Registro Diario del Aprendiz de Cartas - Capítulo 727
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Capítulo 727: Semidiós Windsor
Fecha: 1 de abril de 2321
Hora: 17:58
Ubicación: Ciudad de Flor del Cielo, Centro Comercial de la Asociación del Gremio, Almacén n.º 234.
Los últimos minutos han sido una locura. No solo he llegado a ver a una persona en un reino superior al del emperador de las cartas, sino también una encarnación de un semidiós. Estos eran los aprendices de cartas más poderosos que había visto hasta ahora en este mundo. Si no fuera por la presencia de Anna, ahora mismo estaría entrando en pánico.
—No se preocupe, Su Alteza. Mi familia sabe que estoy aquí, así que no se molestarán con su visita no anunciada —respondió Anna. En los últimos días, Anna había matado a una vieja bruja semidiosa y a un gordo diablo de lava fundida. Si podía luchar de igual a igual con un semidiós, no tenía nada de qué preocuparse al enfrentarse a la encarnación de uno. A Anna ni siquiera le importaría ser respetuosa con este semidiós si no fuera por sus contribuciones en el más allá gracias a sus habilidades especiales.
—Mmm… ya veo. —El Semidiós Windsor no vio miedo ni respeto en los ojos de Anna. Teniendo en cuenta que estaba hablando con una cachorra de la familia Heatsend, el Semidiós Windsor no se sorprendió.
—Padre, me llamó pequeña e intentó atraparme aquí —se quejó la pequeña y menuda colegiala, señalando a Anna.
—Dulzura, ¿qué haces en esta zona tan remota? —La encarnación del Semidiós Windsor no culpó a la niña por invocarlo para asuntos tan insignificantes. Como cualquier padre excesivamente cariñoso, todas las acciones de su hija le parecían adorables a Windsor. Aun así, sabía que no debía involucrarse en peleas de niños, pero no temía sacar a su hija de un apuro.
—Vine aquí para reclutar a ese chico en mi grupo de mercenarios Colmillo de Lobo, pero me llamó bajita y mató a Tundra —respondió la niña, señalándome.
—¿Ah, sí? —Una presión disuasoria descendió sobre mí cuando la mirada del Semidiós Windsor se posó en mí. Bajo su mirada escrutadora, me sentí completamente desnudo a pesar de toda la ropa que llevaba. Sentía que no podía ocultarle nada a sus ojos.
—Interesante, ¿qué eres, muchacho? —preguntó el Semidiós Windsor. Nunca esperó encontrarse con alguien tan peculiar en esta remota región.
—Su Alteza, no lo entiendo. —No sabía cómo responder a la pregunta del Semidiós Windsor. ¿A qué se refería con qué soy?
—Chica Heatsend, te dejaremos en paz de inmediato y me llevaré a ese chico conmigo. —El Semidiós Windsor agitó su mano hacia mí, y sentí una fuerza invisible que tiraba de mí hacia él.
—No. —Anna apareció a mi lado, posó su mano en mi hombro y sentí cómo el agarre invisible que tiraba de mí se hacía añicos.
—¿Qué estás haciendo? —El Semidiós Windsor estaba conmocionado por la audacia de Anna.
—Windsor, ¿eso es lo que yo debería preguntarte a ti? ¿Qué haces intentando secuestrar a un ciudadano de la región del Sur? —Anna abandonó el tratamiento honorífico tan pronto como descubrió que la iniciativa de Windsor amenazaba sus intereses.
—¡Ojos perforadores de almas! —Los ojos de Agatha centellearon con una luz brillante y luego esa luz brillante se disparó hacia los ojos de Anna. A Agatha no le gustó que Anna se dirigiera al Semidiós Windsor sin respeto, así que no dudó en intentar matarla. Pero subestimó a Anna; el brillante rayo de luz se dispersó inmediatamente al entrar en contacto con una barrera de diamante que cubría su cuerpo.
—Agatha, retrocede —ordenó la Encarnación del Semidiós Windsor a Agatha.
—Pero, Su Alteza… —Agatha intentó explicar sus razones, pero fue interrumpida a mitad de la frase por su maestro.
—He dicho que te retires. No eres rival para ella. —Tras controlar a su subordinada, la encarnación de Windsor se giró para encarar a Anna—. Chica Heatsend, esas son acusaciones bastante serias.
—Windsor, toma a tu arrogante hijita y lárgate mientras te doy la oportunidad. No hagas que me repita. Anna le dio un ultimátum a Windsor.
—Sabes, una cosa es la ignorancia y otra la arrogancia. Ninguna de las dos es buena para una persona. No sé si es tu ignorancia o tu arrogancia lo que te hizo tan imprudente como para decirme esas palabras, pero estoy dispuesto a dejarlo pasar siempre y cuando me entregues al chico. El Semidiós Windsor se mostró paciente ante el ultimátum de Anna y dijo que todo podía olvidarse siempre que ella le entregara al chico.
—No digas que no te lo advertí. Activar, Emperador del Sur. Anna se conectó inmediatamente con la formación de la matriz de la región del Sur y tomó prestado su poder para ascender temporalmente al reino semidiós.
—No me extraña… La asombrada Encarnación del Semidiós Windsor fue interrumpida por Anna.
—Veamos cuánto vale tu hija para ti. ¡Puño Giga! —Anna lanzó un puñetazo a la Encarnación del Semidiós Windsor y la hizo añicos. Luego, girándose hacia la menuda colegiala, dijo—: Agatha, si valoras la vida de tu princesa, más te vale que te comportes. Y Aba, ¿cuánto vales para tu papá? Por fin lo sabremos.
… Al ver a Anna destruir la encarnación del semidiós, me di cuenta de que la persona más fuerte que había visto en este mundo seguía siendo Anna. Para no atraer la atención del semidiós, no me atreví a usar la pupila del alma, así que me perdí cómo fue que Anna pudo tomar prestado un poder tan inmenso para entrar en el reino semidiós.
…
Fecha: 1 de abril de 2321
Hora: 18:09
Ubicación: En algún lugar del Más Allá.
Un hombre digno de mediana edad que estaba monitoreando las acciones de un ser supremo en particular y sus tropas no lejos del Más Allá, de repente frunció el ceño. La encarnación que había dejado con su hija había sido destruida. Y la información que le transmitió tras su desaparición era valiosa.
Primero, su hija estaba en buenas manos, pero tendría que rascarse el bolsillo para recuperarla.
Segundo, la líder de la próxima generación de la familia Real Heatsend había sido seleccionada y no era otra que la nieta del líder actual, Anna Heatsend.
Tercero, encontró a un joven aprendiz de cartas en quien su habilidad especial no funcionaba.
El Semidiós Windsor priorizó la selección de la heredera de la próxima generación de la familia Real Heatsend por encima del hecho de que su habilidad no funcionara en un mero soldado de cartas. Esto demostraba hasta qué punto el mundo se vería afectado por la información de que Anna ya había sido elegida como la próxima heredera del trono de la Región del Sur.
…
—Pagarás por esto —amenazó Aba mientras fulminaba con la mirada a Anna.
—¿Eh? No has aprendido la lección, ¿verdad, niñita? ¿Has olvidado que tu papá no está aquí para salvarte hoy? —dijo Anna mientras jugaba con Aba como si fuera una muñequita.
—Ocho —musitó Aba.
—¿Ocho qué? —preguntó Anna.
—Ocho veces me has llamado pequeña. —La arrogante y menuda colegiala ya había demostrado que podía guardar rencor. Pero a Anna no le importaba. Estaba ocupada haciendo que Aba se pusiera vestidos comprometedores.
—Cinco —murmuró Anna.
—¿Cinco qué? —preguntó Aba, perpleja.
—Tengo cinco fotos tuyas vergonzosas, cada una tomada con vestidos diferentes. Y habrá más. Si no quieres que estas fotos circulen por tu instituto, cállate y sé obediente. Cada vez que sienta que tu actitud no es lo suficientemente sincera o respetuosa, enviaré una de tus fotos a tus amigos. Por tu bien, más te vale que te comportes —dijo Anna con una sonrisa sádica.
—¡No te atreverías! —exclamó Aba, angustiada.
—Pruébame, niñita. Te sorprenderá ver de lo que soy capaz —respondió Anna mientras continuaba deleitándose en sus tendencias sádicas.
… Aba escuchó a Anna llamarla niñita alto y claro, pero no se atrevió a contar en voz alta las veces que Anna la llamó pequeña. Esto no significaba que hubiera dejado de contar.
—Anna, ¿qué está pasando aquí? ¿Quién es esta niña? —Incapaz de esperar a que Anna me lo explicara, le pregunté.
—Pensé que nunca lo preguntarías. Ella es Aba Windsor, la única hija del Semidiós Windsor. Anna me presentó a Aba. La única hija de un semidiós; con razón se atrevía a ser tan arrogante.
—Su padre, el Semidiós Windsor, es de origen humilde y alcanzó el reino semidiós por su propio esfuerzo. No asistió a una universidad de élite, ni a una universidad normal, si a eso vamos. Era un vagabundo que iba de ciudad en ciudad haciendo trabajos mínimos hasta que un día construyó su fuerza y su vida desde cero. Pero la mayoría cree que tuvo un encuentro afortunado que le permitió elevarse a la cima del mundo. Anna dio una breve y detallada descripción del Semidiós Windsor. Parece que nació entre los oprimidos. Ya era impresionante cómo había llegado hasta este punto, ya fuera con la ayuda de un encuentro afortunado o no.
—Aba, ¿a qué te referías antes cuando dijiste que querías reclutarme en tu grupo de mercenarios Colmillo de Lobo? Pensé que estabas aquí para crear tu carta de origen, una invocación de limo mutado. Sabiendo los antecedentes de Aba, estaba claro que no necesitaba que la ayudara a crear su carta de origen si la necesitaba. Pero, ¿por qué me contactó? No lo entiendo. ¿Qué propósito tenía? ¿Qué quiere de mí? ¿A qué se refería cuando dijo que quería reclutarme?
Fecha: 1 de Abril de 2321
Hora: 18:19
Ubicación: Ciudad de Flor del Cielo, Centro Comercial de la Asociación del Gremio, Almacén n.º 234.
—Te dirigirás a la princesa como su alteza y no por su nombre —me espetó Agatha, que se había quedado al margen viendo a Anna jugar a los disfraces con Aba, por llamarla por su nombre. Gracias a la presencia de Anna, sus reacciones no llegaron a ser físicas y se limitaron a lo verbal.
—Niñita, respóndeme —le dije a Aba para provocarla, ignorando a Agatha ya que no respondía a mis preguntas.
—Tú… ¿cómo te atreves…? —Al oír que un mero soldado de cartas se dirigía a su Princesa como «niñita» a pesar de su advertencia, Agatha se enfureció y decidió darle una lección al plebeyo con la supresión de su reino…
—Cuidado, Agatha. Aún estás en mi territorio. Tu ama sigue en mis manos. Cualquier agresión de tu parte será tomada como una rebelión y tu ama pagará por no entrenar a su asistenta correctamente. Así que compórtate. —Las palabras de Anna resonaron en los oídos de Agatha.
—Susan, ¿por qué no te vas a casa antes hoy? Anna y yo nos quedaremos a limpiar la basura del almacén —dije, fulminando a Agatha con la mirada. Por culpa de su jueguecito de supresión de reino, Susan casi se desmaya si no llega a ser por la intervención de Anna.
—Wyatt, yo puedo… —Susan quería quedarse, pero la interrumpí.
—Susan, estaré más tranquilo si sé que estás lejos de todo este lío. —La agarré por los hombros y la miré a los ojos, pidiéndole que se marchara antes por mi bien.
—De acuerdo, pero contesta cuando te llame. No quiero morirme de la preocupación. —Al ver la preocupación por ella en los ojos de su joven amante, Susan sintió una gran calidez, así que aceptó su petición sin dudarlo.
—¡Joder! Enana, voy a enviar una de tus fotos a tus compañeros de clase —maldijo Anna al oír al chico que le gustaba mostrar preocupación por otra chica.
—¡¿Qué he hecho yo?! —Aba entró en pánico, sintiéndose agraviada por ser castigada sin tener la culpa. Su vida escolar estaba en juego. Aba no le vio la ironía al asunto. ¿Cuánta gente había tenido que sufrir solo porque ella estaba de mal humor?
Después de que Susan se fuera, me volví hacia Anna y le pregunté: —¿Anna, a qué clase de escuela asiste la hija de un semidiós?
—Hay unas cuantas escuelas prestigiosas que solo admiten a los descendientes de semidioses. Son muy lujosas y elegantes. Pero a ellas asisten sobre todo descendientes de semidioses de segunda y tercera generación. Los descendientes directos, como esta de aquí, incluyéndome a mí, rara vez asisten a esos institutos. A diferencia de esta niñita, a mí me educaron mis parientes en casa.
—Mmm… ya veo. Debe de ser carísimo —dije mientras, con mi grimorio, le sacaba una foto a Aba saltando a cuatro patas con un pijama de conejito.
—Tú, ¿quién te dio permiso para sacarme una foto? —preguntó Aba, reconociendo por fin mi existencia.
—¿Por qué necesitaría el permiso de nadie para sacar fotos de mi almacén? —repliqué, sacando otra foto de una Aba enfadada que me señalaba con el dedo.
—¡Oye, conejita! ¡Concéntrate! Si me vuelves a arruinar la toma, enviaré dos de estas imágenes tuyas a tus compañeros de clase —le espetó Anna a Aba.
—Tú, vaca… —Al oír que Anna la llamaba «conejita», Aba casi pierde los estribos y la llama «vaca», pero se calló a toda prisa, rezando para que Anna no la hubiera oído.
—¿Vaca? Espera, creo que tengo un disfraz de vaca guardado por aquí en alguna parte. —Anna se puso a revisar sus tarjetas de almacenamiento una por una.
—Anna, ¿a qué escuela asiste esta conejita? —le pregunté a Anna, dedicándole una sonrisa traviesa a Aba.
—Por su uniforme, supongo que asiste al instituto Excellence o a la Academia Punto Celeste. Ambos tienen uniformes parecidos —respondió Anna mientras sacaba un disfraz de vaca y añadía—: Menos mal que no tiré estos disfraces cuando a Luna se le quedaron pequeños. Qué suerte tienes, conejita.
—¡Tú! ¿Por qué preguntas a qué escuela voy? —me preguntó Aba.
—Quiero publicar unas cuantas fotos en el foro del grimorio de tu escuela con la esperanza de que consideren darme una beca, impresionados por mi talento para la fotografía —repliqué, y luego pregunté—: ¿Cuál es? ¿El instituto Excellence o la Academia Punto Celeste? No importa, publicaré las imágenes en los foros de ambas escuelas. Después de todo, las dos son academias prestigiosas.
Como Aba me estaba ignorando y no respondía a mis preguntas, decidí seguir el ejemplo de Anna y amenazarla con sus vergonzosas fotos para que se sometiera.
—No puedes hacer eso —aseguró Aba.
—¿Por qué no? —pregunté con inocencia.
—Si quieres una beca en esas escuelas, puedo ayudarte. Puedo hablar con mi padre y hacer que mueva algunos hilos. No necesitas tomarte toda la molestia de publicar imágenes en el foro de la escuela. —¡Joder! Aba respondió a mi sarta de mentiras con las suyas. Y casi me la creo. Hizo que sonara como si solicitar becas en escuelas prestigiosas publicando imágenes en su foro fuera algo que se hiciera.
—Conejita, lo que quiero de ti son respuestas a mis preguntas. Mientras las respondas con sinceridad, estaremos en paz y borraré estas fotos. —Poniendo fin a la farsa, le informé a Aba lo que quería de ella.
—Trato hecho, ¿qué quieres saber? —Aba aceptó mi proposición de inmediato.
—¿Cuáles eran tus intenciones al contactarme? Y no me vengas con la patraña de que necesitabas mis servicios para la creación de una carta de origen de invocación de limo mutante —le pedí a Aba que se dejara de tonterías y fuera al grano.
—La verdad es que alguien me pidió que te reclutara para mi grupo de mercenarios. No solo me pidió que te reclutara, sino que también exigió que te ayudara a entrar en la Universidad Morning Star. Me pidió que fuera discreta al respecto y que no revelara su implicación a nadie —respondió Aba con sinceridad, y añadió—: Por cierto, sí que necesito tu ayuda en la creación de una carta de origen basada en invocaciones de limo mutante.
—¿Quién es esa persona de la que hablas? —pregunté, sorprendido al saber que alguien le había ordenado a Aba que me reclutara en su grupo de mercenarios y me ayudara a ser admitido en la Universidad Morning Star.
…
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