reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 61
- Inicio
- Todas las novelas
- reencarne como un ajolote (leaving my world behind)
- Capítulo 61 - Capítulo 61: El vencedor ( cap 61 )
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 61: El vencedor ( cap 61 )
Los presentes estaban impactados, conmocionados por la nueva forma de Kalista.
Los gritos del público hacían retumbar el coliseo entero, un rugido colectivo cargado de emoción, miedo y expectativa.
Desde los palcos más altos, las miradas no parpadeaban; nadie respiraba con normalidad. Todos esperaban… el siguiente movimiento.
-vaya… parece que tu chica ha decidido tomar un camino bastante arriesgado, ¿no lo cree, maestra Ursa?.
( Dijo Mazlan, visiblemente impresionado )
Ursa no respondió.
Solo observaba, atenta… demasiado atenta.
Apretaba los dientes con fuerza, el sudor recorriéndole la sien, las manos temblorosas escondidas bajo la tela. Su respiración era corta, irregular.
-¿por qué lo dices, Mazi?.
( Preguntó Helios, curiosa )
-señorita Helios, agradecería que no me llame de esa manera.
Pero, en resumen… ella ha tomado todo el aire y lo ha tragado, enfriándolo. Así detendrá el sangrado y aliviará el dolor. Además, podrá convertir esa gruesa capa de hielo que cubre sus brazos, sus pies y su boca… en un arma.
( Explicó Mazlan, serio )
-wow… eso suena increíble.
( Dijo Helios, impresionada )
-pero.
( Dijo Mazlan, tajante )
Ese solo sonido fue suficiente.
Los maestros, la princesa, todos fijaron la mirada en él.
-¿pero?.
( Repitió Helios, confundida )
-hacer todo eso tiene una consecuencia terrible.
No solo enfría la sangre o los músculos… enfría el cuerpo desde dentro. Los órganos, uno por uno, comienzan a fallar. Mientras más tiempo mantenga esa forma, su sangre se volverá lenta, pesada… hasta detenerse por completo.
El resultado será caer en un profundo sueño.
( Concluyó Mazlan, de forma imponente )
-entonces… ¿dices que el muchacho de la directora ganó?.
( Dijo Goro, expectante )
Mazlan se limitó a asentir.
Ese gesto fue suficiente para romper a Ursa por dentro.
Escuchar cómo daban por ganador a Morgan la frustró aún más.
No sabía qué hacer.
Se llevó la mano al cabello, tirando de él con fuerza, hasta que comenzó a morder una de sus uñas por el estrés… rompiéndola, y luego arrancándola con los dientes, sin darse cuenta del dolor.
-señor Mazlan.
( Dijeron Reika y Seika al mismo tiempo )
-¿no… él también está muy herido?.
( Dijo Seika, analizando el combate )
-además, el poder que usa se está agotando. Esa energía violenta que lo rodea… está disminuyendo muy rápido.
( Añadió Reika )
-sí, así es. Sin embargo… él está en un estado imparable. No hay miedo, duda ni emoción que lo haga detenerse a pensar.
Las heridas y el costo de la habilidad de la señorita Kalista son mayores que las del joven de la directora.
Ahora… simplemente él tiene que..
Mazlan no terminó la frase.
Otra voz lo hizo por él.
Una voz masculina, seductora y dulce, pero al mismo tiempo abrumadoramente imponente.
-evitarla, ¿no es así?.
Detrás del asiento de Mazlan apareció un hombre alto, vestido con largas ropas negras. Su cabello del mismo color caía bajo un velo oscuro.
Sobre su cabeza reposaba una corona dorada rota, sucia, demacrada, tan antigua que parecía pertenecer a otra era.
Su rostro estaba cubierto por una máscara de porcelana blanca, lisa y fría. Alrededor de los ojos, un maquillaje suave en tonos rosados y morados le daba un aire delicado y melancólico.
De aquellos ojos negros, vacíos, caían lágrimas negras adornadas con pequeñas estrellas plateadas.
Su presencia era… antinatural, elegante y aterradora, como el reflejo deformado de una mujer.
Amon y todos los presentes, al escuchar su voz, se arrodillaron de inmediato.
-su majestad… ¿qué lo trae por aquí?.
( Dijo Amon con sumo respeto )
Luzbel estaba aterrada.
Temblaba.
Él había aparecido… la última persona que ella quería que supiera de la existencia de Morgan.
Zarathoz, en cambio, estaba furiosa.
-¿qué hace aquí?, ¿qué carajos hace aquí?.
( Pensó Zarathoz, llena de ira )
-oh, nada… nada, hija mía. Simplemente quise salir un poco a tomar el aire y ver qué era lo que tenía a todos tan… enérgicos.
( Dijo el hombre, elegante y suave )
Zarathoz tomó la palabra de inmediato, pasivo-agresiva, pero respetuosa.
-¿es acaso esa la única razón por la que su majestad está aquí, honrándonos con su presencia?.
( Dijo Zarathoz, de rodillas )
-¿cómo te atreves a cuestionar a su majestad?, Zarathoz. Es una ofensa que no dejaré pasar.
( Rugió Amon )
Amon estuvo a punto de atacarla, pero el hombre la detuvo, posando una mano sobre su hombro.
-vamos, hija mía… no es para tanto.
( Dijo amablemente )
-dime, Zarathoz… ¿qué te hace creer lo contrario?.
Sin titubear, Zarathoz respondió.
-no solemos tener la gratitud de su presencia. Su majestad pasa la mayor parte del tiempo en su trono, apenas dejándose ver.
Se me hizo… extraño, que viniera hasta aquí solo para tomar aire.
( Dijo respetuosamente )
-ZARATHOZ.
( Gruñó Amon )
Pero el hombre volvió a detenerla.
-vamos, vamos, Amon… todo está bien, jajajaja.
( Dijo, riendo suavemente )
-supongo que tienes razón. No suelo venir muy seguido por aquí.
( Añadió, aún sonriendo )
-pero me atrapaste… escuché que alguien muy interesante había aparecido.
Y quise verlo con mis propios ojos.
El hombre se acercó al filo del balcón.
Su mirada se clavó en el combate… pero en especial, en Morgan.
-con que es él… ¿no es así?, el que ha animado este lugar.
( Dijo, curioso )
-sin duda… alguien muy interesante.
Me pregunto qué clase de persona será.
( Murmuró, fascinado )
-jajajaja… pero no se preocupen. No me quedaré mucho.
Solo quiero ver cómo termina esto.
( Dijo alegremente )
-permítame traerle un asiento, su majestad.
( Dijo Amon apresurada )
-no, no… así está bien. Desde aquí puedo ver mejor.
( Respondió, sonriendo )
-dígame, señor Mazlan… ¿estaba en lo correcto respecto a lo que nuestro joven amigo debe hacer ahora?.
-sí, su majestad. Como siempre, tan sabio.
( Respondió Mazlan, devoto )
-oh, vamos… no seas tan adulador, harás que me avergüence.
Pero… no creo que él haga eso.
( Dijo primero nervioso, luego más serio )
-¿por qué lo dice, su majestad?.
( Preguntó Mazlan )
-porque eso solo ocurriría en un combate entre dos seres pensantes, lógicos y civilizados.
Y esto… está a punto de convertirse en algo distinto.
Su mirada se afiló.
-una pelea entre dos bestias, guiadas únicamente por el instinto primitivo de sobrevivir.
Morgan observó a Kalista.
Comprendió su mensaje.
Se levantó.
Se puso de pie.
Durante unos segundos eternos, ambos se miraron fijamente desde extremos opuestos del coliseo.
El silencio fue absoluto.
Entonces… Morgan dio el primer paso.
Kalista hizo lo mismo.
El vapor salió de sus fauces.
Caminaron.
Aceleraron.
Corrieron.
Cargaron sus puños al mismo tiempo.
Y cuando estuvieron lo suficientemente cerca…
golpearon, lanzando sus ataques al unísono, gritando con todo lo que les quedaba.
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: El vencedor (parte 2)
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com