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reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 78

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Capítulo 78: El debe saber. ( cap 78 )

La respiración de Helios se volvió errática, cortada, como si el aire mismo se negara a entrar en sus pulmones. Cada inhalación ardía. Cada exhalación era un jadeo roto. Las miradas de aquellas formas sin pupilas, sin rostro, pero conscientes la perforaban desde todos los ángulos, acercándose sin moverse, invadiéndola sin tocarla. No necesitaban manos para asfixiarla; bastaba su presencia.

El espacio se cerraba.

Helios comenzó a gritar. No eran palabras coherentes al principio, solo sonidos desgarrados que le rasgaban la garganta.

Luego la súplica tomó forma: que la alejaran de él, que la sacaran de ahí, que hicieran que desapareciera esa cosa… esa visión… eso. Su voz temblaba, quebrándose en cada sílaba como si estuviera a punto de romperse junto con su cordura.

Giró el rostro bruscamente hacia un lado, negándose a mirar de frente aquello que la estaba destrozando por dentro. Sabía que si lo veía una vez más, si permitía que sus ojos lo reconocieran, algo dentro de ella terminaría de colapsar. Su orgullo, su lógica, su dominio… todo pendía de un hilo invisible.

El estado en el que se encontraba era deplorable. Helios, que siempre analizaba, que siempre entendía, que siempre tenía control… ahora era un animal acorralado por una amenaza que no podía descifrar. Nada la tranquilizaba. Nada la centraba. Ni su poder, ni su orgullo, ni su conocimiento ancestral. Todo se sentía inútil frente a esa presión invisible que la aplastaba desde dentro.

Y lo peor no era el miedo.

Lo peor era la certeza de que estaba perdiendo algo más profundo que la calma.

Estaba perdiéndose a sí misma.

-¡Sáquenme… sáquenme de aquí!

La voz ya no era un grito, era una fractura. Se rompía en el aire como vidrio estrellándose contra el suelo. Cada repetición salía más desesperada, más pequeña, como si el propio espacio la estuviera devorando antes de que pudiera sostenerla.

-¡Sáquenme…!

No era una orden. No era orgullo. Era terror puro.

Las palabras tropezaban entre sollozos, ahogadas por una respiración descontrolada que raspaba la garganta. Sus manos temblaban, aferrándose a la nada, buscando una puerta que no existía, una grieta por donde escapar de esa presión que la comprimía desde dentro.

-…de aquí…

Al ver su estado, Luzbel decidió levantarla y sacarla de ese lugar. Necesitaba respuestas. Necesitaba saber qué fue lo que vio en Morgan… qué fue lo que la rompió de esa manera.

-la la sacaré de aquí todos quédense aquí.

( Gritó y ordenó Luzbel seriamente )

Luzbel tomó a Helios en sus brazos, la cargó y extendió sus alas para salir a toda velocidad del lugar. El aire se abrió con violencia a su alrededor.

Mientras tanto, Morgan permanecía en shock.

No entendía qué había sucedido. Todos a su alrededor lo miraban. Murmuraban entre sí, sus voces eran cuchillas bajas y constantes. No hablaban de lo ocurrido… hablaban de lo que él le había hecho a la maestra Helios.

-que pasó….

( Dijo Morgan, totalmente confundido )

Por otra parte, Luzbel alejó a Helios lo más que pudo de la sala de prácticas. Tan pronto como sus pies tocaron el suelo, Helios se soltó bruscamente y cayó de rodillas sobre el concreto mojado. Intentó levantarse, pero volvió a desplomarse. Sus manos resbalaron.

Luzbel intentó acercarse para ayudarla, pero Helios manoteó con desesperación y furia.

-déjame déjame.

( Dijo Helios molesta )

La lluvia había comenzado a caer. Gotas frías, constantes, implacables. Helios logró incorporarse apoyándose en un pilar de concreto. Temblaba.

-que paso que fue lo que viste.

( Dijo Luzbel preocupada )

Helios alzó la mirada lentamente. Sus ojos no estaban enfocados. Estaban perseguidos.

-que vi? quieres saber que fue lo que vi ?

( Dijo Helios molesta y aún asustada )

Una risa breve, rota, escapó de su garganta antes de que su expresión se deformara en furia.

-vi nuestro fin vi nuestro maldito fin.

( Dijo Helios furiosa )

Luzbel sintió un nudo en el estómago.

-a que te refieres con nuestro fin de que estas hablando.

( Dijo Luzbel intentando comprender )

Helios se acercó de golpe y, con rabia, la tomó de la ropa, arrugando la tela entre sus puños empapados.

-que parte de nuestro fin no has entendido maldita estúpida ese niño esa cosa es mas de lo que cualquiera pueda manejar si se desata lo que tiene en su interior todos moriremos TODOS!!!

( Gritó Helios con una mezcla de miedo y enojo )

La última palabra se quebró en su garganta.

Helios soltó a Luzbel y la empujó. Giró la cabeza de manera repentina, sus labios comenzaron a balbucear con una lucidez que rozaba la locura.

-el debe saber debemos informarle de esto a su majestad el debe saberlo de inmediato aún estamos a tiempo de hacer algo.

( Dijo Helios desesperada )

Luzbel intentó una vez más acercarse para calmarla, pero Helios la rechazó con agresividad.

-no me toques.

( Dijo Helios con violencia )

La lluvia caía con más fuerza ahora, como si el cielo estuviera furioso.

-si si si debemos informarle a su majestad rápido rápido.

Helios dio un paso para marcharse, decidida. Pero su cuerpo se detuvo de golpe. Sus músculos se tensaron. No podía moverse.

Sus ojos se abrieron con horror.

Luzbel caminó lentamente hasta colocarse frente a ella. El brillo de su tatuaje atravesaba la lluvia como una herida luminosa. Su expresión era seria, inquebrantable… y bajo la tormenta, se volvía aterradora.

-no se que viste ni lo que te puso de esta manera pero no puedo dejarte que vayas con su majestad lo siento no puedo.

La lluvia golpeaba el suelo.

Y algo más pesado que el agua quedó suspendido entre ambas.

Fin del capítulo.

Próximo capítulo: yo me encargo

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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