Registro Diario del Aprendiz de Cartas - Capítulo 700
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Capítulo 700: El Ganso de Oro
Fecha: 1 de Abril de 2321
Hora: 08:58
Ubicación: Ciudad de Flor del Cielo, base militar del Observatorio del Sur
—Viejo, ¿me estás tomando el pelo? —le pregunté a Lorenzo, al oír lo que quería de mí si perdía la apuesta.
—No, lo digo muy en serio. La gente que envió a treinta Emperadores de Cartas a asesinarte sabe que ha fracasado en su misión y que sigues vivo. El cabecilla detrás de esto ha consultado a un maestro de maldiciones para maldecirte hasta la muerte desde la distancia. Chico, la gente que va a por tu vida está muy por encima de tus capacidades actuales. Ni siquiera la familia real puede permitirse subestimarlos. Tienes que empezar a pensar en tu seguridad y a confiar en tus amigos en lugar de crear conspiraciones sobre ellos en tu cabeza —me sermoneó Lorenzo.
—Viejo, te preocupas demasiado. Anna me dio este anillo falso. Puede protegerme de una maldición de Rango SSS. Así que no hay nada de qué preocuparse —dije. Luego, añadí—: Por tanto, te doy otra oportunidad para que cambies lo que quieres de mí.
—Chico, cuando se den cuenta de que la maldición no funciona contigo, volverán a asesinarte a la antigua usanza. Y la última vez casi te matan.
—Así que no, gracias. Me mantendré firme en mi apuesta. Siendo tu mayor, debo ser más sabio que tú —Lorenzo no cambió de postura.
—… —No supe cómo responder a las palabras de Lorenzo. Sinceramente, no entiendo por qué está haciendo esto.
Esta apuesta era una oportunidad de oro. Podría haberme pedido cualquier cosa: mis acciones del polvo de leche plateada, mis acciones de los derechos de autor de la formación de matriz recién adquiridos. De entre todas las cosas que podría haberme pedido, fue y pidió algo tan cursi. No sabía qué pensar de aquello.
No podía saber si estaba siendo sincero. ¿Había algún ángulo que no podía ver? ¿Qué se traía entre manos? Esto me tenía en ascuas. Me habría sentido mejor si me hubiera pedido que fuera el esclavo de la familia real del sur si perdía la apuesta. Eso podría entenderlo, pero este viejo fósil actuó de forma atípica y propuso aumentar mi seguridad si ganaba la apuesta. ¡A la mierda!
—Chico, no le des tantas vueltas. Eres la gallina de los huevos de oro de la familia real del sur. No queremos que mueras joven. Esperábamos que pudieras vivir una larga vida y seguir poniendo huevos de oro para nosotros. Eso es todo —Lorenzo explicó sus razones. Al oírlas, me di cuenta de que la familia real del sur planeaba criarme. Esperando que yo fuera su escalera para alcanzar la prosperidad.
—Eso se parece más a ti —Con esa razón estaba de acuerdo. Tú me usas. Yo te uso. Nos beneficiamos mutuamente. En eso sí que puedo confiar.
—¡Jaja! Chico, nunca he visto a un crío tan cauteloso con sus sentimientos como tú. No puedo evitar preguntarme qué provocó tal cambio en tu mentalidad —se rio Lorenzo.
—Entonces es que no has estado en los suburbios de la Ciudad de Flor del Cielo —dije, defendiendo mi respuesta anterior.
—No, he visto más huérfanos de los que puedas contar, pero ninguno era como tú. Eres diferente. La forma en que ves el mundo es muy distinta de cómo lo ven ellos. Puede que sea porque eres demasiado maduro para tu edad —La impresión que Lorenzo tenía de mí parecía haber cambiado desde la noche anterior. Nunca había mostrado tanto interés por su relación conmigo. Parecía haber empezado a valorarme como ser humano, y no solo eso, sino como su subalterno. No sabía que mostrar talento en el campo de la formación de matrices me granjearía tanto su favor. De lo contrario, lo habría hecho mucho antes.
—Vale, viejo, ya basta. Dijiste que habías localizado al cabecilla de mi asesinato, y que han consultado a un maestro de maldiciones para maldecirme. Eso significa que sabes quién quiere matarme. ¿Cuándo pensabas contármelo? —Al oír a Lorenzo hablar de mí, me sentí como un espécimen atado a una mesa de autopsias. Así que cambié el tema a mi asesinato. Pregunté por el cabecilla a pesar de saber que Sansa Baylor está detrás de esto, porque había obtenido esa información por métodos cuestionables que prefiero guardarme para mí.
Y además, si no pregunto, sospecharán al ver que no siento la más mínima curiosidad por la gente que intenta matarme. Esta pregunta no era solo para evitar que Lorenzo me analizara, sino también para demostrarle que no tenía ni idea de quién había intentado asesinarme.
—Sobre eso, es alto secreto. No podemos revelarte más información —Lorenzo se cerró en banda, tal como esperaba.
—Bien, tengo mis formas de conseguir la información —No me molesté en discutir con Lorenzo y simplemente lo dejé estar, haciendo que se preguntara si yo tenía la capacidad de obtener la información que ellos conocían.
—Chico, por muy imprudente que sea Anna, ni siquiera ella compartiría esa información contigo —dijo Lorenzo, pensando que Anna era mi fuente.
—¿Cuándo he dicho que Anna sea mi fuente? Viejo, no me subestimes. Tengo mis medios. ¿Qué? ¿No me crees? Como si me importara —dicho eso, no pude evitar reírme disimuladamente, imaginando la cara de Lorenzo cuando sepa cuánto sé.
—Sí, lo que digas. Chico, solo sabes fanfarronear. Primero la apuesta y ahora esto. Empiezo a preguntarme si eres un genio farsante —dijo Lorenzo con desdén.
—¡Jajaja! Me encantaría verte tragarte esas palabras más tarde. Señorita Ann, por favor, sea la jueza de nuestra apuesta —le pedí a Ann que juzgara la apuesta entre Lorenzo y yo. ¿Quién mejor que ella? Después de todo, conocía todo el contexto de cómo habíamos llegado hasta aquí.
—Será un placer —accedió Ann a mi petición y preguntó—: ¿Necesita algo que le ayude en el proceso de creación de la receta de la formación de matriz de limpieza?
—No, no necesito nada.
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