reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 71
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Capítulo 71: popularidad. ( cap 71 )
– ¡Morgan, Morgan, Morgan!
Morgan se despertó de golpe, sobresaltado, con el corazón latiendo desbocado como si acabara de escapar de una pesadilla. Su cuerpo dio un pequeño salto en el sofá y su respiración salió entrecortada. Había sido Sataná quien lo había despertado, inclinándose sobre él con una mezcla de diversión y urgencia.
– ¿Ya… ya es de día?
( Preguntó Morgan, aún medio dormido, con los ojos entrecerrados y el cabello completamente despeinado. )
– ¡Sí, Morgan, ya amaneció! jajaja.
( Dijo Sataná, dando un saltito y soltando una risita traviesa que resonó en la habitación. )
Morgan se frotó el rostro con ambas manos, como intentando arrancarse el sueño de encima. Luego se estiró lentamente, arqueando la espalda y dejando escapar un largo y sonoro bostezo.
– jajaja, parece que alguien logró dormir como un tronco.
( Comentó Sataná, cruzándose de brazos mientras lo observaba con una sonrisa burlona. )
– Sí… y siendo sincero, no había dormido así desde hace muchísimo tiempo.
( Respondió Morgan con voz somnolienta, aún sentado en el sofá. )
– Me alegra que por fin hayas podido descansar de verdad.
Morgan se levantó despacio, estirándose una vez más hasta que sus huesos crujieron suavemente. Miró hacia la cama y de pronto su expresión cambió.
Galahad no estaba.
El rostro de Morgan palideció al instante.
– ¿G-Galahad…?
Su corazón comenzó a latir con fuerza, pero antes de que pudiera entrar en pánico, Galahad se asomó tímidamente por la puerta, asomando solo la mitad de su cuerpo.
– ¿Ya… nos vamos?
Morgan soltó un suspiro enorme de alivio, llevándose una mano al pecho.
– ¡Qué susto… pensé que te habías perdido!
Galahad inclinó la cabeza hacia un lado, completamente confundido.
– jajajaja.
( Sataná rio suavemente, tapándose la boca con la mano. )
– Entonces… ¿estás listo?
( Preguntó Sataná con una sonrisa brillante. )
Morgan respiró hondo, cerró los ojos un segundo y luego los abrió con determinación.
– Sí… estoy listo.
( Sonrió Morgan con confianza. )
– Perfecto… aunqueeee, de hecho… ya vamos tarde, jejeje.
( Dijo Sataná rascándose la cabeza con torpeza y una risita nerviosa. )
– ¿Ah?
El rostro de Morgan perdió todo color.
– ¿¡Ahhhhhhhhh!?
Morgan soltó un grito desesperado, tomó a Sataná de la mano y luego agarró a Galahad con la otra. Sin pensarlo dos veces, salió corriendo a toda velocidad.
– ¡¿POR QUÉ NO ME DESPERTASTEEE?!
( Gritó Morgan, completamente frustrado. )
Salió disparado como un rayo por los pasillos de la academia, prácticamente arrastrando a Sataná y Galahad detrás de él, quienes parecían más flotar que correr. En el camino, varios alumnos intentaron saludarlo o hablarle, pero Morgan pasó de largo como un torbellino, sin siquiera mirarlos.
Finalmente llegó a la gran entrada principal de la academia, la misma donde antes había sido confrontado por Kalista y su maestra.
Había una enorme multitud reunida allí, murmurando y observando algo en las escaleras. Morgan se abrió paso entre todos a empujones, esquivando personas mientras avanzaba desesperado.
Algunos alumnos lo miraban con admiración y sorpresa, otros con desagrado o indiferencia, pero a Morgan no le importó nada de eso. Su única misión era llegar a su aula.
– ¿Qué voy a hacer… es mi primer día y ya voy a llegar tardeee?
( Dijo Morgan nervioso y avergonzado, casi al borde de las lágrimas. )
Cuando logró salir de entre la multitud, vio que cuatro figuras bloqueaban las escaleras principales, alineadas horizontalmente y en completo silencio.
Tres hombres y una mujer.
Todos inmóviles… como si estuvieran esperando algo importante.
Morgan pasó al frente y comenzó a girar la cabeza frenéticamente de un lado a otro, buscando desesperadamente qué escalera debía tomar.
Los cuatro seres comenzaron a acercarse lentamente. Algunos sonreían, otros lo miraban con seriedad. El del centro, quien antes había sacado a Kalista de la arena de combate, habló con una sonrisa amable.
– Bienvenido, amigo mío… nos gustaría hablar conti—
Pero Morgan lo interrumpió de inmediato, hablando a toda velocidad.
– ¡Hola, hola! ¿Sabes dónde queda el aula de la señorita Luzbel?
Doran, sorprendido, respondió casi por reflejo:
– Ahhh… bueno, sí… si subes por esas escaleras y caminas hasta el fondo del pasillo, ahí encontrarás el aula de Miss Luzbe—
Otra vez interrumpido.
– ¡En serio, muchísimas gracias, nos vemos!
( Dijo Morgan sin detenerse ni un segundo. )
Pasó corriendo junto a los cuatro seres y siguió su camino como un rayo.
Uno de ellos frunció el ceño con molestia.
– Ese pequeño insolente… nos hizo esperar y ahora nos ignora… ¿quién se cree que es?
( Dijo con tono severo. )
– Concuerdo, esta falta de respeto es inadmisible… su comportamiento es inaceptable.
( Añadió otro, cruzándose de brazos. )
– jajajaja… qué gracioso.
( Dijo otro de ellos, riendo con diversión. )
– jajaja… sí, tienes razón.
( Respondió Doran entre risas. )
– Es… es muy interesante… jajaja.
( Dijo Doran con una sonrisa intrigada. )
Mientras tanto, Morgan subió las escaleras a toda velocidad y llegó al pasillo indicado. Pasó frente a varios salones, y en cada uno los estudiantes lo miraban con curiosidad.
– Creo que tu popularidad va en aumento, Morgan.
( Dijo Sataná en tono burlón. )
– ¿Ah?
( Respondió Morgan, completamente confundido y sin aire. )
– Nada, nada… jajaja.
( Sataná rio divertida. )
Finalmente llegaron al fondo del pasillo. Morgan se detuvo apoyando las manos en las rodillas, respirando agitadamente.
– Ah… ah… ah…
( Dijo Morgan, completamente sin aliento. )
– ¿Llegamos?
( Preguntó con voz temblorosa y cansada. )
Sataná y Galahad tenían el cabello revuelto y la ropa desordenada por la carrera. Sataná se acomodó la falda y sonrió alegremente.
– Sí… llegamos.
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: Las 3 liberaciones.
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