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reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 82

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Capítulo 82: un día normal ( cap 82 )

-padre… ¿acaso volverá a hacer aquello?

( Preguntó con duda Amon )

El murmullo de su voz se deshizo en la inmensidad de la sala del trono. El eco regresó deformado, como si las paredes susurraran algo que no debía ser escuchado. Afuera, el reino se extendía bajo un cielo opresivo, cubierto por nubes inmóviles, densas… casi vivas.

El rey, ante el cuestionamiento de su hija, solo se limitó a suspirar. Un suspiro largo, pesado, que parecía arrastrar siglos de decisiones manchadas.

-no, hija mía… eso ya no será necesario. Creo que el sujeto perfecto ha aparecido.

( Dijo el rey, colocando su mano sobre la fría superficie de la ventana y mirando su reino )

Sus dedos se deslizaron lentamente por el cristal, como si acariciara una idea invisible. Desde esa altura, todo parecía pequeño… frágil… manipulable.

-no te referirás al chico que trajo Zarathoz, ¿verdad? El que ha estado causando muchos problemas últimamente.

( Preguntó Amon con algo de molestia )

Su ceño se frunció. Había algo en ese muchacho que le incomodaba profundamente. No era solo su presencia… era esa sensación indescriptible, como si algo lo observara desde detrás de sus ojos.

El rey solo giró levemente la cabeza y puso uno de sus dedos sobre sus labios, haciendo un gesto de silencio.

El aire se volvió más pesado.

Amon se tomó la cabeza, claramente irritada, mientras el rey caminaba con pasos suaves hacia su trono. La capa rozaba el suelo con un sonido apenas perceptible, como un susurro arrastrado por el mármol. Se sentó nuevamente, con una calma que rozaba lo inquietante.

-¿y bien? ¿Qué planeas hacer con él?

( Preguntó Amon, un poco molesta )

El rey cruzó los pies y apoyó su rostro sobre uno de sus brazos. La máscara ocultaba su expresión, pero no el brillo expectante en sus ojos.

-nada.

( Dijo el rey suavemente )

-¿ah?

( Dijo Amon, incrédula )

-nada. No haré nada… por el momento.

( Reafirmó el rey con tranquilidad )

simplemente lo dejaré ser.

( Dijo Caín de una forma pacífica… demasiado pacífica )

El silencio que siguió fue incómodo, tenso. Como si la propia sala rechazara aquella respuesta.

-ahhh… no sé qué esté planeando, pero necesito que me informe de lo que sea que vaya a hacer. No quiero que suceda algo que se escape de nuestras manos y no podamos manejar. Los otros reinos podrían buscar la más mínima excusa para destituirlo de su cargo como corona central. Los ojos del mundo están sobre nosotros, no lo olvide. Así que, si hay algo que deba saber, le ruego que me lo diga ahora.

( Dijo Amon seriamente )

El rey bajó levemente la mirada.

Por un instante, recordó las advertencias de Helios… aquellas palabras susurradas antes de manipular sus memorias. Advertencias sobre algo peligroso dentro de ese chico. Algo que no debía ser provocado.

Algo que no debía despertar.

Pero el rey sonrió bajo su máscara.

-no te preocupes, todo está bien.

( Dijo el rey alegremente )

Esa alegría no tenía calor.

-ahh… está bien. Y bien, ¿quieres que les informe a los demás maestros sobre esto?

( Dijo Amon, mirando a Helios )

Helios permanecía allí, aún arrodillada, temblorosa. Sus ojos abiertos de par en par, fijos en un punto inexistente. Ligeras convulsiones recorrían su cuerpo como espasmos eléctricos.

-no, no será necesario. Solo llévala a su habitación. Mañana ella recordará bastante diferente lo sucedido el día de hoy… no te preocupes por eso.

( Dijo el rey amablemente )

Aquella amabilidad era lo más perturbador de todo.

-está bien, su majestad… me retiraré por ahora.

( Dijo Amon, dando un suspiro cansado de molestia )

Amon, que se había puesto de rodillas nuevamente, se levantó. Se acercó a Helios y la tomó en sus brazos. Su cuerpo estaba rígido, frío… demasiado consciente y, al mismo tiempo, ausente. Sus pupilas apenas reaccionaban.

-entonces nos vemos pronto, padre.

Amon comenzó a caminar hacia la puerta, lista para salir de la sala del trono. Sus pasos resonaban con un eco hueco. Pero antes de cruzar el umbral, fue interrumpida por la voz de su majestad.

-y, hija mía… no seas tan dura con el muchacho. De momento, solo observémoslo, ¿sí?

( Dijo el rey con su tono amable y dulce )

Dulce como el veneno.

Amon lo miró por encima del hombro, girando apenas la cabeza. Sus ojos reflejaban desconfianza… y algo más. Miedo, quizá. Luego siguió su camino en silencio.

Las puertas se cerraron tras ella con un estruendo grave, definitivo.

La sala quedó sumida en una quietud asfixiante.

El rey permaneció sentado en su trono, inmóvil, mirando el techo oscuro donde sombras irregulares parecían moverse aunque no había viento.

-me pregunto qué cara pondrás al final…

( Dijo el rey en su mente )

Sus dedos tamborilearon lentamente sobre el apoyabrazos.

-no puedo esperar para ver el resultado final.

( Dijo el rey con emoción )

Una emoción contenida… casi infantil.

-pero supongo que, por el momento, te dejaremos tener un día normal.

( Dijo el rey pacíficamente )

Fin del capítulo.

Próximo capítulo: muestra de habilidades

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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