reencarne como un ajolote (leaving my world behind) - Capítulo 91
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Capítulo 91: Carajo ( cap 91 )
La confusión en la habitación se volvió insoportable.
El aire parecía haberse vuelto más denso, más pesado… como si algo invisible estuviera oprimiendo el pecho de todos. La tensión no solo crecía: se enroscaba en sus gargantas, en sus pensamientos, en cada latido que se volvía más errático.
-¡Maldición! ¿Qué sucedió? ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué ambos están así…? ¡¿Luzbel, qué rayos pasó?!
(preguntó Zarathoz, con irritación)
Morgan se incorporó lentamente de la cama.
-No seas así con ella… esto es culpa mía… déjame explicar…
Pero no pudo terminar.
La voz de Luzbel lo cortó en seco.
-No te equivocas… esto es culpa mía. Yo provoqué todo esto.
Zarathoz giró hacia ella. Su mirada cambió… se endureció, oscureciéndose con algo cercano a una amenaza.
-¿A qué te refieres con eso, Luzbel…? ¿Qué hiciste…? ¿Qué hiciste?
Su voz tenía furia… pero una furia contenida, apretada entre los dientes.
Luzbel no pudo sostenerle la mirada. Sus ojos se desviaron, como si enfrentarlo fuera demasiado.
-Yo… yo…
(su voz temblaba, frágil, quebrándose con cada sílaba)
-¡Maldición, Luzbel! ¿Qué carajos hiciste?
El ambiente comenzó a calentarse, no de forma natural… sino opresiva, sofocante. Las venas en la sien de Zarathoz se marcaron, latiendo con violencia.
-Yo… yo lo arruiné… e-estábamos en la cámara de prácticas… y Helios apareció… empezó a insultarme… a mí y a mis alumnos… y entonces… ella propuso una apuesta…
(Luzbel ya no podía ocultarlo: su voz se rompía, al borde del llanto)
-¿Qué clase de apuesta…?
Zarathoz habló bajo.
Demasiado bajo.
Pero en ese susurro había algo peor que un grito.
Sus manos se tensaron, y sus garras comenzaron a asomarse, alargándose con una presencia salvaje, casi monstruosa.
-E-ella dijo que… se disculparía… que no volvería a molestarnos… si… si uno de mis alumnos resultaba más fuerte que uno de los suyos… p-pero… si yo perdía… yo… yo tendría que…
Las palabras murieron en su garganta.
No pudo decirlo.
No se atrevía.
-Continúa…
La voz de Zarathoz no fue más alta.
Pero fue ineludible.
Una orden.
-Yo… tendría que darle a… Morgan.
El silencio cayó.
Pesado. Brutal. Irrespirable.
Un silencio que no traía calma… sino algo mucho peor.
-¿Que tú tendrías que hacer qué…?
Zarathoz dio un paso al frente.
Luego otro.
Cada pisada retumbaba como un golpe seco en la habitación.
-Yo tendría que darle a Mor..
No terminó.
Zarathoz se abalanzó.
El movimiento fue violento, repentino, descontrolado.
Su mano se cerró alrededor del cuello de Luzbel, levantándola sin esfuerzo. Sus pies dejaron de tocar el suelo mientras sus garras se hundían levemente en su piel.
No lo suficiente para desgarrar…
Pero sí para hacerle sentir exactamente lo cerca que estaba de hacerlo.
Al ver aquello, el aire mismo pareció romperse.
El silencio murió de golpe.
Todos se alarmaron.
Morgan no lo pensó… su cuerpo reaccionó antes que su mente. Se lanzó hacia Luzbel, desesperado por alcanzarla.
Pero no llegó.
El golpe de la cola de Zarathoz le impactó directo en el estómago.
Seco. Brutal.
El aire se le escapó en un jadeo ahogado mientras su cuerpo salía disparado, estrellándose contra la pared con una violencia que hizo crujir la estructura.
El sonido… fue horrible.
-¿Qué estupidez hiciste, Luzbel…?
la voz de Zarathoz temblaba, no de duda, sino de furia contenida
-¿Qué clase de maldita estupidez acabas de hacer…? Jamás pensé que fueras tan… estúpida.
Sin el más mínimo cuidado, lanzó el cuerpo de Luzbel como si no pesara nada.
Rodó por el suelo.
Una vez.
Otra.
Hasta quedar hecha un ovillo.
Galahad, pálida, temblando, corrió hacia ella. Sus manos dudaban, torpes, inseguras… no sabía cómo ayudarla, no sabía qué hacer, solo podía mirarla mientras Luzbel comenzaba a toser.
Toser sangre.
-¿Y luego qué?.
continuó Zarathoz, caminando de un lado a otro, con una violencia que contaminaba todo.
-¿Cuándo carajos pensabas decírmelo, Luzbel…? ¿¡CUÁNDO!?
Se detuvo en seco.
Sus ojos ardían.
-¿Sabes lo que pasará ahora…? Ese imbécil… ahora va a caer en manos de esa perra loca… y todo… TODO lo que hemos hecho…
(su voz se quebró )
-se va a ir a la mierda.
Silencio.
Pesado. Sofocante.
-Todo… por tu maldita incapacidad de aguantar unos cuantos insultos…
Se llevó el pulgar a la boca.
Lo mordió.
Pensando. Calculando. Temblando.
-Ahora tengo que limpiar… tu mierda.
El sonido húmedo de la tos de Luzbel volvió a llenar la habitación.
Con ayuda de Galahad, logró incorporarse apenas. Su cuerpo temblaba, su respiración era un desastre… pero aun así habló.
-E-ella… no se lo llevará… no puede…
Zarathoz se quedó completamente inmóvil.
Lentamente giró la cabeza.
Sus ojos… abiertos de par en par.
-¿A qué… te refieres…?
Luzbel se llevó una mano a la garganta, intentando sostener su propia voz.
-E-ella… hizo una apuesta con Morgan también… pero él… ganó… no puede llevárselo… pero…
Se detuvo.
El miedo le cerró la garganta.
Zarathoz dio un paso al frente.
Uno lento. Pesado.
Amenazante.
-Pero… ¿qué, Luzbel…?
( Dijo zarathoz de forma amenazante )
Luzbel tragó saliva.
Sabía que ya no había salida.
Esto… era su culpa.
-Hicieron la misma apuesta… la misma que ella y yo… pero ella…
(su voz se quebró)
-vio algo en él…
Sus manos comenzaron a temblar más fuerte.
-Algo que la asustó… no… no, no era miedo normal… era… terror… nunca había visto algo así… casi pierde la cordura…
El silencio volvió a caer.
Pero esta vez… más oscuro.
-Intentó huir…
continuó, con la voz cada vez más débil
-y cuando intenté sacarla de ahí… su majestad… nos encontró…
Cada palabra era un clavo.
-Ella… le dijo todo… y él… se la llevó… a la sala del trono…
Zarathoz no reaccionó de inmediato.
Su rostro… se vació.
Incrédulo.
Negándolo.
Como si la realidad misma fuera un error.
Pero entonces…
Algo se rompió.
Y lo que quedó… fue pura ira.
-¡¡¡LUZBEL!!!
El grito sacudió las paredes.
Zarathoz avanzó como una bestia desatada, con una intención clara.
Matarla.
Satana se interpuso.
-Mi señora, espere.
No terminó.
Zarathoz la empujó sin esfuerzo, apartándola como si no fuera nada.
En un instante ya estaba frente a Luzbel.
La tomó del cuello.
Otra vez.
La levantó.
La obligó a mirarla.
Su rostro… era algo monstruoso.
-¿Sabes lo que acabas de hacer…?
susurró, pero su voz era peor que un grito.
-Nos condenaste… a todas…
Apretó más.
-Ahora nada va a impedir que ese hijo de puta venga por tu “mascota”… y cuando descubra la verdad…
(sonrió, una sonrisa enferma)
-nos van a ejecutar.
Sus garras comenzaron a alargarse.
-Pero no…
Más cerca.
Más cerca.
-No le daré ese placer.
Sus ojos brillaron con un odio absoluto.
-Yo te voy a matar… aquí… ahora mismo.
Levantó el brazo.
Las garras listas.
A un suspiro de atravesarla.
Se detuvo.
Su mano… no avanzó.
Alguien la sostenía.
Firme.
Inamovible.
El silencio regresó… pero ahora era distinto.
Más peligroso.
Zarathoz giró lentamente la cabeza.
Y lo vio.
Morgan.
De pie.
Con la mirada completamente distinta.
Oscura.
Amenazante.
-Suéltala… ahora.
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: Esto es más de lo que pensé.
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