reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 60
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Capítulo 60: el último en pie ( cap 60 )
-ohhh… ¿entonces insinuas que ahora será una batalla de resistencia?.
( Dijo Helios, intrigada y emocionada )
Athelstan solo sonrió levemente.
Aquella sonrisa no era de burla… era la sonrisa de alguien que ya había visto demasiadas muertes como para sorprenderse.
-pero, en ese caso, la chica de Ursa tiene la ventaja, ¿no es así?. Digo, el otro se la ha pasado recibiendo daño en lugar de devolverlo.
( Dijo Helios, pensativa )
-no necesariamente. La resistencia de ambos no solo dependerá del daño que hayan recibido.
( Dijo el maestro de armadura oxidada, con voz grave )
-no entiendo.
( Dijo Helios, confundida )
La palabra fue tomada por aquellas gemelas.
-es simple, ¿no es así, Seika?.
( Respondió Reika, fríamente )
Todos voltearon a ver a ambas gemelas, esperando su deducción.
-sí, Reika. La pelea no se decidirá solo por la resistencia física.
( Respondió Seika, con un tono serio y cortante )
Ambas, con una mirada inquietantemente idéntica, hablaron al mismo tiempo, mientras sus ojos se clavaban sobre Kalista y Morgan como cuchillas.
-espíritu.
( Finalizaron ambas gemelas con seriedad y frialdad )
-¿espíritu?.
Todos reaccionaron ante aquella palabra.
-¿espíritu?. ¿A qué mierda se refieren con eso?.
( Gritó Ursa, furiosa )
-esa mierda no existe. ¡Las peleas las ganan los más fuertes!.
( Dijo Ursa, apretando los dientes y los puños )
-no… no realmente. Esa es una forma muy simplista de ver un combate, miss Ursa.
( Dijo el maestro de armadura oxidada, suspirando )
-ah?.
( Respondió Ursa, con una mueca de molestia )
-un combate no es solo fuerza física, miss Ursa. También depende de qué tan fuerte sea tu espíritu. Si eres de espíritu débil, por mucha fuerza que tengas, en algún momento cederás… y terminarás siendo derrotada. El miedo, la duda, la desesperación… son los mayores enemigos en una batalla. Quien logre dominarlos jamás será verdaderamente vencido.
( Dijo el maestro de armadura oxidada, con una seriedad aplastante )
-no es así, su majestad.
El caballero oxidado giró la cabeza hacia la princesa Amon, cuya risa resonó como metal siendo retorcido.
-jajajaja… sí, así es. Sir Mazlan tiene toda la razón. El espíritu guía al cuerpo. Quien no lo entiende… solo camina hacia su propia destrucción.
( Dijo Amon, observando fijamente a Ursa )
Ursa, bajo aquella mirada, bajó la cabeza, temblando entre ira y desesperación.
-debo decirlo, Zarathoz… estoy sorprendida. Las habilidades del muchacho son, cuanto menos, intrigantes.
( Dijo la princesa Amon, con voz seductora )
Zarathoz la miró sin responder.
-¿y ustedes qué opinan, sir Goro y sir Braken?.
-sí, sí, síiiii… es fascinante. Un ser vivo cambiante, que alterna y muta… simplemente fascinante.
( Dijo Goro, extasiado )
-¿no lo crees así, amigo mío?.
( Dijo Goro, mirando al maestro con traje de buzo y apariencia de pulpo )
-sí, sí, sí… lo entiendo, señor Goro. Una criatura tan increíble y enigmática… si no sobrevive, ¿me permitiría tomar su cuerpo, señorita Zarathoz?.
( Dijo Braken, con morbosa emoción )
Luzbel apretó los labios hasta casi sangrar. Sus uñas se clavaron en sus propias manos, pero no dijo nada.
Zarathoz respondió con educación impecable.
-consideraré su petición… pero aún es demasiado pronto para sacar conclusiones. Le pediré paciencia.
( Dijo con una sonrisa amable )
-aunque no creo que sea posible.
( Añadió Zarathoz, dejando escapar una pequeña risa )
-¿hum?. ¿por qué lo dice, directora?.
( Preguntó Goro, intrigado )
-porque estoy segura de que el último en pie será él.
( Dijo Zarathoz, mirando a Morgan con una sonrisa confiada )
-ya veo… qué desperdicio.
( Murmuró Braken, decepcionado )
La respiración de Kalista se volvió errática, desesperada, como la de un animal acorralado.
-tengo miedo… no quiero morir… ¡alejen a esta bestia de mí!.
( Gritó Kalista, mientras se deslizaba de manera desesperada por el coliseo )
Creaba hielo bajo sus pies para huir, pero el avance de Morgan lo pulverizaba al instante, como si su sola presencia lo hiciera estallar.
-¿qué hago?, ¿qué hago?, ¿qué hago?.
Las risas comenzaron a llenar su cabeza. La impotencia. El terror. La sensación de que el mundo entero se cerraba sobre ella.
Entonces, una idea indigna, humillante, cruzó su mente.
-tal vez debería hui…
Pero al ver el túnel por donde había salido, Kalista distinguió cinco siluetas. Cinco figuras inmóviles, mirándola fijamente, con una amenaza silenciosa que gritaba: atrévete y lo pagarás.
Ese miedo era peor que Morgan.
Kalista se detuvo. Giró lentamente.
Morgan se acercaba.
El tiempo se ralentizó.
-si pierdo… ellos… el capitán… no puedo decepcionar al capitán… ni a la casa… lo perderé todo… todo… no puedo… no puedo…
Su pecho ardía. Sus pensamientos se desmoronaban.
Entonces, la idea final llegó.
Kalista inhaló con violencia. El aire fue succionado como un huracán. Vendavales estallaron alrededor. Cuando terminó, cerró la boca y lo comprimió dentro de su cuerpo.
Su piel se volvió pálida.
Sus brazos se cubrieron de hielo, formando enormes garras.
Sus pies se congelaron en cuchillas.
Una máscara helada cubrió su rostro, con colmillos afilados.
Un aura azulada la envolvió, esparciendo escarcha.
Congeló sus propios órganos. Detuvo el sangrado. Incluso su sangre se volvió fría.
Pero también… su conciencia empezó a apagarse.
-vo… vo… voy a ganar cueste lo que cueste…
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: El vencedor.
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