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reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 57

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Capítulo 57: Tenaz resistente y agresivo ( cap 57 )

Una vez que la neblina se disipó por completo, quienes se encontraban en el balcón quedaron paralizados, cada uno sorprendido a su propia manera.

Luzbel fue la primera en reaccionar. Se dejó caer en su asiento y suspiró largamente, como si el alma extraviada durante esos segundos eternos por fin hubiera regresado a su cuerpo. Sus hombros temblaron apenas. Pero el estaba vivo… aún.

Zarathoz, por su parte, sintió cómo la presión en su pecho se aliviaba. El peso invisible que la oprimía se desvaneció poco a poco, y con ello regresó algo que creía perdido: la confianza. Una sonrisa lenta, peligrosa, se dibujó en su rostro. Con esa misma expresión, giró el rostro hacia Ursa y habló con una calma que rozaba la burla.

-vaya, Ursa… aún mantienes esa mala costumbre tuya de dar por sentadas las cosas.

Ursa apretó los dientes. Giró bruscamente hacia Zarathoz y, sin decir una sola palabra, descargó toda su furia contra el filo del balcón. El impacto resonó como un trueno seco. La estructura crujió… y se agrietó ligeramente, como si incluso la piedra temiera su ira.

-maldición.

( Dijo Ursa con furia )

Zarathoz no se inmutó. Sus ojos se deslizaron de nuevo hacia la arena, fríos, atentos, expectantes.

-así que será mejor que se sienten, Damas y Caballeros… porque la verdadera pelea está por comenzar.

( Dijo Zarathoz, mirando fría pero expectante a Kalista y a Morgan )

Kalista frunció el ceño.

-maldición… entonces había más.

( Dijo Kalista en su mente, molesta )

Instintivamente retrocedió, colocándose a una distancia segura de Morgan. Lo observó con atención. Él gruñía. Su rostro estaba deformado por la furia, los músculos tensos, los dientes expuestos como los de una bestia acorralada. No era solo rabia… había algo más allí, algo que no terminaba de comprender.

-¿qué le sucede?

( Dijo Kalista con un tono de desagrado )

Chasqueó la lengua.

-maldición… no pude acabarlo de una maldita vez. Tendré que pasar al plan B.

( Dijo Kalista en su mente, seria y molesta )

Extendió las manos y creó dos escarchas de nieve pura. Silbó una vez más, y estas crecieron hasta alcanzar un tamaño moderado. Cayeron al suelo con una ligereza antinatural. Kalista colocó los pies sobre ellas y, como si el hielo hubiera nacido para obedecerla, las escarchas se adhirieron a sus plantas.

-¿qué está haciendo?

( Se pudo escuchar entre la multitud del coliseo )

Kalista comenzó a moverse.

No caminaba. No corría.

Patinaba.

Su figura se volvió un destello blanco, rodeando a Morgan a una velocidad antinatural. Por cada rincón que pasaba, dejaba tras de sí una estela de escarcha viva. El hielo se expandía, congelando el suelo, dibujando patrones escarchados como telarañas. La arena dejó de ser tierra: se convirtió en su dominio.

Morgan giraba la cabeza de un lado a otro, intentando seguir su movimiento, pero era inútil.

-eres bastante fuerte, lo admito… ¡pero aún eres un novato!!!

Kalista gritó.

Morgan apenas pudo percibirla. Solo sintió el impacto.

El golpe le dio de lleno en el rostro. Su cuerpo salió despedido y derrapó violentamente sobre el hielo. El sonido fue seco, brutal. Sin embargo, Morgan se levantó de inmediato, rugiendo, impulsado por una furia ciega.

Kalista sonrió.

Una sonrisa amplia, torcida, aterradora.

-te tengo.

Kalista apoyó los dedos sobre el rostro de Morgan. Allí no había solo una mancha. Era una marca. Una figura perfecta de escarcha que comenzó a brillar en el mismo instante en que ella chasqueó los dedos.

Del suelo, bajo los pies de Morgan, emergieron múltiples púas de hielo. Se elevaron violentamente y se incrustaron en su cuerpo. No atravesaron órganos, no fueron letales… pero sí lo hicieron sangrar. La sangre caliente contrastaba con el hielo, humeando al contacto.

-vaya… de verdad que eres una maldita piedra en el zapato.

( Dijo Kalista con desagrado al ver que Morgan solo había sido herido de manera superficial )

Abrió los brazos, apropiándose del entorno.

-pero no importa. Ahora estás en mi territorio. Todo esto… ahora me pertenece.

( Dijo Kalista )

-veamos cuánto más puedes aguantar.

Comenzó a patinar una vez más, describiendo círculos caóticos, direcciones imposibles. Morgan luchaba por mantenerse en pie, resbalando, resistiendo. Kalista lo golpeó de nuevo… pero justo antes del impacto, sintió algo.

Una mirada.

Morgan la estaba observando.

No con miedo.

No con dolor.

La percibió.

El golpe conectó y Morgan salió disparado hacia un costado, pero un escalofrío recorrió el cuerpo de Kalista. Esa mirada… como si él lo hubiera esperado. Como si lo hubiera deseado.

Eso la descolocó.

-¿qué… qué fue eso?

( Dijo Kalista, confundida )

Negó con la cabeza.

-maldición… nada, no fue nada. Seguiré hasta dejarte como un puto alfiletero.

( Gritó Kalista con furia )

Chasqueó los dedos una vez más. Nuevas púas heladas brotaron del suelo y se incrustaron en Morgan. El resultado fue el mismo: heridas superficiales.

-¡maldita sea! ¡deja que te atraviese de una vez!

Pero entonces ocurrió algo distinto.

Un olor.

Llegó a la nariz de Kalista. Provenía de Morgan. Antes, él emitía apenas un aroma humano… ahora era distinto. Denso. Pesado. Salvaje.

Ira.

Una ira incontrolable.

-¿por qué…? ¿por qué tengo esta ira? ¿por qué no la puedo controlar? ¿qué me está pasando?

( Dijo Morgan en su mente, asustado )

Morgan no lo sabía.

Kalista no lo sabía.

Nadie lo sabía.

Pero el regalo que le había sido otorgado había visto su falta de coraje, su apatía, su pasividad, su fragilidad… y las había devorado. Las transformó.

Lo convirtió en el ser más tenaz, más resistente y más agresivo de toda la creación.

El tejón de la miel.

Y muy pronto, el mundo vería cómo su ira se convertiría en una fuerza que solo crecería… cuanto más ardiera su furia.

Fin del capítulo.

Próximo capítulo: el que convierte su furia en fuerza.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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