Reescribiendo Mi Destino en el Apocalipsis - Capítulo 398
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Capítulo 398: Capítulo 398: Lluvia ácida
Leng Pan cobró confianza con las palabras de su esposo y se alejó un poco más de ellos, por si acaso de verdad funcionaba y terminaba haciéndoles daño.
Se concentró como cuando empezó a entrenar y se enfocó en imaginar que el agua que caía era ácida.
Como necesitaba que sus pensamientos fueran más vívidos, se imaginó a sí misma lanzando ácido sulfúrico con las manos.
Como por milagro, el agua empezó a caer como de costumbre; sin embargo, esta vez, cuando tocó el suelo, las baldosas se corroyeron a una velocidad increíble.
Ni siquiera Leng Pan podía creerlo. Se dio cuenta de que la lluvia ácida que producía no era solo ácido sulfúrico, sino algo mucho más potente.
Aquello le dibujó una sonrisa en el rostro al pensar que ahora tenía una nueva arma que usar contra los zombis, los alienígenas y los traidores.
Estaba segura de que si una lluvia así caía sobre una horda de zombis, quedarían reducidos a la nada por la corrosión del ácido.
—Lo he conseguido. De verdad que lo he conseguido. —Leng Pan casi dio un salto de alegría al darse cuenta de que lo había logrado.
Corrió hacia Lu Zhen y lo abrazó con fuerza sin dejar de reír.
—Mmm… Lo has conseguido. Eres la mejor. Por supuesto que ibas a tener éxito —la elogió Lu Zhen sin ninguna reserva.
Era algo a lo que Leng Pan había empezado a acostumbrarse. Se alegraba de haber sido impulsiva aquella tarde en que se presentó en el despacho de Lu Zhen y le propuso que sacaran la licencia de matrimonio.
Fue la mejor decisión que tomó después de su renacimiento. Bueno, esa y la de negarse a darle el brazalete espacial a Bai Yinyin.
Al pensar en Bai Yinyin, Leng Pan se preguntó qué sería de ella. Se preguntó si seguiría usando su papel de inocente para engañar a los hombres.
Probablemente, Leng Pan nunca sabría que Bai Yinyin había muerto en silencio en algún rincón de la ciudad. Sin el brazalete espacial y tras despertar un superpoder casi inútil, Bai Yinyin no tenía la más mínima posibilidad de sobrevivir.
—De acuerdo, vamos a prepararnos para marchar. Nos iremos de aquí esta tarde, después de la puesta de sol —dijo Lu Zhen con una de esas raras sonrisas que normalmente solo le dedicaba a su esposa.
—Vale, vamos a prepararnos para marchar —dijo Leng Pan, soltándose de los brazos de Lu Zhen.
Se giró para mirar a Lu Hao y frunció ligeramente el ceño.
—Cuñada, ¿ocurre algo? —preguntó Lu Hao con curiosidad, mientras se daba la vuelta para examinarse a sí mismo y ver si algo andaba mal.
Para entonces, Leng Pan ya se había dado cuenta de que Lu Hao era muy sensible. La más mínima acción lo ponía en alerta.
—No te pasa nada, pero tienes un aspecto diferente, y me preocupa que otros puedan confundirte con un alienígena, lo que generaría hostilidad —explicó Leng Pan sus preocupaciones.
Aunque estaba decidida a lavarle el cerebro a Lu Hao, no quería que fuera un completo ignorante y resultara herido cuando salieran.
—Ah, puedo cambiar. —A Lu Hao no pareció que aquello fuera un gran problema. Fue como si Leng Pan acabara de decirle que la ropa que llevaba era inadecuada.
La forma en que dijo que podía cambiar sorprendió a todos una vez más.
—¿Qué quieres decir con que puedes cambiar? —preguntó Lu Zhen, girándose también para mirar a su recién reconocido hermano.
—Ah, puedo parecerme más a ti —respondió Lu Hao. Y entonces, justo delante de los tres, sus huesos empezaron a recolocarse y moverse, y la estructura de su cuerpo y su rostro cambió lentamente.
El proceso duró menos de un minuto, pero a Leng Pan y a los demás les pareció que había sido una hora.
Cuando el proceso terminó, Lu Hao guardaba un parecido de entre el 60 y el 70 % con Lu Zhen. No hacía falta ni preguntar para saber que compartían el mismo ADN.
Ya antes se parecían bastante, pero ahora que Lu Hao se había ajustado los huesos, se parecía todavía más a Lu Zhen.
—Ahora podrían pasar por gemelos —dijo Leng Pan con una sonrisa.
Estaba sorprendida de que Lu Hao tuviera además semejante habilidad.
Había pensado que producir electricidad ya era increíble, pero ahora se daba cuenta de que no era más que una rana en el fondo de un pozo.
Las habilidades de Lu Hao probablemente iban mucho más allá de esas dos.
—Me gusta parecerme al hermano mayor —dijo Lu Hao con una sonrisa tonta.
Se sentía muy cercano tanto a Lu Zhen como a Lu Tao, probablemente por el ADN que compartían. Les tenía cariño a ellos y también a Leng Pan, porque lo trataba bien y le había dicho que eran familia.
Por eso, la trataba igual que a sus hermanos.
Aunque no llevaba mucho tiempo fuera de la cápsula en la que fue creado, era muy sensible por naturaleza. Y su sensibilidad no se limitaba a los estímulos externos, sino también a las emociones.
Podía percibir que las tres personas que tenía delante eran sinceras con él. Por eso, se sentía feliz y a gusto con ellos.
—Antes de volver con los demás, pongámonos de acuerdo con la historia. Aparecer con un nuevo miembro de la familia que es un desconocido levantará un montón de preguntas y sospechas innecesarias. Así que, dejemos claro qué les diremos a los de fuera —sugirió Lu Zhen, justo cuando Lu Tao se disponía a echar a andar.
Se quedaron todos en el pasillo y, para mayor seguridad, Leng Pan creó una barrera de niebla que aislaba el sonido.
De este modo, aunque hubiera alguien cerca, no oiría su conversación.
—Podemos decir que es tu hermano gemelo, o el del Pequeño Tao, ya que lo llama tercer hermano —sugirió Leng Pan, mientras observaba sus rostros para ver a quién le sentaba mejor el papel de gemelo.
—¡Eh! ¿Así que puede encajar en cualquier papel? —preguntó Lu Tao con sorpresa.
Aunque, pensándolo bien, no era tan sorprendente, ya que Lu Hao podía alterar su apariencia a voluntad. Sin embargo, seguía pareciendo más joven que Lu Zhen. Por desgracia, parecía un poco mayor que Lu Tao.
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