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reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 58

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Capítulo 58: El que convierte irá en fuerza ( cap 58 )

El olor a ira incontenible era tan intenso que Kalista tuvo que cubrirse la nariz por un instante. Era sofocante, espeso… casi palpable.

-¿Qué rayos es esto?

( Dijo Kalista, molesta )

-Nunca había olido algo similar.

Un escalofrío le recorrió la espalda. En su mente se filtró aquella imagen fugaz: Morgan clavándole la mirada, a pesar de la velocidad brutal con la que ella lo había golpeado, como si la hubiera detectado.

No lo suficientemente rápido para reaccionar… pero sí para verla.

Kalista lo observó con atención.

Morgan adoptó una postura baja, las rodillas dobladas, el cuerpo entero en tensión. Se inclinaba ligeramente hacia adelante, como una bestia a punto de lanzarse. Sus brazos colgaban rígidos, los músculos vibrando, y no dejaba de mostrar los colmillos, gruñéndole sin cesar.

-wow… parece que tu chico se convirtió en toda una bestia, ¿no lo crees, Zarathoz?

( Dijo Helios, un poco asombrada )

Zarathoz se limitó a observar a Morgan en silencio.

Si bien sentía alivio al verlo presentarse al combate, una nueva inquietud comenzó a nacer en su interior.

Desde que había adoptado esa transformación, su comportamiento era errático, salvaje, sin lógica alguna… como una criatura gobernada únicamente por el instinto.

-¿Qué te sucede…?

( Pensó Zarathoz )

Kalista volvió a patinar en distintas direcciones.

Pero esta vez no había diversión en su rostro. Ya no sonreía como antes. Su expresión era fría, concentrada, sin apartar la mirada de Morgan.

Con velocidad brutal, volvió a golpearlo, activando la marca.

Las púas de hielo atravesaron su cuerpo.

No le dio tiempo de levantarse.

Repitió la fórmula.

Golpe.

Marca.

Púas.

Una y otra vez.

No le permitiría descansar. Estaba decidida a acabar con él rápidamente.

Con cada activación, Kalista podía percibir cómo las púas de hielo se incrustaban cada vez más profundo en la carne de Morgan. Con cada golpe, con cada estallido helado, su sonrisa se ensanchaba, retorcida, satisfecha.

La sangre manchaba el hielo puro, tiñéndolo de rojo.

El vapor escapaba de su cuerpo, caliente, denso, elevándose en el aire helado.

Algunos apartaron la mirada, incapaces de seguir observando aquella masacre.

-Parece que no había de qué preocuparme.

( Dijo Ursa, sonriendo complacida )

Luzbel giró el rostro. Las lágrimas corrían libres por sus mejillas.

-Ya basta… ya basta…

( Dijo Luzbel entre sollozos )

En el túnel, Galahad abrazó a Satana, pegando su rostro a su pecho para evitarle la visión de lo que estaba ocurriendo.

-Ya casi… ya casi…

( Murmuró Kalista, extasiada )

Entonces llegó el momento clave.

Kalista lanzó un golpe que hizo salir volando el cuerpo de Morgan.

Pero no lo dejó caer.

En el aire, lo golpeó de nuevo, manteniéndolo suspendido. Aceleró al máximo y repitió la misma fórmula tres veces más, a una velocidad aterradora.

Solo se veían destellos blancos y azules.

El cuerpo de Morgan se elevó por los aires. Todos alzaron la mirada.

El desenlace parecía haber llegado.

Ahora había cuatro marcas brillando en su cuerpo.

Kalista sonrió venenosa y chasqueó los dedos.

Del suelo emergieron cuatro escarchas. Las púas de hielo surgieron por decenas.

Morgan no podía esquivarlas.

Su cuerpo cayó sobre ellas.

Algunas se rompieron… pero no fue suficiente.

Tres púas lograron atravesarlo.

Una en el hombro.

Otra en el costado.

La última en el brazo izquierdo.

Las demás lo mantenían suspendido, incrustadas en su cuerpo.

La sangre era demasiada.

Luzbel se tapó la boca, llorando desconsolada.

Ursa ensanchó aún más su sonrisa.

Zarathoz abrió los ojos, paralizada por la sorpresa.

Satana se aferró a Galahad, ocultando el rostro mientras soltaba un gemido de dolor.

Kalista comenzó a reír a carcajadas, alzando los brazos hacia el cielo.

-¡Lo hice! ¡LO HICE!

( Gritó Kalista, en éxtasis absoluto )

Las púas comenzaron a salir del cuerpo de Morgan con un sonido grotesco de carne desgarrándose.

La sangre brotó en cantidades absurdas, cayendo sobre Kalista como una lluvia carmesí.

Ella cerró los ojos… y la aceptó.

La disfrutó.

Cuando las púas desaparecieron, el cuerpo de Morgan cayó al suelo.

Kalista avanzó hacia él con una sonrisa maniática, el rostro completamente cubierto de sangre.

-más… más… MÁS…

( Dijo Kalista, perdiendo la cordura )

Entonces ocurrió algo.

Un mareo repentino.

Un dolor extraño en el costado.

Kalista se llevó la mano al lugar… y se quedó helada.

Estaba sangrando.

Pero no era la sangre de Morgan.

Era la suya.

Con horror, vio que uno de sus costados estaba rasgado, la carne expuesta, como si algo la hubiera desgarrado.

-e… e… ¿en qué momento? ¿Cuándo?

( Murmuró Kalista, sorprendida )

Y entonces… Morgan se movió.

Kalista retrocedió de inmediato, el miedo clavándose en su pecho.

Todo el coliseo contuvo el aliento.

Morgan se incorporó lentamente.

De su cuerpo emanaba un aura rosada, espesa, sucia, vibrante.

-¿Q-qué carajos eres…?

( Dijo Kalista, aterrada )

Morgan se puso de pie, adoptando de nuevo aquella pose de bestia salvaje.

El vapor brotaba de su boca como de una chimenea.

Sus ojos estaban completamente en blanco.

Entonces rugió.

Un rugido que estremeció la arena entera.

El suelo tembló.

El aura se volvió más densa, más gruesa, más violenta.

La furia había sido cargada.

La ira se había transformado en fuerza.

Y esa fuerza estaba a punto de desatarse.

Las piernas de Kalista comenzaron a temblar.

Sin darse cuenta, pero con absoluta claridad, dejó escapar de sus labios temblorosos:

-tengo miedo.

Fin del capítulo.

Próximo capítulo: ¿Quién aguantará más?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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