reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 84
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Capítulo 84: Está bien llorar (cap 84)
Luzbel intentó tomar la mano del chico.
Pero cuando alzó la mirada… volvió a verlo.
No a él.
A alguien más.
Esta vez no fue como las otras ocasiones: aquellas visiones rápidas, casi imperceptibles, que aparecían y desaparecían como un destello fugaz en su mente.
No.
Esta vez fue distinto.
La imagen se manifestó con una claridad abrumadora, como si un recuerdo vivo hubiera decidido abrirse paso frente a ella.
Lo vio de pie.
Aquella persona tenía el cabello largo y blanco. Alrededor de sus ojos llevaba un maquillaje rojizo que contrastaba con la pureza de su piel pálida. Sus ojos… eran amarillos, intensos, y en lugar de pupilas brillaban dos pequeñas estrellas.
En su frente resplandecía una tercera estrella, igual de luminosa.
Su vestimenta era blanca, adornada con detalles dorados que parecían capturar la luz misma.
Y entonces… su mano.
Aquella mano extendida hacia ella.
Aquella sonrisa.
La imagen la golpeó como una ola.
Una ola de culpa.
El aire pareció desaparecer de sus pulmones. Luzbel retiró la mano bruscamente, como si tocar a Morgan fuera algo que no tenía derecho a hacer.
Se levantó de inmediato y se alejó de él.
Su rostro ya no era el mismo.
En su expresión se mezclaban demasiadas cosas: dolor, remordimiento… y una culpa tan profunda que parecía desgarrarla desde dentro.
-Eh… eh… está todo bien, seño…
Pero Morgan no pudo terminar la frase.
Antes de que las palabras terminaran de formarse en su boca, Luzbel ya había huido.
Salió corriendo.
No dijo nada más.
No miró atrás.
Simplemente… no pudo soportarlo más.
Su figura se perdió entre la lluvia que caía con fuerza, como si el cielo mismo estuviera intentando borrar su presencia.
A lo lejos, Zarachi, que se había mantenido observando en silencio, sintió que algo estaba terriblemente mal. Su cuerpo reaccionó antes que su mente y se acercó rápidamente.
-¿Qué sucede?… ¿Qué sucedió?
(preguntó, con la preocupación marcada en la voz mientras miraba a Morgan)
Pero Morgan solo podía mirar hacia donde Luzbel había desaparecido.
De su boca apenas logró escapar un hilo de voz.
-No… no lo sé…
(murmuró Morgan, completamente confundido)
Zarachi apretó los puños.
-¿Q-qué hacemos…?
(preguntó, cada vez más inquieta)
Morgan respiró hondo, intentando ordenar el caos que tenía en el pecho.
-Diles a todos que vuelvan a sus habitaciones…Yo iré tras ella.
(dijo finalmente, aunque en su mirada era evidente que ni siquiera él sabía qué estaba pasando)
Y antes de que Zarachi pudiera responder…
Morgan ya estaba corriendo.
La lluvia seguía cayendo sin piedad.
El agua golpeaba el suelo, las paredes, su rostro… pero Morgan no se detuvo. Corrió con todas sus fuerzas, atravesando el aguacero, buscando entre la cortina de lluvia la silueta que había huido momentos antes.
Luzbel ya le llevaba ventaja.
Pero Morgan no se rindió.
Siguió corriendo.
Más rápido.
Más fuerte.
-¡Señorita Luzbel!… ¡Espere! ¡Espere!
(gritó con todas sus fuerzas, intentando que detener a Luzbel)
Entonces, desde la distancia, se escuchó un grito.
Un grito desgarrado.
-¡No…! ¡No…! ¡NOOO…!
La voz de Luzbel estaba llena de dolor.
Morgan aceleró aún más.
Por un instante…
por un solo instante…
pareció que iba a alcanzarla.
Pero entonces.
Las alas de Luzbel se abrieron.
Grandes. Oscuras. Empapadas por la lluvia.
Intentó volar.
Sus alas estaban pesadas, torpes, el agua resbalaba por cada pluma. Cuando intentó elevarse, su cuerpo vaciló en el aire, como si el mismo cielo intentara arrastrarla de vuelta al suelo.
Pero el dolor…
El deseo desesperado de huir…
fue más fuerte.
Con un batir violento de alas, logró elevarse.
Torpe. Inestable.
Pero suficiente.
Morgan se detuvo.
La vio elevarse lentamente en medio de la tormenta, cada vez más lejos, cada vez más pequeña contra el cielo gris.
-¡Espere…!¡Espere!
(gritó Morgan con toda la fuerza que le quedaba)
Pero su voz se perdió entre el viento y la lluvia.
Y mientras Luzbel se alejaba volando, cada vez más alto, cada vez más lejos…
Morgan solo pudo quedarse allí.
Bajo la lluvia.
Mirando cómo desaparecía.
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: Está bien llorar pt2.
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