Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 81

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. reencarne como un ajolote (leaving my world behind)
  4. Capítulo 81 - Capítulo 81: todo a la normalidad ( cap 81 )
Anterior
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 81: todo a la normalidad ( cap 81 )

Poco a poco, los gritos se fueron apagando. No de golpe, sino como una llama sofocada por la falta de aire. Helios dejó de forcejear; su resistencia se quebró en silencio, y finalmente se rindió. Tras un instante que pareció eterno, Su Majestad soltó su cabeza y permitió que el cuerpo cayera al suelo con un golpe seco, de toda culpa.

El cuerpo de Helios quedó tendido sobre el piso fríaño, sacudido por espasmos involuntarios. De su boca brotaba espuma espesa, y un hilo oscuro de sangre escapaba de sus oídos, manchando el suelo mientras su respiración se volvía irregular, casi inexistente. Las heridas de su cabeza, aún abiertas hacía unos segundos, comenzaron a cerrarse lentamente, como si la carne misma obedeciera a una voluntad ajena, cruel y silenciosa.

El rey se apartó sin mirar atrás. Caminó hacia uno de los muebles de la sala del trono y abrió un cajón con absoluta calma. De su interior tomó un pañuelo negro, grueso, y con él limpió la sangre de sus manos con movimientos metódicos, precisos, como quien se seca las manos después de un procedimiento quirúrgico. No hubo prisa. No hubo duda.

El silencio se asentó de nuevo, pesado, opresivo… hasta que fue quebrado.

Las enormes puertas del palacio se abrieron con un eco profundo que recorrió la sala como un presagio. El rey giró apenas el rostro, con una indiferencia ensayada, casi automática. Entonces la vio.

La armadura negra emergía entre las sombras, imponente, antinatural. Su sola presencia parecía devorar la luz a su alrededor. Era ella.

Su hija mayor.

La princesa Amon.

-vaya que te trae por aquí, hija mía.

( Dijo Caín suavemente )

-solo vine a darle mi informe diario a su Majestad.

( Dijo Amon con respeto )

Amon caminó para acercarse lo más posible a su padre, pasando al lado del cuerpo de Helios, al cual apenas miró de reojo… y luego ignoró por completo, como si no fuera más que un objeto abandonado en el suelo.

-ya te dije que no es necesario que me llames su Majestad todo el tiempo. Puedes llamarme papá, lo sabes, ¿no?

( Dijo el rey, con un dejo de tristeza )

-sí, lo sé. Y como ya le he dicho muchas veces, soy la líder de su guardia real y la encargada de su seguridad, y la de todo el reino. Así que mientras tenga la armadura puesta, usted será su Majestad… y yo, su mano derecha.

( Dijo Amon con sumo respeto )

La princesa Amon se arrodilló frente a su padre. Mientras tanto, él terminaba de limpiar sus manos con una calma inquietante. Luego se dio la vuelta y caminó hacia su hija.

-deberías dejar de ser tan cuadrada, hija mía.

( Dijo el rey, dejando caer su toalla al suelo )

-me temo que no será así, su Majestad.

( Dijo Amon, seria pero respetuosa )

El rey posó su mano sobre la cabeza de Amon. Ella no reaccionó. No inclinó el rostro, no cerró los ojos, no mostró emoción alguna.

Al notar esto, Caín retiró la mano en silencio, regresó a su trono y volvió a sentarse. Alzó la mirada hacia el techo, tomó aire y, con una dulzura inquietante, habló de nuevo.

-bien, entonces puedes proceder con el informe.

( Dijo Caín suavemente )

-sí, su Majestad.

( Respondió Amon con firmeza )

-todo está tranquilo. No hay incidentes que informar. Todos se apegan a las reglas y no existe ningún cambio del cual se deba dar aviso.

( Finalizó Amon con decisión )

-oh… eso es bueno. Muy bueno.

( Dijo el rey suavemente )

-oh, bueno… hay una cosa. Pero por lo que veo, su Majestad ya se encargó de eso.

( Dijo Amon, observando el cuerpo de Helios )

-¿puedo preguntar qué sucedió, su Majestad?

( Dijo Amon seriamente )

Caín levantó un poco la cabeza, colocando un dedo sobre su rostro, fingiendo desinterés, casi inocencia.

Al ver ese gesto, Amon suspiró, visiblemente molesta. Su voz se volvió más grave, más pesada.

-su Majestad, necesito que me diga qué pasó para poder manejar la situación de la mejor manera posible. Así que, ¿podría decirme qué fue lo que sucedió aquí?

( Dijo Amon, irritada, con una mirada afilada )

-está bien, está bien. No es necesario que me veas de esa manera, hija. Das mucho miedo cuando pones esa mirada.

( Dijo Caín, algo asustado y avergonzado )

-no tendría que hacerlo si su Majestad se comportara.

( Dijo Amon, soltando un suspiro de cansancio )

-¿y bien? ¿qué sucedió?.

( Dijo Amon, exhausta )

-no pasó nada, hija. Es solo que nuestra querida Helios, al parecer, vio algo… y se volvió un poco loca por ello. Quería apurar las cosas y tuve que intervenir para que se tranquilizara. Pero no te preocupes, mañana todo volverá a la normalidad, lo prometo.

El rey se levantó y caminó hasta una de las ventanas del palacio. Desde allí observó el reino extendiéndose debajo de él, pequeño, frágil… insignificante.

-es solo que quiero ver algo, comprobar algo. Y por desgracia, Helios se interponía en ello. Tal vez encontré lo que he estado buscando… lo que he intentado creer. Por eso tuve que intervenir.

( Dijo Caín de forma pacífica )

-¿otra vez estás con eso, padre? Pensé que ya habías dejado esas tonterías atrás.

( Dijo Amon, molesta )

-y lo había hecho, querida. Pero necesito saber… necesito confirmar. Necesito comprobar si es posible la existencia de una forma de vida definitiva.

Fin del capítulo.

Próximo capítulo: Un día normal.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo