
Al ver lo cerca que estuvo de morir, Morgan comenzó a correr por todo el coliseo.
Las burlas estallaron de inmediato.
Kalista lanzó más y más escarchas, sin intención de acertar… solo para hacerlo correr. Para humillarlo.
-vamos, vamos… ¡CORRE, pequeño bastardo!
JAJAJAJAJA, ¡CORRE MÁS!
( Gritó Kalista, eufórica )
-puff… qué aburrido. Parece que el chico de la directora es un fraude.
( Dijo Helios, bostezando )
-¿qué sucede, Zarathoz? ¿por qué tu chico no pelea?
( Preguntó la princesa Amon con burla )
Zarathoz estaba al filo del balcón, clavando sus uñas en él.
-¿por qué no pelea…? ¿por qué no se transforma…?
( Dijo, desesperada )
-JAJAJAJAJA míralo… corre como un cobarde.
¿qué pasó, Zarathoz? Antes era arrogante y ahora huye asustado.
( Se burló Ursa )
Las risas enfurecieron a Zarathoz… pero solo podía contenerlo en silencio.
-Morgan…
Luzbel se levantó levemente de su asiento, aterrada.
Morgan corría en zigzag.
-tengo miedo… tengo miedo… tengo miedo…
( Repetía en su mente )
Ursa se levantó de golpe y gritó con todas sus fuerzas.
-¡¡¡ACÁBALO!!!
Kalista sonrió.
Creó tres escarchas más, cerrándole todas las vías de escape.
El vapor se expandió, convirtiéndose en una densa neblina.
Morgan buscó una salida… no había ninguna.
Solo quedaba avanzar.
Cuando lo intentó, Kalista apareció frente a él, lanzando un puñetazo cubierto de escarcha, con picos sobresaliendo de los nudillos.
-muere.
( Dijo, extasiada )
Morgan solo alcanzó a cubrirse.
El impacto fue brutal.
La arena tembló.
-¡NOOOOO!
( Gritó Luzbel, estirando su mano )
-JAJAJAJAJA ¡SE ACABÓ! ¡SE ACABÓ!
Ahora me perteneces…
FINALMENTE… FINALMENTE cobraré todas las humillaciones.
Zarathoz, te haré sufrir hasta que tu cuerpo y tu alma se rompan.
( Gritó Ursa, en éxtasis )
Zarathoz bajó la mirada, apretando los labios.
Solo podía pensar en Satana… en destinos peores que la muerte.
-vaya… acabó rápido.
( Dijo Helios )
Los maestros comenzaron a levantarse.
Excepto Athelstan y Luzbel.
Ursa reía.
Hasta que la princesa Amon habló.
-miss Ursa… yo no cantaría victoria aún.
El silencio cayó como un golpe.
La neblina comenzó a disiparse.
Y entonces lo vieron.
El puño de Kalista chocaba contra los brazos de Morgan…
pero no los atravesaba.
Un denso, corto y áspero pelaje cubría sus brazos.
Su cabello había crecido y ahora era de un rosa más suave.
Tenía garras.
Orejas similares a las de un oso, pero más puntiagudas.
Un antifaz de un rosado más obscuro cubría su rostro.
Kalista retrocedió de inmediato.
Morgan levantó la cabeza.
Gruñó.
Mostró los dientes.
Y con una voz cargada de furia, dijo:
-trigésima novena representación.
especimen número 90.
mellivora capensis.
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: Tenaz, resistente y agresivo.
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