reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 64
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Capítulo 64: yo perdí ( cap 64 )
Los murmullos volvieron a levantarse en el coliseo, densos, venenosos, cargados de incredulidad. Nadie podía concebir lo que “Morgan” había pedido como recompensa.
-¿qué acaba de decir?
-¿lo dice en serio?
-¿acaso está loco?
-tal vez la pelea lo dejó mal de la cabeza.
-qué deseo tan estúpido…
Las voces se mezclaban, se superponían, se deformaban entre risas y desprecio.
Mientras tanto, Morgan permanecía en silencio, erguido solo por voluntad, con la mirada fija en el rey. No dijo nada. No pidió nada más.
Esperaba.
Pero lo que llegó no fue una respuesta… sino risas.
Primero breves.
Luego más fuertes.
Después, escandalosas.
-jajajaja… no, nunca hubiera imaginado que alguien me pediría algo así… jajajaja… mi estómago.
( Dijo Caín, tomándose el abdomen mientras reía a carcajadas )
-¿escuchaste, Amon? Él quiere como deseo que le dé a una humana… ¡JAJAJAJAJA!
( Dijo el rey, volteando a ver a Amon )
-sí, jajaja… qué divertido.
( Respondió Amon, con un sarcasmo frío )
-¿te… te parece gracioso?
( Dijo “Morgan”, tambaleándose, luchando por no perder el conocimiento )
-claro que sí. Te ofrecí lo que cualquier otro anhelaría. Te ofrecí lo que muchos tendrían que trabajar años para conseguir. Te ofrecí lo que otros matarían para obtener…
Pero tú me pediste algo tan simple como la vida de una humana.
Eso… es inesperado.
Y muy, muy divertido.
JAJAJAJAJA.
( Dijo Caín, intentando recuperar el aliento )
-entonces… ¿lo harás… o no?
El cuerpo de “Morgan” cedió.
Cayó inconsciente justo al terminar la frase.
Zarathoz reaccionó al instante, lo atrapó antes de que tocara el suelo y lo sostuvo entre sus brazos.
-ups… parece que alguien está un poco cansado.
( Comentó Caín con tono juguetón, observando cómo “Morgan” se desvanecía )
-escuche, Su Majestad. Si me disculpa, él necesita descansar.
( Dijo Zarathoz con amabilidad, aunque con evidente urgencia )
-espera, espera… ¿por qué tanta prisa?
Aún debemos darle lo que solicitó, ¿no es así?
( Respondió Caín con una sonrisa animada )
-tú, joven humana… ¿podrías venir aquí, por favor?
( Dijo el rey, clavando su mirada en Zarathoz )
Desde el túnel emergió Galahad.
Caminaba despacio, temblorosa, bajo el peso de cientos de miradas que la juzgaban, la insultaban, la despreciaban.
No levantó la cabeza.
Apretó las manos contra su pecho y siguió avanzando.
Caín extendió su brazo para recibirla. Cuando estuvo frente a él, habló:
-si no me equivoco… tú eres la muñeca de Aioria, ¿no es así?
( Dijo el rey con una tranquilidad inquietante )
Galahad no respondió. El miedo le había robado la voz. Solo temblaba.
-¡maldita basura! ¡Su Majestad te está hablando y no respondes!
( Gritó Amon con furia )
Amon empuñó su espada.
Por puro reflejo, Galahad cerró los ojos y se cubrió con las manos.
Pero entonces
Caín alzó la mano.
-alto.
pero, Su Majestad, esa basura osó ignorar su pregunta.
( Dijo Amon, indignada )
-sí, sí, lo entiendo… es tu deber y todo eso.
Pero escucha, hija mía.
Acabo de prometerle a este joven que le daría lo que deseara… y él pidió a esta humana.
¿Cómo crees que me vería si permitiera que la dañes?
( Dijo Caín, amable… pero firme )
Amon dudó.
-quedaría como un mentiroso.
Como un rey que no cumple su palabra.
¿Acaso quieres que todos me vean de esa manera, hija mía?
( Añadió Caín con falsa compasión )
-¡no! Por supuesto que no, Su Majestad.
Perdone mi ineptitud.
( Dijo Amon, arrodillándose )
-vamos, vamos… no tienes que hacer eso, Amon, jaja.
( Respondió Caín, incómodo )
-bien… volvamos a nuestro asunto principal.
sé que perteneces a Aioria.
Pero una promesa es una promesa.
Y si esto es lo que desea el corazón del vencedor…
¿quién soy yo para negárselo?
El rey se detuvo en seco.
-yo, desde este momento, otorgo el derecho de posesión de la humana de nombre…
Vaciló.
-ah… ¿cómo te llamas?
( Preguntó torpemente, mirando a Galahad )
Galahad reunió el poco valor que le quedaba.
-ga… ga… Galahad.
( Respondió, tartamudeando )
-uhum… bien.
Como dije, desde este momento y para siempre, otorgo los derechos de posesión de la humana llamada Galahad a…
Volvió a pausar.
-¿cómo se llama?
( Susurró Caín a Zarathoz )
-Morgan. Se llama Morgan.
( Respondió Zarathoz con seriedad )
-sí… a Morgan.
( Dijo el rey torpemente )
Al terminar sus palabras, una cadena de luz emergió del pecho de Galahad.
Era transparente, intangible… interminable.
Se extendía hacia algún punto fuera del estadio.
Entonces se quebró.
Galahad se tambaleó, mareada.
De inmediato, una nueva cadena comenzó a formarse.
Salió de su pecho lentamente… hasta enrollarse en la mano inconsciente de Morgan.
El ardor fue insoportable.
Pero ella resistió.
-bien. Está hecho.
( Dijo el rey, satisfecho )
-ahora que terminó… ¿puedo llevármelo, Su Majestad?
( Preguntó Zarathoz con frialdad )
Caín guardó silencio unos segundos. Luego sonrió.
-sí. Ya puedes llevártelo.
Zarathoz hizo una reverencia, desplegó sus alas con violencia y una ráfaga de viento sacudió el coliseo.
Se elevó al cielo con Morgan en brazos.
Desde lo alto, miró una última vez al rey…
quien la despedía agitando la mano con alegría.
-wow… sí que tiene prisa.
( Comentó Caín, asombrado )
Galahad hizo una reverencia y regresó al túnel, donde Satana la esperaba con una gran sonrisa.
Luzbel, aliviada, se levantó de su asiento y abandonó el palco con una leve sonrisa.
-bueno, padre… supongo que también debemos irnos.
Pero antes… tengo un asunto por resolver.
Amon giró la cabeza con violencia hacia el palco.
Ursa sintió la mirada, aun sin poder verla.
Un terror absoluto le recorrió el cuerpo.
-no… no puede ser…
¿yo perdí?
¿yo… perdí?
( Se preguntó Ursa, rota )
no seas tan dura con ella, ¿sí?
( Dijo Caín, intentando calmarla )
-bueno… ¿y qué haremos con ella?
( Preguntó, observando el cuerpo inconsciente de Kalista )
-no se preocupe, Su Majestad. Nosotros nos encargaremos.
Una voz elegante, respetuosa, respondió.
Caín giró el rostro… y sonrió.
-ohhh… qué sorpresa.
Hace mucho que no te veía… joven Doran.
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: dependencia.
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