reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 62
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Capítulo 62: El vencedor parte 2 ( cap 62 )
Los dos golpes impactaron de lleno, rostro contra rostro.
El estruendo que siguió a aquel choque brutal retumbó por cada rincón del coliseo, como si la estructura misma hubiese gemido de dolor.
Ambas cabezas se echaron hacia atrás al mismo tiempo.
La nariz y la boca de Morgan estallaron en sangre, un chorro espeso que manchó su pecho y el suelo.
La mascarilla helada de Kalista, en cambio, se resquebrajó, una grieta recorriéndola como un presagio.
Por un segundo pareció que ambos habían quedado inconscientes.
Sus cuerpos cayeron hacia atrás… de espaldas.
Pero no.
Al mismo tiempo, como bestias negándose a morir, recobraron la consciencia y se lanzaron hacia adelante otra vez, chocando una vez más.
Más sangre brotó del rostro de Morgan.
Sus ojos estaban en blanco.
Los dientes apretados en una mueca salvaje, antinatural.
La mascarilla de Kalista comenzó a romperse en fragmentos.
Entonces inició el intercambio.
Golpe tras golpe.
Sin retroceder.
Sin respirar.
Recibir y devolver.
Toda técnica, toda estrategia, habían desaparecido.
No quedaba nada salvo un intercambio primitivo, violento, animal, uno que no se detendría hasta que uno de los dos cayera muerto o inconsciente.
El rostro de Morgan estaba cada vez más cubierto de sangre… pero no se detenía.
Kalista, en cambio, empezaba a lanzar golpes más lentos.
El enfriamiento de su cuerpo avanzaba demasiado rápido.
-no puedo… no puedo perder… no puedo… si pierdo no tendré nada… perderé todo lo que me costó construir… no puedo perder contra un bastardo como él.
( Dijo Kalista, frustrada, en su mente, mientras lanzaba y recibía golpes )
Las heridas de Morgan sangraban cada vez más.
Demasiado.
Su cuerpo comenzaba a ceder.
Por alguna razón, la regeneración que poseía por su estatus de ajolote iba lenta… demasiado lenta.
-duele… duele mucho… ¡PERO QUIERO GANAR, QUIERO GANAR!.
( Gritó Morgan en su mente )
La emoción estaba al límite.
El combate se había convertido en una carnicería.
Zarathoz tenía los nervios destrozados.
Ursa se mordía las uñas hasta que sus dedos sangraban.
El rey observaba en silencio absoluto.
Mazlan, Reika y Seika estaban al borde de sus asientos.
Helios sonreía, extasiada.
Goro y Braken aguardaban con ansia el desenlace.
Luzbel temblaba.
El pecho le dolía.
El miedo a cómo acabaría todo la tenía al borde del colapso.
La princesa Amon permanecía con los brazos cruzados, imperturbable… esperando.
En el túnel, Galahad temblaba mientras se aferraba con fuerza a Satana.
El corazón de ella latía con violencia, obligándose a mantenerse firme.
-todo lo que he pasado… todo el dolor… todo el esfuerzo… toda la humillación que he sufrido para estar aquí… no puedo perder… prometí hacer grande el nombre de mi clan… no dejaré que este bastardo me lo arrebate todo.
( Dijo Kalista, con rabia, recordando su pasado )
-¡VOY A GANAAAAR!.
( Gritó Kalista entre lágrimas )
Kalista lanzó un golpe descomunal.
El hielo que cubría su mano se rompió por completo.
Ese golpe vino desde lo más profundo de su alma.
Los huesos de su propia mano se quebraron.
La mandíbula de Morgan se partió.
Su nariz quedó hecha pedazos.
Varios dientes salieron despedidos.
Sus rodillas se flexionaron, a punto de caer…
pero se incorporó con pura fuerza de voluntad.
-ah… duele… duele mucho… pero no puedo perder aquí… se lo prometí a ellas… no puedo romper otra promesa.
En su mente apareció la imagen de esa mujer de sus pesadillas.
Muñecas sangrando.
Garabatos cubriendo su rostro.
-ni una más!!.
( Gritó Morgan dentro de sí )
Otra imagen surgió.
Una persona con una herida grotesca en la cabeza, ropa sucia, cuerpo destrozado, el rostro cubierto de garabatos.
Ambas imágenes estaban glitcheadas, rotas, como si su mente se negara a recordarlas.
-quiero hacer esto por mí mismo… quiero que esto signifique algo… aquí… ahora… daré un paso hacia esa realidad… no puedo perder… voy a ganar… voy a ganar.
( Dijo Morgan, luchando por no caer )
Su aura se concentró en el cuello y la cabeza.
Y entonces…
El cabezazo.
-AHHHH.
( Gritó Morgan con todo su ser )
El impacto fue brutal.
Pecho contra pecho.
Los huesos de Kalista se quebraron, fragmentándose.
Su cuerpo ya no respondía.
Vio la cabeza de Morgan acercarse… sin poder esquivar.
Su corazón se detuvo.
Comenzó a caer.
Galahad sonreía, casi llorando.
Satana respiró aliviada.
La victoria parecía clara.
Zarathoz cerró los ojos y suspiró.
Ursa, en cambio, estaba pálida.
-bueno… parece que ya aca…
Helios intentó hablar.
-no… aún no.
La voz del rey la interrumpió.
Todos giraron la mirada.
Kalista, a centímetros del suelo, se reincorporó con lo último que le quedaba.
Se lanzó sobre Morgan.
Se aferró a su cintura con las piernas.
Lo abrazó con los brazos.
La mascarilla se abrió.
Fauces heladas.
Dientes afilados.
Mordió.
El cuello de Morgan.
La mandíbula helada se rompió al intentar atravesar su piel, pero sus propios dientes lograron incrustarse.
Kalista se aferró como una bestia.
Ojos en blanco.
Gruñidos.
Sangre mezclándose en su boca.
Morgan rugió de dolor y furia.
Intentó quitársela… no pudo.
Había perdido demasiada sangre.
No quedaba fuerza.
Solo desesperación.
-no… no me la puedo quitar… maldición… maldición.
( Dijo Morgan, perdiendo la consciencia )
Sus movimientos se volvieron lentos.
-maldición… maldición maldición…
Finalmente, su cuerpo cedió.
Cayó de rodillas.
Kalista no lo soltaba.
-no quiero perder… no quiero perder.
Morgan pensó en ellas.
En la promesa.
Las lágrimas cayeron.
-maldición… maldición… maldi…
Sus brazos cayeron.
La consciencia se apagó.
Luzbel quedó en shock.
Zarathoz bajó la cabeza.
Ursa estalló en risa.
-GANE, GANE, GANE, FINALMENTE TE JODÍ.
Galahad cayó al suelo.
-no… no puede ser…
Satana susurró, rota.
-dijiste que no ibas a perder lo prometiste…
Ursa gritó triunfante.
Amon avanzó.
-bueno… supongo que se acabó. Anunciaré al vencedor del combate.
( Dijo Amon con voz seria, contenida )
-sí, por favor adelante, su majestad. Nada nos haría más felices.
( Respondió Ursa, rebosante de orgullo y satisfacción )
Amon se acercó al filo del balcón y alzó la voz para que todo el coliseo pudiera escucharla.
-bien. Este asunto ha quedado resuelto. El conflicto entre dos de nuestros miembros finalmente ha terminado y quedará sepultado en las sagradas tierras de nuestro coliseo.
Hoy hemos sido testigos de cómo dos de nuestros hermanos y hermanas han resuelto sus diferencias de una forma justa e igualitaria, bajo las leyes del honor, la fuerza y la civilización que nos rigen.
Kalista finalmente soltó a Morgan.
Dejó de morderlo.
Su cuerpo estaba destrozado, exhausto, al límite…
pero sonreía.
Una sonrisa torcida, incrédula, victoriosa.
-gané… joder… yo gané.
( Pensó, con una mezcla de alivio y euforia )
La tensión abandonó sus hombros.
Por primera vez en mucho tiempo, pudo sentir algo parecido a la paz.
-así que mi deber es anunciar, ante todas y todos, quién es el vencedor o la vencedora de este combate.
Kalista cerró los ojos y sonrió, esperando escuchar su nombre.
Entonces lo sintió.
Unos brazos rodearon su cintura.
La sonrisa se borró de su rostro.
Bajó la mirada, incrédula.
Era Morgan.
El coliseo entero quedó en silencio.
Él ya había caído.
Había quedado inconsciente.
Y, aun así, estaba allí… abrazándola.
Amon se detuvo en seco.
Kalista alzó la mirada con desesperación y furia.
Miró a Morgan, temblando.
Entre gruñidos, con la voz rota y apenas consciente, él logró decir:
-es mi turno.
El aura de Morgan regresó por un instante, temblorosa, inestable… pero real.
Con un gruñido bajo, casi animal, levantó a Kalista con lo último que le quedaba.
-HIJO DE PERR…
No alcanzó a terminar.
Morgan arqueó el cuerpo hacia atrás levantando el enorme cuerpo de Kalista sobre su cabeza y ejecutó el Northern Lights Suplex.
El impacto fue aterrador.
El cuello y la espalda de Kalista cayeron de forma violenta, antinatural, estrellándose contra el suelo con un crujido seco que heló la sangre de todos los presentes.
La cabeza rebotó.
La columna se arqueó más allá de su límite.
El suelo del coliseo se rompió por completo, resquebrajándose en todas direcciones mientras el cuerpo de Kalista quedaba enterrado entre los escombros, inmóvil.
Silencio absoluto.
Kalista quedó inconsciente.
Finalmente…
el combate había llegado a su fin.
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: ¿cuál será tu deseo?
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