reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 70
- Inicio
- Todas las novelas
- reencarne como un ajolote (leaving my world behind)
- Capítulo 70 - Capítulo 70: el Monólogo de amor. ( cap 70 )
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 70: el Monólogo de amor. ( cap 70 )
Al escuchar la petición de Morgan, Zarachi se quedó inmóvil. No fue solo sorpresa: fue como si el aire se le hubiera escapado del pecho de golpe. Sus manos temblaron apenas, y por un segundo pareció no estar segura de si aquello era real o una broma cruel del destino.
-¿Lo… lo dices en serio?
( Dijo Zarachi, tartamudeando, con la voz quebrada entre incredulidad y miedo. )
Morgan inclinó ligeramente la cabeza, mirándola con una pureza desconcertante, casi dolorosa de lo sincera que era.
-Sí, claro… ¿por qué?
( Dijo Morgan de manera inocente, como si su deseo fuera lo más natural del mundo. )
Zarachi soltó una risa nerviosa que no alcanzó a ocultar su incomodidad.
-Bueno… no sé si lo sepas, pero esta casa no es precisamente la más popular… jajaja.
( Dijo Zarachi riendo con algo de pena, mirando al suelo por un instante. )
Morgan no dudó.
-Lo sé. Sataná me lo contó todo.
( Dijo Morgan sonriendo con serenidad, como si ya hubiera aceptado ese destino. )
Zarachi frunció el ceño, preocupada.
-Entonces sabes que no debería…
Pero antes de que pudiera terminar, Morgan tomó sus manos con fuerza, aunque con un temblor lleno de emoción. Sus ojos brillaban, húmedos, ardientes de determinación.
-¡Y por eso quiero unirme! ¡No! ¡Déjame unirme, por favor!
Su voz resonó en la cabaña como un latido desesperado.
Tanta emoción dejó a Zarachi sin palabras. Nunca había visto a alguien rogar con tanta alegría por unirse a la peor casa de todas.
-P-Pero aquí solo vienen los que son considerados inútiles, sin talento, sin futuro… y por lo que escuché, tú eres todo menos eso. Seguro las demás casas te buscarán para que te les unas.
( Dijo Zarachi, confundida y angustiada. )
Morgan negó con la cabeza, aferrándose a sus manos.
-Eso no me importa. Yo quiero estar aquí. Por favor, déjeme estar aquí.
( Dijo Morgan suplicando, con el corazón desbordado en su voz. )
Respiró hondo y continuó, con una seriedad que estremecía:
-Sé que este lugar lo creó la señorita Luzbel. Esto es importante para ella… y yo no quiero que nadie desprecie la buena acción que hizo al crear esta casa. Así que, por favor… déjeme unirme a esta casa.
( Dijo Morgan de manera emocional, casi reverente. )
Luego hizo una profunda reverencia de súplica.
Zarachi miró a Sataná. Sataná solo sonrió y asintió lentamente.
Zarachi cerró los ojos, respiró… y sonrió.
-Jajajaja… está bien. Veo que eres alguien con mucha energía. Te doy la bienvenida a la casa de Ahura Mazda.
( Dijo Zarachi con mucha alegría, aunque con un brillo de incertidumbre en la mirada. )
Los ojos de Morgan se iluminaron.
-¿De verdad?
( Dijo Morgan con los ojos brillosos, temblando de emoción. )
-Sí. Será grandioso tenerte aquí. Como capitana de la casa, te doy oficialmente la bienvenida, Morgan.
( Dijo Zarachi extendiendo la mano alegremente. )
Morgan respondió con un saludo militar perfecto.
-¡Gracias! ¡Muchas gracias! Será un placer estar a su cuidado, capitán.
( Dijo Morgan con orgullo y gratitud. )
Zarachi rió, pero su sonrisa se desvaneció poco a poco.
-Muy bien… muy bien. Esta es la parte en la que te presentaría a los nuevos miembros… pero, a decir verdad, ahora solo quedo yo.
( Dijo Zarachi bajando la cabeza, avergonzada y triste. )
Sataná se tensó de inmediato.
-¿Qué? ¿A qué te refieres con eso? ¿Qué pasó con los demás?
( Dijo Sataná exaltada. )
Zarachi apretó los labios.
-Bueno… verás… los demás se fueron. Dijeron que ya no tenían motivos para seguir en esta academia, que nada iba a cambiar lo que eran… que no tenía sentido seguir aquí, porque solo les recordaba lo inútiles y fracasados que se sentían. Así que simplemente se fueron, volvieron a sus hogares… aceptando ese destino.
( Dijo Zarachi triste, con la voz rota. )
-Maldición… eso no es bueno.
( Dijo Sataná, molesta y frustrada. )
Morgan frunció el ceño.
-¿Por qué? ¿Qué sucede?
( Dijo Morgan confundido. )
Zarachi tragó saliva.
-Si una casa no logra mantener al menos cinco miembros en un período de tiempo… la casa será eliminada para siempre.
( Dijo Sataná, mordiéndose una uña con ansiedad. )
Zarachi asintió, al borde del llanto.
-Sí… así que si no logro conseguir al menos tres miembros más, me temo que este lugar dejará de existir.
Su voz tembló.
-Lo intenté… de verdad intenté que ellos no se fueran, pero no me escucharon. Ahora el lugar que la maestra Luz creó para nosotros desaparecerá… solo porque no pude convencerlos de quedarse.
( Dijo Zarachi llorando, cubriéndose el rostro. )
Sataná se acercó de inmediato y la abrazó.
-Tranquila. No es tu culpa. Tú hiciste lo que pudiste… te quedaste. Eso es más que suficiente.
( Dijo Sataná consolándola. )
Morgan dio un paso al frente, sonriendo.
-Entonces solo hay que traer más miembros, ¿no es así?
( Dijo Morgan con seguridad. )
Zarachi levantó el rostro, confundida.
-¿Eh?
-Dije que si queremos evitar que este lugar desaparezca, tenemos que traer más miembros, ¿no es así?
( Dijo Morgan seriamente. )
Zarachi suspiró, pesimista.
-Sí, pero nadie quiere unirse… nadie quiere ser clasificado como basura.
(Morgan sonrió confiado)
-No te preocupes, capitán. Yo me encargaré de traer nuevos miembros.
Zarachi lo miró con desesperanza.
-¿Ah? ¿No escuchaste? ¡Nadie quiere unirse a nosotros! ¿Cómo podrías hacer algo así?
( Dijo Zarachi triste y pesimista. )
Morgan se enderezó.
-No lo sé… pero lo haré. Prometo que lo haré. Confíe en mí, capitana. Encontraré la forma de traer nuevos miembros.
( Dijo Morgan orgulloso y optimista. )
Cuando Zarachi intentó responder, Sataná la detuvo tomándole el hombro. Zarachi volteó y Sataná le sonrió.
-Confía en él. Puede hacerlo.
( Dijo suavemente Sataná. )
Zarachi miró a Morgan y a Sataná. Sus expresiones la desarmaron.
-Jajaja… está bien. Supongo que no tengo otra opción. Cuento contigo, Mochi.
( Dijo Zarachi con una sonrisa. )
Morgan parpadeó.
-Claro, cuente conmigo, capitana… ¿espera, cómo que Mochi?
( Dijo Morgan confundido. )
Zarachi rió.
-Jajaja… bueno, se hace tarde. Miren la hora… ya está anocheciendo. Deberían volver. Yo aún tengo cosas que resolver aquí.
( Dijo Zarachi sonriente. )
Morgan dio un paso al frente.
-Oh, si quiere, puedo ayudarle, capitana.
Sataná lo detuvo.
-No, no, no. Usted ya tuvo mucha acción por este día. Usted debe descansar.
( Dijo Sataná reprimiendo a Morgan. )
-¡Pero yo quiero ayudaaaaar!
Sataná y Galahad empujaron suavemente a Morgan hacia la salida.
-Nos vemos después, señorita Zarachi.
( Dijo Sataná amablemente. )
-¡Espeeeeren!
( Dijo Morgan intentando quedarse. )
-Adiós, los veo pronto, jajaja.
( Dijo Zarachi despidiéndolos y sonriendo. )
Finalmente lograron sacar a Morgan de la cabaña y llevarlo a su habitación. Zarachi se sentó en el sillón, levantó la cabeza y murmuró agotada:
-Supongo que no me queda otra que confiar en él… jajaja.
La noche ya había caído.
-Bien… creo que es hora de que vaya. Tengo que regresar con mi señora e informarle todo lo que sucedió.
( Dijo Sataná amablemente. )
-Ya veo… tú también descansa. Te he causado muchos problemas últimamente, jaja.
( Dijo Morgan avergonzado. )
-Jaja… solo un poco.
( Respondió Sataná con una pequeña risa. )
-Bueno, Morgan, Galahad… descansen. Mañana volveré por ustedes y los llevaré a su salón, a su primer día de clases.
( Dijo Sataná con una sonrisa. )
-Sí, gracias. Cuento contigo.
( Respondió Morgan levantando su pulgar. )
Sataná se despidió y se marchó.
Morgan entró a su habitación con Galahad.
-Ahhh… hoy fue un día muy agotador.
( Dijo Morgan estirándose y bostezando. )
Miró a Galahad con ternura.
-Puedes dormir en la cam…
Pero Galahad ya estaba profundamente dormida en la cama.
-Jaja… también te causé problemas hoy. Descansa… dulces sueños.
( Dijo Morgan dulcemente. )
La cubrió con una manta y se recostó en el sillón.
-Jaja… siempre quise ser parte de una fraternidad como en las películas… ahora creo que puedo iniciar el cambio que quiero lograr… si logro hacer que la casa gane esos juegos… puedo cambiar las cosas… yo puedo hacerlo… yo puedo hac…
Su voz se apagó. Cayó dormido.
El sueño llegó.
Se encontró en un espacio negro, infinito y sofocante. Miles… cientos de miles de figuras lo rodeaban, sus siluetas retorciéndose como humo vivo.
Todas susurraron al mismo tiempo:
-¿Ya te olvidaste de mí?…
Morgan se encogió, tapando sus oídos y cerrando los ojos, temblando.
Entonces una voz cálida y maternal resonó:
-Oh, pobre niño… déjame alejar esos malos sueños.
Las sombras se desvanecieron.
Morgan comenzó a flotar suavemente, como si cayera hacia la nada. Se sentía seguro… en paz.
De pronto, alguien lo sostuvo en brazos. Una figura estaba de rodillas y lo recostó en su regazo.
Una mano acarició su cabello con infinita ternura.
Morgan abrió los ojos y vio a su madre.
-¿Ma… má?
( Preguntó Morgan sorprendido, con lágrimas. )
Ella sonrió con dulzura.
-Tranquilo, hijo mío. Mamá ya está aquí. Mamá ahuyentará todas esas pesadillas… así que tú duerme, duerme, hijo mío.
( Dijo con mucha dulzura. )
-Mamá… yo… ¿tú de verdad eres…?
( Dijo Morgan lloroso con mucho sentimiento. )
Ella limpió sus lágrimas.
-Shhh… descansa, mi niño, descansa.
Morgan volvió a dormirse.
Mientras dormía, la figura cambió con cada caricia:
su cabello rubio se volvió largo y negro,
sus ojos azules se tornaron turquesa brillante,
sus tatuajes desaparecieron,
su ropa se transformó en una manta de estrellas y cosmos,
y adornos de jade brillaron en su cuello y orejas,
serpientes se enroscaron en sus brazos.
Se inclinó y besó su frente.
Y con una voz que mezclaba amor, ternura, tristeza y dolor, susurró:
-Oh, hijo mío… pobre hijo mío.
Te han enviado a este mundo perdido.
Aquellos dioses te han usado como medio para resolver su disputa, para responder a su pregunta y probar cuál de los dos tiene razón.
Te han arrojado a un mundo lleno de bestias y seres abominables,
donde la luz es apenas un recuerdo marchito
y las sombras devoran todo lo que tocan.
Allí caminarás entre ojos que acechan,
sonrisas que ocultan colmillos,
manos que prometen caricias y entregan dolor.
Tu corazón puro será puesto a prueba.
Tu bondad, triturada.
Tu espíritu, desgarrado por una crueldad sin nombre.
Pero escucha, hijo mío.
Tú serás mi último regalo para este mundo perdido.
La última luz en la oscuridad.
La última sonrisa llena de bondad en un lugar que la ha olvidado.
Hijo del hombre…
hijo de la naturaleza…
hijo mío.
Serás la herida y el remedio.
El fuego que guíe en las noches más oscuras.
Destrúyete.
Muere.
Renace.
Mantente fiel a ti mismo.
Si los demás eligen el odio, tú elige amar.
Si te rompes, reconstrúyete, una y otra vez,
más noble, más bondadoso, con más amor.
Perdona cuando no deberías.
Perdona a quien no lo merezca,
incluso si eso es un pecado.
Y si olvidas… recuerda quién eres.
Que tus lágrimas incendien el cielo.
Que tu dolor sacuda los cimientos de este mundo podrido.
Camina entre las sombras, hijo mío.
Sufre sin rendirte.
Porque tú no fuiste hecho del mismo molde.
Tú naciste del más puro amor
y de la más noble compasión.
Y allí, ambos dioses y este mundo lo verán:
todos fallaron.
Porque incluso en el mundo de lo abominable,
en el más ardiente y cruel de los infiernos,
hubo uno que no se dejó caer
para ser un engranaje de ese sistema putrefacto…
sino para devorar su destino
y brillar en medio de la oscuridad.
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: popularidad
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com