reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 63
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Capítulo 63: ¿cuál será tu deseó? ( cap 63 )
El coliseo se silenció.
No fue un silencio común, no fue expectación…
fue miedo.
Entre el polvo, la sangre y los cuerpos destrozados, solo uno permanecía de pie.
Ese ser era “Morgan”.
-hijo de puta… obligándome a salir.
( Dijo “Morgan” en voz baja, con la respiración rota y la garganta ardiendo )
Entonces, algo se quebró en medio de aquel vacío.
Clap.
Un solo aplauso.
Seco. Lento.
Luego otro.
Y otro más.
Los aplausos comenzaron a multiplicarse, a retumbar contra las gradas como una marea que despertaba.
Provenían del balcón más alto, del trono mismo.
El rey.
Ursa cayó de rodillas.
El sonido de sus huesos golpeando la arena fue casi tan fuerte como el eco de su mente rompiéndose.
Comenzó a repetir, una y otra vez, con la mirada perdida, la voz temblando, como si negar la realidad pudiera cambiarla.
-no puede ser… no puede ser… no puede ser… esto no está pasando… debe haber algún error… debe haberlo…
( Dijo Ursa, llorando con desesperación, perdiendo la cordura )
-maravilloso… simplemente maravillosa.
( Dijo el rey, aplaudiendo con una sonrisa fascinada )
Entonces ocurrió lo imposible.
El rey se subió al filo del balcón.
-¿padre?
( Dijo la princesa Amon, con sorpresa y confusión )
Sin dudarlo, el rey dejó caer su cuerpo al vacío.
No cayó.
Descendió.
Su figura bajó como una pluma, suave, elegante, antinatural.
Tras él, descendió la princesa Amon, con el ceño fruncido y el corazón acelerado.
-padre, ¿qué haces?
( Dijo Amon, confundida )
nada, nada… simplemente quería felicitar personalmente a este joven por la extraordinaria demostración que nos acaba de regalar.
( Dijo el rey, alegre, casi eufórico )
-pero padre…
( Dijo Amon, quejosa )
El rey comenzó a caminar hacia “Morgan” sin dejar de aplaudir.
Cada paso resonaba como un juicio.
-impresionante… simplemente impresionante, muchacho.
Por favor, dime tu nombre. Necesito conocer el nombre de tan tremendo guerrero.
Déjame felicitarte personalmente por tan increíble victo…
No terminó la frase.
“Morgan” permanecía inmóvil.
Cabeza baja.
Cabello cubriéndole el rostro.
Puños cerrados.
Apretó los dientes.
Su cuerpo se contrajo levemente… y luego se estiró de golpe.
Alzó la mirada al cielo y rugió.
No fue un grito humano.
Fue un rugido brutal, primitivo, cargado de rabia, dolor y victoria.
El coliseo tembló.
Las gradas vibraron.
El aire se quebró.
Amon se movió instintivamente, colocándose frente al rey para protegerlo.
Pero no hubo ataque.
Era un rugido de triunfo.
Un grito que decía sin palabras:
yo gané.
yo sigo en pie.
yo soy el más fuerte.
Cuando el rugido terminó, “Morgan” cayó de rodillas.
Su transformación se disipó.
-oh… qué muchacho tan enérgico.
El rugido despertó a todos del shock.
El coliseo estalló.
Los presentes gritaron emocionados.
Satana abrazó a Galahad con fuerza; Galahad lloraba, temblando de felicidad, mientras Satana sollozaba sin poder contenerse.
Luzbel recargó la cabeza en el respaldo de su asiento, llevó una mano al pecho y respiró profundo.
Cerró los ojos.
Su corazón volvía a latir con normalidad.
-qué bueno…
Zarathoz desplegó sus alas y descendió a la arena.
Se colocó rápidamente junto a Morgan y se agachó para examinarlo.
-eso estuvo cerca, mocoso estúpido.
( Dijo Zarathoz en voz baja, revisándolo )
-vámonos. Tenemos que salir de aquí.
( Dijo con prisa )
Zarathoz levantó a Morgan y pasó uno de sus brazos por sus hombros para sostenerlo.
-debo felicitarte, Zarathoz.
Has encontrado a un chico impresionante. Sin duda, creo que tendrá mucho que ofrecerle a nuestro reino… y a nuestra academia.
( Dijo el rey, alegre )
-jajaja… gracias, su majestad.
( Dijo Zarathoz con una sonrisa nerviosa, haciendo una reverencia )
Zarathoz se dio la vuelta para sacar a Morgan de allí, pero el rey los detuvo alzando la voz.
-oh, espera… ¿ya se van tan pronto?
( Dijo el rey, sorprendido )
Zarathoz apretó los dientes con furia.
No tuvo opción.
Se giró y forzó su mejor sonrisa.
-sí, su majestad. Como puede ver, el joven está cansado y herido.
Podría sucederle algo si no revisan sus heridas y lo dejamos descansar.
( Dijo Zarathoz, sonriendo falsamente )
pero aún no le hemos dado su premio.
( Dijo el rey, angustiado )
-¿premio?
( Dijo Zarathoz, confundida )
-sí, su premio.
¿O crees que después de esa demostración de fuerza y espíritu lo dejaríamos ir sin recompensa?
( Dijo el rey, como si fuera obvio )
-perdone, su majestad… ¿a qué tipo de premio se refiere?
( Dijo Zarathoz, aún confundida )
-jum… buena pregunta.
¿Qué premio será digno de un joven tan talentoso y… maravilloso?
( Dijo el rey, pensativo )
El rey giró la cabeza hacia su hija y, con un leve desprecio, preguntó.
-¿qué será bueno darle, Amon?
Amon suspiró.
Con firmeza y autoridad respondió.
-cualquier cosa que su majestad le otorgue será suficiente.
El rey se mostró decepcionado.
-ahhh… Amon, siempre tan fría y seria.
( Dijo, molesto )
El rey se giró hacia Zarathoz y “Morgan” y alzó la voz.
-bien, muchacho.
Hoy nos has demostrado de lo que eres capaz.
Has luchado, has triunfado, tu espíritu fue más fuerte.
Y es mi deber recompensarte.
Abrió los brazos de par en par.
-dime… ¿qué deseas?
El coliseo estalló en vítores.
-yo, Caín, la séptima corona y gobernante de este reino, he de otorgarte lo que tu corazón desee.
Oro, joyas, las más lujosas.
Tierras, las más vastas y prósperas.
O mujeres, las más hermosas y virtuosas.
Solo dime… dime, noble joven, ¿cuál será tu deseo?
-padre, eso es demasiado…
( Dijo Amon, preocupada )
-su majestad, no es necesario…
( Dijo Zarathoz, nerviosa )
Pero “Morgan” se movió.
Se apartó del brazo de Zarathoz, tambaleándose.
-jaja… ¿de verdad puedes concederme lo que yo quiera?
( Dijo “Morgan”, con burla )
Zarathoz y Amon intentaron detenerlo al mismo tiempo, pero el rey alzó la mano.
Silencio.
-así es.
( Dijo el rey, fríamente )
-entonces…
“Morgan” levantó lentamente la mano.
-l-a quiero a ella.
Señalaba el túnel donde se encontraban galahad y satana.
Pero este en específico estaba señalando A Galahad.
El coliseo quedó mudo.
Habían ofrecido riquezas, poder, placeres…
y él había elegido a una humana marcada por cicatrices, ciega de un ojo, rota por la vida.
El rey quedó en shock ante tal petición pero sin embargo Bajo su máscara, este sonrió.
Una sonrisa satisfecha.
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: yo perdí.
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